Cambio ante el fracaso.

14 Ene

Hace unas semanas escribí que el crédito de Luis Casimiro Palomo al frente del Unicaja se había agotado, no significaba que estuviera fuera del proyecto malagueño, sino que el funcionamiento del equipo ya no tenía red de seguridad bajo sus pies, que iba a vivir de lo que hiciera jornada tras jornada, y que la supervivencia del mismo iba de la mano del éxito en los encuentros, algo que no ha llegado.
Con el paso del tiempo, ya en enero, con parte del momento álgido de la temporada en plena irrupción con el inicio de la segunda fase de la Eurocup y con la Copa del Rey en menos de un mes, o hay una catarsis en el seno de este Unicaja, o el riesgo de repetir este deambular sin rumbo alguno, grabando a fuego la mediocridad, la atonía y la insipidez en el ADN crece a medida que avanza el calendario.
Contando el de hoy frente al Joventut, quedan ocho partidos hasta la Copa del Rey, y, sinceramente, que haya tocado el Casademont Zaragoza me da igual, aunque nunca en la historia ha estado tan barato jugar una final, ahora mismo, veo a cualquier rival ACB capaz de quitar de en medio a un equipo que tenía ante sí la oportunidad de encadenar tres victorias en Liga y que a cambio pasó las de Caín para obrar un milagro en Fuenlabrada ganando sobre la bocina, hacer un buen encuentro en tres cuartas partes del mismo para ganar a Obradoiro (otro equipo fuera del playoff) y que perdió un partido indigno de verse en ACB en Murcia frente a otro de los colistas por méritos propios, la consecuencia: jugar la Copa como lo hacen los equipos malos o que decepcionan, por ser los organizadores, no por los méritos contraídos. En Eurocup, la única vía posible para poder jugar Euroliga -que no se olvide-, el final del partido en Bursa fue paupérrimo refiriéndonos a un equipo profesional, más bien pareció diseñado por Orhun Ene que por Luis Casimiro.
Sólo la ausencia del Kirolbet Baskonia hace que el título de mayor fracaso de la primera parte de la temporada no sea para los malagueños, quizá se deberían pedir disculpas a San Pablo Burgos, que sí ha cumplido con su parte para participar.
Con el devenir de la temporada, lo que estoy viendo esta temporada ya ha sobrepasado el enfado, simplemente me aburre, reconozco que las ruedas de prensa del entrenador han dejado de ser algo útil para ver el análisis y la opinión sobre el encuentro, el baloncesto según la versión que puedo leer y oír se ha convertido en otro deporte, con una nomenclatura diferente, con unos recursos fuera de la cancha al alcance de sólo unos pocos elegidos, y con una necesidad de conocimientos previos antes de opinar sobre el mismo que va camino de pedir una especie de “selectividad” para poder tener una conversación mínimamente inteligente sobre nuestro deporte.
Ahora, tenemos estadísticas avanzadas (las que manejamos los profanos son todo mentira), con lo que eso de tener un buen porcentaje de tiro es engañoso, y eso de coger más rebotes no significa nada bueno, malo o regular. En lugar de bases o aleros, hay generadores y finalizadores, aunque algunos sean más “mareadores” o “amasadores” de balón, y además el principio de todo es el bloqueo y continuación si quieres atacar y el colapso de las zonas si quieres defender, pero en el libro de jugadas de este equipo, eso del “pick & roll” no está, y el colapso es lo que pasa al salir del párking del pabellón.
Si pienso en qué va a hacer el club, creo que nada, antes de la Copa del Rey hay que jugar ocho partidos, la mitad de ellos de la Eurocup, algo capital para ver hacia dónde se va, y el rumbo del mismo es errático, sin una mínima dirección. No sé qué pueden estar pensando los dirigentes del club, pero a día de hoy, y pese a la honestidad y la hoja de servicios de entrenador, mantenerlo en el banquillo me parece un error si se quiere aspirar a algo en lo que queda de temporada.
Me fastidia decir esto porque la continuidad del entrenador, sea el que sea, me parece el primer paso para conseguir los objetivos, cambiarlo -y mucho más a mitad del curso- pasa por reconocer un error y hay que tener todo el tino del mundo para acertar con el repuesto, pero si la gestión que se quiere hacer con el equipo lleva un mínimo de ambición y ganas de mejora, abandonando la mediocridad, esta situación no debe alargarse más en el tiempo, por más que desde fuera de Málaga se le coloque al equipo la etiqueta de favorito para ganar la Eurocup o que por el mero hecho de jugarse aquí, la Copa del Rey vaya a terminar quedándose en Málaga, está claro que tiran más de historia que de realidad. A lo mejor, lo que tiene que plantearse el club es que la política de comunicación pasara a tener más de ilusionismo que de veracidad, haciéndonos creer que el camino que se ha tomado es el correcto, que lo que se hace está todo bien y que se avanza hacia el éxito. Yo, de momento no lo veo así, llámenme incrédulo.

