Remanso de genialidad gracias a las minervas

9 Feb

El Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia acoge La palabra pintada, una esplendorosa exposición sobre la edad de plata de la cultura española, centrada en sus publicaciones y pinturas.

Cuando Don Quijote elogiaba la edad de oro y los siglos dichosos, ignoraba Miguel de Cervantes que el Siglo de Oro llevaría ese lustroso apelativo, en buena parte por lo bien que se le daba la pluma.

¿Conocían los poetas españoles de los años 20 y 30 del siglo pasado que estaban forjando con sus versos la edad de plata de nuestra cultura? Si acaso, Juan Ramón Jiménez, a quien le chiflaba lanzar rayos a los pobres mortales desde su Olimpo. Y si caían fulminados a la primera, mejor.

Pero no podemos abandonar el Olimpo porque allí habita la diosa romana Minerva, la protectora de las artes y el nombre elegido para unas máquinas de impresión que fueron los utilitarios de la tipografía. Las minervas eran pequeños artilugios que hicieron volar, todavía más alto, la imaginación de poetas y editores de esa España en auge. El chute de creatividad puede disfrutarse con todo detalle en la exposición La palabra pintada. Minervas de la vanguardia 1919-1939, en el Centro Cultural María Victoria Atencia, de calle Ollerías, organizada por la Fundación Unicaja, la Diputación de Málaga y el Centro de la Generación del 27.

Se trata de una muestra que no desentonaría ni en la Residencia de Estudiantes ni en la Fundación March de Madrid, por la calidad de las piezas y su doble propuesta: la fiesta creativa y tipográfica de las revistas y publicaciones literarias de la época, gracias al derroche de talento y la pequeña ayuda de las minervas, y en otra sala, la poco conocida fusión de pintura y poesía de la Generación del 27.

Así que prepárense para conocer los dos únicos números de la revista Gallo, promovida por un tal Lorca y sus amigos para resucitar Granada y la furibunda respuesta literaria: El Pavo, una hoja volandera (qué bien suena frente a un flyer) que ponía a parir al Gallo y que también fue escrita por Lorca y cía.

Una carta de Ramón Gómez de la Serna con el vanguardista anagrama del Café Pombo, otra de Manuel Altolaguirre a Benjamín Palencia; el pez saliendo del agua, símbolo de la revista Litoral; un bodegón de Juan Gris pensado para la revista malagueña; la onírica portada de Hollywood, el libro del poeta peruano Xabier Abril; revistas que salían a la calle con nombres tan sugerentes como Mediodía, Isla o Ardor; Lorca, al piano con la Argentinita; un paisaje surrealista, casi daliniano de José Moreno Villa; ese fascinante retrato de Adriano del Valle que inmortaliza a José Caballero con una libélula en el ojo…

Visitar La palabra pintada es sumergirse en una ola de genialidad artística que no se ha vuelto a repetir en España, donde, si buceamos en el actual diario de sesiones del Congreso, constataremos que muchas de sus señorías, lejos de añorar la edad de plata, profundizan en la Edad del Bronce, la de la bullanguera lucha cuerpo a cuerpo.

En calle Ollerías encontrarán un remanso de paz y genialidad. Gracias, Minerva.

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