Ideas y creencias.

15 Oct

La realidad es que no lo he aprendido en ningún sitio, pero de lo poquito que tengo claro es que hasta diciembre, cualquier juicio que se lance de los equipos y de las posibilidades de los mismos, es jugársela y equivocarse.
Piensen brevemente en nuestro Unicaja, ¿lo apocalíptico del inicio se vuelve ahora de color de rosa por estar en una racha abierta de cuatro victorias? Sería lo más lógico, habida cuenta que estamos en Málaga y aquí somos de esa manera, que le colocamos una glorieta al dueño del Málaga CF y ahora debatimos sobre la web dónde colocar la placa para venderla.
Lo cierto es que los resultados han tranquilizado algo la impresión que da el plantel del abanico, el juego puede que no tanto, pero al menos, entre la suerte, los méritos propios y los deméritos ajenos, parece que el Unicaja encuentra cierto sitio en el panorama.
Sobre las dudas que pueden tenerse, el impacto mayor ha sido la actuación de Josh Adams, el cual, dobla la aportación anotadora de cualquier compañero en Liga ACB, y no sólo es la mejor arma del ataque cajista, sino que es un factor desequilibrante, en cualquier sentido.
La versión extendida de este capítulo va profundizando más en qué se pretendía y que se obtiene con la presencia de Adams en la plantilla verde. Hasta donde yo sé, se le ficha como base. Junto a él, aparece el nombre del ex base de la Scandone Avellino, Kiefer Sykes, actualmente en Guangzhou, y como rumor también salió el del conocido Stefan Markovic, antes de fichar por la Virtus. Poner en la misma terna a esos jugadores es tener opiniones tremendamente dispares porque no son de características similares, aunque en estos dos sí que veo un perfil de base director, cosa que el jugador de Phoenix no es ni mucho menos.
Quizá el problema está en pensar que puede dirigir al equipo. De momento, para que esto funcione, obligatoriamente tiene a su lado a Alberto Díaz o a Jaime Fernández, con lo cual, aparecen dos ideas: que la plantilla tiene sólo base y medio y que la proliferación de escoltas hace el reparto de minutos más complicado.
Si se analizan sólo las últimas victorias, la gestión por parte del entrenador no es ni mucho menos mala, arropado siempre por los dos exteriores nacionales, puede subir el balón, jugar uno contra uno, decidir en tiros de cualquier modalidad o exhibir un físico privilegiado llegando todo lo arriba que pueda (que es mucho), pero que nadie pida organizar el ataque estático o leer la defensa contraria, porque como arma ofensiva es casi más letal que John Rambo, pero que no se olvide que este personaje actuaba en solitario, no necesitaba compañeros para ganar la guerra.
Mientras que se ganen partidos, nadie va a hablar del «espectáculo» de Polonia en Eurocup o momentos del encuentro ante el Joventut, que recordaban convenientemente que estamos en el inicio de la temporada. No se va a pensar si los combos son una religión verdadera o una herejía moderna, pero tengo dudas sobre si la evolución del ataque no debía ser más rápida. Las dudas que ofrece Aleksa Avramovic, el jugador más fuera de la rotación (Axel Toupane por la lesión considero que no ha podido aparecer aún) y que aporta menos de los exteriores, hay que intentar disiparlas más pronto que tarde, sobre todo por la importancia que ha de tener en el plantel, y como añadido, diría que junto a la regularidad e importancia que se le adivina a Melvin Ejim, Deon Thompson y Carlos Suárez, sería necesario que los interiores –sobre todo por equilibrar el juego- tuvieran más presencia.
No quiero recordar las consecuencias que tuvo en el curso anterior la lesión de Alberto Díaz, y se suponía que había otro base en el equipo como Brian Roberts. Espero que no se llegue a producir ninguna, pero eso es algo que siempre está en la agenda de la temporada, pero nadie sabe en qué fecha.
La presencia de Josh Adams trae, para lo bueno y para lo malo, la aparición de una figura referente en el equipo malagueño, algo a lo que no somos muy dados por aquí últimamente, si es conveniente o no tenerlo. Ya lo dirá el transcurso de la temporada, si sigue protagonizando canastas de esas que se recuerdan como ante Baskonia o Joventut, será más que bienvenido, sobre todo si se le encauza y la producción aparece también en momentos importantes de la temporada y se convierte en una pieza del equipo, no en un lujo esporádico, aunque de todas maneras, el éxito del equipo requiere algo más, seguro.

