Bondad1

No te preocupes, estoy aquí

30 Dic

Para agnósticos y creyentes (bien es cierto que no de forma igual para unos que para otros) estos días de Navidad encierran una llamada a la solidaridad, a la paz y al amor. Por eso voy a dedicar estas líneas, en el último sábado del año, a hacer una invitación al ejercicio de la bondad, no meramente ocasional sino persistente, no solo en forma de actos aislados sino de actitudes que los genere asidua y espontáneamente. Me serviré para hacerlo de un par de libros que acabo de leer. El primero escrito por Elsa Punset, autora de varias obras de divulgación (“Brújula para navegantes emocionales”, “Inocencia radical”, “Una mochila para el universo”, “El libro de las pequeñas revoluciones”…) y directora de contenidos en un Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional.

En 2017 ha publicado “Felices” (Ediciones Destino). No soy un asiduo de Elsa Punset. Sin embargo, en esta ocasión, no sé si por la importancia del tema (no hay señal más clara de inteligencia en la vida que desarrollar la capacidad de ser felices y de ser buenas personas), por la vistosidad de la portada y el atractivo del objeto físico o por la originalidad del índice, me decidí a comprarlo y a leerlo.

Es a un apartado de la tercera y última parte al que quiero dedicar estas líneas. Se titula “Elisabeth Kübler-Ross: el poder del amor”. Esta legendaria psiquiatra suiza-estadounidense nació el 8 de julio de 1926 en Zurich y murió en Scotttsdale, Arizona, en 2014. Una de las trillizas de un comerciante suizo. Se licenció en medicina por la Universidad de Zurich y empezó a trabajar como residente con pacientes a punto de morir y más tarde fue dando conferencias sobre el tratamiento de moribundos.

Cuenta Kübler-Ross que su pasión por comprender, dignificar y encontrar un sentido a la muerte surgió en los pasillos del Hospital de Chicago donde trabajaba con su marido en 1965. Todo empezó con una anécdota: día y noche, dependiendo de los turnos de trabajo, Elisabeth observaba a una señora de la limpieza negra. Le llamaba la atención la influencia que esa mujer tenía sobre muchos de los pacientes más gravemente enfermos de la planta. Cuando la señora salía de una de las habitaciones de sus pacientes, la doctora Kübler-Ross comprobaba que estos habían cambiado su actitud hacia la enfermedad de forma significativa. Estaban más tranquilos. Quiso conocer lo que allí ocurría y su curiosidad se fue haciendo tan intensa que literalmente espiaba a esa mujer que, aunque no había terminado sus estudios escolares, parecía conocer un gran secreto.

Un día, la doctora y la mujer de la limpieza se cruzaron en el pasillo. La doctora se dirigió a la mujer de forma casi agresiva.

– ¿Qué está haciendo usted?

Naturalmente la mujer se puso a la defensiva:

– Solo estoy fregando el suelo.

Durante las siguientes dos semanas la doctora y la señora se vigilaban mutuamente. Hasta que un día la señora tomó del brazo a la doctora Kübler-Ross y la condujo hasta la sala de enfermeras.

Allí le contó su historia. Había nacido y crecido en el sur de Chicago, en medio de la miseria y la pobreza. En un hogar sin calefacción ni agua caliente en el que los niños estaban desnutridos y enfermos. Un día, un hijo suyo de tres años enfermó de neumonía. Le llevó al Hospital local y le rechazaron porque debía diez dólares. Desesperada caminó hacia un Hospital donde estaban obligados a atender a las personas sin recursos. Por desgracia ese Hospital estaba lleno de gente como ella. Personas que necesitaban urgentemente ayuda médica. Le dijeron que esperara. Tras varias horas de espera, vio cómo su hijo se ahogaba y moría en sus brazos.

Cuenta la doctora Kübler-Ross que era imposible no sentir compasión por la terrible pérdida de aquella mujer. Pero lo que más le llamó la atención fue la forma en la que ella contó la historia. Estaba profundamente triste, pero no había en su actitud ni el menor rastro de negatividad, reproches o amargura. Emanaba una paz que asombró a la doctora.
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Al terminar el relato, la doctora se sintió como una alumna que pregunta a su maestra:

– Pero, ¿qué les dices a mis pacientes?

