Coronar los Favores

8 Jun
LVMM

 

La Semana Santa y todo lo que rodea a las Hermandades y Cofradías de Pasión y Gloria se ve en todo momento revestido de cierto halo de irrealidad que sirve para muchos como elemento fácilmente usable a la hora de echarlas por tierra.

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El desarraigo magno

1 Jun

Creo que bien bien, nadie puede decir qué ha sucedido. No se sabe bien qué ha pasado. Pero ya marchó. La Magna Mariana ha sido muy parecida a Mariano Rajoy. Que pasa pero uno no se da cuenta de que está ahí. Y es extraño. Rarísimo. No se comprende bien que el que podría haber sido evento de los últimos años en Málaga haya pasado de puntillas por la ciudad.

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Invader, el amigo del alcalde

25 May

No se hizo la miel para la boca del asno. Pero en este caso ni somos asnos ni la miel es tal cosa. Más bien sería miel-da. Un esperpento supuestamente salido de las entrañas del gestor cultural por antonomasia de la ciudad y con, supuestamente, el amparo y la connivencia de los que mandan. Así aparecieron Invader y sus azulejos de cuarto de baño por el centro de la ciudad.
De manera impune y con una facilidad surrealista, el francés colocó en un pispás azulejitos donde le salió del alma. Daba igual si era un solar, un edificio en ruinas, una fachada privada o un monumento protegido. Y los curiosos lo vieron. Y les llamaba la atención. Y se asomaron a balcones de edificios ilustres en horas poco oscuras y con toda la parsimonia del mundo para poner su porquería. Y la pusieron. Y nadie dijo nada. Y el silencio fue exquisito. Y la sonrisa del gestor era comparable a su silencio ramplón. Y siguió sin pasar nada.
Y así meses y meses. Y así semana tras semana de estupidez. Una campaña difícil de imaginar sin el apoyo de una cúpula, de los de arriba. En ese caso, sería muy grave: lo público apoyando al privado de manera descarada. Y usando como escenario la casa común de todos. Un chanchullo como La Invisible pero para los ricos. Pero el resultado es el mismo. Igual cantinela para los mismos perros. ¿Y nosotros, qué? Nosotros, nada. Callados. Impasibles ante el río de porquería que nos rodea. Los tres metros de lodazal revestido de contemporaneidad y malas artes. Y venga aplazamientos. Y venga silencios administrativos. Y venga ampliaciones de contrato sin querer. Y así hasta el infinito y más allá. Pero nadie dice nada. Nadie hace nada. Y eso es cosa del señor simpático y bonachón que rige la ciudad. Pero parece que no. Porque se camufla bien. Pero saben hasta en Lebrija que si Francisco de la Torre quisiera, ya iba camino de Santander el hombre del CAC. Pero no. Y le falta hacer como Piqué. Y poner una foto en Twitter junto a Fernando Francés y titularla con un: «Se queda».
Pero ha llegado un punto en el que, más de uno, ha puesto pie en pared -nunca mejor dicho- y ha dado pasos justos y honestos para saber por qué se le colocan esos artilugios en su fachada y no los puede quitar. Y ha sucedido que nadie lo esperaba. Y ha vuelto a cambiar todo. El listo del museo sigue ahí. Pero sus amigos se han escondido. Ya no asoman la patita ni miran hacia otro lado. Al revés. Ahora mandan misivas surrealistas a los propietarios de los edificios atacados por Invader y les dicen que tienen que quitar eso de ahí.
Sí. El que antes permitía aparcar en tu puerta, ahora te dice que quites ese coche que tienes delante aunque no sea tuyo. Pero hay más. Y es que, encima, tienes que hacerlo rapidito pues, de lo contrario, serán ellos los que lo retiren y te multarán y cobraran el coste de la retirada.
¿Se puede tener más poquísima vergüenza? Se puede. Porque siguen en las mismas. Y con silencio. Y han conseguido ayudar a su colega. Que haga lo que le dé la gana. Que su campaña acabe y -encima- a coste cero pues amenaza y amedrenta a los dueños de las paredes a que sean ellos quienes retiren la porquería ajena que les han colocado.
Una locura. Locura sin motivos. Pero siempre hay un alegato del tonto para rizar el rizo. Y ya se leen por ahí críticas y lamentos. «¡Qué poquísima vergüenza! ¡Qué cateta es Málaga! ¡Eso es arte! ¿Qué eso es arte?» Je. Arte de verdad es el que hay que tener para quedarse con el personal y vender como cultura el dinerito que se va a llevar el amigo con el asunto Invader. Eso sí es tener guasa de verdad.
Pero debe quedar claro siempre por parte del Ayuntamiento y las administraciones que la base fundamental de cualquier asunto es el respeto. Y aquí nos lo faltan a todos. Desde al que multan por aparcar donde no es hasta al niñato que pinta un cancel. Pues su estupidez se castiga. Pero la de Francés no. Y mientras tanto, nos invader los subnormales. Viva Málaga.

Fake news malacitanas

10 May

Esta ciudad tiene unos comportamientos rarísimos a la hora de encauzar un pensamiento. Es muy difícil encontrarse con un criterio común que guíe a la mayoría de sus ciudadanos en una batalla especifica. Siempre llueve. Y siempre con el gusto de todos pues son todos los que participan en la marcha común perenne malacitana: la de la indiferencia.

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Café de Chinitas Hostel Tour

3 May
LVMM

Hace pocos días salían los aplaudidores a festejar que se iba a recuperar el Café de Chinitas. Oh. Qué grata sorpresa para todos pues, el del Chinitas, es uno de los pocos resquicios de la Málaga moderna, canalla y fresca que hizo de esta tierra un lugar singular décadas atrás.

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Teresa Power

10 Abr
LVMM

En la época de la carestía de criterios personales y la escasez de políticos con personalidad, resulta agradable toparse con personas que, más allá de sus ideas, sean capaces de afirmar de su propia cosecha y sin filtros.

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La Málaga de Juan Rosén

5 Abr
LVMM

Esta tierra es muy complicada. Málaga. La del peine. Y la del sol. La cosmopolita. Y la cateta. La de los brazos abiertos. Y la de la espalda como tarjeta de visita. Y es esta Málaga la que aparece cada cierto tiempo con la cara sonrosada por estar preñada de ingenio, arte y sabiduría para regalarnos a personajes brillantes.

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Invader en la torre del puerto

16 Feb
LVMM

Ha tenido que llegar la fiscalía para poner un poco de orden formal en algo que sabemos que  es así desde primera hora. El asunto de los azulejos de cuarto de baño de colores con formas raras pegados por las calles de nuestra ciudad no es sino una campaña publicitaria y comercial para una futura exposición en el CAC con sus consiguientes dineros al bolsillo.

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