Sensatez y madurez.

8 Oct

Ahora, en pleno inicio del curso, con el Unicaja buscando su sitio en la temporada, entre competición y competición, sorpresa agradable y desagradable, recibimos noticias que más o menos me resultan destacadas. Ambas atañen al Valencia Básket y van sobre el nuevo pabellón, que tendrá un aforo superior a los 15.000 espectadores, y la declaración de intenciones sobre su cantera, en la que dicen que no van a fichar extranjeros.
El planteamiento de esto último es lo que realmente me llama la atención. Reflexionando sobre este tema, desde hace mucho tiempo tenemos claro que da igual fichar a uno de Glasgow que de Melilla, que lo que realmente importa es que el chico al final meta los puntos con la camiseta de nuestro equipo y que la cantera es una cosa formativa y alejada del profesionalismo…
Aquí aún se nos llena la boca con lo de «club de cantera», cuando las categorías inferiores dejaron de ser un proveedor habitual de la casa cajista hace ya tiempo, ni las circunstancias del club ni las de la competición ni las normativas a aplicar se parecen, y por encima del paso del tiempo y del cambio de escenario, lo que estaría bien sería tener claro qué es lo que se quiere y cómo obtenerlo.
Hace ya mucho tiempo que el Club Baloncesto Málaga se bajó del tren en el que peleaba casi con los equipos futboleros por estar arriba del todo. Y en las últimas temporadas, tengo claro que tampoco se puede mirar de tú a tú a Baskonia y a Valencia. Por eso, más allá de pensar en asaltar nada, pienso que, con todas las ventajas que contamos en Málaga y con las múltiples posibilidades que sigue ofreciendo y disfrutando este club, habría que buscar de qué manera se puede recuperar el terreno que no se defendió de manera conveniente en su día, cuándo se les miraba desde arriba.
No sólo es cuestión presupuestaria, de ser así, aunque en España vayamos camino de ello, las finales siempre serían entre los dos más ricos. Que me llamen romántico si quieren, pero mientras que haya por ahí un Zalgiris de la vida, seguiré siendo un creyente en la posibilidad de crecer a base de trabajo y, sobre todo, tener las ideas claras
En la línea de la frase de Nicolás Maquiavelo que decía “«Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca», miro a los equipos de arriba por querer mantener la ambición real, no la que se puede verter en los mensajes vacíos, para no hacer como el mal estudiante que estudia «por las noches» o «lo tiene todo controlado». También tengo claro que esa declaración del club levantino puede quedarse en nada, claro está que renunciar a firmar a extranjeros hará que en gran medida la competencia con otros equipos será en condiciones desiguales, pero por otro lado habrá que pensar a quién benefician los galardones en los escalafones inferiores. ¿Realmente importa quedar campeón de Andalucía si no se sacan jugadores?, ¿para qué emplear el presupuesto si la cantera no surte al primer equipo?
El debate es mucho más profundo que todo esto, pero tendríamos que superar ciertas cosas, como la ceguera absoluta que tienen los padres ante la posibilidad de que su hijo esté en tal o cual equipo de cantera ACB, el cinismo de los dirigentes -federativos o de club- que pierden el oremus ante la posibilidad de nacionalizar a un chaval extranjero aunque fuera del paraguas de la edad sea otro juguete roto, esos ataques de entrenador que le dan a un veinteañero, malmetiendo al árbitro de minibásket contra el entrenador contrario…
«Todo sea por el triunfo», debería de poner a la entrada de algunos recintos deportivos de cantera, porque está mucho más presente que eso de «lo importante es participar». Si de verdad se tienen las cosas claras, si el club (incluyendo a la afición, mucho ojo) tiene claro que el dinero que se gasta en cantera ha de servir para algo, que el entrenador que se contrate contará de verdad, no de postureo, con los jóvenes, y que luego, la competición dictará si sirven o no, significará que se tienen las cosas claras. Ya sólo faltará actuar de manera sensata y madura y no se iría cortando cabezas por dos partidos perdidos ni glorificando fichajes por ganar en Vitoria.
Esto es algo que va mucho más allá, de crecimiento y madurez, de demostrar que hay decisiones a largo plazo que hay que defender aunque resulten extrañas, que hay momentos en los que se puede sufrir y entonces, lejos de la mejor época y con menos triunfos, demostrar que se está con el equipo. Ya habrá tiempo y ocasión de reclamar.