La respuesta fue tan sencilla como poderosa:

– A veces entro en las habitaciones de los pacientes y veo que están aterrorizados y no tienen con quién hablar. Así que yo me acerco a ellos, les toco las manos y les digo: No te preocupes, estoy aquí.

Poco después la doctora Elisabeth Kübler-Ross consiguió que esa mujer dejase de fregar pasillos y se convirtiese en su primera asistente., la que daba el apoyo necesario a los pacientes cuando ya nadie más lo hacía, la que sencilla y poderosamente sabía acompañar.

El segundo libro es de Piero Perrucci, nacido en Turín, y se titula “El poder de la bondad”. Para este autor, la causa de nuestra supervivencia a través de los siglos se debe, sobre todo, a nuestra capacidad para la bondad y para cuidarnos los unos a los otros en nuestras comunidades próximas. El autor nos explica en el libro cómo desarrollarla en su máximo potencial a través de la práctica de esas facultades que tanta veces nos han salvado la vida como la lealtad, la gratitud o el respeto, entre otras.

Solo tendremos futuro si pensamos con el corazón, dice Ferrucci, que también sostiene que las personas bondadosas viven más tiempo, tienen más éxito en la vida y son más felices que las demás. Frente a la obsesión por la eficacia y la rentabilidad, propias de la época, el autor nos propone el camino de la bondad para hacernos mejores y construir un mundo mejor.

Siendo ya anciano, le preguntaron a Aldous Huxley cuál era el sistema más eficaz para transformar nuestra vida. Contestó:

-No deja de ser desconcertante que, después de tantos años de investigación y experimentación, deba decir que la respuesta más acertada es: “simplemente, procura ser más bondadoso”.

Cada vez soy más consciente de que hay dos actitudes básicas de relación con los otros. Una que consiste en una mezcla de hostilidad e indiferencia y otra compuesta de simpatía y generosidad. Una basada en el odio y otra en el amor.

Lo veo en todas las profesiones y en todos los comportamientos. En la sanidad, en la enseñanza, en el comercio, en la política, en la abogacía, en la informática… En hechos importantes y en pequeños detalles.

Hace unos días fui a mi Centro de Salud para vacunar a mi hija Carla. Tuve que pedir permiso en el Colegio para poder hacerlo. Un problema de mala información nos hizo comprobar que era correcta la hora, pero no el día. Teníamos la cita a la misma hora del día siguiente. Le dije a la enfermera:

– Ha habido un error en la información. ¿No puede vacunarse hoy, ya que estamos aquí? Son solo unos segundos. Y tenemos la dosis comprada en la farmacia…
– No. Venga mañana, cuando tiene la cita, me dijo con gesto hosco.
– Mañana tendremos que pedir permiso de nuevo.
– Pues pídalo.
Me di la vuelta. Me encontré con otra enfermera en un pasillo. Me preguntó qué estaba haciendo allí. Le conté lo sucedido y, sin pedirle el favor de que le pusiera la vacuna, me dijo con una sonrisa en los labios:
– Venid, yo se la pongo en un momento.

Esta enfermera, en el fondo, me dijo: ”No te preocupes, estoy aquí”. La otra, por el contrario, me aseguró sin palabras: “Tienes que preocuparte, estoy aquí”. Dos actitudes. Una de ayuda, otra de hostilidad. Una de cercanía emocional, otra de rechazo. ¿Qué sucedería en el mundo si todos los seres humanos tuviésemos incorporadas a nuestra idiosincrasia la empatía y el amor? ¿Qué sucedería si todos dijésemos a nuestros semejantes, sanos o enfermos, vivientes y moribundos : No te preocupes, estoy aquí?

Me gusta desear lo mejor en estas fechas con una palabra emocionante: felicidades. La repito dos veces de forma consecutiva; la segunda, acompañada de un imperativo. Así: Felicidades y felicidad-des. Así lo hago para todos mis lectores y lectoras. Una explícita invitación a la práctica de la bondad.

