Málaga submarina

18 Ene
ciudad-inundada

Una Málaga transformada en ‘Waterworld’ tendría un aspecto parecido, con la Manquita, La Equitativa y el edificio negro como hitos de esta Ciudad del Paraíso Submarino, mientras el Melillero sortea el monolito a Torrijos y nuestro alcalde se siente, por fin, en su elemento.

Plaza de la Merced parisina

18 Ene
merced-eiffel-copia

La plaza de la Merced ‘afrancesada’ luciría con una torre Eiffel a menor tamaño que la original. Quizás con estos aires parisinos, Picasso habría tardado más tiempo en salir de Málaga. El avión del Barón Rojo constata, en las alturas, que cambian las modas urbanas pero no el cielo envidiable de nuestra ciudad.

Dos leyendas en la historia de Málaga ya descartadas

18 Ene

Encender la televisión y constatar que en ella todavía ‘reina’ la remodelada Belén Esteban da buena cuenta de la crisis mundial que estamos viviendo.
Sin embargo, 2009 ha servido también para despejar la niebla de dos leyendas de Málaga que, convertidas en tradición, habían sido creídas por muchísimos malagueños a pies juntillas.
Ahora, no están tan claras (nada claras)?y hasta las autoridades han tomado buena cuenta, al menos de una de ellas.
Empecemos por la más reciente, nacida en diciembre de 1900. Como hemos contado alguna vez en esta sección, la tradición sigue diciendo, y así lo ‘atestiguan’ cientos de artículos escritos con los datos de los anteriores, que murieron malagueños al intentar salvar a los naúfragos de la ‘Gneisenau’.
Pues va a ser que no. Al menos, según los datos del Archivo Municipal, no hay ninguna orden de sepelio de en esas fechas de malagueños muertos en el naufragio. Sin orden de sepelio no hay entierro en San Miguel o en San Rafael.
¿Habrá que concluir que los locales fallecidos por salvar a los marinos prusianos fueron enterrados en la playa como si fueran proscritos de la justicia?
Todo apunta a que los únicos muertos fueron los jóvenes marinos del buque-escuela y no hubo malagueños entre las bajas.
Esta constatación fue ‘asumida’ por el Ayuntamiento de Málaga, que en la pasada conmemoración de los 100 años del puente de los Alemanes obvió en su información institucional semejante ‘bulo legendario’, o al menos, hasta que alguien aporte pruebas.
La segunda leyenda, la de la paralización definitiva de las obras de la Catedral por la ayuda a los americanos también quedó descartada en 2009, cuando se habló de terminar el monumento inacabado. Como ya recordó La Opinión hace unas semanas, la paralización total se produjo con el desvío de los dineros para la construcción del Camino de Vélez y el de Antequera. El desvío tuvo lugar después de la paralización temporal por la ayuda del Cabildo de la Catedral a la guerra en las colonias americanas.

El récord
Parecía complicado pero en Málaga no hay nada imposible. A pesar de contar con obstáculos ‘insalvables’ como una fuente del siglo XVIII además de sillas, mesas y estufas, en la plaza del Obispo se acumularon ayer, hacia las 10 de la mañana, seis camiones.
La restricción del tráfico en el Centro Histórico ha dejado sin resolver el problema de la carga y descarga en la zona. Mientras llega la solución habrá que recomendar a los turistas que visiten el Centro a partir de las 11 de la mañana si quieren ‘ver’ los monumentos.

Tarros pequeños
En Carranque persiste entre los grafiteros la costumbre de atiborrar las calles de más corto recorrido, quizás en la errónea creencia de que las mejores esencias se guardan en los tarros más pequeños. La firma de un grafitero ególatra no es ‘esencial’ ni debe guardarse en tarro alguno.?

