Maduro Tortura

26 Mar

El jefe militar de la misión cubana, que dirige la más refinada represión y tortura a los opositores venezolanos

 

La más refinada cámara de torturas está en Venezuela. La operan refinados especialistas en sacar confesiones mediante el mayor dolor físico y psicológico

Carlos Pérez Ariza

Los presos están en las mazmorras del régimen bolivariano de Maduro Tortura sin previa orden judicial, sin juicios, sin salida. Basta con ser señalados de terroristas tras haber participado en una manifestación callejera. La vida de esos activistas contra la dictadura castro-comunista-venezolana no vale nada. Caer preso en una de las sedes de la tortura política (el Helicoide, la Tumba, Boleíta, y otras), es tener un pasaporte visado a la muerte. Un teniente de la aviación, ahora disidente, grabó tales sesiones de interrogatorios bajo tortura de alto refinamiento. Ronald Dugarte, lo ha mostrado en la sede de la OEA. Está dispuesto a testificar. Asegura, avalado por sus imágenes, que les practican ahogamientos, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico en sus cabezas, colgamientos, apaleamientos, violaciones, entre otros tormentos. Les dan comida podrida, no les permiten asearse. Los que logran sobrevivir, tras meses de reclusión, sin abogados ni juicio, sin médicos, quedan bajo vigilancia permanente. Protestar contra Maduro Tortura cuesta la vida. La última presa de este genocida ha sido Roberto Marrero, jefe de gabinete de Guaidó.

Dugarte ha depositado su material grabado en el Instituto Casla. Aporta un listado con los remoquetes de los torturadores (Gaviota, Escorpión, Mudo), algunos cubanos. Y una relación de 77 detenidos (nombres, edad y motivos del arresto). Su intención es trasladar toda la documentación a la Corte Penal Internacional. La directora de Casla, Tamara Suju, ha interpuestos denuncias señalando al régimen venezolano como el ejecutor de detenciones arbitrarias, desapariciones de presos y asesinatos. Esta situación se ha multiplicado y agravado desde enero, a raíz del reconocimiento a Guaidó por la comunidad democrática internacional. No se salvan los propios militares disidentes, cuyos familiares están bajo amenaza. Sobre mil soldados y oficiales han sido detenidos, en lo que va de año, acusados de traidores a la patria. Unos 25 periodistas nacionales y extranjeros han sido retenidos.

El horror para mantenerse en el poder. Aferrado a las tesis del Foro de San Paulo, que proclamó el ‘Socialismo del siglo XXI’, como la panacea para Iberoamérica. El fracaso social, económico y político está a la vista. Quienes aún lo duda en la UE, basta con el testimonio de las imágenes citadas. Los europeos, que han reconocido a Juan Guaidó, como presidente constitucional interino, están tardando en cercar al régimen usurpador, torturador y asesino de Maduro Tortura. Se está por escuchar al gobierno de Sánchez dando un ‘tirón de orejas’ al mediador por excelencia español, Zapatero; quien insiste en defender a la dictadura. En su reciente viaje sorpresa a Caracas ha explorado una posible vía de escape a España de jerarcas maduristas. Es inverosímil que esa visita sea a título privado. El despacho de Javier Cremades estudia acciones legales para congelar los activos en España del gobierno de Maduro Tortura.

