Intelectuales

4 Ene

La crisis nos está cambiando. ¿Estamos asistiendo a un despertar de los intelectuales? ¿Vuelve el intelectual crítico y comprometido o engagé o es que, simplemente, Paris vuelve a estar de moda culturalmente hablando? Esta reflexión y estas preguntas vienen a cuento del rechazo este pasado jueves de la máxima distinción que se otorga en Francia, la Legión de Honor, por parte de Thomas Piketty, el autor de El capital en el siglo XXI (Fondo de Cultura Económica, México, 2014), el libro de economía de moda.

Piketty constituye un modelo interesante. Es un académico de prestigio, Director de la Escuela de Altos Estudios Ciencias Sociales (EHSS) de París, que después de quince años de investigación ha publicado un libro de casi setecientas páginas, que ha vendido millón y medio de ejemplares y que ya podemos leer en su versión española. En el sostiene la tesis de que el capitalismo genera desigualdad. Lo que denomina «la contradicción central del capitalismo» es la existencia de una fuerza de divergencia por la que el crecimiento del capital es mayor que el crecimiento de la economía, lo que permite a los ricos acumular cada vez mayor capital a partir del momento en que logran mantener sus fortunas reinvirtiendo sus fortunas con parte de sus rentas. El siglo XX fue una excepción gracias al alto crecimiento por la destrucción de capital impuesto por las guerras. Sin embargo, en el siglo XXI con tasas de crecimiento bajas y baja inflación se puede volver a un capitalismo patrimonial similar al del siglo XIX y, por tanto, a un proceso de aumento de la desigualdad. Para evitar esto, el economista francés sugiere, entre otras medidas, un impuesto progresivo anual al capital. Piketty toca un tema clásico pero aporta una mirada y una evidencia empírica nueva. Su publicación llega en un momento en que la desigualdad es mucho más evidente en nuestro modelo social y, por otro lado, su autor se distancia de la ortodoxia económica imperante, situándose dentro de una óptica crítica de las políticas de austeridad, proponiendo algunas ideas a contracorriente para resolver lo que nos pasa. (más…)

La lección de Maquiavelo

11 Nov

Si hay algo seguro es los ciudadanos preferimos vivir en una democracia más que en cualquier otro régimen político pero estaríamos poco dispuestos a morir por ella. Nuestra relación con la democracia, como en la vida sentimental, se parece más al de un afecto muy variable atravesado por nuestra convivencia, el tiempo, el lugar y las circunstancias y en el que va desapareciendo nuestra pasión democrática. Frente a esto, queda una cultura cívica marcada por este querer a la democracia sin comprometernos con ella y, por tanto, sin participar activamente, sin ser unos ciudadanos activos.

Desde la caída del Muro de Berlín se observa una mayor apatía y desafección en los sistemas democráticos. El filósofo político Ramin Jahanbegloo ha planteado el problema muy acertadamente cuando afirma: «¿Pero cómo podemos reavivar ahora, en unos ciudadanos malcriados por el bienestar o resentidos por la exclusión del mismo, la pasión por la democracia? Desde 1989 y la caída del muro de Berlín la democracia liberal se ha impuesto a los demás sistemas de gobierno convencionales, pero, en todo el mundo, su ascendiente político no siempre ha ido acompañado de la pasión democrática. El individuo demócrata ya no es un animal caracterizado por la pasión política. Parece que en los sistemas democráticos actuales no hay lugar para el debate político». (más…)