¿Cuántas piensas pasar tú?

19 Nov

En la vida nos fijamos objetivos. Queremos llegar a ser algo o alguien, queremos conseguir determinadas cosas, nos proponemos realizar algunos sueños, alcanzar algunas metas. Cado uno pone el horizonte más o menos lejos para comenzar a caminar hacia él.

Cado uno pone el horizonte más o menos lejos para comenzar a caminar hacia él.

Hay objetivos más o menos ambiciosos, más fáciles o más difíciles, más altruistas o más egoístas. Hace poco me contaba un profesor de la Universidad de Costa Rica que su meta era transformar el mundo. Me hablaba de que para ello quería ser un científico loco. Alguien a quien le hizo esta misma confidencia le aconsejó que dejase de soñar con ser un científico. Ayer mismo me escribió: “Sigo soñando con la necesidad de cambiar el mundo”.

De la ambición que tengan nuestros objetivos dependerá el esfuerzo y la perseverancia que vamos a necesitar para conseguirlos.

Nuestra autoestima será fundamental para fijar y perseguir los sueños que nos propongamos. También influirá en la fijación de las aspiraciones lo que los demás esperen de nosotros, las capacidades que tenemos, lo que suelen hacer las personas que nos rodean, lo que realmente vamos  alcanzando, el sexo y género que tenemos… Digo esto último porque se esperan cosas diferentes de hombres y mujeres. Todavía queda mucho camino para superar las discriminaciones que genera una sociedad androcéntrica.

Hace muchos años, en las clases que  recibí para graduarme como Psicólogo en la Universidad  de Boston, un profesor hizo un ejercicio que luego yo he repetido en mis clases  (y que he incluido en mi libro “Ideas en acción”, publicado en Argentina por la Editorial Homo Sapiens).

Está muy bien ideado porque permite a las personas que lo realizan reflexionar sobre cómo se fragua su nivel de expectativas ante la tarea que van a realizar y, por traslación, ante los proyectos o planes que se les presentan en la vida.

No es cuestión baladí. Porque muchas veces alcanzamos solo aquello que pensamos que vamos a alcanzar. Ajustar bien las expectativas a las posibilidades es una importante exigencia. Si son más elevadas de lo que podemos conseguir es fácil que se produzca la frustración. Si son más bajas, es posible que perdamos muchas oportunidades.

Vayamos al ejercicio. Pido que cuatro voluntarios salgan del aula. Los cuatro tienen que realizar, de uno en uno, la misma tarea de forma consecutiva. Les digo a cada uno que van a pasar unidades de objetos (clips, cerrillas, garbanzos…)  de uno en uno, con una mano, de un recipiente a otro, durante un minuto. Al primero se le dice que por término medio, cuando se ha hecho el experimento en una población de  similares características, los sujetos han conseguido una media de 50 unidades por minuto. La media es supuesta.

En ese momento formulo al sujeto del experimento la siguiente pregunta:

–        ¿Cuántas piensas pasar tú en ese mismo tiempo y condiciones?

Además del análisis racional de la situación el sujeto tiene la referencia de lo que consigue la media. Se produce una comparación interesante. El sujeto se sitúa por encima (mucho o poco), por debajo  (mucho o poco) o en el nivel de la media. Se le puede preguntar  a continuación por qué ha hecho esa elección.

Hay respuestas para todos los gustos: soy malo en actividades manuales, prefiero asegurar, nunca he hecho este tipo de actividad, estoy nervioso, tengo las manos húmedas, no quiero parecer petulante (si se sitúa por debajo), por qué voy a hacer menos que la media (si toma esa opción), soy muy bueno haciendo estas cosas (si se sitúa por encima)…

Hace el ejercicio en presencia del grupo (también se puede hacer en solitario). El experimentador cuenta el número de unidades que pasa.  Imaginemos que pasa 65.  Y entonces se le dice que lo va a hacer por segunda vez en exactas condiciones y se le pregunta cuántas unidades piensa pasar. Y ahora el sujeto tiene un nuevo dato de referencia para decidir: lo que ya ha conseguido. Esa suele ser la cantidad esencial para tomar la decisión. Se puede observar si la repite sin arriesgar nada, si se sitúa por debajo de lo ya conseguido o se sitúa muy por encima o razonablemente por encima.

Lo hace por tercera vez y se vuelve a plantear la misma pregunta: ¿cuántas crees que vas a pasar en un nuevo ensayo?

Luego pasa el segundo sujeto. Y repite el ejercicio pero barajando la media supuesta de 60. El tercero de 70 y el cuarto de 80. La media sirve de referencia cuando no hay otra de más importancia.

Veamos algunas conclusiones que casi siempre se pueden derivar de forma evidente. El diálogo con los interesados y con los asistentes suele ser muy enriquecedor.

– Mientras mayor es la aspiración que se proponen, más alto es el número de unidades que consiguen pasar.

– Lo conseguido es el principal elemento para la decisión. De donde se deduce la necesidad de propiciar éxitos que insten a buscar logros mayores.

– La presencia de público es un condicionante que no se puede ignorar.

– Algunos sujetos son muy persistentes y se mantienen en la cantidad inicial aunque hayan tenido evidencias de que no es posible conseguirla.

