Segunda oportunidad para las acacias

30 Oct

A comienzos de este mes hablamos de la alarmante desertificación del paseo de las Acacias, una calle del Valle de los Galanes que da nombre a la playa las Acacias, entre las playas del Palo y Pedregalejo y que gracias a la desidia municipal de muchos años, sólo cuenta con tres ejemplares de acacias (en realidad, falsas acacias o robinias, un árbol de origen americano que el francés Jean Robin trajo a Europa cuando Cervantes escribía El Quijote).

A comienzos del verano, el departamento municipal de Parques y Jardines taló tres ejemplares porque estaban en mal estado, así que esta vía, que llegó a estar cuajada de estos árboles se quedó compuesta y sin novio, con sólo tres robinias aguantando el chaparrón (y para colmo, sin llover en meses).

Quienes conozcan este árbol sabrán de su belleza. En primavera nos regalan un racimo de flores blancas, en contraste con su tronco negro y nudoso, que parecen cera al tacto y que los niños antiguamente comían con delectación (a algunos las flores les saben a queso).

El panorama empeoró este otoño porque el Ayuntamiento colocó en el hueco dejado por el trío de las también llamadas acacias de flor blanca varias farolas, cerrando la oportunidad de replantar más ejemplares.

Pero ahora, por boca del responsable de Parques y Jardines, Javier Gutiérrez del Álamo, hemos sabido que el Ayuntamiento ampliará la acera para colocar más robinias, así que, aunque se trate de una modesta noticia botánica, algo compensará al lector que, tal día como hoy, seguramente leerá la consabida información sobre lo mal que va la economía o sobre las soflamas patrióticas al otro lado del Ebro (dos temas polémicos pero bastante cansinos).

Si la intención de nuestro Consistorio es mejorar el triste panorama de un vergel venido a menos, aquí van las felicitaciones de este firmante. Dentro del gris panorama que nos rodea, regalemos belleza la próxima primavera.

Dependencias

No sólo los cargos políticos pasan a mayor gloria a la velocidad del sonido, también hay sedes administrativas que de ser esa expresión tan manida, el centro neurálgico de una ciudad, cuando les llega la hora se convierten en reductos perdidos del laberinto administrativo.

Eso es lo que ha pasado con la antigua Gerencia de Urbanismo en la calle Palestina. Con la nueva sede y acristalada sede, propia de un nuevo rico, que el Ayuntamiento ha montado (derrochado) en El Bulto, las dependencias municipales acogen entre otras cosas el llamado Servicio Integral de Atención a la Ciudadanía (lo de integral es un latiguillo presincindible aunque muy en boga, porque uno siempre espera que le atiendan del todo y no que le dejen con la palabra en la boca, lo que sería un servicio parcial).

Otro de los recovecos administrativos que acoge es el Servicio de Calidad y Modernización. En este caso, llama la atención que un servicio con semejante nombre ocupe un espacio tan poco moderno.

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