35 thoughts on “No te preocupes, estoy aquí

  1. Hermoso artículo en el que se nos invita a utilizar la bondad como eje conductor en nuestras relaciones con el prójimo. Si eso utilizamos durante el año que comienza no hay duda que haremos a la gente más feliz y seremos más felices, al fin y al cabo, ese es el objetivo fundamental mientras andemos por este mundo: ser felices.
    Como estamos a final de año y comienzo de otro, es buen momento para desear felicidad y buen año a todos los habituales del blog y a los que no escriben, pero leen.
    Pienso en Loly, que su pluma es el corazón. En Aureliano, orgulloso con toda la razón de sus obras arquitectónicas e intérprete de dibujos. Todo lo que hacemos, la escritura, la firma, el vestido, la mirada habla de nuestro espíritu. Tú, Aureliano, sabes interpretarlo.
    Don Quintiliano, abogado, labrador que maneja tan bien la pluma, no me atrevo a decir que mejor que la azada o el arado, porque eso no lo veo, pero seguro que también.
    Antonio del Pozo, veo que tenemos muchos en común una infancia campestre, con todo lo que eso significa. Gran lector y culto.
    José Antonio, buen gallego al que me encanta leer.
    Gracias a todos, no necesito decir que en especial a Miguel Ángel, por lo mucho bueno que me habéis enseñado a lo largo del año. Siempre leo a todos los que escriben y los comentarios de Miguel Ángel.
    Gracias y que tengáis un excelente 2018.
    P.D. Llevo cuatro intentonas para entrar desde el iPad y no hay manera. Alguna será.

    • Querido Joaquín:
      Gracias por abrir la puerta de los comentarios en este último sábado del año. Has sido el más madrugador.
      Cómo no agradecerte la asiduidad en la lectura y en la participación. Tus comentarios siempre están llenos sensatez y sed bondad.
      Gracias también por la felicitación y los buenos deseos para 2018.
      Que tengas feliz salida de 2017 y entrada en el nuevo año con todos los miembros de tu familia.
      Un abrazo.
      MAS

  2. Gracias, Joaquín, por la referencia que realizas de mí y de las actividades en las que me desenvuelvo, con especial alusión hacia la arquitectura.

    Sobre esta última, a pesar de que en un momento tuve que decidirme de forma completa por la enseñanza, nunca he dejado de tener contacto con ella, especialmente, en el campo del estudio. Son ya muchos los artículos que he publicado (y sigo publicando) sobre la arquitectura contemporánea, algo que me apasiona, aunque entiendo que es un tema bastante desconocido por la mayoría de la gente.

    Así, por ejemplo, en la tierra en la que tú vives (Cataluña) se proyectan magníficas obras, a las que acudo a verlas cuando me desplazo a esta comunidad. No es cuestión de en un breve escrito poner ejemplos de ello; sin embargo, quisiera indicar que el último Premio Pritzker (algo así como el Nobel de Arquitectura), correspondiente al año 2017, se le concedió al estudio RCR (iniciales de los arquitectos Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta), que está ubicado en Olot (Girona). Fue la segunda vez que se le otorgaba a arquitectos españoles, tras haberlo recibido nuestro insigne Rafael Moneo en 1996.

    Y, a pesar del enorme prestigio de este galardón, apenas tuvo eco en este país tan televisivo y futbolero (¡ojo!, que a mí también me gusta el fútbol, ya que desde los 5 años soy del Barça, tras haberle preguntado a mi hermano Benigno, mayor que yo, cuál era el mejor equipo de España).

    Quizás, Joaquín, en tu escrito falta alguna referencia a los que como tú os habéis mantenido leales a este blog después de muchos años, ya que la fidelidad es una de las grandes cualidades del ser humano. Ahí entraría, junto a otros que citas, el caso de Juan Carlos Muñoz o josemª (aunque este último aparece por el barrio de tarde en tarde).

    ***

    En esta ocasión, Miguel Ángel aborda el tema de la bondad, puesto que nos encontramos en unas fechas que parecen propicias al mismo (aunque, como bien se dice, se debe practicar a lo largo de todo el año).