–        Algunos son muy prudentes y se sitúan siempre en una cifra que puedan sobrepasar con creces. Nunca se arriesgan a quedar por debajo. Le tienen mucho miedo al fracaso.

– Ante el fracaso (sobre todo quien ha actuado en el cuarto lugar)  alguno ni se inmuta y otros se ven afectados de manera que van reduciendo sus aspiraciones para no tener más desajustes.

Suelo incorporar algunos elementos para provocar la reflexión.

– Les digo que  yo voy a contar, pero algunos o no se fían o prefieren contar ellos. No es lo mismo actuar de una manera que de otra.

– Como les he dicho que yo  me encargo de contar las unidades que pasan, luego les pregunto si ellos lo han hecho. Algunos dicen que si, otros que no. A quienes han contado les quito una o dos unidades. A otros les quito 10  o 12. Es curioso. comprobar cómo algunos aceptan sin rechistar que les quite una docena y otros protestan airadamente por una sola.

– Días después pregunto cuántos han repetido la experiencia en sus casas, con sus amigos, con sus grupos de trabajo. Resulta curioso comprobar que muchos lo han hecho con el mismo tipo de objetos que lo han visto hacer en la clase. Si se hizo con cerillas lo hacen con cerillas.

Plantearse unas aspiraciones pertinentes, ambiciosas, claras, altruistas, exigentes… resulta decisivo en la vida de una persona. Es una fuente de satisfacción ir consiguiendo los objetivos que nos proponemos.

Las metas van cambiando en la vida, dependiendo de muchos factores: del éxito o del fracaso conseguido, de las ayudas disponibles, de la administración de las fuerzas, de la información con la que se cuenta, de  las necesidades reales o supuestas, de la actitud ante la vida, ante los demás y ante nosotros mismos…

También es importante la capacidad de superar las frustraciones cuando falle el intento de alcanzar lo que se busca.  Hay quien es destruido por un fracaso, otros se sienten estimulados por él. Hay un arte y una ciencia en  la vida que resultan imprescindibles: saber coinvertir dos signos menos en un signo más.

33 thoughts on “¿Cuántas piensas pasar tú?

  1. Muy buen experimento para reflexionar sobre la autoestima y las propias expectativas. Si me es posible pienso hacerlo fin mis alumnas.
    Por cierto, mis expectativas como participante hubieran sido: ” Seguro que se me cae el recipiente…me se derraman todos los clips… Y se rompe…”

    • Querido Jesús:
      Estoy seguro de que esas suposiciones que manifiestan son más el fruto del humor que de la realidad.
      Si hace el experimento, cuéntanos cómo te va.
      Gracias.
      Un abrazo.
      MAS

  2. Siempre me he preguntado por qué unas personas consiguen grandes metas y otras pasan como si no estuvieran. Yo considero algo fundamental para conseguir algo: tener las capacidades para poder lograrlo. Hay un dicho que indica esto: ” Lo que la naturaleza no da Salamanca no lo presta.”
    A parte de lo que la naturaleza nos aporta, viene lo segundo que es la autoestima, el espíritu de superación, la confianza en sí mismo, la capacidad de lucha y de esfuerzo, la constancia frente a las adversidades que se presenten por el camino. Poniendo un símil deportivo, hay quien cuando pierde por dos goles se desanima y hay quien, en la misma circunstancia, se estimula y lucha más.
    Pienso, en definitiva, que la psicología de cada uno nos empuja o nos hunde en la consecución de objetivos. Creo que esos experimentos vienen a demostrar eso: que nuestra psique es la que nos pone los límites.
    Como siempre agradecido, Miguel Ángel por tus reflexiones.
    Saludos.

    • Querido Joaquín:
      En efecto, las circunstancias pueden ser las que sean, pero cada uno es responsable de sus reacciones, es protagonista de su historia. Por eso, con las mismas o parecidas circunstancias, hay personas que reaccionan de manera tan diferente.
      Te remito mi artículo LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS, , que ha servido de título a uno de mis libros publicado en Argentina este año.
      Un gran abrazo, querido amigo.
      Gracias por tu enriquecedora presencia en el blog.
      MAS

  3. hola querido profesor, gracias por esta hermosa historia y soy una protagonista de ese ejercicio que usted realizo cuando estuvo en Mendoza, Argentina.
    Debo contarle (desde mi infancia) esta Patricia que le escribe era muy diferente, con muy baja autoestima, pasaron los años obviamente estudie: mi meta siempre fue poder realizarme como profesional y lograr mi independencia en todos los aspectos de la vida: soy profesora de enseñanza preescolar.
    Siempre he tenido diferencias con mis padres tóxicos (sienten celos de mis éxitos); hará unos 10 años más o menos después de un serie de crisis que tuve por estrés yo por mi propia voluntad tomé la decisión de hacer psicoterapia (tuve la suerte de tener un excelente terapeuta)y con su ayuda y mi fuerza de voluntad aprendí a convertir como dice usted esos dos signos menos en un signo más; estoy muy orgullosa de mis logros, cada día tengo la necesidad de mejorar, aprender en todos los aspectos de la vida no sólo lo que compete a mi profesión; y no permito que nada ni nadie destruya mis proyectos de vida, ya tengo mi coraza fuerte; me quiero demasiado como para permitirle a alguien que me lastime, me ponga límites (aunque sean mis padres).
    En mi ámbito de trabajo tengo la suerte de contar con un grupo humano que nos apoyamos y contenemos, no sólo en lo profesional, en mi ámbito social tengo un grupo de yoga donde la paso genial (todas son personas muchos mayores que yo, personas de más de 70 años, de las cuales aprendo un montón, yo tengo 47 años) y por razones de salud también voy a rehabilitación a natación (también comparto con personas mayores).
    Mi meta principal es vivir feliz, tranquila y disfrutar de la vida que es corta, haciendo lo que me gusta; lo que piensen u opinen lo demás no me interesa ( no es mi culpa si ellos no aprenden a ser felices, si se sienten frustrados).
    Espero no estar equivocada con mi forma de pensar y actuar.
    Desde ya, agradezco su hermosa historia, que es otro aporte para mi vida.
    Saludos desde Argentina, besos