Propósitos y objetivos.

7 Ene

Tras el partido liguero del sábado frente al Monbús Obradoiro, el Unicaja se ha situado por cuarta ocasión en la temporada 2019-2020 entre los ocho mejores equipos de la clasificación de la Liga ACB. Pese a que el entrenador declara que no quiere hablar de la Copa del Rey, sino del play off, lo cierto es que la oportunidad más inmediata a la hora de evaluar la consecución o no de los objetivos es la cita copera, aunque esté a punto de comenzar (hoy mismo) la segunda fase de la Eurocup y que para la fase final del primer título a dilucidar, aún quede algo más de un mes.
Si se le suma a esto, lo monísimo y entrañable que quedó el lanzamiento de peluches en el descanso del partido y que el juego del Unicaja fue de menos a más durante el mismo, tenemos que darnos por contentos, además como previa al Día de Reyes poco más se podía pedir. Bueno, que nos trajeran el regalo que queremos y no echáramos de menos a nada ni a nadie.
Ahora en serio, tras el mal rato que supuso el partido anterio frente al Montakit Fuenlabrada, el encuentro ante los gallegos no tuvo un inicio mejor, con un equipo inferior dominando claramente dónde y cómo quería el partido -una vez más- y que hacía presagiar malas sensaciones para el equipo malagueño.
Pero lo cierto, es que, conforme el encuentro fue avanzando, las notorias diferencias entre uno y otro conjunto se fueron acentuando y a medida que los de Santiago se fueron quedando sin fuelle, el Unicaja tuvo más cosas positivas que negativas, por mucho que el cinco inicial que manejó tan bien como siempre Moncho Fernández tuviera muy buenas prestaciones, pero sin posibilidad de alargarlas los cuarenta minutos.
Lo que me ocurre con este equipo es que no sé si fiarme de los 25/30 últimos minutos de partido que presencié el sábado pasado. Me estoy acostumbrando tanto a las apariciones y desapariciones de los verdes, que confiar en haber alcanzado la velocidad de crucero para una de las partes importantes de la temporada se me hace difícil. Íntimamente pienso que conforme el camino se empine, volverán los problemas conocidos y las inconsistencias habituales.
Teniendo pendiente eso tan poco común, como son la fiabilidad y la solidez, ya hay necesidad de ir aportando lo mejor de cada uno. Para el compromiso de esta tarde ante el Tofas Bursa, sería conveniente empezar ya a definir que los objetivos a cumplir están en la Copa del Rey y la Eurocup, esta idea es tan personal como intransferible, pero tirando de lógica, jugar la Copa del Rey en Málaga tendría que servir para que el equipo diera una alegría en casa de una vez por todas, y lo de la Eurocup es la única vía de acceso a la Euroliga, no el más rápido ni el más certero, el único que puede hacer cumplir el que fue el objetivo sin valorar la importancia que tenía en su momento, ni ver cómo los acontecimientos pillaba con el paso cambiado al club.
Está claro que la Liga ACB es la mayor y mejor competición nacional, quizá la mejor de Europa, pero ha perdido una gran parte de su valor, sobre todo con la imposibilidad de acceder a la Euroliga y de llevar demasiado tiempo con la sombra de ese retorcimiento del fair play financiero de los equipos futboleros, además, con el sistema de licencias en la Euroliga, la distancia entre los llamados grandes y el resto del mundo va camino de sideral, y la perspectiva no es sino de continuidad con este modelo.
Como al fin y al cabo este tiempo que acabamos de dejar atrás ha sido el momento de pedir y vivir nuevas ilusiones, tengo que decir que me alegro mucho de que en Málaga también se haya copiado la iniciativa de los peluches y espero que se consigan los objetivos fijados… o, al menos, que esta temporada nos llevemos una alegría.

Nuevos propósitos.