    De modo natural y espontáneo, solemos asociarla con la generosidad, la cordialidad y la educación. No obstante, creo que es una de las cualidades más profundas del ser humano y que, aparte de las indicadas, aglutina la sinceridad, la honestidad, la empatía, la nobleza, la ausencia de envidia, el saber perdonar…

    Creo que todos podemos conocer alguna persona de gran bondad, pero es muy difícil decir que es una persona bondadosa, entendiendo como tal aquella que en sí integra esas cualidades.

    Por mi parte, puedo decir que conozco algunas que son muy bondadosas, ya que, además de la generosidad y la empatía, carecen o se encuentran ausentes de un defecto muy extendido: la envidia.

    Por otro lado, he tenido ocasión de conocer, no directamente, casos de personas cargadas de bondad y que te emocionan por su sinceridad. Recuerdo, hace tiempo, el caso de una madre cuyo hijo fue asesinado por un militante de ETA y que accedió a verse cara a cara con él, una vez que el asesino de su hijo se arrepintió de su trayectoria y necesitaba encontrarse con alguien a quien había hecho tanto daño para poder vivir con cierta paz interna (y todo ello en momentos en los que había muchos “patriotas” que buscaban venganza bajo el manto de que se hiciera justicia).

    Otro caso, que lamento no haberlo conocido personalmente, es el de un gallego que postrado en la cama durante treinta años era capaz de transmitir una enorme ternura hacia la vida, hacia la gente, hacia los que no se encontraban en “su infierno”; aunque, eso sí, con gran convicción en sus planteamientos, pues la libertad personal era para él el punto de partida de una sociedad con rostro humano. ¿Lo recuerdas, José Antonio?

    • Buenas noches. Quiero agradecer al gran Maestro Miguel Angel Santos Guerra; como docente de Paraguay he podido crecer con sus excelentes articulos; me ayuda a seguir con pasión la tarea educativa. También me ayuda los comentarios de todos los lectores del Blog. El tema abordado en esta ocasión muy propicio para buscar el sentido y la finalidad de la educación de ayudarnos a ser personas bondadosas y felices. Feliz Año Nuevo para el Maestro Miguel Ángel que marcó positivamente mi carrera profesional.

      • Querida María Teresa:
        Muchas, muchas gracias por tus hermosas y generosas palabras.
        Debajo de tus palabras se esconde un corazón apasionado por la profesión más delicada, difícil e importante de la historia: trabajar con la mente y el corazón de las personas.
        Que llenes 2018 con tu bondad y con tu optimismo.
        Besos y gracias.
        MAS

    • Querido Aureliano:
      Dejo a Joaquín la hermosa interpelación que le haces.
      Respecto al tema del artículo, creo que esa es la piedra angular que nos permite mejorarnos como individuos y construir una sociedad mejor.
      Hay muchos héroes anónimos que podrían servirnos de ejemplo. Recuerdo ahorran preciso libro del argentino Alejandro Spieguel que hala de personas “de a pie” que muestran una bondad admirable…
      Feliz 2018 para ti, para Flora, para los tuyos del ámbito familiar y profesional.
      Un abrazo.
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    • Por cierto, gracias por tu afectuosa mención, Joaquín. Eres tú mismo un ejemplo de esa tolerancia y espíritu de diálogo que tanto se necesita en estos tiempos. Si todo el mundo supiera escuchar (o leer) como tú, muchas grietas no se habrían abierto.

      Un saludo muy cordial

    • Estimado Antonio:
      Creo que Savater tiene una mente privilegiada y, sobre todo, que mantiene un compromiso ético con la sociedad que es de aplaudir y agradecer.
      Un cordial saludo.
      MAS

      • Estimado MAS:
        Suscrito por ti, el reconocimiento a Savater adquiere mucho más valor. Muchas gracias.
        De todo corazón muy feliz 2017 a todas las personas buenas, entre las que te incluyo en un lugar muy destacado.
        Un fuerte abrazo

        • Estimado Antonio:
          Muchas gracias por tu reconocimiento. Se debe más, SIN DUDA ALGUNA, a tu magnanimidad que a mis méritos.
          Para ti y para los tuyos más cercano (y lejanos) feliz 2018.No tanto que nos haga felices sino que nosotros contribuyamos a que así sea.
          Un abrazo.
          MAS

