Cuestión de justicia.

28 Ene

Un tema de calendario hizo que la semana pasada faltase a mi habitual cita en estas páginas, y lo cierto es que tras una semana de ausencia hubiera estado bien haber escrito de un póker de victorias cajistas, de haber encauzado la clasificación para la Eurocup y que en la ACB, la posición sexta o séptima era un escalón para impulsarse y asaltar la cuarta plaza que con tanta justicia tiene el Iberostar Tenerife.
Pero las buenas intenciones son -en muchos casos- la antesala de una decepción permanente, y aunque escribir en estas páginas no deja de ser un regalo (y una responsabilidad) para mí, hay momentos en los que uno desearía ceñirse a la brevedad, la frivolidad o la vanidad de las redes sociales.
No es la primera vez me encuentro que alguien relacionado con nuestro deporte nos deja demasiado pronto, es más, aunque ahora hayamos visto la casi coincidencia en los fallecimientos de Robert Archibald o Kobe Bryant, el pasar por el trago de tener que escribir sobre los que un día dejan de estar aquí no es grato, no sólo por lo que supone, sino por lo que da que pensar, y es mucho.
Ahora, se han marchado dos figuras diferentes, una casi desapercibida para el gran público y otra que tenía galones de leyenda antes aún de debutar profesionalmente, pero ambos imprescindibles para la concepción que tengo del juego que es un pilar de mi vida, y lo cierto es que creo que muchos de nosotros le dábamos un valor similar a ambos, uno por ser un astro que iluminaba a todo lo que había a su alrededor, como hijo de un gran jugador que aprovechó su estancia en Italia hasta los 13 años para empaparse de lo mejor que tenía nuestro continente y el otro, como el tipo imprescindible en cualquier grupo, porque en todos los estados de la vida, es obligatorio que alguien proteja a las estrellas.
¿Con quién te quedarías?, con ambos, porque lo que generó el estadounidense provocó que mucha gente se acercara de muchas maneras a nuestro deporte, y lo que ayudó el escocés a que otros compañeros mejorasen su rendimiento no hizo sino reafirmarme en la creencia en la justicia del baloncesto, que da valor y espacio tanto a la figura, como a los que las complementan.
Me gustaría acabar aquí, referirme al documental de Kobe, el cual, sólo con su comienzo ya emocionaba, y decir que será duro seguir adelante sin ambos, pero si arriba hablaba del Unicaja, tras sufrir el partido del domingo, lo único que se me ocurre esperar es que alguien salga y confiese que la Liga ACB es algo secundario, que lo que importa es la Eurocup por el premio que tiene, que si acaso, la Copa del Rey, porque se juega en Málaga (y eso es un plus), pero que ocurre como con los que desdeñan el cine con subtítulos, que “o ven la película, o leen los letreros”, ahora se le llama déficit de atención, pero lo cierto es que con decir que la cabeza no les da para todo, valdría con eso, porque es lo que transmiten, al menos con su actitud a veces en la cancha.
Y es que lo del Estudiantes no es algo aislado, no es aquel partido en Badalona, perdido 105-52, porque este equipo, ni se parece al del 2006-2007, y ya ha tenido sesiones indignas del juego que representaban Archibald y Bryant, no puedo olvidar tantos partidos acabados en derrota ante equipos inferiores sobre el papel, y que en la práctica, a base de demostrar mayor ansia por el triunfo y más ganas hicieron que nos preguntáramos dónde narices estaba el equipo que esperábamos ver tantas tardes.
Es muy complicado, ver al equipo de Luis Casimiro Palomo y que se pueda creer en él, es más, cuesta trabajo no enganchar los calificativos decepcionante y fracaso con el rendimiento que ofrecen refiriéndose a lo que vemos en muchos partidos, pero lo que ha terminado ocurriendo tanto con Robert, como con Kobe, minimiza todo lo que pueda haber alrededor, no del juego, sino de la vida. Lo mejor será recordar lo que ese niño que Bryant representaba en su documental, acercándose a lo más grande que tenía. Tal vez, para muchos momentos, nos valdrá con el amor y la pasión que veíamos en ese rato de vivencias, aprovechemos esta lección y procuremos no faltar al respeto a tantas cosas con nuestra actitud cuando digamos o pensemos la frase de inicio: “Querido baloncesto…

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