«Villa Estorbo» y la rehabilitación de otro hito

30 Nov

Durante muchos años un vigía en esa tierra de nadie que era El Morlaco, a medio camino entre la zona residencial y el Camino de Vélez, fue una ilustre vivienda que, siguiendo una consolidada tradición malagueña, estaba situada en un sitio completamente irracional, prácticamente al pie de la playa y obstaculizando la carretera, a modo de paso fronterizo entre estas dos realidades socioeconómicas de Málaga.

Para entendernos, jugó el mismo papel de hito absurdo que el actual rascacielos de los Campos Eliseos y el que jugará el próximo hotel de diez pisos en Hoyo de Esparteros.

Los malagueños de entonces, la mayoría de ellos sin nociones de urbanismo, bautizaron ese obstáculo del Morlaco como Villa Estorbo. Hoy sólo podemos atisbarlo en viejas fotografías y postales de comienzos de siglo, porque, finalmente y en un ataque de lucidez de las autoridades, la casa fue derribada.

Eso no quita que Villa Estorbo no tuviera su encanto. Era una casa de estilo regionalista salpicada por las olas y testigo del trasiego de los tranvías y los carros, una solitaria mansión que según señalaba un avezado articulista del ABC de los años 60, había sido levantada «para sacarle los cuartos al ferrocarril».

En nuestros días ese papel de vigía, sin ninguna otra connotación de aprovechamiento inmobiliario, lo lleva ejerciendo desde hace casi un siglo una hermosa vivienda de color blanco y aires modernistas, al final de la avenida del pintor Sorolla, pero con la fachada principal dando al paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso.

En el esmirriado catálogo de edificios protegidos de nuestra capital aparece con grado de protección arquitectónica de primer grado, lo que le está permitiendo conservar la fachada en las obras de remodelación que podemos ver desde hace unas semanas.

Lo positivo es que esta zona, en la que el asilvestrado urbanismo malaguita llegó a planear una carretera que se llevaría por delante dos preciosas viviendas vecinas, finalmente no se hará este vial, y la vivienda quedará restaurada pero no se convertirá en una isla rodeada de coches, asemejándose en su emplazamiento a Villa Estorbo, cuyo nombre oficial, muy bien elegido por cierto, fue Villa Isla, según nos recuerda amablemente Ignacio Krauel, que lleva un tiempo buscando datos sobre esta curiosa construcción.

En cuanto a la vivienda modernista, fue la casa de Luis Díez Jiménez, un afable madrileño, profesor de instituto, casado con la propietaria del balneario de Tolox y que se hizo famoso por su Antología del disparate, una exitosa recopilación de las burradas que los alumnos soltaban en exámenes y reválidas y que hoy, si se recopilaran, daría para componer una enciclopedia Espasa totalmente antisistema.

Descubrimiento

Una pareja de mastuerzos se saltó hace unos días un paso de cebra en Soliva , dedicándole a los asustados peatones una peseta, símbolo de su memez vital. Ahora ya sabemos que los neandertales sabían conducir.

2 respuestas a ««Villa Estorbo» y la rehabilitación de otro hito»

  1. Vila Estorbo : genial. Y de donde se deduce que en tiempos, y sin la más remota idea de urbanismo y demás, el malagueñito de a pie sí que tenía clara noción de lo razonable.

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