Fin de curso.

25 Jun

Oficialmente se ha acabado ahora, aunque llevemos ociosos y penando con el final de liga desde hace demasiado tiempo, el final de la temporada ACB 2018/2019 fue el pasado viernes con la victoria del Real Madrid en el Palau Blaugrana. Y mientras los blancos disfrutan de la quinta liga en ocho temporadas de la «era Pablo Laso», aquí nos centramos en pensar si un hipotético juego interior formado por Carlos Suárez, Rubén Guerrero, Deon Thompson, Volodymyr Gerun y otro jugador provoca más miedo entre los aficionados cajistas o los rivales, pero lo cierto es que otro curso ha acabado y antes de ir a por otro, sería conveniente ver las notas de cada partícipe.
Ya he mencionado que el Real Madrid ganó al FC Barcelona en la final habitual, a pesar de la fortaleza prevista y demostrada a ratos por los blancos, éste ha sido el único título de la temporada, y aunque los catalanes consiguieron la Copa del Rey, la sensación que me ha quedado es de mayor fiabilidad en los de la capital del reino.
En semifinales quedaron Valencia Básket y Tecnyconta Zaragoza, ambos, por motivos muy diferentes han cerrado la temporada con un gran sobresaliente. Los levantinos, con el triunfo en la Eurocup y revalidar su presencia en la Euroliga, han refrendado de manera palpable la situación que los coloca como mejor alternativa a los equipos de Licencia A en la primera competición continental, más cerca de lo que se cree del Kirolbet Baskonia y a gran distancia del Unicaja, que un lejano día quiso ocupar ese sitio.
Los aragoneses han ido creciendo de manera paulatina en la Liga, llegando al play off casi al final y dando la sorpresa y disfrutando de todo un fin de fiesta glorioso.
El resto de la zona de play off lo ocuparon con sensaciones dispares Kirolbet Baskonia, Unicaja, Divina Joventut y BAXI Manresa. Los vascos tenían una prueba muy exigente esta temporada con la Final a Cuatro de la Euroliga en casa, y la apuesta fue fuerte, pero entre lesiones, una decisión de cambio de entrenador que no acierto a razonar aún y mucho cansancio, el año ha sido de los que tienen mal recuerdo.
En Málaga salvo lo que ya tenemos oído y repetido, no creo que podamos estar contentos con lo que hemos visto, más allá de tener en cuenta que la situación del club y la gloria pasada es algo que no va a volver. Este año tiene pocos detalles gratos para el aficionado verde. Tanto badaloneses como manresanos pueden estar felices, los verdinegros parece que están en la senda nuevamente de crecimiento tras vagar por el desierto varios años, y los de rojo, tras volver del infierno de LEB, no sólo no pasaron apuros, sino que estuvieron muy por encima de lo esperado.
En tierra de nadie se quedaron Iberostar Tenerife, Morabanc Andorra, San Pablo Burgos, Herbalife Gran Canaria, Montakit Fuenlabrada, UCAM Murcia, Monbús Obradoiro y Movistar Estudiantes. A los dos equipos canarios se les hizo muy largo el año, los de Tenerife tuvieron buenos momentos de juego, pero no terminaron de ser sólidos. Y en Las Palmas, una gran enseñanza con respecto a la Euroliga y pensar que basta con buenas intenciones: el forzar una plantilla corta y veterana en muchos jugadores casi los lleva al descenso. Tener hasta a tres entrenadores tampoco ayudó.
Algo parecido ocurrió con Andorra y Fuenlabrada, unos bien, alcanzando la semifinal de la Eurocup, pero fuera de Copa del Rey y play off, y los madrileños con tres entrenadores y muy cerca del abismo demasiado tiempo. Tanto Burgos como Obradoiro tuvieron momentos de éxito y otros de mucha duda, el presupuesto da para lo que da, pero creo que necesitan cierto cambio estructural, de hecho, los castellanos ya tienen a Joan Peñarroya para comandar su nuevo proyecto.
UCAM Murcia y Movistar Estudiantes se salvaron y la nota no puede ser buena, los madrileños si llegan a estar en cualquier otra ciudad estarían criticados hasta la saciedad, y llevan mucho tonteando con el desastre. Los murcianos tal vez se creyeron que formaban del grupo de play off demasiado pronto y rindieron por debajo de lo que tenían, el experimento del debutante Javi Juárez demostró ser fallido y muy arriesgado.
Por último los descendidos Delteco GBC y Cafés Candelas Breogán compitieron desde el primer momento por no caer, cosa que al final no pudieron evitar aunque no se rindieron nunca, en San Sebastián con una plantilla muy corta, casi sin respaldo del público y dependiendo de jugadores lesionados intentaron rehacerse, pero habían perdido mucho terreno. Los de Lugo han vuelto demasiado rápido al infierno, una pena para un histórico, pero la base de club estable la tienen, a ver si tienen suerte y vuelven rápido como han hecho Real Betis Energía Plus y RETAbet Bilbao Básket. Que haya otro equipo en Andalucía, siempre es una buena noticia.

