Esto no es lo de siempre

16 Ago

Como la Modernidad misma, como el esfuerzo de crecimiento imparable en que está embarcada la especie humana, exactamente del mismo modo, el presidente Obama sigue avanzando hacia unas metas anheladas pero el suelo cede bajo sus pies… Estamos viendo la escena con el dramatismo que los medios de comunicación rebajan y banalizan cada día, como quien quita ansiosamente con un cubo el agua que se va acumulando en una embarcación agujereada. A lo que más se parece la escena es a esas típicas del cine –el paradigma, Indiana Jones- en las que los protagonistas se van salvando milagrosamente mientras ocurre precisamente eso: la tierra desaparece del sitio que ocupaban antes del providencial salto que los salva. Si bien es cierto que los modos de hablar (incluyendo  las malas traducciones), de besar, de moverse, de gesticular… son muchas veces copiados de las películas (es decir, de ‘recreaciones’ de la realidad imaginadas por los guionistas) no parece tan sencillo que la realidad misma haga una inmensa pirueta y se convierta en un escenario de Indiana Jones. Sobra decir que el cine no está sometido a la realidad. En estos días he visto un bodrio filmado, cuya acción transcurre en la Edad Media, donde la gente de pueblo, queriendo imitar la sofisticación de los aristócratas, come con tenedor…cuando por entonces sólo se usaban cucharas y cuchillos…¡¡el tenedor se inventó en el Siglo XVII!!.

Es posible que estemos cargando demasiado las tintas en los aspectos negativos, pero no somos los únicos. El muy admirado y citado premio Nobel de economía Paul Krugman ha publicado recientemente un artículo titulado “Estados Unidos se sume en la oscuridad”, en el que señala que la falta de dinero en los gobiernos estatales y locales está provocando que se destruyan carreteras, ‘reduciéndolas a grava’, por la imposibilidad de mantenerlas, mientras en Hawaii se ha reducido drásticamente la duración del curso escolar y hay sitios, como Colorado Springs, donde se ha apagado un tercio de las farolas en un intento desesperado de ahorrar dinero.

Obama está intentando un cambio drástico con su nuevo sistema de salud o batiéndose por la libertad de cultos, apoyando al alcalde de Nueva York, partidario de permitir que se levante una mezquita a 200 metros de la Zona Cero, algo a lo que se opone una gran parte de la población. Pero, como era previsible, esas intenciones apenas pueden proyectarse hacia fuera de Estados Unidos: sus tímidos avances despiertan resistencias muy poderosas. Ha tenido que relevar del mando en Afganistán al general Stanley McChrystal por unas declaraciones de franca insubordinación (en USA el presidente es el comandante de las fuerzas armadas) pero el nuevo jefe, el general David Petraeus, que cuenta con mucho prestigio en la opinión pública, también le ha enmendado la plana al presidente: según el general, la fecha de julio de 2011 anunciada por Obama para iniciar la retirada de aquel país, no es “vinculante”. No se trata de que Obama  esté siendo débil en la defensa estratégica del imperio, pero parece buscar métodos bien distintos de los que caracterizaron a Bush. Y en esa intención choca cada vez con el muro del Pentágono. Para colmo, parió la abuela: en Afganistán se descubrió petróleo. Cruzando a los generales con los economistas puede surgir una pregunta incómoda: ¿No sería mejor ahorrar dinero abandonando Afganistán en vez de destrozar las carreteras interestatales o acortar cursos escolares? La pregunta se puede trasladar a otros sitios, entre ellos a España: ¿no sería mejor que vuelvan nuestras tropas de Afganistán en vez de congelar pensiones o imponer nuevos recortes a los salarios?

En una de las películas de Indiana Jones se lanza el grito desesperado: “¡¡¡Estamos perdidos!!!”  La irónica respuesta es: “Como siempre”. Pero en la realidad nos está pasando algo nuevo: este desastre no es el mismo de siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *