La mejor feria de la historia. Interminable.

19 Ago

Si bien hace unos días, en plena feria, escribía unas líneas alabando a una de las mejores casetas de nuestra ciudad, hoy se trata de una jornada estupenda para realizar un balance de dicho empacho feriante que vive la ciudad de Málaga.

Como cada año, al finalizar toda esta historia, los mandatarios se sientan en una mesa para contarnos cómo ha ido la cosa. Y siempre el resultado es el mismo: Muy positivo. Todo maravillas. Todo estupendo. Todo muy bien y sobre todo, mucho mejor que el año anterior. Los hoteles llenos. Las calles llenas. Los cubos de basura llenos y las carteras de los de los bares llenos. En fin, una cosa estupendísima que solamente puede llevarnos al aplauso y la alegría. Pero hay más. Mucho más. Y es que este año el Señor Alcalde en la que es una de sus últimas jaranas como munícipe por antonomasia ha espetado que: “Hemos vivido la mejor feria de la historia”. Toma ya. Ahí. Sin temblarle el pulso. La mejor. De toda la vida. De la historia universal. Sí. Esta feria que ahora termina bien vale un potosí.

Y ahora viene la cara B. La opinión de muchas personas que, usando por cierto esas alabanzas de nuestro alcalde podemos afirmar que: Si la que ya acaba ha sido la mejor feria de la historia de la ciudad, vaya pedazo de porquería de feria que tenemos. Tajante. Como sus palabras pero con un toque de realidad. ¿Por qué? Porque resulta del todo surrealista llegar a afirmar tal cosa en una festividad que está siempre por hacer pues no damos con la tecla de ninguna de las maneras.

¿Pasará a la historia esta feria? ¿Sí? ¿Seguro? ¿Por qué? Porque se ha apoderado aún más de ella el de fuera. El turista. El guiri. El que no conoce Málaga y le importa tres pepinos que se vaya a pique. Por eso, es del todo alarmante que tras una semana de reventar el centro de la ciudad no se oiga ni una voz alarmando de tal desacato.

¿Desde cuándo es magnífico que se haga semi botellón en la puerta de la Catedral o el Palacio Episcopal? ¿Desde cuándo hay que alabar que entre agua con vómito, alcohol y basura por las puestas de nuestros monumentos cuando baldean los servicios de limpieza? ¿Dónde está lo positivo de que el centro huela a cloaca un mes? ¿En serio eso es hacer historia? ¿Dónde encuentran lo positivo? ¿En la manada de chavales arrastrando trolleys que consumen bocadillos y engrudo líquido en botella de plástico que solamente sirve para emborrachar? ¿De verdad eso es bueno para la ciudad de Málaga? A mí me extraña mucho. Porque los beneficiados son bastante pocos. Y es que existe un problema de base para que la feria empiece a funcionar: que no se use para ganar dinero. Y aquí, en la fabulosísima ciudad de Málaga solamente se viene a ganar dinero.

Dinero de los negocios que quitan todo, montan una barra, la llenan de carteles de Cartojal y se ponen a vender morralla aunque dos días antes vendieran ropa de bebé. Dinero de los dos o tres empresarios de las discotecas que hacen su agosto pero tienen redoble pues en el Real también colapsan calles son sus discoteques. Pero hay una cara B. La del restaurador y emprsario que en feria se echa a temblar. O directamente cierra. O no abre por las noches porque el centro es un coctel de chusma y borracheras de las malas que no trae nada bueno. ¿Le preguntamos a ellos si prefieren eso o un agosto normal?

Hay que dejar de una vez el buenísmo y los falsos alardes si verdaderamente queremos solucionar este asunto.

Málaga tiene que eliminar la feria del centro porque, entre otras cosas, se ha reducido a un lugar con cheque en blanco para la gente de fuera que nada nos aporta. Y se ha producido poco a poco una gentrificación feriante de tal manera que el ciudadano normal, sano y bueno necesita huir a hoteles o casetas del Real para encontrar un mínimo de fiesta familiar.

Basta ya de esas carpas absurdas en la plaza de la Marina. Basta de esa perversión que se perpetra en la plaza de la Constitución y convierten una plaza hermosa en una cochiquera repugnante. Y vayamos todos al Real. Que avanza mucho durante el día porque se mitiga el calor de manera artificial como se hace también en el centro y sus locales. Y creen una normativa para que las casetas estén en manos de quienes quieren hacer feria y no caja. Pues así habrá nivel y no artificio. Sobra feria porque sobra gente. Casetas enormes, absurdas y vacías. El truco del almendruco de las peñas muertas con casetas que subarriendan a terceros sin que nadie se las quite por cutres e inactivas. Y quizá el cambio de fecha pueda tener su lógica si con ella nos quitamos a un buen puñado de sanfermineros que hacen de nuestra Málaga un gran desperfecto.

