¿Última oportunidad?

12 Mar

Confieso que desde hace tiempo el mes de marzo se me hacía largo. No sé si era eso de venir de un febrero corto, que hay veces que toca Semana Santa o no, pero el mes de marzo hay ocasiones que resulta incómodo de digerir. Supongo que algo así tiene que estar experimentando el Unicaja en esta temporada. Que si la Copa del Rey, que si el parón, que si las «Ventanas», que si las lesiones, que si el play off de Eurocup… de todo un poco, pero muchas circunstancias que hacen junto al estado de ánimo que muestra el conjunto de Luis Casimiro Palomo que la confianza y la fiabilidad del mismo estén en tela de juicio.
Es muy complicado quitarse de la cabeza el partido del pasado viernes, el que pudo dar la clasificación para la semifinal europea y creo que no es justo hablar de oportunidad perdida, porque en lo que llevamos de eliminatoria, creo que los alemanes de Aíto García Reneses han sido superiores. El equipo de Málaga ha sido mejor en momentos puntuales que le sirvió para ganar en Berlín como colofón a una gran segunda parte, pero si el pla yoff ante los alemanes fuera un combate de boxeo, diría que a los puntos ellos son los que van por delante.
La mejor noticia de todo esto es que mañana, cuando el balón vaya al aire, ambos equipos tienen las mismas posibilidades. Se pueden hacer las lecturas que se quiera sobre si mentalmente los berlineses están por delante, pero también es correcto pensar que la presión de tener que rematar en casa, ante los suyos, está obligatoriamente sobre los Luke Sikma, Peyton Siva y compañía. Puestos a pensar en positivo, si la victoria es el resultado del miércoles, Unicaja accedería a semifinales de la Eurocup y seguiría optando a llegar a la final. Si por el contrario no es así, podría darse el caso que el equipo de Málaga diera por cerrada la posibilidad incluso de jugar en Euroliga la temporada que viene.
Aunque estamos acostumbrados a que todo esto puede cambiar si a Jordi Bertomeu le viene bien, a día de hoy, la posibilidad que hay vía Liga ACB para acceder a la primera competición continental (ya saben, eso de ser el primer equipo de la liga que queda tras los que tienen la nunca valorada, ahora envidiada y por mucho tiempo añorada Licencia A, FC Barcelona, Real Madrid y Baskonia), se disipa si en la Eurocup vencen Valencia Básket, Morabanc Andorra o el mismo Unicaja, ya que no habrá cinco representantes ACB en la temporada 2019/2020. Por lo tanto, aunque el abogado catalán haya dicho muchas veces que el campeón español siempre jugará la Euroliga, la calificación de nuestraLiga baja al nivel de tantas otras como la israelí, la lituana o la italiana, en la que ni siquiera el triunfo absoluto da la felicidad de la clasificación.
Habría que pensar hacia dónde va todo esto y si hay un modelo en puertas que pueda dar cierta solidez a los proyectos de los clubes. Todo esto recordando el calvario que está sufriendo una entidad como Herbalife Gran Canaria en su primera aproximación a la élite. La distancia es cada vez mayor, no sólo entre los de Euroliga y el resto, sino dentro de la primera competición, los que detentan la Licencia A permiten cuentos de hadas de muy mala gana y no más de una vez, por eso, ante la ambición lógica de cualquier persona o cualquier entidad que quiera abrirse paso hasta la cima, habrá que pensar si lo mismo los codazos de los que están arriba y tienen el sitio guardado desde hace tiempo, no van provocar más que caer, despeñarse, porque seguro que no van a permitir que se les trate de tú a tú. Y quien manda lo que hace sólo es traducir las órdenes que le transmiten.

¿Quo vadis?