    • Estimado Simón:
      El regalo verdadero es tener lectores como tú, con sensibilidad y compromiso con la educación.
      Gracias por tu amabilidad y pro compartir con tu claustro estas humildes reflexiones.
      Feliz 2018 para ti, para los tuyos y para tu comunidad educativa.
      MAS

  3. He tenido que subirme a la ladera del monte para tener algo de cobertura y poder cumplir con mis ganas y necesidad de agradeceros, a todas y todas los que por aquí transitáis, los buenos ratos que me hacéis pasar, los ratos felices que me regaláis. Estoy seguro de que no me pasa soloo a mí. Entiendo, por lo que conseguís, que a narices debéis ser buena gente.

    Miguel Ángel, creo que es el mejor tema que podrías sacar en estos momentos. Estoy pensando en mí, en la sociedad española, en la mundial, y en el momento que supone un cambio de año y las costumbres que le son propias.

    No te preocupes, yo estoy aquí.

    Pensando en todo el barrio (tan grande o tan pequeño según el contexto en el que lo imaginemos) pero personalizánlo en ti, Miguel Ángel, desearte que sigas dando felicidad a tanta gente y puedas hacerlo mil años MÁS. Gracias por estar ahí.

    • Estimado José Antonio:
      Es un placer tenerte como comentarista habitual. De los que reparten juego. Da gusto.
      Ojalá podamos sumar otros cincuenta sábados en 2018 opinando y dialogando en este foro que se centra en la educación.
      Un abrazo de 365 días.
      MAS

  4. Aureliano, me hubiera gustado nombrar a todos, a los más prolijos y a los menos, a los habituales y a los esporádicos. Nada más he querido testimoniar mi agradecimiento por lo mucho que me habéis enseñado.
    Si te digo la verdad, yo no tenía ni idea del estudio premiado en Olot. Lo que sí sé,y tú bien sabes, es que Barcelona está llena de maravillas arquitectónicas. Recomiendo visitar esta maravillosa, pacífica y acogedora ciudad.
    No hay duda que te has apuntado al mejor en fútbol . Cuando grites: ¡¡¡GOL!!! aquí encontraras otro que se une a tu grito. Los demás a esperar con paciencia.
    Feliz año.

  5. Tienes razón, Joaquín. Barcelona es una magnífica ciudad, educada, amable y acogedora. Por razones familiares, la he visitado muchas veces y siempre me he sentido bien recibido en ella, nunca he tenido ningún problema.

    Es más, el año pasado estuve con mi hijo Abel visitando el Hotel Porta Fira que se encuentra en Hospitalet (como bien sabes, cuidad unida a Barcelona), del arquitecto japonés Toyo Ito (Premio Pritzker de Arquitectura en 2013).

    Una vez que contemplé este singular y bello edificio, me acerqué a otro próximo, el Hotel Catalonia Fira, del francés Jean Nouvel (Premio Pritzker en 2008), el autor de la Torre Agbar.

    Pues bien, entré en el hall y un conserje que me vio mirando dentro de él me preguntó si deseaba algo. Al decirle que yo era arquitecto y que simplemente estaba observando el edificio, ya que sabía que era de Jean Nouvel, cordialmente me invitó a conocerlo de manera completa. Me llevó por las distintas plantas hasta la terraza, desde la que se contemplaban unos magníficos panoramas. La verdad, es que no me esperaba tanta atención.

    Para que quienes siguen El Adarve, me gustaría decirles que en Barcelona, además de las obras del gran Antoni Gaudí (sobre el que he escrito en los diarios digitales), se puede ver una espléndida arquitectura contemporánea. Para ello, adjunto el enlace del artículo que no hace mucho escribí sobre Toyo Ito.

    http://www.montilladigital.com/2016/12/aureliano-sainz-arquitectura-toyo-ito.html

    Dado que este tema es habitual en mí, en estas Navidades a Abel le he regalado libros de arquitectos que han realizado proyectos en la ciudad condal, puesto que es inevitable que hable con él no solo de filosofía sino también de arquitectura.

