La plaza de la antigua estatua descabezada

3 Dic

A dos pasos de la Tabacalera se encuentra la barriada de Torres de la Serna, construida en los años 40 para acoger a los trabajadores de esta fábrica, que en nuestros días acoge el magnífico Museo del Automóvil, mientras que en el espacio que ocupaba el Museo de las Gemas hoy tenemos el salón de los pasos perdidos.

Sin duda, el rincón más bonito de Torres de la Serna es el que antes se llamaba la plaza Sauceda y hoy lleva el nombre del desaparecido dirigente vecinal de Huelin Manuel Martín Molina.

Si ustedes quieren ver una plaza bonita de nuestra ciudad y además poco concurrida, este es el sitio. Se encuentra en el lateral izquierdo de la antigua Tabacalera y se trata de un espacio muy bien aprovechado con un lustroso parque infantil, dos campos de deportes, y todavía queda espacio para paseos y jardines.

Abundan las palmeras, chefleras, jacarandas y también se alza, con su coraza de púas, algún que otro palo borracho.

El contraste de las casas blancas de Torre de la Serna con este pequeño vergel, sobrevolado casi siempre por indiscretas cotorras argentinas, es precioso y nos hace dudar de que en los últimos días estemos surfeando sobre una ola de frío.

Lo único que no pega ni con cola es la estatua a Carlos Rein, que también da nombre a la calle lateral de la Tabacalera y que posiblemente es la peor estatua erigida en Málaga en los últimos cien años. El consuelo para los egos inflamados es que, está tan mal hecha y en tal mal estado, que en realidad puede representar a cualquiera de nosotros, tales son sus rasgos (descascarillados) tan poco definidos, algo que no es culpa de don Carlos.

No sabemos si un homúnculo vándalo o quizás un inconoclasta, fue quien descabezó la estatua en 2004, y la dejó como Sleppy Hollow. Los vecinos dieron por desaparecida la testa pero la conservaba el distrito, que al año siguiente la repuso.

La estatua recuerda -es un decir- al ministro malagueño de Agricultura, responsable de la construcción del silo del puerto y además, estuvo a cargo del Servicio Nacional del Cultivo de Tabaco, lo que explica el homenaje junto a la fábrica.

Y algo que acrecienta la poca prestancia del busto es que no hay placa alguna, así que bien puede ser una estatua al funcionario desconocido.

Con la salvedad de esta truncada obra artística, la plaza dedicada a Manuel Martín Molina es uno de esos rincones escondidos de Málaga que merece la pena visitar.

El mulo

Hace casi una década que en la calle La Caramba, muy cerca de la gasolinera de Alaska, un muro antes blanco e impoluto se encuentra bellamente tapizado por mil y un grafitis, hasta el punto de que muchos dudan de si no se trata de una obra de Pollock.

Pero hace unos días, lejos de mejorar la situación, un indómito mulo del grafiti ha escrito en gigantescos caracteres la palabra COZ, tapando buena parte del resto. Nunca antes una palabra había resumido tan bien el bello arte de ensuciar las paredes.

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