Tiempos.

7 Oct

Breve resumen: ha empezado la temporada 2019/2020, en cuatro días se han jugado dos partidos, el Unicaja ha jugado tan mal como en pretemporada. Todo esto es una basura y no hay nadie que sirva absolutamente para nada. Fin.
Ahora una pregunta, ¿nos quedamos con lo de arriba y me ahorro setecientas u ochocientas palabras y una buena dosis de mala leche para seguir envenenando por las redes sociales? Si alguien quiere algo de esto, hoy no toca, sobre todo porque hay cosas mucho más importantes, y sobre todo, porque para ponerse apocalíptico ya hay otros y no lo veo un puesto deseable.
Todo esto no quita que está siendo uno de los inicios más complicados –y me atrevería a decir desagradables- que recuerdo en los últimos años. Se esperaba mucho de esta temporada, quizá hemos creído que la ambición que se demandaba por parte del entorno había calado y de momento todo esto está en las ganas que se tienen, pero no se ve a nadie dando la talla.
¿Qué motivos hay para que se eche de menos a jugadores que en años anteriores aburrían vestidos de verde?, ¿estaría la gente más contenta sin haber cambiado piezas en la plantilla?, realmente no lo creo. Ciñéndome al partido del sábado, ni en los sueños más húmedos de los tres ex cajistas, dudo mucho que se imaginaran una película de mayor éxito, pero creo que sería necesario recordar que los números simplones y bastante átonos que dieron Salin, Díez y Shermadini en su periplo en Málaga, ya fuera bajo la dirección de Luis Casimiro Palomo o la de Joan Plaza, no eran algo a poner como cosas a su favor. Si fue un error no renovarles es algo que el tiempo terminará diciendo.
Claro que había motivos para no contar con ellos, la ficha (en el caso del georgiano), que Adam Waczynski tuviera contrato (por el contrario, Salin lo había finalizado) y que con Díez hubiera demasiadas veces de “lo que pudo ser y no fue” alimentan de razones a los que abogaron por su no renovación, cada punto, rebote o asistencia con el Canarias será un “ya lo decía yo” esgrimido en contra del club malagueño más que a favor de los jugadores, y tampoco lo veo justo.
Aparte de todo esto, y sin cometer la tontería de pedir la cabeza del entrenador o justificar nada por la problemática de ese chiste malo que son las pretemporadas actuales, antes que nadie me haga referencia a la igualdad de problemas para todos los equipos, tengo que reconocer que este Unicaja me resulta mucho más tierno que gran parte de los equipos ACB, da la impresión de estar mucho menos preparado y que tiene lejos el ponerse al día con respecto a los rivales.
Vale que no vamos a tener en cuenta las cinco derrotas de pretemporada, pero me resulta muy preocupante que lo que podía adivinarse malo tiene peor cara, que los defectos de según qué jugadores se han agudizado en el breve lapso de cuatro días y que las cosas buenas que se habían visto con cuentagotas, no se manifiestan. Me preocupa que los pocos momentos buenos hayan coincidido con destellos muy puntuales o que haya que tirar de los supervivientes del pasado año para intentar remontar frente a un equipo que sobre el papel no debía ganar en Málaga.
El caso genético del “reventaor” es bastante común en nuestra ciudad, pero además veo poco inteligente empezar a pedir la cabeza de uno o de otro, sobre todo, porque con tres victorias consecutivas esto se olvida, al igual que la temporada pasada, las derrotas de mitad de curso hicieron olvidar el buen comienzo, pero es necesario tener claro que el crédito no es ilimitado, y aunque aquí tenemos ese mal endémico que dice que el contrato blinda a su titular mientras no haya vencido, la competición será quien dicte sentencia más pronto que tarde, y un papel no va garantizar el puesto.
No me hace ninguna gracia tener que recurrir a pedir paciencia, sobre todo, porque sólo en el caso de Sergio Scariolo, era consciente que bajo el mando del italiano, había que esperar a diciembre para ver rendir a las piezas, pero ahora, lo que tenemos es esto, y el sentido común nos dice que habrá que actuar en consecuencia, pero en su momento.

Cinismo dialéctico.

