Al pie de Gibralfaro, 1564

23 Ene

vandenwyngaerde21

Con el permiso de Anton van der Wyngaerde, la vista de Málaga que el paisajista flamenco dibujó en 1564 incluye un adelanto atroz de la planificación urbanística malagueña: una ‘torre’ al pie de Gibralfaro. Su visión sin duda causó desasosiego en la población y en los visitantes allende los mares. Lo mismo ocurre en nuestros días.

La antigua cárcel provincial ya es el estercolero de todos

23 Ene

En la avenida de José Ortega y Gasset ya contamos con un ‘punto negro’, un basurero ilegal en un lugar cargado de historia y de sufrimiento. La antigua prisión provincial de Málaga sirve, desde que ha quedado sin uso, de almacén de desechos de los vecinos más desaprensivos, esa minoría que avergüenza al resto y que impide que la ciudad mejore más de lo que debería.

Pero este problema de incivismo es también una señal de alarma de lo que puede llegar a ser la prisión si los responsables políticos no se ponen pronto de acuerdo sobre su destino.

Los dos pequeños patios delanteros son ahora mismo una montaña de hojas, botellas, latas, pelotas y un número bastante sorprendente de sillas rotas de plástico.
Se hace difícil imaginar a uno de estos vándalos zarandeando en el aire este material de desecho antes de colarlo dentro de la prisión provincial. Este comportamiento selvático, con perdón para nuestros primos los primates, no parece sino la obertura de una interminable opereta.

El edificio cuenta con vigilancia pero la humedad y la falta de calefacción obligan a los vigilantes a ‘calentarse’ en plena calle.

El año pasado Izquierda Unida presentó una propuesta bastante razonable, a juicio de un servidor, consistente en convertir la antigua prisión en un espacio en el que convivieran un centro social, que nunca viene mal en el atosigado distrito de la Cruz del Humilladero, así como un centro de la Memoria Histórica. Este espacio incluiría un museo documental sobre la represión franquista, que por desgracia tuvo en Málaga una prolongada actuación.

El Ayuntamiento parece que da marcha atrás, pese a haber respaldado la iniciativa en un pleno y eso que por la carga histórica del recinto, dejar espacio a la memoria de la Guerra Civil y sus consecuencias parece lo más lógico.

Cuanto antes se pongan de acuerdo los políticos, antes dejará la antigua cárcel su uso actual:?un estercolero. Una verdadera indignidad.

Hambre
Cuenta un niño de la posguerra que en el Parque de?Málaga se arracimaban los niños junto a los coches de caballos para aprovechar un descuido del conductor. Era el momento elegido para rebuscar en el saco que tenía la montura y cogerle un puñado de algarrobas. “Nos la comíamos como si fuera chocolate”, recuerda.

Registros de diseño
En la plaza de la Solidaridad, en la zona más próxima al monumento al donante, se encuentran desde hace años unos registros en mal estado que parecen estar suspendidos en el aire, sujetados a modo de ‘palafitos metálicos’.

Están tan ‘maleados’ que presentan las mismas ondulaciones que un edificio de Frank Gehry. ¿Serán de ellos?

Las votaciones de fuentes y su repercusión en La Luz

22 Ene

Que el futuro está en internet lo sabe probablemente usted, que es funcionario (o no)?y lee gratis este periódico nada más entrar en el despacho.
Internet, además de enriquecer nuestra vida, nos la ha ‘aturullado’, por la catarata de páginas, ‘blogs’ (aquí un servidor, que ya tiene el suyo) y propuestas mil con las que nos topamos y no damos abasto.

Y como la vida cabe en internet, o casi, también en la vida municipal está calando el invento. El último de ellos, las votaciones para elegir la ‘decoración urbana’. De haber irrumpido la novedad muchos años antes, ciudades como Torremolinos se habrían librado de ‘fuentes decorativas’ de auténtica pesadilla. Lástima.

Porque, por ahora, la primera votación de este tipo en Málaga capital tiene como objetivo elegir una fuente para la avenida de La Luz. La actual, de yeso, está bastante estropeada, las luces no funcionan y los ‘chorrillos’ del agua salen por peteneras y mojan al personal.

En principio, se trata de elegir entre cuatro modelos de fuente. Pero la decisión no ha gustado a la asociación de vecinos de La Luz. Su presidenta, Victoria Martín, no entiende que todos los internautas del mundo mundial tengan potestad para elegir una fuente que va a ‘repercutir’ en el barrio. Entiende la presidenta que de ese asunto tendrán más que decir los vecinos de La Luz.

Además, según cuenta la asociación, el pasado otoño el Ayuntamiento ya presentó dos diseños de fuente a la asociación de vecinos, para que el barrio diera su parecer.
Por eso, la propuesta de la asociación es que este tipo de votación se haga en el barrio y que los vecinos que quieran votar lo hagan en la sede vecinal previa presentación del DNI.

Dejando a un lado este desencuentro, las votaciones municipales por internet, si prosperan y se extienden, pueden ser un instrumento magnífico de participación ciudadana, pero también dar lugar a resultados insospechados.

Como muestra un botón muy conocido:?encabeza la votación para participar en Eurovisión la líder más ‘friki’ del mundillo rosa.

Habrá que regular bien este tipo de votaciones, no vayan a colarnos los internautas más cachondos las ‘inenarrables’ fuentes urbanas de Torremolinos o cualquier otro espanto. Ni Tony Soprano tiene tamañas obras de arte (kistch) en su bonita mansión.

