Voto de confianza

25 Dic

En la festividad de la paz, España sigue en una coyuntura de agitación, inestabilidad y despropósitos

 

Día de reflexión cristiana incluso para los que no militan. Al menos que aquel mensaje de paz y concordia se renueve en esta España de la crispación

Carlos Pérez Ariza

Como es el último martes del año, concurro a la cita con quienes me leen o no. Sólo con la humilde pretensión de ir cerrando este año de tantas sorpresas y vaivenes. Este texto va solo en el Blog digital de este periódico, que hoy no sale en papel.

España. Seguimos con el tema catalán encastrado en la vida diaria española. No tiene visos de solución inmediata. Es el más grueso problema del Estado. Sus coletazos se han sentido en Andalucía, donde el prolongado gobierno socialista, el ala socialdemócrata que le queda al PSOE, va a dejar de gobernar, tras 36 años consecutivos. Nada es para siempre en el amor, tampoco en política.

 Sigue sin aclararse eso de la prisión permanente revisable, mientras los desalmados violan y asesinan a mujeres. Tras los recientes sucesos sería conveniente calmar la alarma social aplicándola.

 Se ha implantado consultas en ciertos enclaves académicos sobre la monarquía vs república, donde ganan los republicanos. Todo cabe en democracia. Si esa corriente se abriera paso, habría que modificar la CE/78, porque tener una República, sería la III, con un jefe de Estado/Rey, como que no tiene precedentes históricos en el mundo. Cabría la pregunta qué tipo de República, ¿el modelo francés?, ¿el estadounidense? En fin, esa polémica no se acabará con este año.

 El gobierno de Pedro Sánchez sigue instalado en la incógnita sobre la fecha electoral. Parece atrapado en ese bucle. Tras el mazazo andaluz, no le parece prudente convocarlas pronto. Y cada mes que pasa sigue atrapado por los Presupuestos Generales del Estado, que no encuentran cauce para su aprobación parlamentaria. Gobernar, mes tras mes, por decreto-ley es una vía espinosa en democracia. Sin presupuestos no hay paraíso. Y eso puede empujarlo al abismo electoral, cuyos resultados podrían hacerle perder el gobierno español. Se avecina un 2019 de nubarrones políticos a despejar.

 Será un año histórico para Andalucía. Un gobierno de la derecha con, al menos, dos partidos gobernando es una experiencia inédita desde esa orilla. Los socialistas sí han tenido cogobiernos. En esta ocasión tendrán que demostrar que la derecha gobierna mejor. No será fácil, tras casi cuatro décadas del PSOE-A y con dos socios, uno de los cuales Ciudadanos, tiene nula experiencia de gobernar. Hay que recordar que esta tierra es casi tan extensa como Portugal y que tiene sobre nueve millones de habitantes, la más poblada de España. Así que el reto es inmenso. Dará para crónicas durante el próximo año.

Por las Américas el patio se revuelve en otros enigmas. La pinza de democracias autoritarias a derecha e izquierda se asoma con nuevos protagonistas.

Venezuela, cumple 20 años de una revolución neocomunista, cuyo primer logro ha sido desangrar a su población, diezmada por el hambre y las enfermedades. Millones de sus ciudadanos huyen a pie por las fronteras colindantes. Un Estado asaltado por una pandilla de ladrones, que han hipotecado a su país, vendiendo los recursos naturales a Rusia, China, Irán; mientras se han convertido en la principal base del narcotráfico.

Brasil se asoma a un nuevo gobernante, que está ungido por los evangélicos y esparce un discurso alejado de las convenciones de lo políticamente correcto. Representa a la derecha afincada en la autoridad del orden y progreso, un lema que exhibe en su bandera. Dará titulares.

México, hundido el histórico PRI, que inauguró la dictadura perfecta durante 70 años, se unge la banda presidencial un político de la izquierda más populista. Necesita poner orden en una nación devastada por la violencia del narcotráfico, la corrupción (la mordida) institucionalizada como forma de gobierno. País complejo, grande y con un vecino al norte poco amigo de esos presidentes anticapitalistas. Será un relato periodístico rico en crónicas durante 2019.

Cuba ve rota la luna de miel con EEUU, que tuvo como novio a Barack Obama. El duro Donald Trump va desmontando aquellos acuerdos aperturistas. Tiene una clave ideológica, y mira a sus votantes agrupados en el poderoso lobby cubano-americano de la Florida. Por primera vez desde 1959, gobierna un presidente sin el apellido Castro. No se ha cumplido en la isla caribeña la norma coreana del comunismo hereditario. Anuncia aperturas económicas, ya iremos viendo. Cuba en el corazón de España.

Nicaragua sufre a otro populista del neocomunismo de las Américas. Insolidario con su pueblo, que ha mantenido protestas callejeras, pusieron los muertos, mientas el sátrapa Daniel Ortega sigue allí, como los antiguos dinosaurios, que se aferran al poder y se niegan a claudicar. Pequeño y hermoso país, que merece un destino mejor, como todos aquellos.

EEUU. La deriva autoritaria mundial de Mr. Trump maneja el regaño intempestivo, para a los pocos días suavizar el tono. Así va contra Rusia y China, sin olvidar ese territorio sangrante que es el Medio Oriente, ahora cedido a Putin. Pero internamente recoge los frutos de una economía en expansión, que ha mejorado los parámetros elevados que le dejó el demócrata Obama. Con la prensa en general sigue llevándose a matar. Es noticia a diario.

Rusia. El inefable coronel Putin, Vladimir sigue trabajando por la Gran Rusia. Con Crimea en el bolsillo y sus bombarderos en Siria, no deja de espiar (su especialidad) al resto del mundo. Se la tiene declarada a la UE. Su larga mano, adiestrada en la KGB, llega por todas las Redes, desde EEUU a Cataluña. Acaba de advertirle a EEUU que una agresión nuclear es posible. Un Zar del siglo XXI.

Si han llegado hasta aquí les deseo unas fiestas de esplendor y mejor año próximo. Yo seguiré acudiendo a nuestra cita obligatoria (solo para mí) cada martes. Salud y Libertad.

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