La memoria del general Torrijos y la Málaga

19 Nov

La figura del general José María Torrijos sigue en el limbo de los héroes, sin una concreción en nuestra ciudad más allá de una glorieta y una cruz, simbólicamente emplazada frente a la elefantiásica sede de la Gerencia de Urbanismo, en el remozado barrio de El Bulto pues con todos los respetos, desde hace medio siglo los malagueños soportamos la cruz de la planificación urbanística a salto de mata, un mal que ataca a toda ciudad en vías de desarrollo o directamente subdesarrolladas.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, por el capricho de alguna mente obtusa, la cruz que recuerda el lugar del fusilamiento del militar y sus hombres tiene casi adosado un horrendo paredón, desecho de tienta de una escultura urbana que cuando se instaló hace un par de décadas en la plaza de Félix Sáenz, a los malagueños este rincón de la ciudad les recordó el Berlín de John Le Carré, por ese muro artístico que, por fortuna, está felizmente desguazado en el almacén de los servicios operativos municipales, al final del Camino de San Rafael.

La mente obtusa en cuestión tuvo en mente plantar este trozo de muro de granito en la glorieta de la cruz, así que el monumento recordatorio sólo puede verse desde la elefantiásica sede de la Gerencia de Urbanismo. ¿A qué viene este obstáculo visual? Ni en el Consistorio lo tienen muy claro.

La asociación histórico cultural Torrijos 1831 está afónica ya de solicitar la retirada del paredón, pues si se trata de simbolizar el fusilamiento de Torrijos, ninguna pared fue testigo del asesinato ya que fue fusilado en la playa.

Mientras el Ayuntamiento capta este matiz histórico, otro símbolo del limbo en que se encuentra el general lo encontramos en el convento del Perchel y su semidemolido refectorio, donde pasó el liberal su última noche.

No hace ni año y medio, se anunció a bombo y platillo la recuperación de este espacio con un merecido despliegue mediático. Hasta ahí ha llegado el esfuerzo público, pues quitando algunas medidas para que la construcción carmelita no se venga abajo, la consecución de un centro de interpretación de Torrijos debe interpretarse como un deseo a muy largo plazo.

Abandono

 Nada más entrar en el flamente Parque Tecnológico de Andalucía, uno descubre una de las empresas que de forma más temprana fue acosada por la crisis económica. Del esplendor de hace poco ya no queda nada, y el edifico es un fantasma blanco con placas derribadas y pintadas tapadas. Delante, una parcela de matojos y claros proporciona al recién llegado al parque una imagen insólita y bastante inquietante.

Si el abandono va a más, no estará de más pedirle a los dueños del entuerto que por lo menos adecenten esta parcela que recuerda a algunos rincones asilvestrados en el corazón de la urbanización Gualdamar.

Hasta los brotes verdes necesitan un poco de mantenimiento.

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