Con la excusa de que el régimen está acosado por el Imperio del norte, Maduro Tortura ha ordenado medidas insólitas, como poner en libertad a presos comunes, que actuaron contra el intento de hacer llegar los camiones con ayuda humanitaria (víveres y medicinas) desde Colombia a Venezuela. ‘Una unión cívico-militar para la defensa del suelo patrio’, dijo el sátrapa. Los organismos que velan por el cumplimiento de los derechos humanos estiman que, desde 2014, el régimen madurista ha encarcelado a 12.500 opositores. Que la tortura es una práctica generalizada. Que se han refinado hasta el sadismo, aplicando drogas en las heridas e inyectando estupefacientes para incrementar el dolor psicológico. Que el aparato represor está dirigido por especialistas cubanos (podrían tener en Venezuela sobre 45.000 efectivos militares), comandados por un alto oficial enviado por Cuba, Asdruval de la Vega Orellana (22/09/64 La Habana), según ha declarado Guaidó. A Michelle Bachelet, desde sus DDHH/ONU, se le han abierto las entendederas. El idilio Rusia/Venezuela edita una Guerra Fría II. 100 militares rusos acaban de aterrizar allí. Comandados por el mayor general Vasily Tonkoshkurov (mano derecha militar de Putin).

En las imágenes de Dugarte, no sólo se muestra el estado deplorable de los detenidos, sino las funciones burocráticas de los verdugos, quienes se mueven en una ordenada burocracia del horror. Este organizado campo de reclusión, que es ahora Venezuela, está a la vista, sucede en este momento en el mundo occidental, que conocemos como civilizado. Acabar con esta afrenta a la humanidad es una decisión que no puede esperar más. Cada día que pasa los torturadores refinan sus métodos y los opositores mueren en sus mazmorras o en los hospitales o en las casas sin comida ni medicamentos.

¡Un basta ya! se impone. Ningún país democrático puede mirar para otro lado. Acabar con este reducto, que ha secuestrado a Venezuela, es tarea del mundo libre. Dejar que permanezca inmune este régimen cleptómano, narcodirigido y base de apoyo para el terrorismo internacional, sería como permitir que se pueda convivir con un país donde el imperio de las leyes no se respeta y son violadas a diario.

Hoy, San José

19 Mar

 

El padre que no fue, es el patrón de los padres en España. Feliz día del padre

 

España tiene muchos padrastros. Un padre callado y constructor no aparece. Ni profetas, ni líderes, ni santos, ni presos, ni huidos. Todos contra todos. Cataluña presente

Carlos Pérez Ariza

Con el PSOE roto por dentro, el sector sanchista pasa las facturas a su opositora íntima andaluza. Las primarias las marca el líder supremo al mejor estilo bolchevique. Un politburó implacable con el sur. Las primarias las carga el diablo. Leer, no han leído mucho, pero el leninismo lo llevan en el ADN. El ‘doctor’ Sánchez viene refinado de fábrica. La socialdemocracia es un eco lejano para sus oídos. Lo evidente es que él no quiere a ningún susanista en el Congreso. En la Cámara Baja todos de su tienda. Va a conceder que alguno que otro vaya al cementerio de los elefantes, el Senado o más lejos aún a la Eurocámara. Es su jugada de jaque mate en el tablero electoral, donde los votos socialistas andaluces tienen aún peso específico, aunque Susana Díaz, haya dejado de ser la baronesa del sur. ¡Cómo se recuerda al camarada Lenin por aquí!, ese maestro del aparato: ‘Todo el poder a los soviets’, siempre y cuando los dirija yo. Veremos cómo votan, si votan, esa legión de seguidores de la jefa del sur. La abstención es un fantasma hamletiano en este sur mediterráneo. La disciplina dice que serán fieles a lo que manden desde la Federación central en Madrid. Democracia interna poca. La externa se derrumba. Una campaña de emociones tuiteras, donde las propuestas sólidas carecen de interés.

Los del PP no andan tan tranquilos. El pleito sorayistas/casadistas parece en calma. Sólo parece. Estas facturas partidistas no se tiran a la papelera, se guardan en el cajón de cobros pendientes. En Málaga, Barcelona o Madrid Pablo Casado ha sorprendido a los jefes locales, fichando para los primeros puestos al Congreso (algo inédito) a independientes. Ocupan las primeras posiciones, sobre un 70%, candidatos nada sospechosos de haber coqueteado con aquella Soraya. En esta ciudad, capital de la Costa del Sol, va un joven periodista, de cara conocida en tertulias televisivas. Un gesto inequívoco de que los apoyadores de Soraya han fenecido. Y eso que en Andalucía –tras la larga historia socialista– mandan ahora los que son o fueron sorayistas confesos. Los adversarios internos son inolvidables El rencor siempre cobra su salario del miedo a la estructura del partido. Se parecen tanto en esto el PSOE y el PP.