    ¡Ah!, por cierto: he visto jugar al Barça en distintas ciudades andaluzas, pero nunca he tenido ocasión de hacerlo en el Camp Nou. De todos modos, tengo previsto que cuando Abelito camine lo llevaré para que lo veamos juntos en su propio estadio. A lo mejor se hace un incondicional culé…

  6. Hola a todo el mundo,

    Gracias Sr. Alvarez por sus palabras, y por su fidelidad en el blog. Aprendo de usted y de todos. La verdad es que de las aptitudes que me atribuye, la que de verdad me satisface es el uso de la azada, o lo que en entelequia ella puede decir de mí. Gracias a ella, o a lo que su entelequia me quiere significar, vivo instalado en un “Don” muy privilegiado, quizá difícil de explicar con pocas palabras. Voy a intentar ser bueno desde ya, al menos hoy, y reservar esa cansina por larga explicación para otro momento.

    No quiero ser gafe, ni de mal agüero, pero siempre he asociado la bondad a dos influencias principales. Por un lado, a la inocencia; y por otro al miedo a la muerte. Comprobable teoría en el actuar de los niños y de los ancianos. También algo constatables en los ignorantes. La verdad es que yo apelo a la ética. La bondad, con el debido respeto, Sr. Guerra, la entiendo como concepto poco estable, muy difuso, coyuntural, influenciado en demasía, ya digo por la inocencia y el miedo a la muerte. Quizá demasiado maniqueado por lo que a lo largo de la historia se ha hecho de ella, principalmente la Iglesia Católica. O en palabras de nuestro contertulio Sr. Lema, disculpe que le copie el método Sr. Lema. ¿Qué es bondad?. ¿Quién es bueno?. ¿Quién juzga lo que es bondad y bueno?. ¿Es bueno el que da un dólar teniendo millones?. ¿De qué depende la bondad?. ¿Es bueno el ser humano, cuando en 2017 ha aumentado, después de una década de reducción, el hambre en el mundo?.

    Ahora hago como el niño aquel que describía hace unos días alguien por aquí, que le dijeron que hablase de los pájaros, y cambió y empezó a hablar de la vaca. Hago lo mismo, cambio de bondad a ética. La verdad es que me pierdo hablando de bondad. No así, creo, si hablo de ética. Para la enseñanza, la bondad no garantiza la eficacia educativa por sí sola. Sí la ética. Si todo es bondad en la enseñanza, ¿saldrán de ahí individuos preparados para enfrentarse a la realidad de la vida?. Posiblemente no. Posiblemente cuando conozcan la realidad de la vida se sientan frágiles, o incluso fracasados. No así los preparados éticamente. Pues en el concepto de bondad que conozco solo están las características amenas, bonitas, lisonjeras, apetecibles, apacibles, el paraíso, el cielo, el amor, la ternura, el afecto. Sin embargo en la ética está el equilibrio de las afectaciones al ser humano, además de las nombradas en la bondad, también están la realidad de la existencia sin depurar, la rudeza, la justicia, el frío, el calor abrasador, la disciplina, etc. Todas estas últimas más a la par con las andaduras del ser humano a lo largo de su existencia por esta vida; y por lo tanto, más eficaces, por conocidas, para el que fue aprendiz de persona.

    Tengan buena noche. Feliz año 2018, a todos, a los buenos, a los malos, a los que me quieren, a los que no, a los que escriben, a los que leen, a los Andaluces, a los Madrileños, a los Catalanes, a los Tabernienses, a todo el mundo.

