Peticiones en contra de la más pura lógica política

5 Feb

IRA CELTIBÉRICA: Lea usted esta pintada y saque conclusiones. Es mejor poner tierra de por medio con el ciudadano cabreado que expresa su ‘ira celtibérica’ contra la Aena. Lo que en un principio es un derroche prototípico de cabreo patrio, ese que también se suelta contra Hacienda o contra el árbitro, se tuerce al final, cuando el dolido autor de la pintada recomienda a una banda integrista que haga de las suyas. Lamentable final. foto: ARCINIEGA

IRA CELTIBÉRICA: Lea usted esta pintada y saque conclusiones. Es mejor poner tierra de por medio con el ciudadano cabreado que expresa su ‘ira celtibérica’ contra la Aena. Lo que en un principio es un derroche prototípico de cabreo patrio, ese que también se suelta contra Hacienda o contra el árbitro, se tuerce al final, cuando el dolido autor de la pintada recomienda a una banda integrista que haga de las suyas. Lamentable final. foto: ARCINIEGA

Los romanos prohibían por ley arrojar basura a la calle. La medida fue muy sabia, dado que las grandes urbes del imperio romano se caracterizaron por acoger ‘en su seno’ todos los detritos de las casas.

A pesar del sistema de alcantarillado de algunas de estas ciudades, por las descripciones de los escritores clásicos las ciudades romanas eran famosas por recibir en la vía pública todo tipo de detritos, sin olvidar el producto de unas ollas llamadas ‘caccabulae’ que eran usadas en momentos de apremio (el nombrecito ya da una pista del contenido).

La milenaria tradición de arrojar basura a la calle, convirtiendo la vía pública en un estercolero, se ha seguido con mucho entusiasmo en Málaga, una ciudad netamente romanizada.

Famosas son las estampas de estos vecinos insolidarios que por ejemplo en Monte Pavero alguna vez que otra lanzan el producto de sus desvelos, que queda despanzurrado a pocos metros de los contenedores.
También ha habido quejas de este tipo en La Palma. Y en todo caso, también se da por válida la práctica incívica de soltar la basura al pie de la calle (‘a pie de calle’ dicen los políticos cursos), sin necesidad de estar en lo alto del Monte Coronado.

El problema de la ‘suelta’ de porquería casi al nivel del mar lo encontramos en la calle Eresma, a espaldas del bloque número 8, justo al lado de la capillita de la Virgen del Carmen de la que este periódico informó ayer.
Ángeles Amparo es una vecina de esta zona que explica que, desde el año 97, los vecinos llevan pidiendo al Ayuntamiento algo completamente alejado de la ‘lógica política’, pero sus razones tienen:?la desaparición de un jardincito.

La acumulación de porquería es tal, que los vecinos llevan los últimos 13 años solicitando que la zona verde haga mutis por el foro.
Poco ‘solaz’ puede encontrar uno en un jardín-escombrera. Y?ciertamente, la porquería no se ha acumulado por arte de magia. Las personas que sin ningún reparo han ‘largado’ botellas, envases, plásticos y objetos más propios de una ‘caccabulae’ tienen nombres y apellidos.
El incivismo está latente dos mil años después, por eso reclaman que el Ayuntamiento complete el asfaltado de este patio trasero, que ya tiene una zona acementada (y libre de basuras).
Ya que nadie disfruta del jardincito, que los niños puedan jugar en el ex-jardín.
En efecto, a cualquier político esta petición le suena rara, pero las circunstancias mandan y no parece la mejor opción seguir fomentando los ‘tiros libres’ de basura.

Franceses
No se extrañen si se encuentran hoy con personas vestidas con uniformes de tiempos napoleónicos. Hasta el domino imperará esta moda dado que la asociación Teodoro Reding está conmemorando los dos siglos de la invasión francesa. Para saber más de este asunto, uno de los mejores libros es ‘Teodoro Reding en la España de su tiempo’ del ex concejal de Cultura Andrés Oliva.

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