31 Dic

De forma recurrente, siempre se ha dicho que los equipos han de evaluarse al llegar al mes de diciembre, que entonces se verá de manera real cual el objetivo al que puede aspirar y ver si el listón sobre lo que podría esperarse de la plantilla va acorde con lo prefijado.
En lo que nos ocupa, nuestro Unicaja, lo cierto es que diciembre ya se marcha, y al final de este mes y en puertas del 2020, lo cierto es que el equipo malagueño tiene un rendimiento que para nada se parece al que podría haberse adivinado en pretemporada.
No me vale la excusa de la clasificación como primeros de grupo en la Eurocup, sin soltar la barrabasada de que los rivales del Unicaja en Europa hasta el día de hoy tengan nivel LEB, la verdad es que veo a Oldenburg y compañía con problemas para meterse en playoff en la ACB actual. En España, sólo en tres de las quince jornadas disputadas, el equipo entrenado por Luis Casimiro Palomo ha estado entre los ocho mejores, siendo una quinta posición la mejor clasificación hasta el momento.
Naturalmente, tengo claro que no hay ningún título que se decida en diciembre, pero el juego visto hasta ahora deprime por momentos, sigo teniendo muy presente las victorias ante los equipos de Euroliga, pero hay ratos del juego cajista que no son ni aceptables.
Ver simplemente el partido del pasado domingo en Fuenlabrada cabrea y mucho, aunque se termine ganando, pero que un equipo que dice que quiere ser, y que por presupuesto ha de ser una alternativa real a los equipos de Euroliga no tendría que recurrir a la épica para ganar en una cancha que puede ser de LEB el año que viene, sobre todo porque el Montakit Fuenlabrada sólo puso mayor intensidad que el equipo malagueño para poner tierra de por medio en el marcador, ahí terminan los méritos de los compañeros (al menos en la alineación escrita) de Francis Alonso, el cual dudo mucho que recuerde gratamente el paso por Madrid este año.
Aparte de todos los problemas que suscita el juego de los malagueños, el tema de la cesión de Francis Alonso es algo que seguro que preocupa y mucho dentro del club, no en vano estamos hablando de una de los mejores frutos de la cantera de la tierra (aunque para completar su formación abandonase Málaga) y una apuesta con un contrato largo. Que a día de hoy esté en un club ACB por el mero hecho de ser nacional es un grave problema, porque estaba claro que el paso de la liga universitaria al profesionalismo era una prueba complicada, pero lo que a priori podía parecer ventajoso por llegar a un equipo que le daba la posibilidad de tener un puesto alto en la rotación exterior, con un entrenador que lo conocía de categorías inferiores y que podía ser clave en su progresión se ha convertido en un callejón sin salida, con una lesión negada por su equipo que el jugador tuvo que tratarse en Málaga, quedando en pésima situación con el club al que volvía poco después, sin ritmo alguno de competición (sólo ha jugado en dos partidos) y que ha visto que ha fichado hasta a cinco jugadores (Nico Richotti, Álex Urtasun, Anthony Brown, Sergi Vidal y Scott Wood) para jugar en la misma posición que el malagueño, el cual ya tenía por delante a Karvel Anderson y a Marc García. Lo decía de broma, pero si Velimir Perasovic descolgara las botas también estaría por delante en la rotación exterior del equipo del sur de Madrid.
Este año 2019 que se marcha deja unas sensaciones que se me antojan mediocres para el Club Baloncesto Málaga, con pocos recuerdos que perdurarán por lo agradable en la memoria, en lo que respecta a la temporada que acabará en junio se pueden cambiar muchas cosas, y la verdad es que es algo que todos esperamos porque esta situación cansa, tal vez ahora, con el cambio de año, y entre todos los propósitos de mejora, se incluyan algunos que realmente se cumplan. Espero que para todos, si el año que se va no ha sido el mejor, que el 2020 traiga toda la felicidad por la que se pelea. Que tengan mucha suerte y sean muy felices. Gracias por estar ahí.