    • Estimado Don Quintiliano:
      Este es mi primer comentario del 2018. Y me alegra que vaya dirigido a contestar las reflexiones que has hecho sobre el artículo.
      Yo no identifico bondad con blandenguería. No creo que la bondad en la enseñanza signifique que haya menos exigencia. ¿Por qué? Ser bueno con los alumnos y las alumnas no es ser condescendiente, ser poco exigente, ser permisivo… En esa sobreprotección se produce un daño. Y el daño nada tiene que ver con la bondad. Yo creo que la bondad tiene que ver con la solidaridad, con la compasión, con la ética como dices. Bondad es el trato respetuoso que busca lo mejor para ellos.
      Yo no creo que la bondad proceda del miedo a la muerte. Creo que nace de la convicción de que los seres humanos tienen una dignidad esencial por el hecho de serlo.Y esa dignidad exige el respeto y la búsqueda de su bien.
      Tampoco creo que tenga que ver con la inocencia, entendida esta como ingenuidad. Mientras más se sepa, mientras más inteligencia se tenga, más posibilidades habrá de ejercer la bondad con rigor.
      Creo también que la bondad tiene que ver con el sentimiento, con el hecho de sentir a los otros como personas.
      Feliz Año en esta luminosa mañana del primer día de 2018.
      Un cordial saludo.
      MAS

  7. Yo también estoy aquí… En esta ocasión entro sólo para desearos un buen año. Sed buenos… Yo también lo intentaré…

    • Querido Juan Carlos:
      Y yo me alegro de que estés.
      No es mal motivo el que te ha hecho escribir.
      Ojalá que el ejercicio de la bondad de todos nos ayude a construir una sociedad más justa, más hermosa, más solidaria.
      Que tengas un feliz 2018.
      MAS

  8. Querido profesor y amigo
    Interesante , entretenido e ilustrativo contenido de estar siempre ahí y con bondad
    Siempre tan actual tus comentario con mi estaba de adulto mayor
    !! Prepárate a lo que te espera !
    El día 24 a las 17 hrs sentí un extraño mareo , los médicos me advierten que tengo que ir de inmediato al. Consultorio Pablo. Neruda de. Lo. Prado. , que está a 300 metros de mi hogar
    Por estar cerca y conocer a todos el personal , por mis permanentes colaboraciones , artísticas , culturales y sociales , fui por apuro sin mi carnet de identidad. La persona de recepción me reto , por posible accidente callejero y yo sin carnet
    Que reclamará a la jefa. Reclame a al diario. El mercurio , pues me sentí maltratado y como ofensa a los adultos mayores. Creo que aparte de bondad falta tino , criterio y delicadeza. Me a casa tome un sorbo de agua mineral y dormí de rabia profundamente. Felizmente sería la presión o la azúcar , pero afortunadamente sigo vivo y coleando disfrutando de tus entretenidas lecturas y experiencias.
    Te recuerdo prepárate a las sorpresas que te dará la vida a mi hermosa edad
    Un abrazo de admiración y gratitud Tu alumno de alegre corazón y de poca raconalidad
    Pero feliz adulto mayor
    Feliz año 2018. Junto a hermosa y regalona familia
    Fundación. Creando. Futuro
    Santiago. Chile

    • Querido Jorge:
      Qué alegría verte por este barrio de El Adarve.
      Ya veo que hay bondad en muchos corazones (ahí está el tuyo) y falta de bondad en otros (como el de esas personas que no supieron atenderte en unas circunstancias críticas. Qué pena.
      Me alegra saber que sigues bien y que mantienes tu coraje y tu sentido del humor de siempre.
      Ha llegado un nuevo año. Te deseo lo mejor.
      Sé que con personas como tú el mundo que tenemos es mejor.
      Un gran abrazo y mucha felicidad para el 2018 y para siempre.
      MAS

  9. Oportuno y necesario llamamiento a ejercitar la bondad. Nop solo en estos días de Navidad sino todos los días del año.
    Muy clarificadoras las historias que se cuentan en el articulo. Hay muchas, sin duda. Lo que pasa es que la bondad no es noticia. La notica es lo malo.
    Ojalá que en este nuevo año venza la bondad a la maldad.
    Felicidades ala autor y a los seguidores del blog.
    Saludos.

    • Querida Luisi:
      Muchas gracias por tu comentario y por la lectura previa del artículo.
      Ojalá que se hagan realidad tus deseos de que en 2018 gane la bondad a la maldad.
      En parte depende de nosotros. Hagamos un mundo mejor.
      Besos y gracias.
      MAS

  10. Buenas tardes, familia:

    Creo que llego un poquito tarde pero, aún así, debo intentarlo.