Las primarias, esa forma de democracia interna ‘american style’, las carga manos negras que amañan resultados. Los Ciudadanos lo han probado en carne propia. Ahí están, pescando candidatos a diestra y siniestra, que han resultado fallidos. Han crecido muy rápidamente y, tal vez por eso, pierden el rumbo. Su bitácora está plagada de tachaduras, de vaivenes a babor y estribor. Su navegación política es caótica. Ser liberales en España tiene eso, que no se sabe con claridad si van o si vienen. En Andalucía, donde acaban de tocar poder real en grande, se evidencia que su aparato es aún bisoño. Echan mano de técnicos ajenos a la política, que pueden extraviarse con suma facilidad en la enmarañada gestión de la CCAA más grande del país. Dicen estar preparados para gobernar a España. No parecen estarlo para tamaña empresa -¿quién lo está?–. Esta compleja nación de 17 autonomías, siempre a punto de hervor, necesita un consenso amplio para saldar, entre otros temas de Estado, la rebelión de los separatistas catalanes, que llevan siglo y medio desestabilizando a España. ¿Quién le pondrá ese cascabel al gat? Zafios, hábiles manipuladores, lo secesionista gozan de una mala salud de hierro.

Mientras llega la cita ineludible del 28 abril, tras el desfile de las procesiones de la Semana Santa, Sánchez apura su ‘programa’ de gobierno en cada jornada semanal de portavoces. El permiso natal, el bono a los desempleados mayores de 52 años, la exhumación de Franco, entre otras medidas de urgente ejecución vía decreto-ley. Se dejan en la carrera parar la subida de la factura de la electricidad (un 4%) en abril, tras la ya cobrada en enero. Antonio Banderas, nada sospechoso de estar a la derecha de nadie, ha dicho por televisión que tiene la sensación de que Franco está más vivo ahora, que en los 80, cuando él comenzaba a ser chico Almodóvar. Es una sensación general, tal vez, al considerar la premura por exhumar los restos del dictador, para cumplir así con ese símbolo máximo de la Ley de Memoria Histórica.

Al final, la sangre no llegará al Guadalquivir. Así lo demuestran los dos expresidentes, Zapatero y Rajoy, que van de coloquio universitario en un duelo sin sables. Dos optimistas, blandiendo el buen rollito desde el tendido de sombra. Son dos veteranos actores del Método. Al contrario de González y Aznar, que dicen estar preocupados por la situación de España, estos dos antagonistas son los protagonistas de la fe, el optimismo y la esperanza en un país de Jauja. Rajoy contagiado del buenísimo Zapatero. Un país sorprendente, que escribiría hoy don Miguel de Cervantes. Ya se lo dijo a Sancho: ‘Cosas veredes’. Pues aún no hemos visto el final. Hoy es san José, un santo que aunque no fue padre, que fue el Espíritu Santo, según las Escrituras, da nombre a la celebración del Día del Padre en toda España. Algo hay que celebrar, y no es poca cosa.

