Cortázar y la cuestión catalana

9 Jul

Mirar hacia Cataluña estos días es contemplar un paso más en la historia de un desencuentro en el que la perplejidad diaria ante lo que vemos no puede ocultar la preocupación por la existencia de un problema al que hay que intentar dar una solución política.

El abismo entre Rajoy y Puigdemont es narrativo: es una contraposición entre un cuento fantástico y un juego de silencios. Como diría Cortázar, el cuento es «un orden cerrado. Para que te deje la sensación de que va quedar en la memoria, que valía la pena leer, ese cuento será siempre uno que siempre se cierra sobre sí mismo de manera fatal» (Julio Cortázar, Clases de Literatura. Berkeley, 1980, Alfaguara, 2013. Pags. 29-30). (más…)

Éxito

11 Jun

Winston Churchill dijo «el éxito es la capacidad de ir en fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo» y fue esta actitud la que definió su manera de hacer política, su modelo de liderazgo conservador fuerte y su defensa a ultranza de Gran Bretaña como nación en tiempos difíciles y en los que se ganó una guerra, se perdió el Imperio y se luchaba por mantener una posición sólida dentro del mundo pero con una clara equidistancia británica respecto a Europa. Hay una tradición de líderes tenaces y con fuerte personalidad que pasan desde Margaret Thatcher a Gordon Brown que reconocemos en estas palabras. De algún modo, esta definición de éxito como un alguien que no gana nunca todo absolutamente, sino que más bien pierde algo pero persevera, es lo que define lo que sucede en la política y es lo que les ha sucedido a Theresa May y a Jeremy Corbyn en las elecciones británicas del pasado jueves 8 de mayo.

El brexit fue una decisión equivocada impulsada por James Cameron forzado por un partido dividido y forzado a contentar a los sectores más euroescépticos. Una estrategia defensiva que reclamaba más soberanía frente a Europa y, entre otras cosas, buscar, en teoría, respuestas mejores para Gran Bretaña para el empleo, la inmigración y al terrorismo. Fue una victoria pírrica del voto de la gente mayor, antiestablishment y de los que les había ido peor. Theresa May convocó las elecciones, precisamente, para obtener una mayoría absoluta y poder negociar el brexit con más libertad. Alcanzó 318 escaños, 12 menos de los que tenían. May ha ganado las elecciones con claridad pero las ha perdido, políticamente hablando. Las convocó para asentar su posición frente a un rival debilitado y no lo ha conseguido, sin embargo, su resultado electoral ha sido magnífico: el partido conservador logró 5,5 puntos más respecto del resultado de 2015, es decir, 2,3 millones de votos más que los obtenidos entonces por David Cameron. En el otro lado, los laboristas obtuvieron 261, 29 más que en las elecciones de 2015. De esta forma, la primera ministra quedó por debajo de la mayoría absoluta (326 diputados) a tan sólo diez días del comienzo de las negociaciones del brexit.

Los conservadores necesitan ahora el apoyo de un segundo partido, bien sea para formar una coalición o bien para constituir un Gobierno tory en minoría. A pesar del incremento sustancial de los laboristas, no parece que Jeremy Corbyn pueda gobernar solamente con el apoyo de los Liberal Demócratas y el Partido Nacionalista Escocés. Técnicamente los conservadores han ganado las elecciones, pero el resultado es, indudablemente, un fracaso para Theresa May. La primera ministra basó la campaña en su capacidad para llevar a cabo el mejor Brexit posible para los británicos, pero ahora no sólo está en peligro su futuro, sino también su visión sobre el proceso de ruptura con la UE.

Theresa May jugó a ser la nueva Margaret Thatcher del siglo XXI y lo que le espera es un liderazgo difícil en esta legislatura. Por otro lado, Jeremy Corbyn se ganó el voto de muchos jóvenes e hizo una campaña con su giro a la izquierda y no hablando del Brexit si no de políticas sociales y de combatir la desigualdad. En realidad, la campaña se polarizó entre May, una líder que reclamaba su fortaleza para negociar libremente en Europa, en teoría un Brexit duro, pero no definido en campaña y un Corbyn que cambió por un relato más social. Aquí jugó un voto antiestablishment en contra de las élites, en este caso en contra de May que animó a favor de Corbyn el voto de los jóvenes y de los que votaron por la permanencia en el referéndum del Brexit.