    • Querida Patricia:
      Gracias por compartir la historia de tu vida, el caudal maravilloso de tus emociones, de tu lucha que está teniendo como resultados hermosas victorias…
      Tengo que felicitarte por tu fuerza, por tu capacidad de superación.
      Nadie te puede arrebatar, como dices, tu derecho a la felicidad.
      Veo que estás ocupada en muchas actividades y en que en todas te has podido encontrar con personas saludables.
      CUÍDATE. Eres una magnífica persona y una excelente profesional.
      Que seas feliz.
      Besos.
      MAS

  4. Hola como estas Miguel? interesante y delicioso tu artículo me llego directo al corazón dando paso a mirar mi interior detalladamente y preguntarme por qué muchas veces dejo sueños a mitad de camino será que las metas deberían ser diarias? o debería creer más en algo hermoso que he leído “Lo dificil cuesta mucho, lo imposible un poco más”
    Gracias por tu companía de cada sábado que perdura en mi alma toda ls semana. un cariño desde Argentina.

    • Querida Marida:
      Gracias a ti por tus hermosas palabras. Dicen más y mejor de ti que de mí.
      Gracias por leer y por comentar.
      HAY METAS A LARGO PLAZO, A MEDIO PLAZO Y A CORTO PLAZO.
      En todas ellas podemos tener criterios que nos ayuden a marcarlas y a buscarlas.
      – Tener fe en nosotros mismos.
      – Pensar que podemos llegar a donde queremos.
      – Poner los medios para intentarlo.
      – Y, si no llegamos, encajar deportivamente la frustración.
      Besos y buenas metas.
      MAS

  5. Ña cuestión de saber fijar bien las metas en la vida (las grandes y las pequeñas) es sustancial.
    Está bien reflexionar siobre esta cuestión. Y, por consiguiente, sobre todos los elementos que pueden configuarla:
    – el autoconcepto
    – las expepectativas ajenas
    – la experiencia previa
    No conviene fijarse metas imposiblers pero tampoco no aspirar a TODO lo que se puede.
    Saludos.

  6. ¿Cuántos problemas trae el no saber marcarse objetivos adecuados?
    Si no se aspira a nada, no se conseguirá nada.
    Me preocupa mucho el que padres y educadores digan a sus hijos y alumnos que no valen para nada. No saben el daño que les hacen.
    Pero si te empeñas en conseguir aquello que no puedes alcanzar, terminarás ftustado.
    Buen domingo.

  7. Amigo Miguel Ángel.

    Como suele ser habitual, en los artículos de El Adarve se plantea una temática con la que se relacionan distintos valores, sean positivos o negativos.

    En esta ocasión, abordas un tema crucial en los seres humanos como son las metas que se plantean en la vida.

    Lógicamente, relacionado con esos objetivos, se encuentra el factor de la autoestima, que bien merece ser analizado detenidamente.

    En mi caso, he escrito en los diarios digitales en los que publico el estudio de la autoestima en los escolares analizada a través del dibujo.

    Lógicamente, también tendría que aparecer la frustración, que haces referencia a ella al final del artículo.

    Puesto que lo tuyo es una enorme senda de muchos kilómetros cuyos inicios se remontan muchos años atrás, quiero pensar que ya habrías abordado esta cuestión que genera todo tipo de reacciones emocionales, entre ellas, y por desgracia, la agresividad y la violencia (fueran físicas o psicológicas).

    Como no quiero extenderme mucho, pues como bien sabes tengo tendencia a hacerlo, quisiera en esta ocasión centrarme en el comentario que realiza Patricia desde Argentina.

    Nos dice que sus padres eran ‘tóxicos’ con ella y que tenían celos de sus logros. En nuestro país no solemos utilizar ese término (que, por otro lado, me parece muy bueno). Entiendo que allí se emplee, pues el libro de Bernardo Stamateas “Gente tóxica” cruzó el Atlántico y llegó también a la piel de toro.

    Comprendo que Patricia no se extienda más en este asunto por lo doloroso que resulta y nos explique su lucha por superar algo tan duro como es que tus padres no te apoyen y sean un obstáculo en tu desarrollo personal.

    Esto puede resultar muy extraño; sin embargo, se dan casos en los que los progenitores no aman de verdad a sus hijos, por lo que les generan un déficit de autoestima muy grande, pues son ellos los que inicialmente deben ser el motor de esta cualidad humana.