Palmeras

El Ayuntamiento mandó ayer por fin a personal para podar una palmera en la esquina del Camino de Suárez con la calle Marqués de Ovieco.
Bajo la palmera hay dos bancos y allí se celebran a diario varias tertulias de jubilados. Según comentó un tertuliano a este cronista, el Consistorio había podado una palmera pero le quedaba la segunda, en estado de ‘despelucamiento’, cuentan, desde hacía un año. Las caras de satisfacción dieron brío a la tertulia.

Dos proyectos de renovación del transporte más cutre

21 Ene

Ahora que nos llega el metro, no era cuestión de que el usuario se encontrara con una oferta dispar:?en el Metro de Málaga se toparía con el siglo XXI y a la hora de coger el autobús en el Muelle de Heredia, con la España de ‘La ciudad no es para mí’, del gran Paco Martínez Soria.

Por eso, no sólo en el subsuelo sino también en la superficie, Málaga vive una ‘revolución’ en el transporte, con la eliminación de sus infraestructuras más cochambrosas, esas que ya daba vergüenza usar y lo peor de todo, que las usaran otros, llevándose en la mochila una impresión muy cutre de Málaga.

Por eso, hay que agradecer que coincidan en el tiempo la demolición de la espantosa e incomoda estación del Muelle de Heredia, un hito del ‘antidiseño’, con la ‘extracción’ de las estaciones del Cercanías.

Las estaciones próximas al río Guadalmedina, las que dan al lateral de Correos y la más próxima al CAC, parecían los banquillos de un equipo de Regional Preferente. En sus últimos tiempos, ya abandonada la estación junto a Correos, se había visto inundada por un mar de latas oxidadas y bolsas de plástico. Una oda marinera al consumismo o al coleccionismo desaforado.

Ahora, un mar de piedra picada se alza en este espacio, acompañado siempre por las tipuanas de flores amarillas. Quizás esta primavera veamos el ‘renacer conjunto’ de árboles y estaciones, más acordes con estos tiempos.

Mientras tanto, un ‘foso medieval’ se ha abierto en la estación de autobuses del Muelle de Heredia, que ya estrena pérgola nueva. Casetones prehistóricos y bancos de ‘tortura’ han pasado a la historia. Los mejores deseos para una pronta renovación.

Nueva Inmaculada

Hoy jueves, en el transcurso del encuentro ‘Presbiterio y Seminario’, se bendecirá en el Seminario de Málaga la nueva imagen de la Inmaculada, obra el escultor veleño Francisco Martín Molina. La imagen mide cuatro metros y medio de alto, pesa 540 kilos, comenzó a realizarse en noviembre y se colocará de cara a la ciudad.

Dos ‘supervivientes’ en la historia del Camino de Suárez

20 Ene

En noviembre del año pasado esta sección comentó que ningún Suárez se escondía tras el famoso Camino de Suárez y su respectiva granja. El origen del nombre viene de la mano de Juan Carlos Swerts Guerrero, que ocupó esta zona de Málaga en siglo XVII. El apellido Swerts, de origen belga, es tan raro, que los malagueños del XIX lo convirtieron en ‘Suárez’.

Esta cuesta pronunciada que llegaba hasta la finca ha tenido tantas transformaciones que en nuestras días, casi en su totalidad ha sido sustituida por una arquitectura autóctona en sus horas más bajas, cuando los pisos se hacían como tejeringos.

Pero todavía quedan modestos restos que nos hablan de un pasado de casas matas, algunas de ellas de un aspecto magnífico que nada tienen que envidiar a las pocas casas supervivientes del Camino de Antequera, destrozadas muchas de ellas por una planificación urbanística cercana a Orzowei.

En concreto el número 16 del Camino de Suárez es una de estas casas residenciales que, faltaría más, no se encuentra en el catálogo de edificios protegidos del Ayuntamiento.
Se trata de una vivienda de dos plantas de aires de comienzos del siglo XX con uno de los cierros más bonitos de la ciudad, ‘incorporado’ a la fachada, blanca y amarilla clara

Tiene delante un jardín precioso pero al mismo tiempo ‘discreto’, copresidido por una jacaranda y un limonero.

Cuenta con ventanas con los postigos verde y una discreta balconada en la terraza, nada que ver con las ‘balconadas-helipuerto’ que abundan en la Costa del Sol.
Da la impresión de haber sido una casa de verano para esos malagueños que hace un siglo buscaban las ‘lejanas’ alturas de Málaga en busca de aire puro y tranquilidad. Y?parece que, de un momento a otro, van a salir los personajes de ‘Fresas salvajes’, la película de Bergman, sólo que si traspasan la verja se toparán con el trajín arquitectónico de una Málaga mal construida y planificada.

Completa este cuadro de ‘supervivientes’ una palmera de buen porte en mitad del Camino, que precisamente por su soledad y por estar ‘protegida’ por una muralla de edificios, todavía no ha sido merendada por el picudo rojo. Y?que sea por muchos años.

Todavía hay clases

En el polígono Guadalhorce, una tienda de máquinas para hostelería distingue entre tres clases de aparatos, según sea su estado, y así tenemos los aparatos ‘nuevos’, los ‘de ocasión’ y por último los ‘golpeados’.

Yacimientos

Y seguimos con las palmeras por que en el concurrido Pasaje de Eguiluz, en la Cruz del Humilladero, el paseante se topa de reprente con cinco palmeras washingtonias en perfecto estado que quizás adornaron el patio de alguna finca o industria. Un resto ‘arqueológico’ vegetal.