Negociar… o quizás negociar

17 Oct

Se habla de negociar mientras se afilan los ‘cuchillos’ de la represión. Y sin embargo no queda otra salida que negociar, por más que solo decirlo ya resulte aburrido

Como persona siempre vinculada al mundo de la política pero nunca político, me resulta extraño declarar que estoy aburrido de un tema porque habitualmente todas las cuestiones políticas me interesan. Se trata, como adivinarán, de las cuestión de la independencia de Cataluña, Me he llegado a aburrir a fuerza de declarar la independencia sin declararla, de hacer referendums sin urnas ni censos, de la uniformidad con que se trata el tema tanto de un lado como del otro…. Y ahí es donde aparecemos particularmente involucrados los periodistas.

Quizás incluso pueda pensarse que alrededor de todos esto lo más importante no es la independencia si o la independencia no, sino esa misma uniformidad. Como aquel cateto al que un guardia de fronteras veía pasar todos los días con una carretilla vacía y se la hacía dar vuelta y hasta quitar y poner las patas en angustiosa búsqueda del contrabando, porque estaba seguro de que el cateto pasaba contrabando por delante de sus narices; finalmente, pactó con el de la carretilla que no le molestaría para nada ni le impediría seguir con su tráfico fronterizo con tal de que le dijera, de verdad, lo que estaba contrabandeando. El hombre respondió la verdad: carretillas.

En este caso lo que se está contrabandeando es pura y simplemente la verdad. Cada bando se va envolviendo en sus propias mentiras y ya es tarde para zafarse de ellas. Podrá decirse que independencia si, independencia no, son algo muy concreto: se consigue o no se consigue. Pero no es exactamente así. De esto que está ocurriendo no sale una conclusión clara y definitiva. Todos la quieren (independencia si, independencia no) pero nadie la consigue porque cada uno vive atrincherado en sus medias verdades y necesita de ellas. El ‘president’ es rehén de sus apoyos y Rajoy vive haciendo equilibrios, arrinconado por sus propios votantes y por sus opositores que ven la que quizás por ahora sea la única brecha para intentar desalojarlo.

Los independentistas se basan en algo absolutamente irreal: que van a independizarse mediante una negociación razonable. España no puede permitirse que Cataluña se desgaje. Así de sencillo. De aceptar la segregación España perdería considerable parte de su peso en Europa y su ya débil influencia caería en picado.

Por otra parte, el gobierno y los llamados españolistas no pueden aspirar a contener la agitación independentista sin renegar de la democracia puesto que en Cataluña una mitad de los ciudadanos desea la independencia, de modo que superarlo supone vencerlos en buena lid democrática. Hay que tomar en cuenta que cuando se produce una división tan tajante en una sociedad que queda prácticamente escindida en dos mitades ya no tiene mucho sentido contar votos. Hay que buscar una fórmula de convivencia que debe apoyarse en un reparto de poder.

Nada de esto se ha hecho hasta ahora. Vale decir que las propuestas de debate solo han sido ‘para la galería’.

Estando los ánimos tan enconados parece tarde para sentarse a negociar. Y sin embargo sigue siendo la única alternativa realista.

Existiendo un único camino y una cerrada negativa a emprenderlo es cuando empiezan las repeticiones y se desemboca en el aburrimiento. O, lo que es mucho peor, en las actitudes maximalistas que muy rápidamente desembocan en ‘pedir sangre’, mertafóricamente… pero a veces no solo metafóricamente. Se cae en el “que se vayan’ o en el ‘no son españoles’, o bien en el ‘fascistas’ o neofranquistas que , en la simplificación tipo red social, se confunde muy pronto; muchísima gente cree sinceramente que ambos términos significan lo mismo. Es una técnica que anula cualquier polémica; al modo de las simplificaciones matemáticas, derecha igual PP,igual neofranquismo,igual fascismo, etc; y del otro lado, república igual comunismo o anarquismo, igual Podemos o socialistas, igual ateísmo, etc.

Tales simplificaciones ayudan mucho a quienes creen analizar la realidad cuando solo la están disolviendo para no verla.

Así se llega al aburrimiento y por el mismo camino, felizmente muuuuuuuucho más lejos, a la Guerra Civil.

Siempre vuelven

9 Oct

Los de las ‘puertas giratorias’ siempre vuelven y ahora cuentan con el refuerzo de un Nobel que les debe salir gratis: el inefable Vargas Llosa

La posibilidad de que el conflicto de Cataluña se convierta en una guerra civil no puede descartarse, pero es posible que la demostración de fuerza del pasado domingo haya introducido un importante ‘retoque’ al panorama político español. ¿Hasta dónde es posible analizar la realidad trozo a trozo? Pero queda la sensación de que realmente hay mucha Cataluña fuera de Cataluña y hay una considerable opinión catalana que no comulga para nada con el independentismo. Es cierto que todo lo que sea echar palos en las ruedas del independentismo está siendo utilizado por el Gobierno nacional no con habilidad pero sí con persistencia. No hace falta un gran esfuerzo para entender el sentido de la frase rajoyana: «sé que estáis dispuestos a colaborar pero me basta con que apoyéis lo que yo hago». Preciosa perla que El País ha usado para su portada pero aparentemente sin atender a su exacto significado. Es obvio que lo que el presidente del Gobierno está diciendo es que, si recibe apoyo de los demás partidos, no hará falta integrar a esas otras fuerzas en un gobierno de coalición o de concentración. Dicho de otra manera: «si me dejan hacer lo que yo crea oportuno no hará falta que os compliquéis la vida con la ingrata tarea de gobernar». O sea: que Rajoy sigue dispuesto a sacrificarse eternamente por nosotros.