Feminismo morado

12 Mar

La ola feminista mundial, como enfrentamiento contra los hombres, es un machismo inverso

 

Hay mil motivos para protestar, seguramente más. Desde los sesentas algo se ha avanzado. Queda camino, pero la senda del enfrentamiento ideológico es una pésima estrategia

Carlos Pérez Ariza

En esta revolución cibernética –ya Marvel tiene a su capitana–, toda bandera que ondea por las RRSS tiene un color particular. En este caso un morado, tirando a lila o violeta, según le dé el Sol. Esa tonalidad, en memoria de las obreras americanas asesinadas en 1908, se parece demasiado al color podemita español, casualidad favorable para ellos, sin duda. Cualquier causa hoy, en el mundo líquido, es fagocitada por el partidismo político. La izquierda de sesgo extremo, es hábil en atisbar tales oportunidades. Si en el horizonte hay elecciones, más aún. Saben conjugar el voto en femenino, lo miman con avidez, y son millones. El movimiento feminista no ha sido inmune a tales corrientes. En los EEUU se ha presentado con firme fiereza, desde sectores Demócratas y de la izquierda exquisita estadounidense, reclamando y defendiendo sus derechos; o todas contra Trump, a quien señalan como el epítome del machismo rancio, el tío se lo ha ganado a pulso. Ha sido una alarma sobre los chantajes y violaciones en la meca del cine, en la política, en el Ejército. El ‘MeToo’ llegó para quedarse.

El pasado año, desde España, se escuchó el grito mundial de las voces féminas indignadas. Se repite este año. Ellas piensan que aún queda igualdad por encontrar. Al año de aquel 8 de marzo, quedan ‘manadas’ de violadores sueltas. Asesinos de mujeres con penas leves, incluso reincidentes al estar en libertad. El cadáver de una joven sin encontrar, tras años de ser violada y asesinada por su ‘novio’, quien confeso, juzgado y en prisión, nunca ha querido revelar dónde está esa tumba. Maridos, novios que liquidan a su mujer. Sin olvidar a las mafias que explotan a mujeres en el inframundo de la prostitución. El machismo milenario aún engarzado en los entresijos del poder, pese a las listas ‘cremalleras’. Las mujeres salen muy cabreadas. Pero la dirección de este feminismo equivoca la estrategia. El enemigo no son ‘todos’ los hombres. Esta es una lucha justa, pero en compañía. Es el género humano el que tiene que subir el listón de la igualdad. No será posible con unas contra otros. El mayor avance de las mujeres debe significar una mejor calidad de vida para todos juntos. No olviden esas regiones del islamismo, donde las mujeres son equiparadas a los animales de carga. No las escucho hablar de esas colegas oprimidas. Lo local debe ser global.

El lado extremo del movimiento, que grita en las calles, en los medios de comunicación, en las asambleas universitarias, plantea que, sin manifestarse en huelga general, sus reivindicaciones no serían escuchadas. ‘El que no llora no mama’, dice el refrán. La visibilidad se gana por las vías públicas. Aquí marchan las extremistas de tambor y pancarta del ‘Estado patriarcal’ con el feminismo liberal, que defiende un movimiento inclusivo, con una implicación del Estado como aliado de la mujer, y no acabar con la tutela machista, para caer en manos de manipulaciones partidistas/ideológicas, que hablen por ellas. Unas reclaman, como si la mujer no hubiera conquistado cuotas de poder evidentes en toda Europa. Otras, parten de lo conseguido hacia aún más. Dos feminismos van por las calles. Elija su pancarta, después vote.

Es evidente que es mejor nacer mujer en España, Europa o en EEUU, que ver la vida estilo Irán o Sudán. Aquí, aún persiste la ‘brecha salarial’, la conciliación laboral con la familia, el acceso a cargos de alta dirección (aunque algunas hay) y la violencia machista, que toma índices alarmantes entre los más jóvenes, cuyos ataques de celos les hace levantar la mano con demasiada facilidad. Consignas tipo ‘Casado, yo te hubiera abortado’, son insultos demasiado gruesos, que dan la instantánea del fondo ideológico de este movimiento. Refleja a la peor España. Estos cuarenta años de democracia, ¿adónde se fueron? La igualdad pasa por la educación en casa y en la escuela; de tanto repetir esto, se ha vuelto inservible. Cuando la ignorancia toca poder la catástrofe es atómica.

