La fotocopia borrosa.

23 Jul

Un personaje casi perenne en el baloncesto mundial es Charles Barkley, no por ser uno de los “malditos” que se quedaron sin anillo y lo merecieron, sino porque ha sido siempre una bendición informativamente hablando. Alejado del montón de frases de notas oficiales que estamos cansados de oír, el bueno de “Sir Charles” empezó a dejar titulares antes de llegar a la NBA y aún sigue produciéndolos.
La última temporada de “El Gordo” en Philadelphia fue la 1991-1992, en plena discusión con la franquicia por querer una plantilla para la que pelear por el anillo, una lesión en diciembre de 1991 hizo que el día 6 de diciembre debutara su sustituto, Michael Ansley, el cual jugó su último partido allí el 4 de enero, después, un contrato de diez días en Charlotte Hornets y el mítico Mike, hizo su última aparición en la NBA el 17 de ese mes, nueve días más tarde, debutaba con Mayoral Maristas en Granollers anotando 38 puntos. Del paso del autodenominado “mejor cuatro de Europa” por la NBA, Barkley dejó un titular de los grandes: “creía que el equipo quería sustituirme en condiciones, no que iban a traer una fotocopia borrosa mía”.
Entre los fichajes del Unicaja, el último que ha llegado –con cierta sorpresa, reconozcámoslo- es el base Josh Adams, vale que uno no se creyera la hipotética llegada de Sergio Rodríguez, y que el deseo era un esfuerzo real por Quino Colom, el cual hubiera dado un salto de calidad tangible a las posibilidades del equipo, pero parece que el Club Baloncesto Málaga de ahora está en otras cosas.
Es innegable que viendo a Josh Adams, físicamente recuerde a Mike James, y viendo los vídeos promocionales que todos tenemos a la mano, no podemos evitar recordar a Ray McCallum, ya sabemos: mucho uno contra uno, mucha exhibición física, poca dirección de equipo, aunque cada uno tenga su currículum previo y otras prestaciones, lo cierto es que transmite cualidades bastante diferentes a la que podían adivinarse en los dos bases españoles mencionados.
Si se ven los fichajes que lleva el Unicaja hasta ahora, se puede que lo mejor debe estar por venir, que salvo en el caso de Deon Thompson, el margen de mejora del resto de los confirmados (Aleksa Avramovic, Volodymyr Gerun y Josh Adams) es palpable.
Llevamos tiempo hablando de la situación general del club, del estatus que tiene y dónde está situado realmente, quiénes son los rivales y contra quién hay que sostener la pelea, no está fácil reconocer todo eso cuándo desde siempre, el club mantiene el mismo discurso, pero los jugadores que vienen son como las promesas de los reyes españoles del Siglo de Oro: “futuras mercedes”, no me parece ni bien ni mal, si rinden, no vamos a echar de menos a nadie, pero lo bueno sería saber si dentro de los cambios, está pasar a ser un club vendedor, entonces la situación de cambiar los objetivos con respecto a los fichajes de jugadores estaría en consonancia con una nueva situación de la entidad de Los Guindos.
Todo esto, claro está no deja de ser una deducción personal por el devenir de los acontecimientos, no ahora, sino de un tiempo a esta parte, y por tanto puedo estar equivocado. Aún siendo la envidia de media Europa, es patente que los presupuestos no son los de antes, esto unido a un objetivo no escrito, pero grabado a fuego de no salirse de los límites económicos hace parecer que la ambición también ha mermado en comparación a temporadas anteriores, si bien está claro que en el momento que se sale a competir se olvida todo, el miedo a verbalizar que ya no se está arriba, o que es casi imposible competir con muchos que hace nada nos miraban con envidia, tendría que tenerse claro desde el inicio, y sobre todo, transmitirse de manera, si no oficial, al menos clara y contundente al exterior, se evitarían problemas de interpretación.
Mientras tanto, a ilusionarse toca, no porque sea el legado inolvidable del anterior director deportivo, sino porque para el año que viene, mejorar y disfrutar de todo esto pasa por hacer una buena liga ACB, pero sobre todo, meterse en la final (e intentar ganar) la Eurocup, ya que uno o dos equipos pasarán a la Euroliga, porque, sin saber aún cuáles son los objetivos reales para el curso 2019/2020, yo quiero pensar que pelear por volver a la Euroliga no es un recuerdo del pasado, sino algo está en la carta de naturaleza de este club. Aunque cueste reconocerlo en voz alta y creérselo.