La familia.

18 Jun

Ahora, cuándo sólo queda por dilucidar el campeón de esta temporada en la ACB, y teniendo en cuenta que seguro que va a ser uno de los equipos futboleros, el interés se va a la nueva configuración de la plantilla del Unicaja. Es el momento de evaluar la continuidad de Jaime Fernández, Carlos Suárez y Dragan Milosavljevic, pensar si el fichaje de Deon Thompson va a ser el pívot que se echó de menos cerca del aro o va a ser un «cuatro» que sustituya a Kyle Wiltjer con menos condicionantes que el canadiense. Ahora es momento de pensar en voz alta qué podemos ver para el año que viene y si se va a generar la ilusión necesaria para que la afición se vuelva a enganchar.
Ahora también es momento de airear la mente, dedicarse a pensar en otras cosas que no sean la competición pura y dura, y también dedicar tiempo a situaciones que se creen lejanas y olvidadas.
Este sábado pasado, entre el sufrimiento de nuestro Málaga CF (que espero que vuelva todo lo pronto que pueda a Primera División) y el inicio de la final ACB, un grupo de antiguos jugadores y técnicos de la cantera del Unicaja nos reunimos para simplemente echar un buen rato.
Agradecer a Francis Sánchez que dio el paso hace un tiempo, y así, nos convocó. Con las figuras máximas de Alfonso Queipo de Llano, José María Martín Urbano y Paco Alonso como entrenadores, nos reunimos a su lado, ellos, imprescindibles que nos soportaron y fueron catalizadores de un grupo de chavales con más ganas que virtudes. Fue curioso ver cómo los que en su momento estaban en el grupo jugadores, e hicieron carrera en ACB, LEB, EBA o incluso fuera de España, después pasaron al de entrenadores o preparadores físicos y algunos al de directivos.
La novedad al cabo del tiempo fue otra distribución de los kilos, la aparición de las canas o la desaparición de manera manifiesta del pelo. Además fui con mi hijo Carlos, el cual, antes de jugar en la cantera cajista, pasaba con seis o siete años, tardes y tardes en Los Guindos o celebraba el Día de Reyes en nuestros entrenamientos acarreando petos, conos o balones con aquellos que estaban entre sus ídolos o sus amigos. Ahora él está en el bando de los entrenadores.
Encontrarte con algunos al cabo de unos veinte años no sólo fue bueno para todos, para los que tutelábamos más o menos al grupo de chavales que nos sufrían tanto en dureza como en neuras (y de eso los entrenadores manejamos catálogos muy extensos). Fue muy grato ver cómo la vida es algo que ellos sortean, con sus dificultades y las circunstancias que han ido atravesando, todos con la constante de siempre sacar la cabeza, ver cómo han sido capaces de enfrentarse a enfermedades (propias o de familiares), reveses profesionales o personales. Resumiendo: cómo han crecido y cómo ahora lo que somos es simplemente amigos, tan amplia y grande como es la palabra.
Fue muy grato ver a grandes profesionales en su campo, padres de familia, educadores y gente que nos emocionó al transmitirnos que aquel tiempo que empleamos con ellos fue algo más allá de ganar o perder partidos, de enseñarles a leer un ataque o una zona con frente impar, a recordar un anecdotario extensísimo en el cual la risa a costa de alguna metedura de pata importante fue una constante.
En mi caso personal, teniendo en cuenta que ante personajazos del banquillo como Alfonso, José María o Paco, sólo puedo seguir aprendiendo, fue emocionante ver como todos siguen manteniendo un respeto que ya sentía me tenían entonces. Después de creer durante mucho tiempo que quizá como padre, mi hijo iba a odiarme por tanto baloncesto mañana, tarde y noche, aún pensando que algunos métodos empleados (como dice José María: «hoy en día nos hubieran encarcelado») no sólo son arcaicos, sino que no se pueden aplicar a día de hoy, me sorprendió que los chicos de entonces llaman la atención ahora como profesionales del deporte y echan de menos todo aquello que les transmitimos.
Esa reunión del sábado, naturalmente terminó a altas horas de la madrugada, con el recuerdo de los que no pudieron asistir y con la firme promesa de no dejar pasar otros veinte años hasta la próxima reunión.
Seguro que mucha gente realiza lo mismo en su club, da igual cual sea, pero metiendo en la misma ecuación baloncesto, pasión, dedicación y ganas, como hacía todo ese grupo, no sé si ganarás muchos partidos, pero seguro que estarás deseando volver a reunirte con tus antiguos compañeros sin que pase tanto tiempo, porque los quieres. Gracias a todos por tanto.