Y se impone el chantaje. Si no estás conmigo radicalmente, eres mi enemigo. Mal asunto ver la vida desde esa óptica desenfocada. Criminalizar a los hombres todos, como culpables del machismo, que aflora en el escándalo y vergüenza social del que asesina a su mujer, hay que matizarlo. La igualdad y el respeto del chico a la chica es la clave. La exageración de lo políticamente correcto, impone barreras que conspiran precisamente contra la igualdad real. El lenguaje inclusivo no ayuda tanto como se pregona a visibilizar a la mujer, sino a degradar el rico, preciso e inmenso idioma español. La circular de un colegio público español en estos días, recomendaba premiar a las niñas y dejar castigados a los niños sin recreo. Es el ejemplo más resaltante de cómo no se debe actuar. ‘Para que sientan lo que es la discriminación’, dividir y castigar a chicos que no son culpables es una práctica peligrosa, discriminatoria y que le hace un flaco favor al feminismo. En fin, para ser libres, iguales en verdad, hay que ser valientes también. Ellas para exigir y ellos para admitir que esa igualdad es, no solo justa, sino imprescindible.

Máscaras

5 Mar

Ahora comienza el carnaval electoral en un dos por uno

 

El carnaval español se enmascara tras un velo irreal. Algunos pasean entre los muertos vivientes en un lejano valle. Otros se dejan puesto el disfraz electoral

Carlos Pérez Ariza

Todo el año es Carnaval’. ‘La modestia no es otra cosa que el orgullo vestido de máscara’ (Mariano José de Larra). La política como aquelarre de carnestolendas. Aquí van algunos, ni mucho menos todos.

Maduro, desde su Capitanía General de Venezuela, va con chándal rojo de candidato a la presidencia de España.

Trump, de valla electrificada antihispanos en túnica del KKKlan.

Kim, va de sí mismo, con un batallón de alabarderos en aplausos atómicos.

Iglesias, de marqués de Galapagar, mientras vigila su castillo la Guardia Civil a regañadientes.

Errejón, de tránsfuga madrileño en busca del Edipo perdido.

Sánchez, en plan Kennedy, de viajero first class todo incluido.

Casado, de líder neopop con micrófono incorporado.

Rivera, de pescador en río revuelto.

Moreno, de gitano de Triana con guitarra y copa de fino.

Bendodo, de rabino sevillano.

Rajoy, de testigo de Jehová.

Garzón, de Lenin, llegando a la estación de San Petersburgo.

Junqueras, de preso político con mono tipo Guantánamo.

Arrimadas, de joven Pasionaria liberal.

Puigdemont,  de butifarra estilo Waterloo.

Zapatero, de llanero venezolano con arpa y maracas.

González, de cardenal, predicando a su militancia desperdigada.

Évole, de paje de Maduro con su propia peluca.

Guerra, de verso machadiano, en busca de su España extraviada.

Macron, con chaleco amarillo, de sindicalista posmoderno.

May, de puerta de salida (Brexit).

Merkel, de salchicha bávara en chaqueta unisex.

Rufián, de malandrín cervantino a rostro descubierto.

Borrell, de mariscal de campo centro europeo.

Roca, de jockey marbellí sin caballo.

Putin, de matrioshka con cabeza nuclear.

Díez, de tuitera mayor del reino.

Carmena, de abuela cariñosa con muñeco ventrículo marca Errejón.

De la Torre, de botella de agua del grifo.

Franco, de muerto viviente principal del Valle de los resucitados.

Guaidó, de revolucionario socialdemócrata sin fusil.

Castro, de habano constitucional con candado.

Díaz, de primera opositora socialista de Andalucía.

Cifuentes, de TFM no presentado.

Nadal, de pelota de tenis solidaria.

Colau, vendedora de pescado fresco en La Boquería.

Francisco, de guardia suizo tipo jesuita argentino.

Cuarón, de romano azteca con Oscar en la cabeza.

Abascal, DJ de la nueva copla española con cañas 0%.