Agotar oportunidades

24 Dic

Lo que le viene pasando desde hace un tiempo con nuestro Unicaja no va a variar por el resultado de un par de partidos, el equipo anda metido en la dinámica de ser irregular hasta decir basta, con victorias sonoras en canchas complicadas y pinchazos con mayor repercusión aún. Aparte del mal talante que le supone no terminar de dar con la tecla necesaria para funcionar, ahora y ante la cercanía del corte para la Copa del Rey, se le une el sentimiento de no estar dando la talla y no merecer la clasificación para la misma.
Está claro que no hay ansiedad por la clasificación o no para el torneo que se jugará en febrero en Málaga, y aunque se nos diga que febrero está lejos y que la preocupación está ahí, lo cierto es que el Unicaja no es el club que acepte de forma fácil meterse en ese torneo por ser el organizador, sin méritos deportivos, aunque lo que se transmita hacia el exterior sea otra cosa, la conciencia de no estar haciendo las cosas bien siempre está viva.
De un tiempo para otro, este año tenemos mejores momentos puntuales de alegría, pero en general, la situación tiene poca defensa. El año pasado, con 24 partidos disputados entre ACB y Eurocup, el equipo estaba cuarto en España, había ganado diez de los catorce encuentros disputados y había sufrido la primera derrota en Málaga ante el Baskonia, ahora, el balance en la competición nacional es del cincuenta por ciento, y tres equipos que nunca debieron ganar en Málaga, como Iberostar Tenerife, Movistar Estudiantes y Casademont Zaragoza han señalado su visita a nuestra ciudad como una ocasión redonda para disfrutar de buen tiempo, hacer turismo y volver con una sonrisa de oreja a oreja.
Este tipo de pegas no recuerdo que tradicionalmente se le pusiera al equipo en el Martín Carpena, aquí somos más de “la maldición de los ex”, con una especial incidencia esta temporada, no sé si sería por venir de una temporada realmente floja (aunque el calificativo por parte del entrenador fuera otro), pero lo cierto es que recordando a todos los que se han marchado del Unicaja, todos mejoran sus números salvo Brian Roberts, entre otras cosas porque es el único que está sin equipo, lo que desconozco es si está aún en activo o no.
No sólo vale aplicar eso a Giorgi Shermadini, Sasu Salin, Dani Díez, Kyle Wiltjer o Ryan Boatright eso de rescindir en Málaga y mejorar, incluso Aleksa Avramovic ha tenido el habitual debut triunfal con su nuevo equipo (vamos lo que estamos acostumbrados a ver) estando cedido por el Unicaja, pero antes de empezar a soltar la diatriba de castigo por el cambio de jugadores, creo que todos deberíamos pensar si estaríamos más contentos con la continuidad de todos esos miembros de la plantilla anterior.
Todo esto tiene una consecuencia lógica: el señalado es el entrenador. Hace algunas semanas hablé del agotamiento del crédito de Luis Casimiro Palomo como inquilino del banquillo cajista, hablaba de la obligatoriedad de vivir día a día, de tener una buena actuación en Barcelona y tener que refrendarla obligatoriamente en casa, y como este año vale cualquier calificativo menos sólido y regular para referirse al equipo cajista, ahora hasta las victorias ante los equipos de Euroliga se ponen en duda, “culpando” de las mismas más a los defectos de los contrarios que a las virtudes de los verdes.
¿Momento complicado?, pues sí, el club ya ha agotado una de las dos oportunidades que tienen los equipos cuando se meten en problemas: el del cambio de jugadores con la llegada de Darío Brizuela, el cual seguro que dará muchos momentos de gloria con la camiseta verde, pero creo que para ver el impacto real hay que darle tiempo, con lo que queda el cambio de entrenador, algo que lo mismo puede resultar o no.
Lo que sí tengo seguro es que el trayecto por el que va el Unicaja actual no es bueno, y aunque queramos distraernos con el liderato de la primera fase de la Eurocup, que el equipo juegue la Copa del Rey por ser el organizador me parece una muy mala noticia, algo que de entrada dice que el primer objetivo no se cumple, aunque más tarde se pueda arreglar a base de jugar la final o algo por el estilo.
Siempre hablamos de diciembre, siempre hablamos de la necesidad de esperar a ver el rendimiento del equipo, pues bien, el mes casi se acaba y lo visto no es para sacar pecho, dejando además la situación de haber modificado la idea inicial, por lo tanto, de momento no se están cubriendo los objetivos iniciales.
Hoy es el día de Nochebuena, y para tal día como hoy, me gustaría que los que me hacen el honor de seguirme, sea desde mayo de 2010 o sea desde hace menos, no echen de menos a nadie a su lado, ojalá no sea sólo hoy, sino que valga para el resto del año. Ojalá sean felices. ¡Feliz Navidad!

Fiesta de empresa.

