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Buenicaja

1 Feb

Es algo común y habitual descargar la ira sobre aquello que controla lo que más necesitamos. Es por eso que, las entidades bancarias, suelen ser foco de los dardos que en multitud de ocasiones salen de nuestro ser en situaciones de estrés. Y es normal. Somos humanos y, por lo general, solemos acudir a entes superiores en poder para descargar nuestras ofensas. Igualmente es de justicia reconocer que, en multitud de situaciones, empresas del sector financiero nos muestran la cara más desagradable, desgarradora e injusta de nuestra sociedad.

Un desahucio de una familia, la negativa ante una hipoteca que te permita vivir o simplemente la comisión que te cobran por una tarjeta, hacen que salgan volando todas las aves de tu alrededor cuando escuchan lo que sueltas por esa boca que tienes. Y es normal. El dinero es vital. Fundamento necesario para vivir y, a día de hoy, sin un banco no eres nadie. Los necesitamos para salir adelante. Y por lo tanto su dependencia, a veces, se revuelve en nuestro interior cuando observa cómo ganan a espuertaspero el bolígrafo lo atan con una guita por si te lo llevas.

Pero en Andalucía, y especialmente en Málaga, tenemos una suerte que no valoramos lo suficiente. Y esa suerte se llama Unicaja. Sí. El banco. Unicaja Banco. La fundación. Fundación Unicaja. La caja de ahorros de Ronda. La de toda la vida. Una entidad bancaria y social que es el referente como entidad financiera enmarcada dentro de las fundaciones bancarias -antiguas cajas de ahorro-.

¿Y esto a que viene, Gonzalo? Pues a que, si te paras a observar y pensar en tu alrededor, Unicaja está presente en absolutamente todo. Y todo notoriamente innecesario pues, no comen de eso de ninguna de las maneras. Unicajaestá en cualquier esquina -sin contar el plano económico con el que apoya a mucha gente-, sino en cualquiera de los planos sociales, culturales o de formación de nuestra vida.

Unicaja tiene colegios. Pagados con su dinero para que haya escuelas de calidad. Por ellos pasan gran parte de los proyectos culturales de Málaga. Siempre está presente. Desde los asuntos más nimios, minoritarios y extraños a la par que necesarios, así  como en las cosas más importantes. Unicaja es el patrocinador que hizo posible exposiciones históricas en nuestra ciudad y que, sin esa morterá de dinero, jamás en la vida hubieran sido posible. Y lo más curioso es que pasa completamente desapercibido pues su impacto es mínimo en proporción a lo que se gastan. Los de verde patrocinan el deporte. Todo. En Málaga son elementales comenzando por el baloncesto y pasando por el deporte base en nuestra ciudad. Están en eventos fundamentales e hitos importantes. Sin Unicaja los Goya en Málaga hubieran sido del todo inviables. También en las tradiciones, con apoyos continuos a nuestras hermandades e incluso en el venidero centenario de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga.

Y es algo de lo que, al menos yo, no me había percatado hasta ahora. Y es del peso fundamental que tiene en nuestra cultura. Son infinitas las apuestas que, para la gran mayoría, quedan en un anecdótico logo en la esquina de un folleto, un cartel o una página web.

¿Pero habéis pensado qué hay detrás? Dinero. Y mucho. Para poder llevar a cabo todo eso que consumimos y que no siempre valoramos: la cultura. Ellos compraron en subasta pública -con un alto porcentaje de acabar en manos privadas, los manuscritos de los hermanos Machado que han sido compartidos y democratizados para conocer poemas inéditos y acercarnos a elementos inalcanzables para el común de los mortales tras una posterior adquisición a la familia de la gran colección que restaba para aunarlos todos.

¿Eso es bueno para Andalucía? Mucho. Muchísimo. Y lo hace un banco. Pero que, como muchas de las cosas de nuestra tierra, están muy por encima del resto de entidades de España. Y debemos sacar pecho. Porque lo merece. Aunque no tengas cuentas allí -es mi caso-. Pero creo que el concepto Unicaja va mucho más allá de una ventanilla pues se han convertido en parte del mobiliario mental de gran parte de Andalucía y en especial de Málaga. Y es de valorar. En especial cuando se habla de nuestra capital como motor económico y es que, salió de aquí, y eso -aunque no tenga valor alguno-, sí que tiene carga sentimental para muchos.

Es bueno parar a observar cómo el moderno alternativo que coquetea con el antisistema, probablemente consuma conciertos y actividades culturales que están pagadas por esta gente -a priori fuera de los gustos del muchacho-. Igual sucede cuando en los carnavales gaditanos se grita por romper las cadenas de nuestra malvada sociedad capitalista mientras Unicaja mete euros para que salgan adelante ésa y otras muchas fiestas.

Es cuestión de valorar. De mirar con cierta perspectiva y darnos cuenta de que, quizá, la cosa podría ser mucho peor. Y no lo es. Hacen cosas que lo convierten en un banco menos malo si los planteamos de inicio como entidades extrañas. Y en Andalucía se nota una barbaridad su participación. Por eso no vendría mal detenerse ante todo aquello que ves, consumes y haces que tiene un pedazo de dinero de los verdes.

Ojalá no haga falta. Ojalá no fuera necesario que ninguna entidad tuviera que auspiciar cosas tan necesarias como el desarrollo y promoción cultural, la protección, conservación y rehabilitación del patrimonio las vías de impulso para nuevos creadores en cualquiera de las parcelas artísticas.

Pero no es así. Y de hecho creo que nunca en la historia de la humanidad lo ha sido. Por lo tanto, ya que alguien tiene que ayudar, prefiero que sean de aquí. De los que hablan nuestro idioma y llevan el sur en el adn pues eso facilita ciertas comprensiones sociales. Para la parcela económica serán como sean -no entro por desconocimento absoluto-, pero en el plano social y cultural, Andalucía puede y debe estar contenta. Quizá debieran cambiarse el nombre y para todos estos asuntos presentarse como Buenicaja. Porque el resultado es bastante aceptable. Y siempre están. Aunque parezca raro que alguien lo diga. Y menos por escrito. Pero es digno de mención por ser un pilar clave en nuestra tierra aunque pase desapercibido.

Que sigan mucho tiempo. Y cada vez más. Por Andalucía. La verdiblanca.

Viva Málaga.

 

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