    Como he apuntado, he investigado y dirigido trabajos sobre este tema, por lo que para que Patricia no se sienta como una víctima aislada, presento el enlace de un artículo que hace algún tiempo publiqué titulado “Padres y madres que no quieren a sus hijos”.

    http://www.montilladigital.com/2012/09/padres-y-madres-que-no-aman-sus-hijos.html

    Bueno, me voy despidiendo, aunque supongo que autoestima-metas-frustración forman un trío que da mucho debate.

    Un abrazo desde la Córdoba española en un día nuboso.

    • Querido Aureliano:
      He leído con atención las tres aportaciones:
      -El comentario al artículo de esta semana. En efecto, aquí hay mucha tela que cortar, tanto por lo que respecta al autoconcepto y la autoestima como a la dimensión educativa y la estructura social que brinda (o no) oportunidades…
      – El comentario sobre los padres y madres que no aman a sus hijos.
      – El artículo sobre el anuncio de la lotería de Navidad. Qué atentos hay que estar a las trampas de la publicidad.
      Un abrazo y gracias por los tres textos.
      MAS

  8. Estimado Miguel Ángel: ¿Cómo podemos ayudar a aquellos adolescentes y jóvenes que están en nuestras escuelas, que no demuestran interés por el estudio ni por el trabajo, que dicen no tener ideales y que lo único que desean es “pasarla bien”, sin esfuerzos, ni responsabilidades? Lamentablemente, muchos de estos adolescentes y jóvenes abandonan sus estudios y terminan siendo “NINI”, ni estudian ni trabajan y en muchos casos manifiestan tristeza e insatisfacción. Un fuerte abrazo

    • Querido Jorge Aníbal:
      No hay fórmulas mágicas.
      La familia tiene un papel importante. También los educadores. Y no s menor el papel de la sociedad. He dedicado algunos artículos al tema del paro juvenil (Quiero ser alguien que aquí no existe, El caso de Estefanía…). Y no se puede olvidar la responsabilidad que tiene cada uno en el desarrollo de su propia trayectoria.
      Recuerdo un interesante libro de Von Hentig que se titula así: ¿Por qué tengo que ir a la escuela? Son 26 cartas que le escribe un pedagogo alemán a su sobrino que le pregunta por qué tiene que estudiar.
      El adulto sabe que tiene que trabajar para ganar la comida, el adolescente (que no ha madurado todavía) cree que se la van a servir en una bandeja, el niño piensa que después de comer la que le han regalado todavía seguirá allí para otra vez…Es cuestión de madurez.
      Otra cuestión importante es trabajar el autoconcepto y la autoestima. Hay mucha documentación al respecto.
      No hemos abordado bien en educación el tema de la educación de la voluntad. Es estupndo el libro de J.A. Marina “El misterio de la voluntad perdida”.
      Saludos.
      MAS

  9. Esta es una cuestión importante. Porque condiciona mucho la vida.
    Condiciona lo que buscamos, lo que conseguimos y cómo nos sentimos ante los logros y los fracasos.
    De ahí la impòrtncia de estas reflexiones.
    Gracias.

  10. ¡Querido Maestro!
    De su experimentado comentario me quedo con la última frase que en la vida hay una máxima posible que es la de hacer que dos signos menos se conviertan en un signo más.
    Sigo su recomendación al pie de la letra.
    Pero a veces,el silencio me puede,estoy percibiendo cada vez peor la divinidad que encierran las palabras,la majestuosidad de la música,el tictac del increíble sonido de las gotas del agua y lo que peor llevo es el silencio del alma.
    A determinada etapas de la vida los objetivos te vienen marcados por la experiencias de la vida Y la suerte también marca la trayectoria de las personas.Las historias se repiten sin saber porqué tropiezas tantas veces con la misma piedra.El empuje que hace falta para seguir adelante también se debilita.La adversidad invade los rinconcitos del alma y las metas se convierten en lo más próximo, en el día a día,en ponerte en pie y levantarte cada mañana, en sentir los afectos de la gente cercana,en la búsqueda del amor que llene mi alma.
    La felicidad me sorprende cada día al mirar por la ventana, evoco sensaciones hermosas nunca realizadas,y un deseo, un gran deseo, vivir lo suficiente para aprender a amarme con todos las ganas!
    Importante lo de la autoestima, mermada a veces por las circunstancias de la vida.
    No ceso en mi empeño de buscar alternativas, no es fácil,pero poco a poco encuentro voces como las suyas,que me hacen comprende que nunca hay que darse por vencida.
    Sin más me despido con un gran saludo para usted y para todos, pues hace algunas semanas que no escribía.
    P.D.¡Espero me hayan echado de menos!

    • Querida Loly:
      Yo sí te había echado de menos pero, claro, entiendo que no hay obligación alguna ni de leer ni de escribir.
      Tus comentario siempre aportan sabiduría de la vida, porque siempre están amarrados a la experiencia, a tus vivencias personales.
      Haces referencia a un doble tipo de metas: a las cotidianas, a las de cada día, a las de cumplimiento casi inmediato. Y, por supuesto, a las grandes metas de la vida. Y añades el componente de la suerte, de las circunstancias que te favorecen o te dificultan.
      Claro que lo verdaderamente importante es qué es LO QUE TÚ DESEAS ALCANZANZAR, LO QUE TÚ TE PROPONES CONSEGUIR dados dus medios y tus posibilidades.
      Mucho ánimo.
      Besos y gracias por estar de nuevo aquí.
      MAS

  11. Gran tema.
    A todos nos interpela. Porque somos lo que son nuestras metas. Tenemos que fijarlas de forma inteligente. Porque van a marcar el derrotero de nuestra vida.
    Y cuando no las alcanzamos tenemos que reaccionar de forma positiva y no destructiva.
    Es importante reflexionar sobre los factores que inciden en la formación de nuestras metas.
    Saludos y buena semana.