Santamaría, de empollona (primera de la clase) con toga y birrete.

Villalobos, de primera finalista de la maratón Candy Crush.

Calvo, de líder feminista protoprogre con máscara veneciana chic.

Banderas, arlequín de la Commedia dell’Arte en el Soho malagueño.

Bardem, de Che Guevara con libro del poeta Arenas.

Cruz, de muñequita Barbie madura, marca Almodóvar.

Almodóvar, de Lenin hispano con peineta posmoderna.

Valls, de barcelonés del barrio gótico en español con frenillo.

Rosalía, de flamenco pop con uñas estilo ‘malamente’.

Pemones, de flechas envenenadas con curare y arcos en tensión.

Shakira, de bailarina hindú con impuestos por pagar.

Piquer, de juez independentista con pantalla de VAR.

Torra, de edecán estilo coles de Bruselas.

Tezanos, de chef con mezcla de algoritmos en variación guindillas.

Pastor, de pastorcilla del rebaño cortesano.

Batet, de payesa con ‘set vetes’, mirando a España.

Letizia, de reportera con look propio de reina con suerte.

Felipe VI, con antifaz de jefe de Estado y Constitución en la mano.

Moncho, de navarro en la época de la Reconquista.

Loma, de aforismo con signo de interrogación.

Almenara, de arcabucero en los Tercios de Flandes.

155, de rebelde constitucionalista español, estilo 1978.

UE, de cielo estrellado y/o de nube pasajera (según el día).

PSOE, de rosa roja con pétalos caídos en el puño izquierdo.

PP, de refundadores del centro sin tapujos ni melindres.

Cs, de liberalismo posmoderno y juvenil.

Podemos, van de chándal bolivariano español.

VOX, de cruzada renacentista con estandarte de don Pelayo.

Esquerra, de república nueva mirando al Kremlin.

Cataluña, de flamenca con faralaes y abanico sevillano.

España, de bandera española en los balcones.

Otros, de comparsa gaditana con coplas satíricas al uso.

Finalmente, dos tercios de la humanidad (5.000 millones) van de teléfono móvil. Los restantes 1.500 millones de personas van sin disfraz porque los dejaron en la indigencia analógica. El Carnaval mundial continuará.

Voz de Borbón

26 Feb

El Rey, a veces, se convierte en Jefe del Estado y da un discurso valiente

 

Este nuevo Rey, como antes su padre, es el Jefe del Estado español. Suele olvidarse ese doble cargo; aunque heredado, no es menos legítimo ni menos engorroso

Carlos Pérez Ariza

Escrito por un periodista educado en una república será necesaria una mejor letra hoy. España, rodeada de repúblicas europeas (Portugal, Francia, Italia, Grecia, Alemania), diseñó una monarquía parlamentaria muy particular. Muchos creyeron que era lo más conveniente en aquel momento español. La transición de cuatro décadas, desde un gobierno autoritario a una democracia representativa. Una nueva Ley sobre la vieja Ley. Con sus luces y sombras nos ha servido para dar calma y sosiego a esta tierra levantisca. Hoy se nos ha levantado una porción de España; Cataluña, cuya mitad reniega de sus raíces hispánicas y proclaman una república independiente del Estado español. El Rey/Jefe del Estado siempre actúa desde una protectora sombra, ejerce la prudencia y rara vez se pronuncia en público sobre cuestiones políticas. Aquí gobiernan los partidos desde las Cortes. En momentos de extrema gravedad hablan (lo hizo Juan Carlos I y ahora Felipe VI, van dos veces). Hoy estamos en uno de esos instantes. Ellos han sido el fiel de la calidad y vigencia de la Constitución y, por tanto, del sistema democrático que la sustenta. Con la ‘amenaza fantasma’ de los secesionistas catalanes, la patria está en grave peligro. El Rey ejerce de Jefe del Estado.