24 Sep

Antes, cuando empezaba la liga, toda la expectación estaría en las dudas por ver a tal jugador, pensar si la adaptación de los nuevos se realiza de forma adecuada, si ese con entrenador debutante es solvente… pero eso era en otro plano de la vida. Desde hace un tiempo, no hay manera de acertar, no me voy a remontar a esa entelequia a día de hoy que sería pensar en una preparación de pretemporada por seis u ocho semanas, sino entrenar más de una semana con la plantilla al completo.
Revisar algún partido amistoso, ya sea del Unicaja o de cualquier contrincante, o pensar en la preparación adecuada con este calendario de fechas es una broma de mal gusto. Jugadores que no están o han llegado hace un instante, plantillas con temporeros para rellenar entrenamientos, jóvenes que durante la temporada no sirven para completar el primer equipo por estar “demasiado verdes”, numerosos motivos o excusas, pero el pequeño detalle es que la temporada empieza mañana.
Cualquier tipo de análisis se va a invalidar por sí solo, va a convertir cualquier idea en papel mojado, si se le une que por esta absurda guerra civil que se vive en nuestro deporte, ganar Liga y Copa en España no sirve para nada aparte de sacar a la calle el bonito autobús descubierto y aumentar el palmarés, cara al objetivo de la Euroliga, como dicen todos los nuevos que llegan a Málaga, todo pasa por ganar la Eurocup (también puede servir jugar la final), con lo que la ACB pierde valor.
Si de valores y de la ACB hay que hablar, más allá de la competición y de la progresiva desaparición del jugador español, como ya plasmó Emilio Fernández en estas páginas, la patronal de los equipos ha dado un paso que ha generado una discusión en redes sociales, pero que en los medios no ha tenido un reflejo similar, la llegada de una casa de apuestas virtuales como patrocinador, seguro que genera unos ingresos necesarios, pero lo que hay más allá del espónsor es lo que realmente da que pensar.
En un golpe rápido de memoria, recordamos la época en que había equipos que tenían en el alcohol o el tabaco uno de sus soportes presupuestarios, y no sé si hubo gente que se aficionó al rubio o a la ginebra por culpa del baloncesto, pero que estas marcas estén fuera del deporte (da igual la modalidad) me parece lógico, porque al final, sólo que el coste de la factura sanitaria supere a lo que se recauda por impuestos es lo que hace que ya no se permitan equipos nombrados como Gin MG Sarriá o Rex Tres de Mayo. Ahora tenemos que aguantar que en un alarde de cinismo dialéctico y perversión del lenguaje, los que mandan en una ACB que lleva demasiado tiempo dando bandazos y ante la pérdida de un patrocinador como Caixa Bank presenten su nueva alianza diciendo que el objetivo del patrocinio es ”concienciar a los aficionados sobre el juego responsable”, particularmente este lenguaje, tan empresarialmente arraigado, pero cínico desde el amanecer hasta la puesta del sol, me recuerda esa carta del banco que te presenta el cierre de una sucursal como la “adecuación de sus instalaciones de atención al público” aunque sólo queden cuatro o cinco oficinas en tu localidad, o ese ministro que decía que se limitaba a “optimizar los recursos fiscales disponibles” cuando, aún colocándose al borde del fraude, tenía casi todo su patrimonio a nombre de empresas para tributar menos, pero nos hemos acostumbrado a esto, y nos va a parecer bien.
Lamentablemente, creo que han llegado para quedarse, particularmente nos preocuparemos cuándo se tenga que convivir con esa lacra que es la ludopatía, y como sociedad sólo nos afectará cuándo en tratamientos por adicciones tengamos que pagar más que lo que tributen todas las empresas que nos hemos acostumbrado a ver, las cuales, por cierto, pagan muchos menos impuestos, entre otras cosas, porque como otras, la nueva “partner principal” del baloncesto español tiene su sede en Gibraltar, con lo cual, será por edad, pero creo que en la provincia de Cádiz, le tendrán mayor agradecimiento a Domecq o González Byass que a 888sport.
No se trata de ser políticamente correcto, pero al igual que frases como “pues que no se droguen” no ha sido nunca la mejor política anti droga, el tema de las apuestas no va sino de sacar el dinero de un bolsillo y ponerlo en otro, el caso viene a ser ese pensamiento de “listos” en el que uno es más hábil que el casino (virtual o no) de turno y se va a salir antes de que la banca lo eche.
De momento, entre los muchos vicios que puedo tener, no he caído aún en eso, aunque entrando en la web del nuevo socio de nuestro deporte, hay un apasionante partido entre el Eitar 1924 Veliko Tarnovo y el Vitosha Bistritsa de la liga búlgara de fútbol que lo mismo me pone la adrenalina a tope.
O lo mismo no, seguro que aunque sé que ganó el Coosur Real Betis termino viendo otra vez el partido del pasado domingo. Toda la suerte del mundo para el Unicaja en esta temporada 2019/2020 y espero que todas las alegrías del mundo para la afición cajista.