El camino.

16 Jul

La pasada semana escribía sobre cosas que no tienen que ver con el juego, por desgracia, es una constante tras la liga, en lugar de hablar sobre las hipotéticas llegadas para reforzar al equipo, o hablas de lo que ficha el vecino, o de temas como el dinero, ahora están las asambleas que manipulan competiciones prescindiendo de lo que se pueda haber conseguido en la cancha, y dejando claro que lo de los sentimientos está muy bien, pero lo que te va a colocar arriba o abajo es lo que puedas aportar a una organización superior, no es más que negocio.
Si escribí sobre dinero, presupuestos y la doble moral que hay que poner en práctica casi a diario en la élite profesional, está claro que ahora hay que afrontar unos objetivos distintos de los que a priori se tenían.
Dentro de lo romántico que puedo sentirme a la hora de valorar el momento del baloncesto continental, yo sigo pensando que nuestro Unicaja ha de estar en la Euroliga sí o sí, que ahora no está –y se sigue alejando más día a día- de los once equipos con licencia A, pero sigo pensando que los del abanico están entre los 25 mejores del continente y que el trabajo ha de ser para estar más arriba, no para suavizar cosas y tener unos objetivos poco o nada ambiciosos para no crearse problemas, aunque ahora, con la nueva configuración que dicta la Euroliga, está claro que, o se arriesga por parte de los equipos del segundo escalón, o esa canción ochentera de Talking Heads, llamada “Road to nowhere” es más real que el verano en Málaga, porque parece que estamos camino de ninguna parte.
Que la ACB proteste, que nadie esté de acuerdo y que se brame en contra de lo que ha verbalizado Jordi Bertomeu, pero todos están locos por verse en esas asambleas y ver como su club está en grupo selecto año tras año, que me digan lo felices que somos todos en la ACB y jugando la Eurocup o la FIBA Champions League, pero en la intimidad de la mente, todo el mundo está deseando abandonarlas para que el “Devotion” sea obligatorio al menos una vez por semana en nuestros oídos.
Poco a poco se avanza hacia dónde se decía que nunca se iría. Ya de momento, las ligas nacionales no tienen nada que ver para clasificarse para la Euroliga, dudar entre priorizar el partido del sábado en Manresa o el del miércoles en Polonia ante el Asseco Arka es algo que va a estar ahí, porque los proyectos van a depender directamente de lo que se haga en el concierto europeo, incluso sin jugar la liga nacional, todo ello fruto del tremendo follón en el que andan metido los griegos con Olympiacos como actor principal.
Parece una constante que, aunque esté lejos de sus intenciones, el paso de tiempo le va a llevar la contraria a Eduardo García, hace prácticamente nada hablaba sobre la prioridad de la liga ACB para el Unicaja, cosa que ahora, por razones externas a todos los intervinientes se ha quedado vacío. No sé de qué manera se va a hacer, pero está claro que el cambio de registro ha de hacerse con toda la celeridad del mundo, porque lo implacable de la competición está ahí.
No se debe olvidar que en las normas aprobadas por la Euroliga –ciertamente no sé por cuánto tiempo de vigencia- a los dos equipos que asciendan desde la Eurocup por primera vez se les da la oportunidad de mantenerse para el año siguiente con la obligación de meterse en playoff y quedar por encima del otro equipo, o sea, ya que esta temporada se tiene en cuenta, si el Valencia Básket o el Alba Berlín se meten entre los ocho mejores en la Euroliga próxima, sólo ascenderá el campeón de este año.
Todo esto mientras el Club Baloncesto Málaga aún tiene que cubrir la salida de Carlos Jiménez o dotar de otra infraestructura a la clase dirigente del club, siempre he sido favorable a la figura de un director general profesional, pero real, no de lo que hizo o dejaron hacer a Berdi Pérez, si hay opciones por mínimas que sean de dar un paso a hacer más grande este club, pasa por ahí, aunque de momento, ante la falta de noticias ciertas sobre refuerzos, de momento no puedo olvidar comentar que me gustó mucho la fiesta de presentación de abonos del pasado viernes, me pareció un trabajo bien hecho, y la elección de las actuaciones de Tomás García, Free Soul Band y DJ Tormento-Rafatal todo un éxito que disfrutamos los que estuvimos allí.