17 Dic

Estas fechas en pleno diciembre son de lo más peligroso que se puede apuntar en la agenda, no sólo están las Navidades, casi seguro que toca la comida o cena de empresa y eso, temas de bolsillo, salud y dietas aparte, son momentos tremendamente complicados de lidiar, sobre todo porque esa mezcla de nostalgia, sentimientos que afloran y “buenrollismo” llevado al extremo (todo ello elevado a la máxima potencia en gran medida por el consumo de alcohol), provocan que llevados por la euforia, más de uno se crea capaz de hablarle de tú al jefe, de tirarle los tejos al compañero o a la compañera que le esquiva desde siempre, o lo que es peor, pensar que eso no sólo está bien, sino que se puede tomar como costumbre.
En el baloncesto que nos ocupa, y en el Unicaja en particular, la llegada de Darío Brizuela ha sido algo parecido a la comida de empresa, el detonante de una corriente que hace que más de uno piense que todo está camino de cambiar de manera radical, que ahora el equipo está capacitado para hacer de todo y que, como se le ha ganado a tres de los cuatro equipos de Euroliga, y en los dos últimos partidos la media de anotación ha cambiado de 73,7 a 106,5, parece que el equipo se ha transmutado como de la noche al día.
A ver, vale que el muchacho ha venido muy bien, pero eso de ganar en el Palau ha sido como las copas de después de la comida y ya han aparecido los momentos de “ésta la pago yo”, “eres el mejor de toda la oficina” o los “no sabes lo que te quiero”, ahora el Unicaja débil, sin identidad y timorato es capaz de vencer a cualquiera, y el viraje a la hora de ver los objetivos es total.
Seamos sensatos, sin caer en la euforia, ni poniéndonos en modo siniestro, el Unicaja tiene un partido capital el próximo sábado en Málaga ante el Casademont Zaragoza, que aunque llegue en tercera posición empatado con el FC Barcelona, estará con la piel de cordero puesta apoyándose en la diferencia presupuestaria, esa que dice que colocaría al Unicaja en el grupo de los cinco primeros de la liga, aunque ahora esté en la posición undécima.
De cómo rinda Unicaja el sábado tras jugar un intrascendente encuentro de Eurocup en Trento, se verá parte de lo que puede ofrecer con esta nueva versión en la que hay algo más que la llegada de un muy buen jugador. Está claro que el equipo ha salido ganando, pero aún tiene muchas asignaturas pendientes como la nueva reubicación de jugadores, reparto de roles y sobre todo, más lógica en la búsqueda de identidades dentro del equipo, no tanto en qué tiene que hacer cada uno, sino más a qué no deben dedicarse algunos.
El Unicaja ha dado varios pasos en falso, de los que tiene que aprender y mucho, de las siete derrotas, dejando de lado la del Real Madrid, todas las demás son al menos opinables, siendo lógico en las otras seis poder aplicar el calificativo de inasumible, porque en esos momentos, el cartel de “se busca” podía ponerse a la actitud que se vio entonces en la cancha, y aunque podría decirse que las victorias ante Baskonia, Valencia Básket y FC Barcelona se producen en parte por la mala actuación del rival, también hay que preguntarse si de eso no tiene también la culpa el equipo cajista y es sólo fruto de una mala puesta en escena de los contrarios.
A ver, aún estamos en el primer tercio de la temporada y aunque todo está empezando para este Unicaja transformado -y que lo mismo necesitaría aún alguna mejora-, lo que se avecina es duro y complicado, el regalo que supone no tener que pelear por la clasificación para la Copa del Rey ha de demostrarse que no es inmerecido, el Top16 de la Eurocup ha de ser otra fase a superar por muy complicados que sean los rivales, resumiendo: hay que encauzar la euforia para demostrar que no sólo se es bueno en estos momentos, sino que además el resto del año los compañeros y los jefes han de estar contentos con que todos estemos del mismo lado.
No puedo pasar sin mencionar aquí a Damián Caneda, el cual ya muchos han recordado en su faceta de político y empresario, pero yo lo conocí como hombre de baloncesto, el año de su retirada como jugador y viví la euforia real de ver como llevó desde el banquillo al Caja de Ronda a la Primera División, luego como presidente de Maristas demostró tener las cosas muy claras con mucha antelación y durante un tiempo fuimos compañeros de equipo en categoría provincial, siempre fue muy grato contar con su presencia, no ha merecido ni un mínimo de sufrimiento, ojalá descanse en paz.