  12. A TODOS LOS LECTORES Y LECTORAS DE “EL ADARVE”

    Ayer domingo (20/11/2016) se emitió un magnífico reportaje (“De hijos a padres”) sobre la educación de los adolescentes en Salvados, el programa que conduce Jordi Évole.

    En el mismo, participaron dos profesores y tres madres en el debate, al tiempo que se filmó la clase de uno de esos profesores.

    Se puede acceder al mismo por internet.

    Datos: la sexta, salvados, De hijos a padres.

    No os lo perdáis. ¡Merece la pena!

  13. El ejercicio me parece ingenioso y tiene que dar muchas pistas a quien lo hace y a quien lo ve hacer.
    Pero, sobre todo, a quien lo hace.
    ¿Cómo nos influye lo que consiguen los demás?
    También hay otras ideas muy sugerentes en el texto:
    ¿Qué esperan los demás de nosotros?
    Pero la más importante es qué autoconcepto y qué autoestima tenemos. De ahí van a depender muchas expectativas y muchas decisiones.
    Saludos.

  14. Podría escribir otra cosa distinta a la que sigue. Cada tema semanal da para coger rumbos que nos llevan a pensamientos bien diferentes.

    Pensad que soy un idealista, un ingenuo, un sentimental, un utópico, lo que queráis. Pero todos nos preguntamos muchas veces, qué pasará mañana.

    Quiero dejar de lado mi futuro, porque mi futuro depende, en gran medida, de nuestro futuro. Somos animales sociales.

    ¿Qué expectativas tiene mi sociedad para sí misma y para las sociedades vecinas? ¿Cuántas somos en mi ciudad, en mi provincia, en mi país, en mi mundo? ¿Nos afectamos? ¿Hay vida fuera de las ciudades? ¿Hay vida fuera del dinero?

    ¿Qué expectativas tiene mi sociedad, nuestra sociedad del mundo mundial para su escuela, para sus niños y niñas? ¿Qué futuro les prepara?

    Veo la tele, ves las noticias de nuestro “mundo cercano”, el mundo de las personas, y más de lo mismo, pero peor, más sofisticado, más eficaz en la consecución del objetivo buscado: destruir de raíz a tu enemigo, al que se interpone entre tú y tus deseos.

    ¿CÓMO PODEMOS PERMANECER (MAYORITARIAMENTE) IMPASIBLES ANTE EL BOMBARDEO DE HOSPITALES Y ESCUELAS, “LLENAS DE PERSONAS”, SEA EN DONDE SEA?

    Ya no importan mujeres ni niños, ya no importa la población civil. Todos son soldados peligrosos. Quemémoslo, arrasemos el lugar, que será la única forma de poder dormir a pierna suelta.

    Sí. Soy utópico. Yo también quiero mejorar mi mundo. Empiezo por pensar que, si queremos, es posible. Y hay que empezar por lo gordo, por lo importante, por lo primero, para pasar a lo secundario, a nuestras “tonterías” diarias.

    Menos mal que ya empezaron las navidades. Todos vamos a ser buenos y felices. Estaremos colmados de regalos, de magia, de buenos alimentos, de discursos. DE COMPRAS. Será maravilloso. En esos días no habrá bombas (en la tele).

    Perdón. Esto va de educación, ¿no?

    • Estimado José Antonio:
      Es una perspectiva que no había considerado y que me parece muy interesante. Me refiero a las expectativas que tenemos no individualmente sino como sociedad.
      ¿Qué es lo que esperamos para el futuro? ¿Qué mundo le queremos dejar a nuestros hijos e hijas?
      Y una vez pensada y soñada esa sociedad (solidaria, justa, equitativa, habitable, libre…), poner en marcha los comportamientos individuales y colectivos que nos lleven a ella.
      No se va a conseguir en un abrir y cerrar de ojos, pero se puede caminar en la buena dirección, aunque sea lentamente.
      Saludos.
      MAS