Ese puede ser el rompeolas creado por Rajoy para que todas las propuestas catalanistas naufraguen: pueden estrellarse a los pies del PP o pueden justificar cualquier otro ‘españolismo’: incluso una nueva maniobra dudosa por parte de los socialistas, argumentando que puede servir para ‘arrancar’ alguna concesión a los populares.

El catalanismo ya ha hecho un gran favor al oficialismo: ha vuelto a poner al PSOE entre la espada y la pared.

Esto podría terminar como si la realidad se estuviera burlando de los análisis y las previsiones: los coqueteos de Pedro Sánchez y de Podemos con el catalanismo han fortalecido a los nacionalistas catalanes pero han debilitado tanto a Sánchez como a Pablo Iglesias.

Pero aquí hay otras cuestión fundamental puesta en juego por el propio Rajoy. Los resortes que se han utilizado pueden replantear muchos enfoques y pueden, entre otras cosas, ser una gran trampa para este ‘nuevo PSOE’ que Sánchez todavía no consiguió fundar.

El ‘collage’ puede verse como una jugada bien pensada o bien como una artificiosa combinación que puede estar saliendo bien aunque sea de carambola. Se puede ver así. La jugada central ha sido poner al frente al ultraliberal Vargas Llosa. El Nobel es una figura ‘indiscutida’ entre los defensores del Sistema. Es un ultra liberal útil, que habla constantemente de democracia y de debatir todas las ideas, mientras destroza encarnizadamente todo lo que no ha sido bendecido por su contradictoria figura. Y están sus sus guardaespaldas (dialécticamente, se entiende) que son del tipo del gran mistificador (siempre en la reserva como figura supuestamente independiente), Arcadi Espadas. Y sosteniendo a éste otro dúo prefabricado, el mismísimo Josep Borrell, que tiene un ‘currículum’ para cada ocasión: vencedor derrotado, (aunque después resucitado) del aparato del PSOE, catalán, visible apoyo de Iglesias, aunque después se hizo invisible; y Borrell quizás es el ‘gran capitán’ de otros tiempos, quizás sostenido por mano tembleque por el gran jubilado siempre en la brecha, Felipe González.

¿Para qué sirve tanta mezcla. De momento sin votos ni partidos que los respalden? Esa es la apuesta: el gran pelotazo. Empezando por Felipe González al que en estos momentos solo puede defender el compañero sentimental de la señora Preysler. El gran experto puede marcar el camino. La ductilidad de Vargas Llosa es notable. Fue gran valedor de la señora Thatcher y algún tiempo después de los socialdemócratas, a quienes ‘representó’ junto a otro gran ilusionista de Cebrián. Joaquín Estefanía, presunto economista y auténtico sostén del factótum Cebrián. Este grupo, tan de desconfiar y que empiezan a darse cuenta, aunque miren para otro lado, de que su ‘época’ ha pasado, ve ahora cómo se les abre el cielo, de la mano del eterno fracasado y eterno superviviente, Mariano Rajoy.

¿Será posible? Será posible que contener a Cataluña en sus ínfulas de ser ‘primus inter pares’ abra las puertas a todos los tramposos de las últimas décadas?

Al borde de la crisis

3 Oct

Al fin el proceso catalán está poniendo en crisis a toda España. Se puede acusar a los nacionalistas catalanes de empecinados pero no lo son más que el propio Rajoy

Es frecuente que las situaciones de crisis dejen a la vista las debilidades. La indudable crisis derivada de la ofensiva del independentismo catalán está desnudando varios estados de extrema fragilidad. Uno de ellos es el del propio Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno no ha podido lograr su máxima aspiración en este trance: dar una imagen de funcionamiento democrático. Se aspiraba a dar más o menos la sensación de moderno desenfado de aquella jovencita: «viene usted a manifestarse por la independencia de Cataluña? Siga usted esta calle y en el segundo cruce doble a la derecha. Allí hallará un colegio. Seguramente no encontrará todas las comodidades, papeletas, el ‘cuarto oscuro’ y demás. Pero tenga en cuenta de que se trata de un referéndum ilegal». (más…)

La ley del silencio

26 Sep

¿10, 50, 500? ¿Cuántos silencios hemos presenciado en los procesos
por los casos de corrupción? El mayor silencio de todos es el de Rajoy y constituye su ‘biblia’ de gobierno. Pero parece que pronto tocará a su fin

A 4 días de la fecha marcada para la realización del referéndum surrealista de Cataluña la situación se ha ‘movido’ (sería aventurado decir que ha evolucionado o involucionado). Diccionario en mano es lógico decir que la ‘consulta popular’ es surrealista por varias razones concurrentes: nadie cree que del resultado salga una decisión, de lo cual se deduce que no quedará nada claro el ‘derecho a decidir’; mucho menos habrá alguien que espere mayor claridad en el tema de la autonomía o el separatismo; pero al margen de las definiciones que no se podrán alcanzar por la votación ocurre que el hecho mismo no tendrá suficiente ‘concreción’ porque no hay urnas ni sitios idóneos para votar; y por no haber no hay siquiera una auténtica campaña electoral, ni por el ‘si’ ni por el ‘no’. (más…)

Oportuna humareda

19 Sep

Poniendo a todos en la lista de ‘corruptos’ y esparciendo ‘cuestión catalana’ como ambientador, la corrupción sigue campeando por sus ¿fueros? 

Por lo que yo recuerdo, en aquellos lejanos tiempos los humoristas Tip y Coll tomaban el pelo a todo el mundo y particularmente a políticos y gobernantes y al terminar su programa anunciaban: «la semana que viene…hablaremos del gobierno». Si los tomáramos como modelo podríamos terminar nuestros comentarios, sean de lo que sean, con un… «la semana que viene… hablaremos de Cataluña». (más…)