En el documental, ‘Yo, Juan Carlos, Rey de España’ de la historiadora francesa, Laurence Debray (emitido en Francia, pero no en España. Está en YouTube), dice el Rey que, el día antes de morir Franco, fue a visitarle en su lecho de moribundo y sólo le dio una recomendación: ‘Por encima de todo, mantenga la unidad de España’. Parece que desde que se convirtió en Rey/Jefe del Estado se ha esmerado en tal cosa. Hoy, esa unidad está en verdadero peligro. Al entregar el testigo a su hijo, Felipe VI, aquella recomendación a su padre, cobra hoy una trágica actualidad. Consciente de la necesidad imperiosa de mantener esa unidad por ‘encima de todo’, el Rey se escuda en la Constitución Española y ha entrado en el minado terreno del mensaje político.

Constitución, Estado de Derecho, dos palas que amalgaman a España. Sin ese Norte se pierde el rumbo. Son las garantías de la libertad de pensamiento y del sistema democrático. Invocar una república separada de España es saltarse todos los preceptos, que señalan ese camino a este país. El joven Rey (51), que está bien educado en tales principios, sabe de lo que habla y lo que se juega en este patio español vocinglero y en estado de bronca permanente desde hace meses. Por eso le han dado el Premio Mundial de la Paz y la Libertad en el marco del World Law Congress. Una distinción que se otorga a los altos defensores de tales valores (Winston Churchill, Nelson Mandela, René Cassin). Su discurso: https://youtu.be/SFxdFPvNUbM

La fórmula que diseñaron los constitucionalistas para alumbrar la Constitución del 78 ha podido ser otra. Una nueva república española en una Europa sostenida por Estados republicanos. Prefirieron la que tenemos. Tal vez pensaron que un Estado federal con un régimen presidencialista, iba a recordar demasiado a lo anterior. O que tener un presidente y un primer ministro, como en Francia, aquí sería impracticable. Imaginen un gobierno con un presidente del PP y un primer ministro del PSOE, una cohabitación imposible. Así, que al otorgar al Rey la jefatura del Estado resolvían ese dilema. Y acabar con la centralización, marca de la casa de la dictadura franquista, también convenía y mucho. Una España de monarquía parlamentaria ponía las cosas en su justo lugar. Eso en el marco de una distribución en Comunidades Autónomas (palabra cargada de peligros), que ha originado en la práctica una peculiar forma de federalismo asimétrico en 17 paisitos, no todos iguales en cuanto al reparto de prebendas, beneficios y obligaciones. Al mismo tiempo creció un Estado con un centralismo debilitado al delegar funciones claves, como la Educación, a los territorios autónomos. Por arreglar un descosido se abrieron otras fisuras. El comienzo del independentismo catalán y antes el vasco, ahora acechando en la sombra, está en ese sistema autonómico, que ha dado alas a asegurar que ellos no son, ni jamás han sido españoles.

Cataluña ha tenido históricamente exclusivos privilegios (eran los casi únicos beneficiarios del comercio con Cuba en el siglo XIX). Los tienen ahora, como los vascos y los navarros, en detrimento de otras CCAA, Andalucía por ejemplo. Sin contar que desgajarse de España les traería más inconvenientes que beneficios, a menos que exista una agenda oculta donde la Rusia de Vladimir Putin, los dineros árabes y chinos, y las políticas antieuropeas de turcos y otros intereses (como el insondable Georges Soros) estén al acecho de esa clase catalana tan apegada al dinero contante y sonante. Una Cataluña convertida en un paraíso para la libre circulación de inversiones sin demasiadas explicaciones.

Mientras tanto, y por ahora, tenemos al Rey, que cuando se pone en su papel de Jefe del Estado español, pone sujeto, verbo y predicado en su justo orden. No estaría de más que el pasajero gobierno de Pedro Sánchez, ya de salida (o no), apueste fuerte por la causa de la unidad de España, sin miedos, ni medias tintas y sin demoras.