Descubrimiento arqueológico en Miraflores de los Ángeles

18 Ene

Si los flamencólogos no se ponen de acuerdo con el origen de los verdiales, ya me dirán de los antropólogos con el origen del hombre.
Una cosa sí parece clara: hace 1,7 millones de años, metiditos ya en el Pleistoceno, los primeros homínidos que llegaron a Europa desde África se encontraron, donde hoy se alza la barriada de?Miraflores de los Ángeles, un extenso solar que utilizaron como escombrera.
Esa costumbre quedó tan arraigada, que los vecinos de hoy en día todavía se desprenden de los trastos en esta prehistórica extensión, situada en la calle Juan Antonio Tercero.
Como el lector habrá intuido, se trata de una exageración, pero cuando esta sección daba sus primeros pasos, el solar ya se ‘recocía’ al sol de Málaga, mientras las autoridades prometían el oro y el moro o como diría un político malagueño en su particular jerga:?”Desde nuestro partido vamos apostar por el reacondicionamiento del solar, que impulsaremos para con la ciudadanía”.
Pues ‘impulso’ ha habido poco, como no sea el que se aplica al brazo cuando un vecino tira la rueda de un coche en el terrizo ‘milenario’.
Estos días de lluvia el solar da pena. En la franja central tiene más charcos que Finlandia, y en el resto, lo que todavía no está ‘comido’ por el fango es aprovechado de aparcamiento.
En los espacios que quedan entre charcos y coches, todos los perros del barrio aprovechan para enriquecer la zona con sus aportes naturales.
Parte del solar tiene un muro camino de la desaparición y en el extremo izquierdo hay un pequeño cerro sobre el que se alza un bloque. En el otro extremo, la estrella del terrizo es la escombrera en sí, un ‘espurreo’ de objetos entre los que se distinguen bidones oxidados, una montaña de botellas y caretas, posibles restos de alguna juerga navideña.
Los vecinos llevan años pidiendo que este solar nauseabundo se convierta en equipamiento para este barrio sin apenas espacios libres.
Para más inri, está a la espalda del Centro de Salud, así que mientras los políticos no paran de ‘apostar’ e ‘impulsar’ de boquilla, nada cambia en la calle Juan Antonio Tercero, salvo el índice de microbios. La escombrera de nuestros ancestros es para siempre.

Una guía sobre Málaga que evoca el pasado inmediato

18 Ene

La actualización de las guías turísticas va más despacio que el ritmo de una ciudad como Málaga, la primera en el peligro de la demolición.
Por nuestro carácter secular de ´nuevos ricos´, durante muchos años lo único que ha tenido valor en esta ciudad ha sido lo inmediato, la novedad, aunque ésta con el paso del tiempo demostrara que había resultado un bodrio impulsivo.
En la cabezonería municipal por achicar grandes parques o hacer desaparecer playas vírgenes se encuentra este espíritu tan malagueño del ´nuevo rico´, que ni mucho menos se debe achacar a un partido político determinado sino a una concepción ´merdellona´ de la vida que desde nuestra ´salida del agujero de la historia´ (a finales del XVIII) se respira por estos andurriales.
Como comentamos algún día, igual que Escarlata O´Hara, Málaga juró hace dos siglos no volver a pasar por una etapa ignominiosa y a eso se dedica desde entonces.
Todo esto viene a cuento porque acaba de publicarse una estupenda guía sobre las ciudades españolas por las que pasa el AVE. Lleva por título ´España en Alta Velocidad´ y en el capítulo que dedica a Málaga menciona que entre los “edificios notables” que pueden verse en el Puerto se encuentra el ´silo´.
El silo, como tal, sólo permanece ya en la memoria de los malagueños. En el afán de hacer todo nuevo, al contrario que en un buen número de ciudades europeas, el almacén de grano de Málaga es hoy material para los relojes de arena y no un edificio que podía haber sido aprovechado.
La crisis, por otro lado, se ha llevado por delante uno de los restaurantes recomendados en la guía: la histórica Casa Pedro.
Por una o por otra causa, las guías que hablan de Málaga necesitan de una constante revisión, incluso aquellas que se van a publicar una semana después de visitar la ciudad.
Vean si no el ´bulto arquitectónico´ que, en un visto y no visto, ha aparecido en la plaza de Félix Sáenz hace poco. La promoción turística necesitará muchas horas de ´photoshop´ para devolver una visión armoniosa de la castigada plaza.
Con esta ´dinámica malagueña´, ni las publicaciones más actualizadas pueden mostrar, a tiempo real, lo más granado de la Ciudad del Paraíso. Está en nuestros ´genes´.

De las merluzas
El callejero de Málaga, como el de tantas ciudades, está lleno de enigmas. En todo caso, es todo un detalle que, en el año que fuese, las autoridades se acordaran de la humilde Merluza para dedicarle una calle, en el camino de Suárez.
La modesta calle, en realidad, es la rampa de entrada y salida de un aparcamiento, con pivotes a los lados para que los coches no lesionen a los peatones. En frente, casualidad, tiene la calle Merluza un supermercado, en el que seguramente se venden ejemplares ´reales´ del pescado homenajeado.