Cosas de griegos.

11 Jun

Una de las constantes que nos hemos encontrado en esta época es que dependemos de esa enciclopedia bastarda de nuestra vida que son las redes sociales. No vale decir que no estamos en tal o cual red, aún sin quererlo anda uno dando vueltas por el ciberespacio y de vez en cuando algún recuerdo vuelve de la mano de Mr. Zuckerberg o cualquier otro, pero ahí está, latente y con vida propia.
Esta semana pasada, junto con la despedida de la temporada 2018/2019 del Unicaja, me han aparecido unas declaraciones del presidente del club, Eduardo García, el cual hace años decía esto: «El primer paso que debemos dar es contagiar la ilusión a cada una de las personas que siente al Unicaja, a nuestros aficionados, a los más críticos y a los más fieles, a todos sin excepción».
He rescatado estas declaraciones para unirlas a las que hemos tenido durante este curso recién acabado por parte de personas con mayor o menor responsabilidad y representatividad en el club. Se pueden unir perfectamente a aquellas de Carlos Jiménez (director Deportivo): «La Euroliga es más una ilusión que un objetivo dentro del club», las de Germán Gabriel (director Técnico de Cantera): «La idea de que la cantera tiene que proveer de jugadores al primer equipo es irreal» o las de Luis Casimiro Palomo (entrenador): «La temporada ha sido buena; hemos tenido un 60% de victorias».
Más o menos, éste ha sido el relato cronológico del mensaje que se nos ha transmitido desde el club este año. Todos lo esperábamos con muchísimas ganas y comenzó casi de carta a los Reyes Magos, pero al paso del calendario fue oscureciéndose y teniendo momentos realmente grises, de la mano de lo que parte del equipo transmitía y que salvo en gran parte del play off, dejó un gusto agridulce.
Pese a la respetable opinión del entrenador, no estoy de acuerdo con él, y creo que no soy el único, pero claro, todo esto es subjetivo. Coincido en que las lesiones merman el rendimiento del grupo, pero son tan consustanciales al juego como el balón o los árbitros. ¿O no ha habido averías en otros equipos? Pero creo que el problema no ha estado ahí, sino en la poca solidez y la falta de rendimiento en los partidos cruciales, porque hasta llegar al play off ACB, ¿qué hemos tenido? ¿el partido del Real Madrid en Málaga y el del Iberostar en Tenerife?, que cada uno haga su lista.
Aún sin mencionar las declaraciones que he puesto al iniciar esta columna y que hacen buena la frase de Aristóteles que dice que «uno es esclavo de sus palabras y dueño de su silencio», creo firmemente que el fin de esta temporada merece un asentamiento o verbalización de la idea de club que desde dentro del mismo se tiene. Dejar claro que los rivales ya no están en el grupo de Real Madrid, FC Barcelona, Baskonia y Valencia, porque el Club Baloncesto Málaga no ha sabido aguantar el ritmo impuesto por la competición y el entorno y se ha descolgado por méritos propios. Que ahora hay que pelear contra Gran Canaria, Joventut, Canarias o Zaragoza, y ahí estamos hablando de rivales que coinciden en el presupuesto malagueño sólo en que está en euros, pero si no se les dobla en el mismo, poco falta.
Ante este escenario, parte del trabajo hay que encauzarlo para que se modifique el discurso sobre la cantera, ¿añadiendo a Rubén Guerrero a la plantilla?, ¿apostando de manera real y tangible por un Francis Alonso que tiene sitio propio en la misma? El trabajo de devolver al club a Euroliga ha de ser algo más que la excusa que se vierte desde dentro disfrazada de falsa ilusión. Significa ser algo más que serios y formales a la hora de fichar jugadores. Hay que anticiparse y ser ocurrentes, hay que ser algo más que una plaza fiable en el pago para los agentes que negocian con el Unicaja. Pongo un ejemplo, sale el rumor sobre que Quino Colom negocia con Valencia. El base andorrano, que el año pasado jugó en un recién ascendido turco, ya tuvo problemas de pago en enero, entonces era el momento de haber acudido a él, porque ya se sabía en gran medida el rendimiento de Brian Roberts y que, ya fuera en Euroliga o Eurocup, era un jugador de garantías para respaldar a Alberto Díaz. Ahora es fácil hacer una lista de jugadores que no van a venir porque la situación actual aleja de Málaga a cualquier jugador con aspiraciones de élite continental.
Por último, vuelvo a lo que dijo el presidente, y no es otra cosa que rescatar para la causa a todo aquel que siente este equipo. Entre el aficionado hay muy poco recién llegado. Y demostrar que sigue siendo la casa de todos, de los que asienten o de los que protestan, de los conformistas o de los críticos es algo que no sólo hay que tener claro, sino que desde dentro tendría que ponerse en valor.

