Cuestión de números.

15 Ene

No sé el momento en que pueda llegar la siguiente derrota en la Liga ACB para nuestro Unicaja, pero la ocasión vivida el pasado sábado ante el Dreamland Gran Canaria fue una tan buena como la que puede llegar el próximo sábado en Badalona frente al Joventut.

Porque ya lo ha advertido Ibon Navarro, las derrotas llegarán, de la manera que sea, con partidos menos interesantes que el del sábado, con menos justificaciones por el buen juego del rival y con la necesidad de mirar al cansancio y a los errores propios para razonar el porqué de esa derrota.

No sé si este equipo superará al de la temporada pasada en cuanto a resultados y logros, lo que sé es que nos está haciendo disfrutar de lo lindo, pese a que hay momentos en los que tal o cual jugador no está todo lo acertado que en las grandes ocasiones a la hora de tomar las decisiones correctas, pero lo habitual este curso está en que la fuerza del grupo termina siendo la que decide. Mucho tiempo buscando ese «baloncesto cooperativo» que algunos creían inventar y lo mismo ahora es el momento en el que estamos más cerca.

Viendo el enfrentamiento particular de Jaime Fernández y Darío Brizuela en el Lenovo Tenerife-FC Barcelona, no cabe sino recordar la pérdida de talento particular vivido por aquí, con las salidas del madrileño y del vasco, ambas lamentadas, con dudas de todos nosotros sobre si se iba a poder reemplazar convenientemente la salida de cada uno, y los problemas que iba a acarrear en el plano administrativo por el tema no resuelto de los cupos nacionales.

Pues bien, como todos sabemos, Fernández no aceptó renovar (no sé hasta qué punto había ganas de que siguiera) en su día, y Brizuela ha hecho más por el Unicaja entre su renovación y su marcha que en todo su periplo en Málaga. Si encima añadimos a la ecuación lo que ha supuesto en la plantilla la llegada de Kameron Taylor y el pago de la cláusula sin rechistar por parte del nuevo equipo del donostiarra, la petición para Juanma Rodríguez del galardón de «Ejecutivo del año» tendría más adhesiones que una votación del Partido Comunista de Bulgaria.

Porque vale que el exjugador del Girona no va a tener los fogonazos anotadores de su antecesor, no va a ser tan decisivo en momentos puntuales, pero aporta más en el global de facetas del juego y el equipo lo agradece mucho más, pese a haberse consumido sólo un tercio de competición.

Es el jugador que más balones recupera, el segundo reboteador del equipo, el tercer máximo en valoración y anotación y el cuarto mejor pasador de la plantilla, además de ser el cuarto jugador más usado en cancha por el entrenador vitoriano. Todo ello con cifras poco deslumbrantes, alejadas de requerir atención especial por parte del rival, sin descollar en casi ningún apartado, casi pasando desapercibido, pero siendo capital para el grupo.

Y es que este Unicaja actual plantea algunas situaciones curiosas, principalmente porque el equipo malagueño sólo tiene dos jugadores entre los diez primeros en dos categorías de las estadísticas individuales, Kendrick Perry, octavo en tiros libres convertidos, y Tyler Kalinoski, cuarto en el más/menos. Sin embargo, si nos vamos al plano grupal, en las estadísticas de equipo, los de Los Guindos están en 15 de las 19 categorías entre los diez mejores de cada apartado, sólo en porcentaje de tiros libres, rebotes de ataque, tapones y faltas cometidas, está fuera, es más, de esas quince categorías, en once de ellas está entre los cinco mejores.

Algo a repasar de manera conveniente, como todo no puede ser perfecto (tampoco es el momento de conseguir la excelencia en el rendimiento), a lo mejor también sería adecuado no ir apareciendo en las revisiones de faltas antideportivas, y que los «repasos de posibles actos de violencia», esa frase a la que nos hemos acostumbrado en los partidos por parte de los árbitros no tenga de protagonista alguno de este equipo.

No sé qué tipo de límite o dónde está el techo de este equipo, sólo sé que viéndolos de jugar, el disfrute que tenemos es algo que hacía tiempo que no lo recuerdo. Tengo claro que el nivel de juego conseguido por los equipos que entrenaba Sergio Scariolo en el trienio 2005, 2006 y 2007 está a otro nivel, teniendo también en cuenta presupuesto, las competiciones que se jugaban y por supuesto, a los jugadores a los que se podía aspirar. No obstante, estar en el lugar que estamos ahora es algo que envidia más de uno y para ello, conociendo ya que el primer rival en la Copa del Rey de febrero va a ser el Lenovo Tenerife, lo de siempre en esta última versión del Unicaja: respeto absoluto para un rival que se ha reforzado a priori muy bien, y al llegar su momento ya se hablará de si puede llegar el Barcelona o Manresa, que hay que ver el horario jugando el viernes a las nueve de la noche… En medio siete partidos, cuatro de Liga ACB y tres de BCL, muchas batallas que librar.

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