Un puente a la esperanza (Mare Nostrum Extra)

24 Feb

Maduro baila su salsa roja sobre las tumbas de su pueblo

 

Cruzar la ilusión de vida y libertad por un puente ha sido, como era de esperar, abatido por balas y gases de la peor dictadura de Hispanoamérica. La democracia espera el último acto

Carlos Pérez Ariza

La acción criminal, una más, del régimen Castro-Comunista-Chavista-Madurista la ha visto el mundo entero. Han gaseado y disparado con munición real a civiles desarmados, algunos de ellos de la etnia Pemón. Han matado y herido a decenas. Ha quemado al menos dos camiones cargados de alimentos y medicinas. La acción cívica por llevar remedio (alimentario y sanitario) a los venezolanos, que padecen la peor pandemia de su historia, ha sido frustrada por el dirigente visible (Nicolás Maduro) de ese Estado fallido, que ellos llaman revolución. Mientras las fronteras con Colombia y Brasil ardían, él bailaba salsa festejado su ‘triunfo’. Su acción, de exterminio contra su propio pueblo, lo convierte, ya lo era, en un criminal de lesa humanidad. El mundo civilizado (no sé el otro) ve con espanto las acciones de ayer sábado 23 de febrero. Queda como prueba de la infamia e ignominia de ese Narco-Estado asesino.

El lunes tendrá lugar en Bogotá una nueva reunión del Grupo de Lima. A diferencia de todas las anteriores, esta vez asistirá en persona el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. Maduro se puede preparar”, lo escribe Cayetana Álvarez de Toledo hoy en El Mundo. Es evidente que esa reunión de mañana tiene el más alto nivel. Su decisión será dar un paso adelante en conseguir que la ayuda humanitaria entre en Venezuela y llegue a su población sin distinciones. Los métodos van a ser otros. Es evidente, tras los sucesos trágicos de ayer sábado, que tales insumos, sin la protección de una fuerza militar multinacional (Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, Chile, Canadá y EEUU, entre otros) nunca pasarán. No parece que ni la ONU, ni la UE estén por la labor (tan distraídos ellos).

Un Maduro usurpador, sin piedad, ejerce de Ubú Rey tropical. Dice que morirá luchando. Acaba de ganar a medias otra batalla, no ganará la final. Esta vez, altos oficiales, suboficiales y personal de tropa le han desertado, son muchos. No son traidores, son los que ven claro dónde está la legalidad, la libertad, la democracia. Aún no cuaja un levantamiento por parte de su ejército desde dentro. Fuertemente controlado por el eficiente servicio de inteligencia militar cubano (G-2), la oficialidad con mando en tropa espera el instante preciso, que está al caer. Todo el escenario bolivariano evidencia que provocan un enfrentamiento armado, parecen buscarlo y pueden que lo encuentren antes de lo que piensan. Defienden su Estado depredador con 20 años de latrocinio.

Solo queda esperar a la próxima acción, que marcará mañana lunes en Bogotá el Grupo de Lima. Cruzar los puentes terrestres, marítimos y aéreos puede ser la siguiente acción. Este mundo de mayoría democrática no puede soportar que el régimen cubano-castrista-venezolano siga un día más subyugando a su pueblo. Como dijo Francisco de Miranda, ‘América espera’, Venezuela también. ¡Viva Venezuela Libre!

Sánchez 8 y medio

19 Feb

Del No es No de Sánchez; a Votar y Votar. España irá dos veces a las urnas en menos de un mes

 

Todo tiene su final. Los socios suelen traicionar. La democracia no es solo votar, pero también lo es. Sin presupuestos no hay paraíso, ni Moncloa con jardines

Carlos Pérez Ariza

Mientras el drama venezolano cumple, cada día, un nuevo capítulo de enfrentamiento entre Maduro y Guaidó, sin solución final a la vista. Donald Trump se empeña en su muro mexicano como una emergencia nacional de los EEUU. En nuestro reino, el gobierno del PSOE sanchista toca su marcha electoral para el 28 de abril con un pre-mitin desde su Palacio. Con la buena intención de regenerar el sistema democrático, de reflotar el estado del bienestar, de mejorar el presente y el futuro de todos los españoles, la vía socialista ha concluido, por ahora. Tras ocho meses y medio de gobierno la vía que trazó la moción de censura ha pasado la factura esperada. La derecha en bloque sin piedad, y el procés catalán enquistado en un diálogo imposible, han producido la negativa parlamentaria a los presupuestos. La historia tiene apuñalamientos famosos, pregunten por César. Entre seguir gobernado sine die con unas cuentas prestadas, incompatibles con el pensamiento progresista de la izquierda española, y arriesgarse a contar votos socialistas, Sánchez se ha tirado a la piscina electoral desligándose de la otra convocatoria del 26 de mayo, donde mezclarse con la autonómicas y municipales era dar un salto al vacío sin paracaídas.