Y es que hay que cambiar el chip. Entender que la feria no tiene sentido si solamente se piensa en el dinero. Y para ello hay que pensar en cualquier caseta con solera y compender que su objetivo es pasarlo bien, tener ambiente y disfrutar sin hacer caja. Que gane dinero el que explota la barra. Y tú solamente dedícate a vestirte de gitana –que no de indocumentada con una flor de los chinos en la cabeza-, a invitar a tus amigos y a comer y cenar en tu fiesta anual. Todo lo demás sobra. Y no trae nada bueno para ninguno. Y sobra por todos sitios. Sobra feria. Sobran días. Sobra espacio y falta decoro y trabajo. La feria no es una caseta con tres carteles rosas como los chinos. La feria es cuidar los detalles. Hacer las cosas con estilo y pensar en trasladar lo mejor a unos días grandes.

Pero hasta que eso no pase todo seguirá igual. Y la feria de Málaga continuará haciendo historia cada año. Historia de aquellos que adoran esta fiesta siendo los mismos que enarbolan la bandera malacitana los primeros. Y resulta curioso a la par que patético. Porque ya hay que tener poca vergüenza para presumir de querer a tu ciudad mientras participas de algo que la destruye en su imagen, esencia, histórica y patrimonio. No se puede querer a Málaga mientras se miccionan los litros de liquido chabacano en un baño de plástico pegado a la fachada del Sagrario y sus pinturas murales. No se puede ir feliz mientras presencias calle Larios reventada con puestos de porquería y charangas sin sentido que nada han tenido que ver jamás en la vida con Málaga. Es imposible ser un defensor de su ciudad aquel que sonríe ante su propia destrucción.

Pero no pasa nada. Porque siempre nos quedará el Sevillano el que no bote para esta Málaga donde el peine nunca peina. Pero siempre se lleva a gala ser los mejores y no dejar nunca de hacer historia.

Nuestra feria tiene un tumor en forma de almendra. La misma forma que tiene nuestro centro. Ese centro que durante el año es casco histórico y al llegar la feria se convierte en casco de botella.

Extirpen el absceso y habremos ganado con su pérdida. Y que vuelva Málaga a tener feria. Con sus gentes preocupadas por disfrutar y no por montar una barrita para servir alcohol a los de fuera.

Málaga y su feria. La mejor de toda la historia. Una historia interminable…

Viva Málaga.

5 thoughts on “La mejor feria de la historia. Interminable.

  1. Sencillamente genial. Has dado en el clavo.Ahora te criticaran, los que dicen amar a Málaga, por contar lo que se ve y lo que ven los que llegan de fuera que no vienen a emborracharse…se van escandalizados. Yo he tenido la prueba en casa..Pero tranqui…los que dicen amar a Málaga ,les parece la mejor feria de la historia del mundo mundial…No sé si es puro ego o cinismo

  2. Perfectamente expresado ,estoy de acuerdo en todo . Solo me queda una pregunta .Que opina el principal grupo de la oposición ? Tampoco cerraran el centro ? Y las casetas cochineras de la marina y la constitución seguirán abiertas como monumento ala cochambre?

  3. 👏👏👏Lleva mucha razon este articulo, lo cual es una pena ( y cosas peores que no dice), esta feria por llamarle de alguna manera no tiene ningun sabor a Malaga ni a ningun pedazo de Andalucia, lo que me extraña es que el Alcalde no sea “consciente” y si lo “consiente”😘

  4. Me parece un artículo totalmente populista, todos los años está el listo que acaba el balance de la feria criticando la feria del centro. La feria de Málaga se convirtió en un referente para las ferias de otras ciudades gracias a su feria del centro, la cual muchas copiaron. No niego que el Real tenga un ambiente excelente pero se identifica el error del centro en el lugar equivocado.
    El problema del centro no es que esté plagado de guiris, su principal problema es que el ayuntamiento cada año pone menos interés hacia ella y se van perdiendo las costumbres que hacían a esa feria única.
    ¿Qué ha sido de los caballos paseando por calle Larios a los cuáles acompañaban chicas vestidas de gitana? ¿Qué ha sido de las innumerables casetas de las cofradias que habrían todos los días y ahora con suerte abren uno? ¿O que ha sido del ambientazo del centro con las charangas? Si en el centro se toman medidas correctas será un buen lugar de feria dónde los jóvenes y guiris no irán solo para hacer botellón.
    Dejemos de hacer articulos criticando y empecemos a hacer artículos que pongan soluciones para devolver la mitad del corazón de la feria de Málaga.

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