‘México lindo y querido’

2 Abr

López Obrador se erige en acusador del Imperio español de hace 500 años. Quiere sacrificar a Hernán Cortés en el Templo Mayor

 

La estrofa de Jesús ‘Chucho’ Monge, canción considerada por los mexicanos como un himno, da hoy el titular. México en nuestro corazón, AMLO en el suyo

Carlos Pérez Ariza

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) exige al rey de España, Felipe VI, que pida perdón por la conquista y colonización de México. Hace 500 años, Hernán Cortés piso tierra de los mexicas y, aliándose a las tribus subyugadas por ellos, conquistó, colonizó y creó el virreinato de la Nueva España. Cortés ha cargado con lo peor de la ‘Leyenda Negra’, que ahora usted, señor AMLO, intenta reavivar. El historiador mexicano, Juan Miralles Ostos asegura que Cortés creó a México, lo dice en, ‘Hernán Cortés, el inventor de México’. Los españoles no realizaron un genocidio en México. Hoy, con 130 millones, el 30% de la población son descendientes de aztecas y mayas; el 60% mestizos (europeos, americanos y africanos). Desde las primeras Leyes de Indias, los nativos fueron considerados súbditos de la Corona de España, querían integrarlos, no exterminarlos. Es de suponer que tanto usted como su esposa, quien reprocha en su tesis doctoral a Bernal Díaz del Castillo (un testimonio directo de aquellos tiempos), siendo gente cabal y culta conocen tales hechos. Pero su vena populista –emparentada con Hugo Chávez (mestizo) y Evo Morales (indígena)– todos ustedes con apellidos españoles, le hace inclinarse por la parcialidad de las malas actuaciones de los conquistadores, que las hubo, y desdeñar la herencia a la que pertenecemos, que no es otra que la Hispanidad.

Dudo que AMLO quisiera vivir hoy bajo el yugo azteca, a menos que fuera uno de sus guerreros o sacerdotes. En lo que el imperio mexica llamaba ‘Guerras Floridas’, capturaban prisioneros para ser sacrificados a sus dioses. 5.000 sacerdotes se ocupan del ritual, creían que con esas ofrendas humanas retrasarían el fin del mundo. Sacaban sus corazones al corte de la afilada obsidiana, podían asesinar al menos a 15.000 opositores cada año. Después, se los comían. En ese imperio del terror, fue cuando Cortés se alió con los pueblos martirizados por los mexicas, para liberarlos. Fue una guerra de unos 300 hispanos y cientos de miles de americanos contra sus opresores. Muchos de estos también murieron. La ‘Noche Triste’ es un relato de aquello, ahí fue asesinado Moctezuma por sus propios súbditos. Tzvetan Todorov fija la responsabilidad española de las muertes indígenas en: 1,5% enfrentamientos; 2,5% trabajos excesivos y 96% enfermedades. Su compatriota, Octavio Paz, dejó escrito: “Para juzgar con equidad la obra de los españoles en México hay que subrayar que sin ellos (quiero decir: sin la religión católica y la cultura que implantaron en nuestro país) no seríamos lo que somos”.

España ha sido tierra de cruces de religión y razas. En América se construyó el mestizaje biológico, cultural, político, económico y social desde los primeros años. Cortés mismo tuvo un hijo con doña Marina, la Malinche, y con alguna otra india. Así que el presente de México, que es también nuestro, porque hermanos somos, proviene de aquella semilla que en su tierra sembraron. El imperio español de esos casi cuatro siglos fue constructor. Las Leyes de Indias, desde los Reyes Católicos, fueron de una densidad humanística infrecuente en su época. El hispanista estadounidense Charles Fletcher Lummis, se refiere a los conquistadores españoles como ‘civilizadores’, dice: “Ellos construyeron las primeras ciudades (…), iglesias, escuelas y universidades (…), las primeras imprentas (…) por 1575 –casi un siglo antes de que hubiese una imprenta en la América inglesa–, se habían impreso en la ciudad de México muchos libros en doce diferentes dialectos indios”.

En el siglo XVI los españoles fundaron 50 ciudades en América, incluida la más antigua de los actuales EEUU, San Agustín. Allí siguen. La Habana, con 500 años, está algo deteriorada por culpa de sus amigos los hermanos Castro. La Audiencia de Santo Domingo, de 1511, para administrar justicia contra los encomenderos abusadores de los indios. Fundaron universidades desde 1538, en 1555 la suya en México. En más de once universidades estudiaron indios, mestizos y criollos. Los anglosajones tardaron dos siglos en abrir la de Pensilvania en 1740. En aquella época un trabajador mexicano vivía mejor que un aldeano europeo. El imperio español legisló por sembrar el germen del derecho laboral. Se aplicó a los trabajadores de la mita; protegía a las mujeres y menores de 14 años. Es cierto que no siempre se cumplía, pero estaban escritas desde 1512.

Tras la independencia americana, señor AMLO, a los indios se les maltrató. Aún hoy, bajo su mandato, se le acusa de lo mismo. Se lo ha dicho por CNN/Español, María de Jesús Patricio Martínez, ‘Marichuy’, que con su nombre y apellidos no es una española, sino la voz del Consejo Nacional Indígena de México. Denigró de su extemporánea petición de perdón y le exige que “deje de despojar a las comunidades indígenas de sus tierras”; y añadió: “El nuevo gobierno (el suyo AMLO) no ha traído cambio alguno para los pueblos originarios”. Cortés, hizo más por los indios que lo que usted, tan proindigenista, hace. El ‘malvado’ Hernán Cortés en 1521, se empeñó en construir hospitales, aún está en pie el de Jesús Nazareno –usted lo conocerá, señor AMLO–, allí están, en una hornacina, los restos de Cortés. Allí trabajó un médico español, Francisco Hernández, autor de la primera botánica mexicana. Lorca dijo: ‘El español que no conoce América, no conoce España, es muy cierto. Nuestra patria, señor AMLO, es  el idioma español. Céntrese en su presente si quiere tener futuro, México lo necesita.

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