Acorazado, difícil de vencer, sobreviviente incombustible, gladiador de tridente y red protectora; Sánchez el resistente, se acaba de convertir en Pedro el breve. Se levanta sin arrugarse para jugar a todo o nada su futuro político. Tal vez sabía, como nos recuerda Laurence Debray, que ‘el poder es un deber, no un privilegio’. Acusado de utilizar tales prebendas de manera ostentosa, ahora lo tiene bien claro. La fantasía le ha durado ocho meses y medio, como aquel Fellini de ‘Otto e mezzo’, su película tiene un final. Puede que proyecte la secuela como parte dos. Para eso tiene que reunir a 176 parlamentarios a favor. Parece improbable que su partido puede alcanzar tal cifra, ya nadie la alcanzará. Los recientes sondeos indican que el centro derecha tendría el 50/55%, la izquierda un 40/45%, aproximadamente. El voto hablará.

El llamamiento electoral, propiciado por la desaprobación de los presupuestos, deja en suspenso muchos temas, aunque el presidente saliente dice que garantiza todo lo aprobado. Entre otros trámites, quedan pospuestos o paralizados: Sacar a Franco de su tumba eterna. Se cae el aforamiento a cargos electos. Queda en el aire ‘la ley mordaza’. Sin ley aprobada el ‘cambio climático’. La reforma laboral de Rajoy sigue ahí. Los flecos de la ley de igualdad quedan sin tramitar. La ley de eutanasia detenida. La enésima ley de Educación se queda en el cuaderno de deberes pendientes. La ley de mecenazgo y la referida a la protección de la infancia y adolescencia frente a la violencia, ambas en espera a la formación de las nuevas Cortes.

La política tiene intrincados laberintos insondables. Ahí está Inglaterra en su dilema de cómo salirse de la UE. Ser isleños da un carácter muy particular. Eso de estar aislados de la tierra firme les hace creer que la suya es la única que existe. Nuestro reino, tan democrático y posmoderno, poco propenso a la pompa y circunstancia, está en busca de un país extraviado. El bipartidismo, aunque resiste el envite, está asediado por agrupaciones que crecen a su alrededor, como escisiones de radicalismos diversos. Con ellos hay que repartir el pastel parlamentario. Gobernar esta España con 17 mini estados no es nada fácil. Con socios será aún más difícil. Aquí está Andalucía, donde se estrena un gobierno a la derecha, que en realidad son dos en uno. Difícil cohabitación. Un reino demasiado traspasado por la política partidista méteme en todo.

Sánchez se ha sincerado, qué remedio. Ha dicho delante de la prensa: “Llámenme clásico, pero sin Presupuestos no se puede gobernar”. También les ha hecho caso a sus barones que se presentan, desde sus CCAA, a las elecciones del 26 de mayo. Ir juntos, en el mismo cesto, era una apuesta infortunada. Perder el 28 de abril, incidirá en derrotas consecutivas en las autonómicas, municipales y aun en las europeas, que van todas juntas en mayo. En el balance, Sánchez lleva dos derrotas: En Andalucía y Presupuestos. Remontar esa cuesta va a ser un tour de force. Los españoles tenemos una alta responsabilidad en este par de votaciones. España requiere un gobierno de calma, orden, paz y la economía clara, sea el que sea. No están los tiempos para experimentos.
El esfuerzo, desde ahora hasta finales de abril (Semana Santa de por medio), será para los candidatos a la presidencia del gobierno. Tras ese torbellino de incertidumbre, las de mayo las cargará el Diablo cabalgando sobre los leones del Congreso. Hay un invitado de piedra: El Tribunal Supremo, que estará enfrascado en el juicio a los líderes del procés catalán. Influirá en el voto, tanto para los secesionistas, como para VOX, cuyo lema es la unidad de España por encima de todo. Sánchez venderá su Presupuesto como leitmotiv de su campaña. Un programa de gobierno a ejecutar. A la espera de los resultados, el que gobierne tendrá que asociarse a uno o dos partidos para sentarse en La Moncloa. El momento político requiere de un estadista, rara avis por estas tierras.