  15. Hola a todos (los seres humanos de esta sala).

    Hoy, como la mayoría de las veces, no tengo nada nuevo que decir. Acaso que se note que ando por aquí, por si alguien se siente agradecido de que le lean. Leo a todos. Gracias a todos. Acaso decir que anoche tuve de nuevo pesadillas con Monte Arruit. Somos lo que hemos vivido. Nuestras expectativas son lo que hemos vivido. Las pesadillas empezaron en mi más tierna infancia, con apenas dos o tres años. Ya entonces, antes de que me quitara mi madre la costumbre, a tortazos en las manos, me mojaba las manos con mis orines y luego me chupaba los dedos. En 1921, estaba en un blocao, cerca de Annual, éramos una sección, apenas sesenta hombres de infantería, mandados por un teniente cobarde. Nos tenían rodeados los indígenas, no teníamos agua, era verano, mucho calor. Empezó a correr el cubo de hojalata y orinábamos dentro. Al principio faltaban orines para beber, porque morían pocos y bebíamos todos. En la medida que nos diezmaban sobraba bebida del cubo de hojalata. Cuatro días así hasta que nos asaltaron. Me eché encima un montón de cadáveres y sobreviví. Luego dos días andando hasta Monte Arruit. Monte Arruit se rindió a los indígenas y nos degollaron, a mí y a casi todos. Lo extraño es que nací de nuevo sin cicatriz en el cuello. Sin embargo, sí tengo una cicatriz en la rodilla derecha, donde años más tarde, y en otra vida, me dieron un disparo, también en Verano, pero esta vez en el frente de Mequinenza, provincia de Zaragoza, en 1938. De ésta, conservo la cicatriz, pero no el recuerdo. Toda esta retahíla para decirte, Sr. Guerra, que estoy contigo, que somos lo que hemos vivido, que nos exigimos de acuerdo con nuestras experiencias de vida. Nuestras metas, nuestras ambiciones, nuestros valores, son la suma de nuestro ayer y hoy, en la idealización de un mañana. Tengo pendiente el seguir hablando de la muerte, ya que en ésta vamos a estar más tiempo que en la vida, y hay que estimarla en su equitativa medida, creo. Gracias.

    A todas (las personas), tengan un buen día.

    • Estimado Quintiliano:
      Este comentario ha sido escrito con la sangre de la experiencia. ¿Cómo no va a marcar nuestras expectativas, nuestras aspiraciones? Mi padre estuvo emprimare fila de la batalla del Ebro, en la de Burlete… Le oí contar muchas vivencias terribles, aunque la postguerra tendió un manto de silencio sobre lo sucedido. ¿Cómo no van a estar presentes las pesadillas?
      Serán bienvenidos todos los comentarios sobre la muerte. Es el tabú del siglo.Eludimos los comentarios como si la pudiéramos evitar.
      Gracias especiales por este comentario.
      MAS

  16. La muerte Miguel Ángel, como dices siempre, es algo excesivo.

    Todos los días muere mucha gente, y pienso en el entorno cercano de cada uno.

    Esa mujer, y puede que con sus hijos, asesinada por su marido, que luego igual consigue matarse. Toda la escena es dolorosa.

    Ahora bien. La muerte de ese hombre (padre, pareja, marido) no borra su pasado, no lo cambia para bien. Al menos, no debería.

    Si antes no era de los nuestros (la gente de bien), el hecho de su muerte no debería ser un pelillos a la mar y todo el mundo es bueno.

    Todos nos moriremos. Cada uno será recordado por sus hechos. Aunque luego ya entrará el lavado de imagen, el destacar unos hechos sobre otros, la construcción de una de una historia a la medida de determinados intereses, etc. (Hablo de personas públicas, famosos, conocidos).

    De todas formas,la muerte siempre es algo excesivo, incluso cuando es voluntaria, o te tocaba.

  17. Estimado José Antonio:
    Decía Saint Just que a la muerte, como al sol, no se les puede mirar de frente. Y sin embargo,hay que mirar porque nada hay tan seguro como tan inevitable como la muerte. La propia y la ajena.
    Sin embargo, la vida está organizada para que nos olvidemos de la muerte y de sus inexorable presencia como colofón de la vida.
    Creo que ya he dicho en algún lugar del blog que un grupo de profesores de la autónoma (Agustín de la Herrán, Joaquín Paredes…) llevan muchos años investigando sobre este tema y trabajando sobre la Didáctica de la muerte.
    En el mejor de los casos se prepara para la vida, pero no par afrontar la muerte y el duelo.
    Qué error.
    Un cordial saludo entre semana.
    MAS