El camino

16 Jul
Reunión de la Euroliga mantenida en Múnich

La pasada semana escribía sobre cosas que no tienen que ver con el juego, por desgracia, es una constante tras la liga. En lugar de hablar sobre las hipotéticas llegadas para reforzar al equipo, o hablas de lo que ficha el vecino o de temas como el dinero. Ahora están las asambleas que manipulan competiciones prescindiendo de lo que se pueda haber conseguido en la cancha. Y dejando claro que lo de los sentimientos está muy bien, lo que te va a colocar arriba o abajo es lo que puedas aportar a una organización superior, no es más que negocio.

Si escribí sobre dinero, presupuestos y la doble moral que hay que poner en práctica casi a diario en la elite profesional, está claro que ahora hay que afrontar unos objetivos distintos de los que a priori se tenían.

Dentro de lo romántico que puedo sentirme a la hora de valorar el momento del baloncesto continental, yo sigo pensando que nuestro Unicaja ha de estar en la Euroliga sí o sí. Ahora no está –y se sigue alejando más día a día- de los once equipos con licencia A, pero sigo pensando que los del abanico están entre los 25 mejores del continente y que el trabajo ha de ser para estar más arriba, no para suavizar cosas y tener unos objetivos poco o nada ambiciosos para no crearse problemas. Aunque con la nueva configuración que dicta la Euroliga está claro que, o se arriesga por parte de los equipos del segundo escalón, o esa canción ochentera de Talking Heads, llamada «Road to nowhere» es más real que el verano en Málaga, porque parece que estamos camino de ninguna parte.

Que la ACB proteste, que nadie esté de acuerdo y que se brame en contra de lo que ha verbalizado Jordi Bertomeu, pero todos están locos por verse en esas asambleas y ver cómo su club está en grupos selectos año tras año. Que me digan lo felices que somos todos en la ACB y jugando la Eurocup o la FIBA Champions League, pero en la intimidad de la mente, todo el mundo está deseando abandonarlas para que el «Devotion» sea obligatorio al menos una vez por semana.

Poco a poco se avanza hacia dónde se decía que nunca se iría. Ya de momento, las ligas nacionales no tienen nada que ver para clasificarse para la Euroliga, dudar entre priorizar el partido del sábado en Manresa o el del miércoles en Polonia ante el Asseco Arka es algo que va a estar ahí, porque los proyectos van a depender directamente de lo que se haga en el concierto europeo, incluso sin jugar la liga nacional. Todo ello fruto del tremendo follón en el que andan metido los griegos con Olympiacos como actor principal.

Parece una constante que, aunque esté lejos de sus intenciones, el paso de tiempo le va a llevar la contraria a Eduardo García. Hace nada hablaba sobre la prioridad de la liga ACB para el Unicaja, cosa que ahora, por razones externas a todos los intervinientes se ha quedado vacío. No sé de qué manera se va a hacer, pero está claro que el cambio de registro ha de hacerse con toda la celeridad del mundo, porque lo implacable de la competición está ahí.

No se debe olvidar que en las normas aprobadas por la Euroliga –ciertamente no sé por cuánto tiempo de vigencia- a los dos equipos que asciendan desde la Eurocup por primera vez se les da la oportunidad de mantenerse para el año siguiente con la obligación de meterse en play off y quedar por encima del otro equipo. O sea, ya que esta temporada se tiene en cuenta, si el Valencia Básket o el Alba Berlín se meten entre los ocho mejores en la Euroliga próxima, solo ascenderá el campeón de este año.

Todo esto mientras el Club Baloncesto Málaga aún tiene que cubrir la salida de Carlos Jiménez o dotar de otra infraestructura a la clase dirigente del club. Siempre he sido favorable a la figura de un director general profesional, pero real, no de lo que hizo o dejaron hacer a Berdi Pérez. Si hay opciones, por mínimas que sean, de dar un paso a hacer más grande este club, pasa por ahí.

Aunque de momento, ante la falta de noticias ciertas sobre refuerzos, no puedo olvidar comentar que me gustó mucho la fiesta de presentación de abonos del pasado viernes. Me pareció un trabajo bien hecho, y la elección de las actuaciones de Tomás García, Free Soul Band y DJ Tormento-Rafatal, todo un éxito que disfrutamos los que estuvimos allí.

Cifras y realidades.