Relatore Traditore

12 Feb

Atrapado entre el Govern catalán y las protestas contra el ‘relator’, Sánchez da un giro de 180º para lograr que le aprueben sus presupuestos

 

A sorpresa por día, ahora tenemos al ‘relator’. Ha originado una hecatombe dentro y fuera del socialismo. El gobierno rompe con los secesionistas

Carlos Pérez Ariza

Otra imposición de los que menean el ‘procés’. Sus posiciones inamovibles (independencia sí o sí) colocan en suspenso la mesa del diálogo. Este ‘relator’, que tendrá que ser un ‘figura’ de renombre (hay ya candidatos), es propuesta por la Generalitat en tal mesa de partidos (donde no están todos los partidos). La confusión está servida. Si se entiende que es una especie de notario, para que dé cumplida fe de lo que allí se habla, bastaría con grabar y transcribir. Un taquígrafo, tal como se hace en las sesiones parlamentarias. Llevar ese diálogo al Congreso de los Diputados es lo que piden voces dentro y fuera del PSOE. Señalan que podría convertirse en un mediador. Un observador-analista participante, tentado a inclinar los debates hacia los independentistas. La palabreja ha incendiado el patio político del reino más aún de lo que ya está.

El relator, según DRAE, es, evidentemente, el que relata; es decir el que cuenta lo que escucha. Podemos recordar el antiguo adagio: ‘Traduttore, traditore’ (Traductor, traidor) al transcribir de un idioma a otro; pero también, en este caso, el de poder relatar, según convenga. Se aplica a quien relata los parlamentos en un congreso o asamblea. En un tribunal al letrado que relata los autos pendientes. Es habitual hablar de un relator en los ámbitos de la diplomacia y el derecho internacional. Es, precisamente a lo que aspira el gobierno catalán, empeñado en su objetivo principal: Internacionalizar su salida de España.

Así iban las cargas, hasta que se torcieron. La ola de protestas, desde dentro del PSOE y de todas las fuerzas políticas de la derecha en sus horizontes callejeros; ha obligado al gobierno de España a darle un portazo al diálogo con los secesionistas. La relación directa entre la urgente necesidad de aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y el diálogo con el Govern es evidente. Ellos piden referéndum, Pedro Sánchez necesita tener amarradas las cuentas para seguir gobernando desde su precaria minoría. A los catalanes les conviene que siga, no vaya a ser que unas elecciones pongan en La Moncloa a la derecha ampliada cuya bandera es la unidad de España. Los independentistas tienen ahora la pelota en su tejado. Si no apoyan los PGE, empujan al gobierno a convocar elecciones una opción de alto riesgo. ¿Quién desata el nudo catalán? No hay ‘relator’ que lo pueda narrar.

El Govern sigue en lo mismo: Una mesa de partidos con un ‘mediador internacional’, que proyecte sus intenciones de Estado a Estado. El Gobierno español se niega, pues sería reconocerlos como una nación independiente. Frente al ultimátum de Pedro Sánchez, los secesionistas no se mueven. La vicepresidenta, Carmen Calvo, insiste en quitarle hierro al término. Lo ha definido como un simple ayudante, convocador, coordinador de esa mesa. Uno para tomar notas de las discusiones, un relator de congresos, ha dicho la buena señora. En fin, un notario al uso. Aunque se prefiere a un catalán que conozca el territorio, y que hable el idioma local, por supuesto. La portavoz del Govern, Elsa Artadi, está alegre con esa figura.

Con el telón de fondo del juicio por sedición, alzamiento, golpe al Estado de derecho español, que comienza hoy mismo y prevé un largo ejercicio de tres meses al menos, las fuerzas políticas se agitan a su aire. Podemos, el socio más abultado de Sánchez, no cree que un ‘relator’ vaya a poner en peligro la democracia, con ellos mismos es suficiente para hacerla zozobrar. La derecha en bloque se ha concentrado, desbordando Colón en Madrid, por un terreno que conocen poco. Una moción de censura popular, dicen. Acusan a Sánchez de traidor a la patria. Parecen recordar aquello de ‘Roma traditoribus non praemiat’ (Roma no paga traidores).