La selección redentora.

10 Sep

Tras haber visto los partidos del Unicaja en el Trofeo Costa del Sol, la tentación de hablar de lo ofrecido por parte de la plantilla que va a manejar Luis Casimiro Palomo era bastante grande, pero tras el certero y acertado análisis que hizo Emilio Fernández me quedaría corto, no sé de qué manera podría mejorar esa frase que dice que “Unicaja no es el Circo del Sol”, no sólo lleva razón, sino que además creo que tendría que trabajar mucho para dejar atrás esa genial comparación.
Creo que tengo tiempo de sobra para ver qué pueden dar de sí los nuevos del Unicaja, pero esta última semana hemos visto a la selección nacional en el Mundial de China, y eso es algo que no sólo ha merecido algún comentario, sino que seguirá acaparando la atención, al menos hasta el fin de semana próximo.
Sin fijarnos en el objetivo del galardón del campeonato, que sea la puerta de entrada a los próximos Juegos Olímpicos, vía directa o vía torneo de clasificación, obliga a meterse arriba, con tantos equipos, tantas ausencias y con el cambio de jugadores, no sólo desde la última cita, sino también de los que participaron en las ventanas de clasificación, la situación de la selección española no ha sido idílica hasta bien comenzada la competición.
Ya hice referencia a la imagen gris ofrecida en el inicio de la cita actual, y de las dudas de algunos jugadores y del seguro que era la fiabilidad que daba Sergio Scariolo en el banquillo, pero estos días me ha venido a la memoria lo que significa para el jugador ir a la selección.
Se supone que ir al equipo nacional, no sólo era algo reservado a los mejores, sino que exigía un rendimiento en todo lo alto de la pirámide por el nivel de los compromisos a afrontar, pero con España, tendría que añadir la facultad de redimir las posibles malas temporadas de sus componentes.
Me explico, hasta que no llegó ese engendro de las “ventanas FIBA”, a la selección llegaban casi siempre los mismos, muchas veces con la duda sobre si era mejor que fuera fulanito que siempre juega bien (pero este año ha estado sólo regular con su club), o menganito (que no es de los “primeros espadas”, pero este año ha estado genial en la liga), tradicionalmente estaban casi siempre los mismos, y vestirse de rojo era lo mejor que le podía pasar para reconducir su carrera, no sé si llamarlo “La Familia” o cómo quiera cada uno, pero lo cierto es que la regeneración venía con el equipo nacional.
Díganme cómo si no se puso en valor la carrera de Fernando Romay, suplente ilustre en el Real Madrid y en sus otros equipos, con todas las limitaciones del mundo y seguro que objetivo principal de mucha gente en redes sociales si éstas hubieran existido en aquella época, e imprescindible a la hora de pensar en la época dorada de nuestro baloncesto en la época previa a la aparición de los “Juniors de Oro”.
En el mismo caso que el pívot gallego habría que encuadrar a Víctor Claver, con el añadido que el valenciano ha arrastrado mucho tiempo el sambenito de ser un jugador sobrevalorado y pagado a precio de oro, y mira que da motivos de lo cotidiano para que todo el mundo ponga en duda si realmente vale el sueldo que cobra para las prestaciones que da, pero tras ser uno de los artífices del triunfo ante Serbia, durante un tiempo, sí que acallará las críticas.
Junto a los dos mencionados, en según qué momento también podría meterse a Rudy Fernández o Sergio Llull, y seguro que tenemos casos de gente que no han completado un buen año en su club y que necesitaban pasar por el equipo nacional como si fuera ir a una cura de reposo en un balneario para volver a rendir de manera óptima.
Todos tenemos una teoría al respecto, ¿la mía?, que el factor diferencial está en el entrenador, porque ahora mismo, siendo un equipo con menos talento que los anteriores, pese a tener jugadores NBA en el plantel, no sé si en España hablaríamos de otra cosa diferente caso de no estar Sergio Scariolo en el banquillo español, lo que no sé es qué más tendrá que ocurrir para que los detractores reconozcan los méritos del italiano, en especial en Málaga, ¿llegará a ocurrir?