Todo por la patria

14 Jun

Los bolivarianos españoles y la nostalgia del comandante: Corazones unidos

El populismo echa mano a tópicos para sumar votos. La patria España, con un himno sin letra, es una buena bandera para envolverse con cara de niños buenos

Lo del himno es lo de menos, ya lo cambiarán y le pondrán letra. La bandera igual, el escudo y el mismo Estado, que es la patria, también. Los catalanes y los vascos serán independientes, con su propia moneda, su bandera y sus embajadores y cónsules. Vienen para inventarse una nueva patria, donde brille el Sol, con cara de niños buenos. Su plan ha sido paciente, ha avanzado lentamente, sin prisas, sin pausas, pero con el dinero que la revolución bolivariana de Venezuela puso en el maletín, y que ahora investiga el Parlamento de aquel país. Tienen pruebas documentales de los pagos hechos desde 2003 a 2011 (unos 7 millones de euros, tal vez más), y van a citar a declarar al líder de Podemos, Pablo Iglesias, no se espera que vaya. El plan, urdido en La Habana, forma parte de la expansión del socialismo del Siglo XXI. España como enroque largo, una pica en la vieja Europa, tras conquistar el Sur de Hispanoamérica. Jóvenes profesores, dinero y una idea fija: sacar del patio político a los dos partidos que han detentado el poder durante 35 años. Cualquier similitud con el caso venezolano no es pura coincidencia. Guardando las diferencias, los flecos que unen a tal operación se parece y mucho, hasta en la forma de plantear los lemas de la campaña electoral, que ahora acaba de empezar con el viento a favor de los sondeos en las velas hinchadas de triunfalismo de los comunistas de IU y Podemos, que piden la conquista del Cielo. ¿Qué culpa tendrá el Cielo español?
Fiel a las consignas manejadas desde el politburó, que controla al mejor estilo estalinista/castrista, Iglesias se han negado a firmar el acuerdo europeo solicitando al régimen venezolano la excarcelación de los presos políticos. Están centrados en la campaña electoral y en rescatar a la patria del camino errado. Se acogen al disfraz del socialdemócrata. Pero no, la careta no les sienta bien, les produce urticaria. La letanía ‘si se puede’ marca de la casa, es una aplicación de los principios del doctor Joseph Goebbels. Un grito masivo y repetido que obnubila, en el que se cree sin reflexión, porque apunta al objetivo supremo: derrotar y sacar del poder para siempre a la ‘casta’. Para que una nueva, joven y triunfal, se instale en el poder. Si para lograr asaltar ese cielo, es necesario el disfraz, los corazones rojos, el buenismo redentor, la paz y el amor, vale; ya habrá tiempo de quitarse todo ese falso ropaje una vez sentados en La Moncloa y enseñar los dientes.
La oferta de este nuevo comunismo, que sigue siendo el mismo de siempre, es protagonizar la instauración del Paraíso social en esta tierra hispana, que ya es hora de execrar a los malos, y que ahora llegaron los buenos a poner orden y redistribuir la riqueza entre el pueblo apaleado. Todos los que no estén de acuerdo son fascistas, sostenedores de la casta gobernante. El estás con nosotros o en contra, sin términos medios es una estrategia fundamental, que está copiada de aquella Rusia soviética, de la Cuba de Castro o de la Venezuela de Chávez, aquel iluminado que, como el camarada Lenin, murió sin poder completar su obra destructiva de la nación más rica del continente. Iglesias conoce dónde está el gran caladero de votos, donde puede echar sus redes finas: en el centro, donde se agolpan los hastiados del sistema, los parados, los que esperan al salvador y los indecisos. De allí los disfraces, las divisiones simples: buenos, nosotros; malos, todos los otros.
Defienden que son patriotas y plurinacionales, un buen cóctel. ‘La patria eres tú’, un país para armar como los muebles de la tienda sueca. Ellos ponen las piezas y los tornillos, tú la armas, pero siguiendo sus instrucciones. La patria bella, la ‘revolución bonita’, que decía Chávez. ¡Qué emoción! Vamos a tener, por fin, una patria nueva, tras aquella añeja, casposa y plagada de uniformes militares. La Transición al olvido. El período de Monarquía Parlamentaria al cesto de la basura. Borrón y cuenta nueva. Aquí se han cometido muchos errores, demasiados; basta leer los titulares de los periódicos, ver a los corruptos de toda laya pasearse por los tribunales. Y estos podemitas, que ya gobiernan en los dos ayuntamientos más grandes de España: Madrid y Barcelona, y en otras ciudades, como Cádiz, también salen ya en la prensa con sus decisiones estrafalarias y manchas de corrupción por aquí y por allá. Gobernar no es fácil.
Si España cae en imitar el modelo de Estado fallido que está colapsado en Venezuela, las consecuencias van a ser más que graves para el bienestar de este país. La gente está en la tesitura de abstenerse, parece que va a ser alta como nunca. Formar gobierno va a ser complicado. Si gana el PP, podría gestionar una legislatura débil con el apoyo de Cs., y con la abstención del PSOE; si este partido queda segundo podría caer en la tentación de aliarse con IU/Podemos. Si son los comunistas del siglo XXI, los que obtienen el segundo lugar, tal como vaticinan las encuestas, entonces el PSOE tendrá que refugiarse en sus cuevas y refundarse. En tal caso, tampoco los podemitas tendrían mayoría suficiente. El panorama es tan incierto como el que dejó las anteriores elecciones. España está al borde de un terremoto de alta intensidad si ese Frente Popular alcanza el Cielo.

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