La llamada de la sangre

28 Ago

Ya parece que se disipan los ecos del verano de selecciones, otro más en el que sigue engordando el palmarés de la Federación, no sólo con el logro de Londres (aunque es muy complicado quitar la duda que pesará siempre sobre algunos partidos de la primera fase), sino con los de alguna selección inferior que también se ha visto salpicada por esa máxima filosófica de «el fin justifica los medios» de Niccolo Maquiavelo, perfectamente aplicable al Método FEB, ese manual de estilo que viene a ser la piedra filosofal, que convierte a cinco chicos o chicas con una camiseta roja en portadores de metales en cualquier competición.

Los resultados están ahí y no voy a ser yo quien niegue la mayor. La cosa funciona, está claro, y algún mérito tiene que haber, aunque no creo yo en la responsabilidad absoluta. Creo que hay felicitaciones para todos y que hay que aplaudir a jugadores, entrenadores, FEB, equipos que entrenan a los jugadores once meses al año y al consejo de ministros que de vez en cuando echa una manita para procurar que ese chaval de más de dos metros nacido en sitios tan castizos como Srebrenica o Douala pierda el sueño por jugar en la ÑBA versión U-lo-que-sea. (más…)