Los barones socialistas y sus voces de la experiencia, Alfonso Guerra y Felipe González desprecian a ese posible mediador. Alertan sobre las inasumibles pretensiones de Quim Torra (autodeterminación), ‘que calcinará a la democracia’. La exbaronesa Susana Díaz, guarda prudente silencio. VOX, que crece soterradamente al pairo del asunto catalán (mucha gente teme por la unión de España), ha puesto a sonar alarmas en la izquierda. El bendito ‘relator’ más parece una cesión graciosa, una bajada de pantalones, ante la presión que no cesa de Torra y sus independentistas: los presos, los huidos y las bandas violentas que agitan las calles catalanas.

El asunto Cataluña, mecha que encendió la moción de censura sanchista, apoyada por la bancada nacionalista, los anticapitalistas y todos contra Rajoy/PP, ahora se miran en el espejo enrejado de aquellos socios circunstanciales, que piden su paga en secesión. Con su libro (incluida ‘relatora’) ‘Manual de resistencia’, el presidente legitimado por el Congreso, tiene que pagar esas facturas sin retraso y sin protestar. Resiste, sí. No le queda otra ante el dilema de una convocatoria electoral muy incierta para su proyecto. El procés lo catapultó y ahora puede que lo tumbe. La Moncloa bien vale una misa en catalán. No hemos visto nada aún, Sancho, que está España para coger palco debajo de un olivo. ¡Vaya reino!

Diálogos y broncas

5 Feb

Diálogos de Sordos, escabrosos, inútiles; sin orden ni concierto real. Hay ejemplos varios aquí y fuera

 

Las elecciones de mayo tienen nervioso al personal político. El PSOE asfixiado por el VOX madrileño, Podemos desgarrado sin encontrar el cielo en la Tierra

Carlos Pérez Ariza

Broncas. Ahora la izquierda podemita tiene un ala amable, que canta nanas al joven Íñigo Errejón, quien muda la piel bolivariana por una suave lana de las estepas comunistas de antaño. El niño fundador de Podemos se ha puesto la careta menchevique, que disfraza su verdadera esencia. Se abre de Iglesias y Monedero, sin ser considerado por ellos un traidor. La realpolitik practica una forma hábil de justificar lo evidente. Él, como prueba de su inquebrantable voluntad de liderazgo, renuncia a su escaño de diputado nacional. No así a las prebendas del cargo, que le permitirán bienvivir hasta mayo. Que no se preocupe el ‘buenazo’ de Echenique, otro predicador del Paraíso social que se avecina desde su soniquete salvador. La batalla electoral de Madrid es un ‘No Pasarán’ a la derecha, que avanza desde Andalucía. Las municipales, Autonómicas y europeas de mayo son la verdadera encuesta para la jornada electoral general, que se aproxima inexorablemente.

La hecatombe podemita no hace favor alguno al PSOE. Una encuesta, que están para enredar el patio nacional, señala que VOX le superaría en Madrid. Pánico en la sede socialista central. Pedro Sánchez, un incombustible y adelantado en política, se ha apresurado a fichar un personaje ajeno a este sorpresivo mundo, para que enceste la alcaldía de Madrid. José Vicente Hernández Fernández, ‘Pepu’, entrenador de baloncesto retirado. Tal designación a dedo, se enfrenta a una ola de malestar creciente dentro de su partido. El aparato es repelente a ese tipo de imposiciones. Las primarias dirán si el candidato sanchista gana. Es más que probable que sí. Otra cosa será que este hombre, especialista en canastas, pueda vencer a la coalición de la abuela Carmena con su niño Errejón. En la capital del reino, sienten el aliento derechizado que avanza desde el sur.