9 Jul

El Unicaja, una vez solventado el relevo en la dirección deportiva, se ha confirmado esta semana la llegada de Volodymyr Gerun, que de momento completará un juego interior junto con Carlos Suárez, Rubén Guerrero y Deon Thompson, ¿incompleto?, espero que sí, y también espero que el refuerzo que venga sea de los que nos hacen sonreír con sólo oír su nombre.
Sonreír desconfiadamente seguro que ha sonreído mucha gente en Málaga al oír el interés que parece haber mostrado el Unicaja por Sergio Rodríguez, algo que estaría totalmente fuera de los parámetros a los que nos estábamos acostumbrando ya aquí.
Este fin de semana, Jordi Villacampa se lamentaba por Twitter de la imposibilidad de poder hacer un proyecto medianamente ambicioso sin la posibilidad -siquiera deportiva- de poder optar a Euroliga. El mítico ex jugador y del Joventut dejaba patente la consecuencia de no poder optar a jugadores de primer nivel y estar permanentemente en un océano de mediocridad, con ingresos y objetivos limitados que evitan poder presentar un mínimo de atractivo a patrocinadores y púbico, es decir, erradicar permanentemente la posibilidad de poder crecer en un mínimo de igualdad, o sea, arrancar cualquier tipo de base del espíritu deportivo.
Lo que sí ha sido un terremoto ha sido la llegada de Nikola Mirotic al FC Barcelona, y ha dejado a todos en estado de shock, porque ni en Madrid ni en Barcelona se pueden creer que venga un profesional a jugar y que al cabo del tiempo pueda cambiar de equipo siendo sensato (está claro que hablar de gente como Michael Laudrup, Alfonso Pérez, Sasha Djordjevic o Ante Tomic suena a disparate para algunos). De la vuelta del montenegrino de la NBA lo que más ha trascendido en los medios extranjeros es que su vuelta no es a la ACB, sino a la Euroliga, tal vez no estaría de más que los dirigentes nacionales tomaran nota, es una gran noticia que los mejores estén en la liga española, sobre todo con la inflación que suponen la NBA, los equipos de Euroliga de fuera, e incluso China (que si creíamos que había aflojado, Ekpe Udoh se va a Pekín a jugar tras estar en Utah), pero la llegada de buenos jugadores es un espejismo: éstos llegan sólo a la clase de élite que componen los equipos de Euroliga, encabezados por los dos futboleros, más Kirolbet Baskonia y Valencia Básket, los que entendieron hace mucho tiempo que el negocio real estaba en jugar Euroliga y que había que dejarse la piel en los despachos antes que en el campo para que nadie les hiciera perder esa privilegiada posición, si alguien quiere lamentarse por parte de Unicaja, que no busque el culpable en Jordi Bertomeu, Josean Querejeta o Juan Roig, es mucho mejor reconocer errores propios en lugar de señalar a otros que sólo hacen su trabajo.
No me voy a meter a intentar entender como alguien deja un trabajo para cobrar casi la mitad de su salario, aunque esta mitad sea muy sustanciosa, pero si se mira lo que vale la plantilla azulgrana del curso 2019/2020, con las renovaciones de Thomas Heurtel o Víctor Claver, pagadas a precio de oro, los fichajes de Brandon Davies, Cory Higgins y Álex Abrines aparte de Nikola Mirotic, no es descabellado pensar que los 50 millones de euros se van más o menos por ahí, poco más o menos que lo que ha podido pagar Real Madrid entre presupuesto y premios. Todo eso me parece muy bien, y seguro que en Vitoria y Valencia no se acercarán pero irán en las siguientes posiciones, y si eso se compara con los presuntos 11 millones que he leído que puede tener Unicaja, aún siendo la envidia de media Europa, me pregunto dónde está eso del “fair play financiero”, espero con ansiedad la memoria oficial donde los clubs justifiquen los presupuestos y cómo se consiguen esos euros que gastan de tan buena manera.
Lejos de sueldos siquiera parecidos a los que he mencionado antes, pero con un trabajo y una entrega igual, no mencionar el éxito de la selección femenina de España en el Eurobásket sería un pecado por mi parte, si solemos hablar de generación única en la versión masculina, no sé de qué manera se podrá igualar la gesta que estiran las chicas de Lucas Mondelo, mi respeto, reconocimiento y admiración.

La oportunidad.