Hace falta seguir.

10 Jun

Para todo aquél que tenga algo que ver con el Unicaja, estaba claro que la idea general era aprovechar la oportunidad del domingo para decidir la eliminatoria de cuartos de final frente al Valencia Básket, pero esto es deporte, y al igual que en según qué sitio la victoria del viernes pasado no pilló de sorpresa, tampoco hay que extrañarse por caer en Málaga ante los levantinos.
La teoría dice que la eliminatoria entre el cuarto y el quinto clasificado de la liga regular ha de ser la más igualada, que ambos partidos hayan registrado siete puntos de ventaja para el visitante corroboran ese planteamiento lógico, por raro que nos resultara en su momento.
A este Unicaja, buscando en todo momento la solidez y la fiabilidad, se le acabó la temporada regular y le vino el playoff encima, tirando de sensaciones más que de deseos, no era tan raro pensar que el rival que ha borrado al Club Baloncesto Málaga de la antesala de la élite nacional y continental fuese capaz de repetir lo que hizo durante la temporada, o sea, quitarlo de circulación por la vía rápida, aunque alguno pudiera decir que es normal ganar si entran los triples, y que la derrota del domingo se explica por lo desacertado que estuvo el Unicaja desde la larga distancia, está claro que el 48% en porcentaje de triples del viernes, frente al 22% posterior influye, pero también no llegar al 70% en el tiro libre, o no saber afrontar el playoff con la suficiente veteranía y el mismo respeto arbitral que el contrario. Sobre esto último, no voy a pretender yo que un recién llegado como Rubén Guerrero esté en el mismo plano arbitral que Fernando San Emeterio (al cual -decisivo en el partido- le sobró el “vacile” con Alberto Díaz), pero si uno piensa en la máxima igualdad vista hasta hoy, está claro que cualquier pequeño detalle desequilibra, y hace tiempo que el equipo malagueño, llegado a según qué nivel, lleva las de perder, y no es un complot, es donde está por la propia trayectoria.
Ahora hay que pensar en qué hacer esta noche, la rotación exterior tiene unos ritmos diferentes, al no estar Sasu Salin, cosa que menciono porque parece que sólo está lesionado el valencianista Matt Thomas, y la ausencia del nórdico cajista es dejar fuera al jugador que más triples ha metido en la liga regular, algo importante. Jaime Fernández parece con muchas ganas de hacer cosas, pero no todo lo acertado que requiere el playoff, Alberto Díaz da muestras de ser un humano como cualquier otro y Brian Roberts sigue transmitiendo la misma tibieza y atonía en su juego que durante los cincuenta y tres partidos anteriores, si además, Adam Waczynski convence sólo a medias al entrenador en la situación de escolta se hace más corta la situación en unos partidos que de ninguna manera pueden dejar descontentos a nadie.
Más allá de la resolución de una temporada que no va a traer la consecución del que algunos creíamos objetivo del club, que era volver a la Euroliga, creo que sería importante que el equipo diera una alegría, que ha habido muchos errores incluso desde el planteamiento, está claro, pero no vería inmerecido que el Unicaja eliminase al Valencia Básket, sobre todo presenciando el desarrollo del playoff, creo que sería una de las pocas buenas noticias de la temporada que encara su última parte.
Una hipotética victoria del Unicaja en cuartos de final no significaría rematar de forma exitosa un curso muy irregular, pero sería algo necesario, aunque el equipo me dio la sensación de estar algo cansado, llegar a semifinales más que un deseo creo que mitigaría un sabor de boca poco agradable, pese a que los números y la clasificación (quinto en ACB, y habiendo jugado las fases finales de Copa del Rey y Eurocup) digan y algunos nos quieran vender lo contrario.