Diálogos. El teatro clásico griego, madre y padre de todo el teatro occidental, se hizo mayor cuando inventó el diálogo. Era un enfrentamiento dialéctico donde el verbo se hacía razonamiento. Donde dos personajes intercambiaban parlamentos para llegar a un acuerdo o no, pero en todo caso para exponer a la audiencia el drama que vivían. Hasta que no salieron dos actores a escena para dialogar, aquel teatro era monocorde. Al convertirse en una dialéctica de la expresión del pensamiento, el teatro se convirtió en un hecho social de inmensa trascendencia. Tenían un mediador entre ellos y el público, el corifeo, que repetía en amplificación, lo que intentaban explicar aquellos protagonistas. Un director del coro imparcial, un simple, aunque imprescindible portavoz de aquellas palabras escenificadas al aire libre de la democracia ateniense.

En el avatar de la política posmoderna de la revolución tecnológica 2, 3, 4.0, el proponer diálogos ha perdido aquella significación. Ha extraviado su razón de ser, su esencia original. Y es que los interlocutores estén dispuestos a dialogar en igualdad de condiciones. Creyendo de verdad que el contrario es tan respetuoso, como el otro, de las reglas; sin engaños, ni falsas posturas. Se ha vuelto difícil este ejercicio dialéctico. Mayormente es un diálogo sordo, escabroso, inútil. Hay ejemplos recientes. Las conversaciones en La Habana entre las FARC y el gobierno colombiano. Resultaron fallidas y cerraron en falso ese conflicto armado, aún coleando. Las que en Santo Domingo protagonizaron la oposición venezolana (MUD) con el régimen bolivariano, que con el corifeo Zapatero, dieron al traste con aquel grupo opositor y atornillaron a los chavistas hasta ahora. El diálogo imposible con los secesionistas catalanes en posturas inamovibles. Por este sur, mar de la intranquilidad, unas arduas y vacilantes conversaciones, que han dado un acuerdo firme, aunque por ejecutar, tras casi cuatro décadas de un gobierno andaluz monocolor.

En el caso de la catástrofe humanitaria que sufre el pueblo venezolano, los observadores de la UE, invocan el diálogo para ‘evitar males mayores’, como sería un enfrentamiento armado, con un derramamiento de sangre. Hay dos errores de bulto. Uno, esa sangre es la de los que protestan contra la dictadura, que responde con balas. Dos, no es posible dialogar con quienes no creen en ese método. La mesa del diálogo con ellos solo ha servido para ganar tiempo, un bien precioso en política, y para perpetuarse en el poder sin miramientos democráticos. Con quienes no creen y desprecian la democracia, es imposible dialogar.

Entre diálogos fallidos y broncas políticas anda el asunto. Vean a Donald Trump, un bronquista profesional, que es la estrella mediática del mundo. Abandera el acoso a Maduro y sus generales. A la UE no les gusta nada. Los desacuerdos comerciales, el Brexit y el pago de la OTAN les tienen desencontrados. Su apoyo firme al presidente interino Juan Guaidó parece molestarles. Es que el estadounidense es demasiado de derechas para esta Europa desvencijada. Hay que recordar que Guaidó es de un partido que pertenece a la Internacional Socialista, esa izquierda democrática, que llaman socialdemocracia, tan extraviada de esta UE, que inventó el Estado del bienestar. Menos bronca y más diálogo sincero se echa en falta.

Días contados

29 Ene

España ha alineado a la UE en un plazo a Maduro. Lo previsible es que el dictador no llamará a elecciones. Guaidó será entonces reconocido por la UE

 

Nunca, como ahora, la famosa objetividad ha estado tan desprestigiada. Ni la información tan sesgada a diestra y siniestra. La interpretación es tan libre que hiede

Carlos Pérez Ariza

Se observa en el diarismo de andar por esta casa española. Se ha hecho más que evidente en el caso Venezuela. Ante el drama venezolano, se ha hecho patente qué medios apoyan al régimen dictatorial y cuáles se han alineado con el presidente parlamentario, Juan Guaidó, y los países que apuestan por la apertura hacia un gobierno libremente elegido y realmente democrático. También los tibios de corazón, que esperan a ver cómo avanzan aquello. El gobierno español da una pausa de ocho días, en sintonía con la UE, para que Maduro convoque elecciones. Si está, y sigue en el poder, tras unas elecciones fraudulentas –que nadie en el mundo reconoció, excepto sus gobiernos ‘amigos’– es una falsa esperanza creer que ahora lo hará sin asomo de fraude. Con tahúres no se puede uno sentar a jugar póker. Es cierto que la diplomacia debe ser cauta. La UE, además, es lenta y lerda. Dicen que deben abrir la mesa del diálogo para evitar males mayores. Ya dirigió esas conversaciones Zapatero y le hizo el juego al régimen, que ganó tiempo y se atornilló aún más en el poder. Lo que se juega en Venezuela no es solo acabar con un régimen que desprecia la libertad democrática. Es mucho más complejo que solo eso.