El futuro es difícil de predecir pero es obvio, que el camino de la derecha radical, Trump y May, con todas sus diferencias, con su defensa del nacionalismo a ultranza en un mundo global está perdiendo fuelle. Lo está haciendo en todas las elecciones desde las austríacas hasta las británicas. En este caso, parece que Theresa May a pocos días de las negociaciones con el Brexit, a pesar de una victoria importante y con este resultado, va a poder negociar con mucha menos firmeza y autoridad la posición británica de lo que ella deseaba. Su posición es delicada también dentro de su partido. Por otro lado, el magnífico resultado de Corbyn parece consolidarle en un partido que va aceptando su giro a la izquierda y también en la sociedad. Sin embargo, su éxito electoral no puede ocultar su ambigüedad con Europa y las soluciones de un programa socialdemócrata clásico. Su popularidad actual esconde una política con límites. En los tiempos actuales, Corbyn puede convertirse en un líder de transición para una renovación profunda de ideas y programas que necesita el nuevo laborismo o también puede ser el líder que provoque una escisión en el partido. El giro a la izquierda y la autenticidad son dos virtudes a favor de Corbyn pero no son suficientes para llevar a cabo la renovación que la izquierda necesita. Como dijo también Churchill, «el problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes». En la nuestra también. A ver si lo consiguen.

Alivio

14 May

Alivio es lo primero que sentí cuando supe la victoria de Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés. Su victoria representa el intento de una política posible y europeísta frente a esa otra política del ruido y de la furia de Marine Le Pen. Si después del Brexit y de Trump el dilema de Europa era el de si se extendería la política de los nuevos reaccionarios señalando el principio del fin de la misma. Macron parece señalar un punto de inflexión en la buena dirección. Francia confirma la tendencia que comenzó en Austria y continuó en Holanda. Aunque no hay que subestimar el peso de la reacción ultraconservadora, en el poder en Estados Unidos y en Gran Bretaña o con porcentaje de votos y una representación política importante en Austria, Holanda y en Francia, lo cierto es que Europa vuelve a tener la oportunidad gracias a líderes europeístas como Emanuelle Macron. Sin embargo, queda ver qué pasa en Alemania y en Italia. El proyecto europeo depende de todos pero su impulso fundamental es el de Francia y Alemania y del difícil equilibrio de las salidas post-crisis en los países europeos. El escenario actual abre una nueva oportunidad. (más…)

La socialdemocracia necesita tiempo

2 Abr

Las primarias del PSOE y la competición por el liderazgo entre Susana Díaz, Patxi Lopez y Pedro Sánchez constituyen, sin duda, una oportunidad para recuperar el protagonismo político perdido por la socialdemocracia en nuestro país. Sin embargo, aunque la pregunta decisiva que hay que responder es ¿Quién manda ahí? Hay otras cuestiones sobre las que reflexionar.

Hace poco Felipe González en la presentación de su último libro (Felipe González, Gerson Damiani y José Fernández Alberto –Editores–, Quién manda ahí. La crisis global de la democracia representativa, Debate, Barcelona, 2017), planteaba la necesidad de «resetear la socialdemocracia» y buscar respuestas para gobernar la globalización y la revolución tecnológica, así como ofrecer alternativas ante los problemas actuales de la democracia representativa entre los que destacan, por un lado, la deriva reaccionaria y populista de ciertos líderes y partidos políticos y, por otro, la existencia de una tecnocracia sin alternativas como único discurso y política posible ante la crisis. Ante esta situación pidió una reacción y un debate de ideas. Un análisis, un diagnóstico sobre la sociedad que vivimos y sus problemas para poder hacer un programa que recupere el protagonismo de la socialdemocracia en la izquierda. (más…)

Holanda a través del espejo

19 Mar

La derrota de Geert Wilders esta semana representa un primer test y un cierto alivio en la política europea en un año al que seguirán las elecciones francesas, alemanas e italianas. Más allá de unas elecciones nacionales constituyen un síntoma y una primera respuesta a uno de los grandes dilemas políticos de este largo año electoral: si Europa seguiría o no la estela del Brexit y de Trump, en una palabra, si habrá o no un ascenso de la extrema derecha en la política europea.

El relato de esta revolución ultraconservadora es consecuencia de la crisis. El deterioro de las condiciones económicas y los perdedores de la crisis han castigado a todo nuestro modelo social y ha provocado un malestar en la democracia que se ha expresado en una crítica al establishment político. Las clases medias también han sufrido la crisis, ellos lo saben y por ello se han convertido en una de los apoyos de este tipo de partidos. A la crisis se ha unido la inmigración y el terrorismo que han contribuido a generar discursos políticos excluyentes. La amenaza es un retroceso de la democracia gracias a unas políticas defensivas basadas en Estados Nacionales fuertes, proteccionistas en lo económico, restrictivas e insolidarias en el modelo social, excluyentes con la diversidad y, claro, en contra de la construcción de Europa. (más…)