Descubrimiento arqueológico en Miraflores de los Ángeles

18 Ene

Si los flamencólogos no se ponen de acuerdo con el origen de los verdiales, ya me dirán de los antropólogos con el origen del hombre.
Una cosa sí parece clara: hace 1,7 millones de años, metiditos ya en el Pleistoceno, los primeros homínidos que llegaron a Europa desde África se encontraron, donde hoy se alza la barriada de?Miraflores de los Ángeles, un extenso solar que utilizaron como escombrera.
Esa costumbre quedó tan arraigada, que los vecinos de hoy en día todavía se desprenden de los trastos en esta prehistórica extensión, situada en la calle Juan Antonio Tercero.
Como el lector habrá intuido, se trata de una exageración, pero cuando esta sección daba sus primeros pasos, el solar ya se ‘recocía’ al sol de Málaga, mientras las autoridades prometían el oro y el moro o como diría un político malagueño en su particular jerga:?”Desde nuestro partido vamos apostar por el reacondicionamiento del solar, que impulsaremos para con la ciudadanía”.
Pues ‘impulso’ ha habido poco, como no sea el que se aplica al brazo cuando un vecino tira la rueda de un coche en el terrizo ‘milenario’.
Estos días de lluvia el solar da pena. En la franja central tiene más charcos que Finlandia, y en el resto, lo que todavía no está ‘comido’ por el fango es aprovechado de aparcamiento.
En los espacios que quedan entre charcos y coches, todos los perros del barrio aprovechan para enriquecer la zona con sus aportes naturales.
Parte del solar tiene un muro camino de la desaparición y en el extremo izquierdo hay un pequeño cerro sobre el que se alza un bloque. En el otro extremo, la estrella del terrizo es la escombrera en sí, un ‘espurreo’ de objetos entre los que se distinguen bidones oxidados, una montaña de botellas y caretas, posibles restos de alguna juerga navideña.
Los vecinos llevan años pidiendo que este solar nauseabundo se convierta en equipamiento para este barrio sin apenas espacios libres.
Para más inri, está a la espalda del Centro de Salud, así que mientras los políticos no paran de ‘apostar’ e ‘impulsar’ de boquilla, nada cambia en la calle Juan Antonio Tercero, salvo el índice de microbios. La escombrera de nuestros ancestros es para siempre.

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