Europa sin estrategia

1 Mar

¿Cuándo se nos jodió la Unión Europea? ¿Cuándo se extendió hacia el Este? ¿Cuando fue la punta de lanza contra Rusia en Ucrania? ¿O desde el principio, cuando crearon una estructura de poder antidemocrática?

El barco hace agua por todos lados y sin embargo vemos con asombro que casi todos meten los cubos, los llenan, y los vuelcan dentro de la nave. Nadie ‘achica’. Sí, señores, Europa se hunde. Se hunden las instituciones políticas, que en realidad son una construcción económica sostenida por un andamiaje de normas y una inconmensurable burocracia.

Oficialmente solo hay una crisis derivada de la llegada de centenares de miles de refugiados que nos enfrentan a un problema insoluble: si les buscamos acomodo complicamos todavía más nuestras dificultades económicas y nuestra ‘política social’, que ya está bajo mínimos. Y si los abandonamos a su suerte comprobamos que no nos desembarazamos de ellos; al contrario: pesan cada vez más porque tienen el mal gusto de sobrevivir, ‘entrenados’ por sus travesías a través de fronteras y mares. No prestarles auxilio ni buscarles un techo no hace más que poner de relieve nuestra debilidad.

Es una historia de malentendidos. Creímos que Estados Unidos quería una Europa fuerte, una aliada próspera. Cuando los norteamericanos propiciaron que ‘recogiéramos’ a los países del Este, huérfanos de la desaparecida Unión Soviética, creímos que querían agrandarnos y fortalecernos para ‘frenar’ la expansión de Rusia, liderada por Putin hacia la reconquista de un espacio de influencia propio, heredero del troceado imperio soviético. Cuando nos empujaron hacia Ucrania, creímos que nos habían dejado el cetro de la democracia y pusimos a gente obediente, empeñada en romper esa historia de ‘hermanos gemelos’ de Rusia y Ucrania, fraternales hasta en el reparto del arma atómica. Pero la Rusia de Putin puso todo su peso en retener Crimea, pieza estratégica clave.

Cuando nos quedamos de piedra fue cuando contemplamos cómo Rusia pactaba con Washington un frenazo en la escalada contra Siria. Entonces….¿Rusia era un aliado preferido a la Unión Europea? Por supuesto que sí, porque lo esencial para los estadounidenses es un socio que acepte ser un ‘segundón’ y que disponga de poder militar y mano férrea.

El llamado Oriente Medio es un escenario difícil de controlar pero allí estaba Israel, el antiguo capataz puesto en la zona por Occidente. ¿Qué pasaba con Israel? Que era el único país que se permitía actuar por su cuenta y esta era una realidad que Obama quería cambiar.

Europa podría preguntarse, (como los personajes de Conversación en la Catedral: «¿cuando se nos jodió Perú?’, decían) ¿Cuándo se nos jodió la Unión Europea? ¿Cuándo Washington dejó libertad para bombardear a los rusos y éstos atacaron a los opositores del régimen sirio y también dedicaron algunos misiles a los misteriosos ‘hiperterroristas’ del ISIS? ¿O la cosa se jodió cuando justamente los prófugos de las guerras de Medio Oriente, de Irak, o de Libia, comenzaron a ‘invadir’ (invasión pacífica pero políticamente letal) Europa?

Ahora, hasta la poderosa Merkel está tambaleándose (a los americanos les hará gracia, claro) por haber defendido la necesidad de acoger a una parte de la creciente masa de refugiados. Y gente como Varoufakis trata de reunir un ‘ejército europeísta’ que proyecta la ‘reconstrucción’ sobre la perdida idea democrática.

Entre tanto, los británicos debaten acaloradamente la posibilidad de salir de la Unión Europea. Y en Europa hacen toda clase de concesiones para evitarlo, con la sensación de que la salida de UK sería el principio del fin. Pero hace rato que ‘empezó’ el fin. El famoso brexit parece más un efecto que una causa. No es solo el caso británico. En el Este europeo el tema de los refugiados está provocando ‘insubordinaciones’, que también parecen más efectos que causas: puesto que la autoridad de Bruselas decae, cada uno hace de su capa un sayo.

Algunos analistas se quejan de un retorno al nacionalismo de cada ‘patria’. Sintiendo los temblores del terremoto que zarandea a las instituciones continentales. ¿Qué otra cosa podría haber?¿Cuándo se nos jodió Europa? ¿Cuándo abandonó sus principios… o se olvidó de ellos… desde el principio?

Mirando hacia atrás no es fácil marcar un momento. Más parece un plan sistemático, dibujado por hechos. Paso a paso, Washington eliminó un peligroso rival, teóricamente el ‘gran aliado’. De Gaulle lo había visto claro: solo podía intentarse una unión europea sobre los Estados Nación más fuertes. La estrategia era dejar fuera al verdadero aliado de los norteamericanos, el Reino Unido, y no extenderse indefinidamente hacia el Este, hasta topar con Rusia. Se creó una ‘Europa de los mercaderes’, por supuesto. Una Europa sin protagonismo de los pueblos; una Europa sin estrategia.

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