2 Jul

En este espacio temporal sin competición toca hablar de salidas, entradas, confección de plantillas y rumorología variada, declaraciones de intenciones para el próximo año y establecer una serie de objetivos, irreales en cierto modo, porque se quedan en lo políticamente correcto y en general sólo son para engatusar al entorno y la verdad final es que la competición pone a cada uno en su sitio.
Después de una temporada que se puede calificar de todo menos inolvidable, el Unicaja, encaró el cambio de piezas camino del curso 2019/2020, el movimiento ya lo conocemos, las llegadas ya confirmadas Deon Thompson y de Aleksa Avramovic tienen en común la agencia de representación de Misko Raznatovic, proveedor habitual cajista en los últimos años.
La noticia principal no está en los fichajes, las salidas o la pertinaz insistencia en usar a Beo Basket para surtir al plantel, sino en el abandono repentino y sorpresivo del director deportivo, Carlos Jiménez durante la pasada semana.
Esgrimiendo “motivos personales” en una lacónica nota oficial por parte del club, se marcha una de las caras visibles del club de Los Guindos, llegado en la época dorada del club malagueño, fue tan eficaz como oscuro en su labor en la época de jugador, después, inalterable en su función de no hacer ruido, pasó a los despachos y junto a la de secretario técnico se le adjudicó también la labor de portavoz oficial del mismo. Sin conocerlo, y sin saber lo incómodo que pudiera estar en cada sitio, la figura de Carlos Jiménez como cara conocida por el mundillo estaba fuera de toda duda, como fichador estaba por descubrir y lo de portavoz era lo que menos le cuadraba. Su salida se produce en un momento malo, en mitad de la planificación de la temporada y con muchas operaciones, tanto de entrada como de salida de jugadores por concretar.
Aun teniendo en cuenta, tanto lo respetable como lo insondable de los motivos del madrileño para no continuar al frente de su labor en el Unicaja, no hay que perder de vista la mala situación en la que se queda el club, aunque Manolo Rubia recupere su puesto anterior y que la labor del que fuera capitán del equipo nacional no creo que vaya a pasar a la historia del Club Baloncesto Málaga en letras de oro, creo que ahora se tendría que aprovechar el momento para dotar de una estructura realmente profesional a la dirección deportiva, departamento que un club profesional tiene que tener con la mejor dotación y estructura y que el equipo malagueño, se ha venido parcheando con recomendaciones del entrenador de turno, de algún directivo, injerencias del anterior gerente y sobre todo, tirando del menú de la agencia de representación de moda, algo que condiciona y condena a repetir fallos una y otra vez, o a dar bandazos, intentando buscar una identidad propia que con el paso del tiempo parece imposible.
La estancia de Manolo Rubia nuevamente en su anterior puesto, a tenor de lo poco que se ha podido saber, parece que no va a ser duradera en el tiempo, se supone que será el nexo de unión hasta la llegada de una nueva figura para fichar jugadores. De momento, parece que la confección de esta plantilla va a cerrarse con la firma actual, lo que habría que ver es si el club va a dejar pasar la oportunidad o junto al nombramiento de un nuevo director deportivo, la persona que llegue al puesto va a tener un equipo que le ayude a tener controlado al mayor número de jugadores posibles, sean o no factibles de inmediato para el primer equipo y que de esa manera, la dependencia extrema del catálogo vigente del representante de moda deje de estar en el libro de estilo cajista.
Aunque el ADN cajista diga que este club funciona cuando el inquilino del banquillo es intervencionista en aspectos que van más allá de su parcela, pero no sé por qué se pueden mantener áreas al margen de una estructura profesional en estos tiempos que corren. A tenor de las noticias que se van viendo en las élites europeas, o se empiezan a hacer las cosas muy bien, o se corre el riesgo que el recuerdo de la labor profesional de Carlos Jiménez sean todos los rebotes capturados de jugador, fichajes como el de Jaime Fernández y un desayuno informativo en el que le dio un aspecto tan novedoso al concepto ilusión que no sé si seremos capaces de repetirlo en voz alta sin esperar una segunda lectura del mismo.
La situación no es fácil, el cerrar la plantilla es el problema más inmediato a solventar, pero teniendo en cuenta que el respaldo institucional está ahí detrás y la implantación social que tiene el club, lo que toca es adaptarse a lo que te propone el entorno, con una competencia dura e implacable, pero que en muchas circunstancias seguro que mira con envidia hacia Málaga, ahora sólo toca demostrar que no se quiere conformarse con cualquier lugar.