    Estoy queriendo hacer méritos para ganar mis alas, y en una noche tan especial y bonita como la de hoy me gustaría pediros un pequeño favor. Realmente el favor no va directamente a mí sino a mi amigo Alberto. Incluso puede que os lo hagáis a vosotros mismos, porque seguro que tendréis noticias, a nadie dejan indiferente.

    Me gustaría que en vuestra carta a Los Reyes Magos, si aún es posible, incluyerais los libros “Contra la nueva educación ” y “La sociedad gaseosa”.

    Sé que a Alberto le encantaría conseguir el Global Teacher Prize y para ello es necesaria vuestra colaboración.

    No es momento de extenderme y dejar por escrito todos los motivos que le hacen merecedor de ese reconocimiento, pero, resumiéndolos mucho, es innegable su fuerte vocación educativa y humildad, su vocación de servicio.

    No os lleve a engaño el modo o el orden en cómo se define y lo definen los que lo entrevistan (no lo sé, pero seguramente responda a su secuencia formativa):

    1. Guitarrista clásico.
    2. Musicólogo.
    3. Escritor.
    4. Profesor de instituto.

    Os doy las gracias anticipadas por mí y por él.

    Bueno, muchos abrazos, ahora debo proseguir con mi esforzada peregrinación hacia El Valle de los Caídos (maravilloso conjunto monumental español construido entre 1940 y 1958) o de los Derribados, como a alguien le gustó rebautizar por aquí.

    • Querido José Antonio:
      Yo los voy a incluir en mi carta. Estaba escribiéndose, en curso. Así que has llegado a tiempo. Haré hueco después de otro que ya estaba pedido. Uno para cada Rey.
      Sobre esta mágica noche y el día de Reyes está ya enviado, eso sí, el artículo de mañana.
      Me acaban de contar que a una le dijeron:
      – Los Reyes son los padres.
      Y ella contestó:
      – Lo sabía, lo sabía: yo soy una princesa.
      Suerte y justicia para Alberto.
      Un gran abrazo y feliz noche.
      MAS

    • Estimado Pedro:
      No lo sé, Pedro, no lo sé. Es difícil de afirmar una cosa y otra. Pero yo creo que hay más bondad que maldad en el mundo y en el corazón de las personas. Otra cosa es que se hable más de la maldad, que tenga más presencia, que sea más visible.
      Un abrazo yt feliz año.
      MAS

  11. Querido Maestro,

    Hace unos años tuve el placer de compartir contigo unas jornadas educativas en Navalmoral de la Mata. Ahora desde Canarias continuo leyéndote y haciéndote llegar a otras magníficas personas que entienden que otra Escuela sí que es posible. Es precioso este artículo.

    Gracias por continuar enseñándonos.

    • Querida Inma:
      Qué alegría saber que seguimos en contacto desde tan lejos (tan cerca) alentados por las mismas ilusiones y el mismo compromiso con la educación. Yo suelo decir que esta tarea es la más hermosa, la más difícil y la más importante que se le ha encomendado en la historia al ser humano: trabajar con la mente y el corazón de las personas.
      Besos y gracias prestar ahí.
      MAS

      • Ayer mientras estaba en la reunión de equipo recibí tu respuesta. No pude evitar hacer una pausa y leerla al grupo de profesoras con las que comparto un ilusionante y valiente proyecto: Una Escuela de Aprendizaje para la Vida; la Escuela MeSumaría, una escuela centrada en las personas donde seguimos aprendiendo junto a nuestro alumnado como conectar con el sentir, y como tú bien dices, desde la mente y el corazón. Te dejo el enlace por si te apetece navegar un poquito. Seguimos leyéndote. Un abrazo fuerte.

        http://mesumaria.org/escuela-mesumaria/

        • Querida María Jesús:
          He disfrutado navegando por vuestros mares educativos. Da gusto ver cómo un equipo de profesionales derrochan entusiasmo y compromiso en la Escuela MeSumaría. Se desprende un halo de buen hacer y de pasión por ayudar a quelos alumnos y las alumnas sean personas felices, críticas y solidarias. Ese es el camino. Hay que avanzar por él. No hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada.
          Saludos, felicitaciones y ánimo para tus colegas.
          Gracias.
          Besos.
          MAS

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