Hasta luego, canalla.

28 May

A ver, se retoma la rutina, es domingo tarde-noche, ya se ha jugado la jornada de liga y acabó la fase regular, por lo tanto, es fácil, hay que escribir de lo que ha sido esta temporada en sus treinta y cuatro jornadas y qué se puede esperar de nuestro Unicaja en el playoff, quizá no lo crean, pero que las instrucciones para ver qué publica uno cada martes en esta casa se condensan en: “lo que te salga del teclado”, que Emilio Fernández y Fali Guerra se han encargado de repetir cada vez que he preguntado, ya se ve, libertad absoluta, lo mejor que te puede pasar, pero a veces es todo un dilema.
Recuerdo cuando llegué a La Opinión, hace poco más de nueve años (mi primera publicación es del 18 de mayo de 2010), reconozco que cuando se me ofreció ocupar una contraportada pensé que era una broma, que alguien no profesional como yo, tuviera esa responsabilidad me parecía una temeridad absoluta, pero con todo el atrevimiento del mundo ahí empecé, y aquí seguimos.
Que yo esté aquí, aunque sea permanentemente de forma provisional, significa cumplir con la que siempre fue mi vocación, y además no añadir el apellido “frustrada”, pero ver como grandes profesionales del tema, tienen que abandonar es una mala noticia, no sólo para mí –que lo es-, sino para todos ya que es una derrota que se extiende sin final.
La despedida de Fali Guerra es algo triste, y hablo de ello en primera persona, como ocurre en todos los aspectos de esta vida, ni La Opinión ni 101TV van a cerrar por su salida, la información de baloncesto seguirá en el periódico y en “Zona Verde” (ahora de la mano de otro grande como Emilio Guerrero), pero si no digo que lo echaré de menos, no sería ni justo, ni sincero. Digo que es algo triste porque esta profesión tan bonita pero tan madrastra no está para perder gente de este calibre, ya no lo estaba para perder anteriormente a otros, porque con la precariedad, la mala gestión y los sueldos indignos va sobrada de inconvenientes, no hace falta que algún aficionado o algún dirigente poco contento con lo que lee te muestre de forma más o menos patente su desacuerdo, se me hace muy difícil ser consciente que al otro lado no se encuentra alguien con tanta pasión como yo para con esto y que no sólo se emocionaba, sino que además transmitía su emoción y que ha sido capaz durante tanto tiempo de hacerme sentir importante cada vez que me ponía a su lado, ya fuera en la televisión o virtualmente en el periódico.
Aunque piense que la información de baloncesto en Málaga, es ahora algo más triste y tiene menos riqueza al unirse Fali a muchos nombres que terminaron dejándola, ya sea de forma voluntaria o forzada, esto seguirá, ojalá que quienes deciden tengan el acierto de elegir a quien ocupe su hueco y que gestionen convenientemente los medios para que no se frustren vocaciones, o que simplemente, nadie llegue a pensar que al final no merece la pena, porque puede haber muchas decisiones erróneas, pero apagar pasiones, es un lujo excesivo.
Al igual que este año me hubiera gustado escribir cosas ilusionantes sobre el Unicaja y su hipotético renacer deportivo y en el resto de aspectos, nada me hubiera contentado más que no tener que escribir sobre gente que deja de estar a mi lado, y aunque no voy a cometer la osadía de llamarlo compañero, reconozco que me siento huérfano al saber ese loco de Fali no va a estar al otro lado. No me quedo solo, está claro, pero va a resultar difícil acostumbrarse a su ausencia y no incluirlo en la despedida de mis correos cada vez que envío el artículo al periódico, esa banda de “canallas”, como he acostumbrado a nombrar, tendrá una vacante prácticamente eterna. Un abrazo y mucha suerte.