El régimen que se ha instalado en Venezuela desde hace veinte años no es una dictadura al uso. Es un país intervenido por fuerzas militares y con una economía de extracción al servicio de países extranjeros y, desde luego, del bolsillo de la camarilla chavista, principalmente militar. El generalato venezolano, que en estos días levantó sus bastones de mando, no sólo tienen el control castrense, sino de todas las empresas del Estado, que son la casi totalidad de lo que queda en pie: Petróleo, gas, minería. Pero especialmente son los ‘capos’ del tráfico de drogas, desde el sur continental, hacia México/EEUU y Europa, vía África. Este narco-estado chavista, asaltó el poder en Venezuela para realizar la expansión de la revolución marxista-castrista en Iberoamérica. El Foro de San Paulo, fue la sede de tan ansiada idea. Ahora, parecen estar llegando al comienzo del fin. Todo está documentado por las autoridades estadounidenses, canadienses, europeas y del llamado grupo de Lima. Por estos días, el Foro Penal venezolano certifica 500 encarcelados y unos 26 asesinados en las calles del país.

Hay, al menos, unos 22.000 cubanos incrustados en la administración del Estado, especialmente en la inteligencia militar, en el control de documentos de identidad (Poder Electoral) y en una sanidad pública de muy cuestionada calidad. En realidad, Maduro es un agente al servicio de Cuba. Cumple órdenes a rajatabla. En las zonas aledañas del sureste del país, en el llamado ‘Arco Minero’ (oro, uranio, hierro), campan a sus anchas guerrilleros de las FARC y el ELN colombianos. En la región oriental venezolana, se entrenan militantes de Hezbolá. Además, el régimen posee una fuerza paramilitar con armamento de guerra, cuyo botín es producto de atracos y asesinatos de toda índole (25.000 en 2018); tanto por encargo político, como de la acción del hampa común. Por tanto, esto es mucho más que una dictadura. Es un plan siniestro, que entronca con las fuerzas anticapitalistas y enemigas del mundo occidental y de la democracia. Con la dictadura más antigua de América, Cuba; con la aún fuerte y longeva guerrilla colombiana y con la amenaza mundial del yihadismo.

Por tanto, derrocar al régimen chavista y sus socios no es solo para salvar al pueblo venezolano, que desde luego es de urgente necesidad, sino también para acabar con una conspiración mundial de desestabilización del mundo occidental. Llegados aquí, no se puede esperar que quienes no creen en la democracia vayan a facilitar unas elecciones limpias. Ni que sentarse de nuevo a dialogar sirva de algo. La propuesta del nuevo presidente Guaidó, por imperativo legal de su Parlamento, es desarmar al régimen, nombrar un gobierno de transición y dar garantías absolutas de unas elecciones verdaderamente limpias en unos pocos meses. Después vendrá la tarea inmensa de reconstruir a ese país.

El régimen bolivariano, que heredó Maduro, ha ajustado cuentas con los círculos de Hugo Chávez tras su muerte. Los más visibles dirigentes de aquella pandilla inicial, no están ya al mando. Dentro de ese movimiento hay una gran disidencia en las capas de base. El hambre, las enfermedades, la inflación no conoce ideologías, en los revolucionarios también ha hecho estragos. Sólo la cúpula militar, plagada de estrellas, sigue fiel, más que a su comandante en jefe, Maduro, a sus propios bolsillos colocados en los paraísos fiscales de medio mundo. Todos ellos tienen mucho que perder si se les cae el invento. Además del dinero, puede ser la vida misma. La cárcel, por el inmenso daño que han cernido sobre su propio pueblo, les está esperando. Jamás los venezolanos habían conocido la miseria en que los ha arrojado esta banda de delincuentes. Han esquilmado al país más rico de Hispanoamérica. Se habla de amnistía. Está bien que no haya venganza, pero sí justicia con todos y cada uno de los responsables. Amanecerá y veremos.