  18. Hola a todas (las personas).

    No sin propósito en este tema de esta semana, hablo de nuevo de la muerte. Nuestra valoración de la muerte, opino, está des-usada, oculta, no tratada, como por ahí dice el Sr. Guerra, y ahora el Sr. Lema. Ante tal no uso, está oxidada, y cuando de pronto topamos con ella por algún ser querido, hala, se nos vienen los palos de sombrajo encima. Y si ya nos toca a nosotros los indicios de su probabilidad efectiva, las cagaleras serán un sinvivir. De ahí, eso de las cagaleras de la muerte, creo. Y lo enlazo con el tema de esta semana, porque como ya dijo el jefe de esta República Democrática, Sr. Guerra, nuestros actos y pensamientos respecto de todo en general y en particular de la muerte, esto último lo digo yo, dependen, creo, del contexto situacional que hemos vivido. Si la desconocemos nos da miedo. La solución, entiendo, es fácil. El entrenamiento con ella, familiarizarnos con ella. Hablar de ella, hacer cábalas de cuántos días nos quedan hasta el óbito. Será una buena forma de tomar conciencia de que estamos vivos, a veces hasta nos olvidamos de ello. No conozco más eficaz didáctica ante el desconocimiento de algo que familiarizarnos con ello. Cuando me enrolé en la guerra me daban miedo los disparos. Cuando vine de la guerra, era tal mi maestría con el fusil que era muy eficaz en los disparos hasta sin apuntar. Me familiaricé con el fusil. Cuando me hice mayor en esta vida, me asustaba la muerte. Como estudié lindes, mojones, derechos, marujeos y otras minucias, me volqué por intentar estudiar los efectos legales de la muerte. Me familiaricé con ella, hablaba de ella como si hablase de comer patatas fritas. Observaba el cómo personas mayores que estaban muy cercanas a ella, cuando les nombraba como sujeto activo de tal acción, les cambiaba el semblante. Ante tal peligro de infarto en alguno de mis contertulios, opté por ponerme yo como ejemplo. Ah, por cierto, perdonen que hable tanto de mí. Eso, que llegaba la hora del desayuno en plena faena, decía, y sigo diciendo, vámonos a desayunar que no vaya a ser que me dé un patatús y me pille “esmallao”, para morirse con fundamento se ha de estar bien comido. El caso es que creo que me familiaricé con ella. Hablo de ella. Intento hacer bromas de ella. Un amigo me teme, voy al grano y se incomoda un poco. Le pregunto, parecido a como me preguntó el Sr. Lema no ha mucho por aquí: “¿estás muerto?, si es así no me contestes”. Y hablando de muerte, algunos políticos se agarran al sillón como vulgares ingenuos que creen que van a estar allí la eternidad, y luego viene mi colega, la muerte, y hala, de un plumazo dicta sentencia firme. Me parto de la risa ante estas sentencias firmes, y hala, por mucha pataleta que líen, ahora que recurran, que recurran. La verdad es que no sé si le tengo o no miedo a la muerte. Creo, honestamente, que no. Es el necesario proceso de la vida, a ver, que los biólogos digan algo. No es excesiva, es natural, necesaria, real, justa cuando acontece a su tiempo en costumbre reconocido. Es la igualdad final entre los seres humanos, en grado de perfección.

    Tengan buena tarde.

    • Estimado Quintiliano:
      Este es un tema peliagudo resspecto a nosotros mismos y respecto a la educación de los alumnos.
      Alguna vez lo he tratado. Recuerdo un artículo que se titula SI ME MUERO, YO NO AGUANTO, frase de un niño que tenía una curiosa idea de la muerte.
      Me ha parecido oportuno lo que dices de pensar, hablar e, incluso, hacer bromas sobre la muerte.
      En un libro que se titula sobre el humor negro leí la historia de unos excombatientes que van a un cementerio a visitar la tumba de algunos compañeros.Son muy mayores. Uno de ellos le dice a otro: ¿No crees que, con la edad que tienes,no te trae cuenta irte a casa?
      También sobre la muerte podemos tener objetivos, aspiraciones, expectativas. No pensé en ello cuando escribí el artículo pero, a raíz de tus comentarios, puede ser conveniente ver qué puede pasar.
      Saludos. Buenas noches.
      MAS

  19. La fijación del nivel de expectativas en la vida (en lo pequeño y en lo grande) es muy importante.
    Hay que tener cuidado cuando, desde fuera de nosotros, nos dicen que podemos hacer esto o lo otro. Sobre todo cuando nos dices que no podemos hacer nada.
    Hay que tener confianza en nosotros mismos y desechar esos juicios negativos. Si los aceptamos estamos perdidos.
    Saludos.

  20. Las aspiraciones son el motor que nos hace caminar a un ritmo u otro, con una fuerza u otra.
    Porque tratamos de llegar allí donde queremos, Si está muy cerquita caminaremos poco y esi está muy lejos, tendremos que esforzarnos más.
    Es muy importantes uq ellas metas estén ajustadas a nuestras posibilidades. Es decir que no sean n¡i muy altas (inalcanzables y generadoras de frustración) ni muy bajas.
    Por eso me ha parecido tan importante el artículo de esta semana.
    Gracias.
    Saludo a todos los lectores y lectoras del blog.

  21. Buenos días familia del Adarve.

    1.- No tengo ningún ánimo de notoriedad, de protagonismo. Soy persona de terceras y cuartas filas en cuanto a las fotos. No me gustan los premios individuales (por hacer bien lo que tienes que hacer bien, cosas que ya son un premio en sí). Corres el riesgo de que te acusen de buscar el premio, o de que uno mismo pierda un segundo en ese pensamiento.

    2.- 28 está lejos de 40. Estamos un poco despistados y despistadas esta semana. Como yo callado me aburro, y por llevar los “siempre importantes números” un poco a lo suyo, pues por aquí dejo unas palabras, consciente de que palabras son solo eso, palabras, intenciones. Plasmarlas, los hechos, la realidad, el trabajo diario es lo que importa.

    3.- ¿Cuántas piensas pasar tú?

    Leído el artículo de la semana pasada, no pienso pasar ni una. Me va a costar, pero por lo menos esa es la intención. Otra cosa serán las que me cuelen, cuestión, por otro lado, nada difícil. Ahora bien, viendo lo que Josep Borrell dice que le pasó con sus 150 mil euros, me quedo más tranquilo. A mí una cosa tan gorda no me la hubieran colado (no seáis mal pensados/as, no es que sea más listo que nadie, es que no tengo semejante cantidad de dinero).

    4.- ¿Expectativas?

    Para no consumir líneas, fijándonos en las conclusiones que Miguel Ángel pone en el artículo, creo que sería importante tener unas expectativas altas (para nosotros, nuestros hijos e hijas, para nuestros alumnos, …) porque a donde se llegue, si no se alcanza el objetivo, estaremos mucho más cerca, nos esforzaremos más. Hay que tirar, no solo acompañar en plan contemplativo, a ver qué pasa.

    Hay que dar oportunidades de tener éxito. En la escuela, como vamos a lo que vamos, creo que esta cuestión es de las más olvidadas (utilizamos demasiado el boli rojo, y mucho menos el verde). Nos dedicamos mucho a corregir, a dar órdenes, a decir lo que hay que hacer, lo bien y lo mal, A ENSEÑAR. Muchísimo menos a escuchar, a comprender, a alentar, a acompañar tirando o empujando, APRENDIENDO.

    Tenemos derecho a la educación. Ese derecho no vale para nada si no tenemos derecho a tener éxito en la educación. Si salimos del sistema, de la escuela, sin poder ganarnos la vida en lo que sea, en dónde radica su valía. Si por encima lo que hace es certificar, etiquetar, lo idiotas que somos, lo inútiles que somos, pues mejor me quedo como estaba. (Aquí tenemos el meollo de nuestra profesión, de la sociedad, de los políticos).

    5.- Expectativas altas sí, para llegar cada uno a lo más alto que pueda (como si con el rabillo del ojo no nos fijáramos por dónde van mis vecinos, como si no me fuera eso a influir también, como si no fuéramos envidiosos, como si lo que piensen los demás de mí no importase en mi vida, como si …).

    Pero también solemos decir que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. Esto está muy bien, y yo puedo compartirlo. Pero pienso que lo debió decir quien no tiene o no tubo nunca nada. Tener no es garantía de nada, pero un rato sí que ayuda ¿no? (en mi mente, respecto a lo dicho, no contemplo solo posesiones materiales).

    6.- La frustración. Expectativas altas, si no las consigues te frustras. La frustración está sobrevalorada. Somos unos exagerados. A una desilusión, a un no conseguirlo totalmente, a la sensación que nos produce un no, pronto pasamos a llamarlo frustración. Como con los enfados, tenemos dos trabajos, enfadarnos y desenfadarnos. No queda otra que seguir, siempre seguir. ¿Por el mismo camino? No necesariamente. O sí. DEPENDE. (A levantarse aprende el que se cae). (Y no se cae quien no arriesga, quien hace siempre lo que hace siempre, y sabe que lo sabe hacer). (¡No vaya a ser que me frustre!)

    7.- Es bueno que se hable de educación en los medios. Así, a secas. Dicho lo cual, luego vienen los análisis, las visiones con sus opiniones, paradigmas, … que haya debate, que se hable para que, hablando, se busque mejora.

    Salvados. Colegio. ESO. Dos profesores. Tres madres. Masters. Todos y todas las alumnas a la universidad. Hablaban mejor que los universitarios de Aureliano y tienen 15 años. (Claro, los de Aureliano, futuros maestros y maestras, vienen del campo, o del barrio, o del pueblo vecino, son parcos en palabras y, me imagino, en letras).

    8.- Termino con una petición para Miguel Ángel (¡por pedir!). Me tiene “un poquillo cansado” el “es lógico y de sentido común” de nuestro presidente. Me gustaría que dedicaras una semana al SENTIDO COMÚN. Ya sé que lo que solemos decir es lo de que es el menos común de los sentidos.

    Un fuerte abrazo para todas.

    • Estimado José Antonio:
      Pes sí que tienes ideas y sí que las sabes expresar de forma clara y ordenada.
      Lo que pasa es que como el comentario es tan rico y variado no es posible entrar a todas las cuestiones porque sería necesario no levantarse de la silla en todo el día. Y hay que hacer algunas cosillas más.
      Comparto la idea de que en la enseñanza obligatoria los niños y las filas tienen derecho a alcanzar el éxito. Nosotros tenemos que hacer posible que lo alcancen. Lo diré en una conferencia que pronunciaré en Sevilla el lunes próximo a las 4 de la tarde.
      De acuerdo también en que los medios deben tratar asuntos de educación, no solo cuando hay conflictos y escándalos. Siempre que me hacen entrevistas les felicito por ocuparse de temas educativos sin el morbo del escándalo o del conflicto.
      No sé muy bien lo que quieres que aborde en el artículo sobre el sentido común. Si me lo aclaras, lo pondré en la lista de espera para que vayan saliendo lo que ya tengo en mente.http://blogs.opinionmalaga.com/eladarve/wp-admin/edit-comments.php?p=3451#comments-form
      Un cordial saludo y gracias por participar tan activamente.
      MAS

  22. Tener grandes expectativas es bueno porque nos hacen caminar de prisa y con buen tino hacia la meta. El problema es cuando, al no alcanzarlas, nos frustramos.
    Dice José Antonio que le damos mucha importancia a la frustración. Lo cierto es que nos afecta. Y algunas veces nos desalentamos. Sobre todo cuando hemos puesto todo nuestro empeño y no hemos llegado.
    Como la vida nos depara más de una frustración no está mal entrenarse en superarlas.
    No todo es de color de rosa.
    Buena semana y y casi buen fin de semana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres × 3 =