26 Feb

Aparte de la decepción de la Copa del Rey, estaba claro que este parón le venía fatal al Unicaja. Recordando a mi amigo José María Martín Urbano, el estado de ánimo del equipo está en el que le ha conferido el último partido. Así pues, ni Pérez Pérez ni el Real Madrid ni Jordi Bertomeu apagando fuegos con gasolina, remontar el vuelo ha de ser obligatorio para los de Los Guindos. Se puede poner uno en modo «sí se puede», animando para seguir adelante y aguantar hasta que los lesionados vuelvan, ser pragmático y hablar del cierre del mercado en la Eurocup, que no permite fichar y que además el play off ACB está lejos.
Todo esto no es sino algo repetido y conocido. Diría incluso que esperado. Algo que aún sin haber aparecido las lesiones nos hemos acostumbrado a oír, disfrazado tras el mantra «el mercado está muy difícil», alterar la plantilla durante la temporada es algo que da tanto miedo que no hay quien lo asuma. Es más, cuando se hace, la autoría es un secreto que, en la línea de todo lo que rodea al club, nunca se desvela. No es sino la enésima muestra del ADN del club, que aún teniendo el mejor propietario y el mejor patrocinador que se pudiera haber pensado, no sé qué camino quiere tomar.
¿Alguien lo sabe? Si es así, que me digan el objetivo real del club. ¿Volver a la Euroliga?, recuerdo haber oído a todos los presidentes desde la gloriosa época de Ángel Fernández Noriega hasta el actual Eduardo García apostar por estar arriba en todas las competiciones, pero la situación del club entre ambos dirigentes ha cambiado sustancialmente en presupuesto, objetivos, estatus y situación. Al presidente García sí que le reconozco la autoría de decir que «se acabó la época en la que el entrenador mandaba en el club», pero, como ocurrió tantas veces, si el entrenador ha sido interviniente activo en la confección de plantilla y la estructura del club ha sido cuando los éxitos han llegado a Málaga.
Sé de sobra que el experimento del director general en la figura de Berdi Pérez no salió como se esperaba, pero lo que no sé es qué se pretendía. Que este club, que se supone pretende pelear y codearse otra vez con los mejores del continente, tenga tan poca gente profesional del baloncesto en su organigrama es digno de estudio. Enfrentarse a los demás equipos en los despachos limitando el conocimiento del entorno deportivo sólo a Carlos Jiménez y al entrenador que toque me parece una oportunidad muy alta de caer en las garras del agente de turno. Aunque en España tenemos cosas como el portal de transparencia de varias administraciones públicas, en el Club Baloncesto Málaga la política de comunicación es una asignatura aún pendiente.
Se supone que el portavoz del club es Carlos Jiménez, pero sus declaraciones habituales prácticamente se saben de antemano. El mutismo es tan habitual que lo que se sabe del club no son sino conjeturas filtradas a los medios más o menos afines -a veces desde dentro, a veces por parte de los implicados-, pero lo cierto es que el portavoz del club, más que anunciar, lo que hace es confirmar cosas que la prensa o la radio publican.
En las categorías inferiores, tras haber pasado por épocas con proliferación de extranjeros, y con un equipo vinculado a punto de jugar el ascenso a la ACB, se ha pasado a que pese autonombrarse un «club de cantera», los chicos ven mejor marcharse a EEUU, y aquí hay un abismo mayor aún que en los tiempos de ganar la ACB o jugar la Final a Cuatro de la Euroliga. Hace no mucho, el expediente Euroliga se dominaba de una forma notable, aún sin estar entre los mejores, pero en el recuerdo se palpaba cierto hartazgo, como si el premio de estar ahí arriba fuera más un castigo que una recompensa. Además al resolverse digna de un guión de Walt Disney, se hace creer en la práctica que es mejor jugar en la Eurocup para ganarla cada vez que se juegue y así conseguir la Euroliga, porque sólo jugar y competir en la Euroliga parece que sabe a poco.
La realidad dice que en la época moderna sólo resisten los dos equipos futboleros y el Baskonia. Los vascos han unido a su fiscalidad la fusión más o menos cierta del Deportivo Alavés, y ya se sabe todo lo que mueve el fútbol. De hecho, los otros dos equipos de Licencia A en Europa no tienen problema alguno en generar déficits gigantescos sin problema alguno. Es más, con las últimas declaraciones del «encargao» (lo de CEO es un esnobismo más) parece que la competición va a seguir adaptándose a lo que le pidan los grandes. El problema está en que no sólo no se ha acortado la distancia con los tres mencionados de arriba, sino que los demás se han acercado y yo diría que alguno ha superado al club malagueño y ocupa el lugar que antaño se ocupaba casi de forma obligatoria.
Todo ello es conocido, pero sigo oyendo el mismo mensaje que había cuando se peleaban y conseguían fichajes como Jorge Garbajosa o Marcus Brown, y ahora se nos hace creer que el objetivo es similar, cuando en realidad si viene un equipo de Euroliga se lleva a cualquier jugador del equipo. Si fuera algo similar, habría muchos incumplimientos año a año. Salvo el milagro Eurocup, y creo que si la situación ha cambiado, tendría que haberse modificado el mensaje y expresar el deseo real. Y así verbalizar hacia dónde se quiere ir.

Soluciones muy necesarias.

19 Feb

Si eres aficionado al baloncesto y eres malagueño, obligatoriamente tienes una buena relación con la Copa del Rey y, por ende, con Zaragoza. Seamos francos, aunque aquí estemos muy a gusto dándonosla de la élite de nuestro deporte y todo eso, lo único que hay cierto es que fue una bonita historia pero que los años de oropel y de estar en la cima ya van quedando lejos. Y lo peor de todo es que el cénit parece que se alcanzó y que el ciclo ganador puede tener un momento de gloria, pero más por acertar puntualmente que porque la estructura y la situación real consiga llevarnos al éxito.
Seamos honestos, más allá de la edición de Zaragoza en 2005 y de la de Madrid en 2009, la relación del Unicaja con la Copa del Rey es de un sopapo tras otro. Quizá me podrían decir que tampoco hablamos de un grande, pero ya que ni mucho menos es un club modesto, al menos, entre las aspiraciones (no sé si reales o no), o lo que se nos lleva vendiendo desde que recuerdo, me parece realmente poco bagaje sólo dos finales del torneo desde hace más de treinta años.
No sé si estamos condenados a repetir una y otra vez la historia. Y como no puede ser de otra forma, el año que viene, en nuestra ciudad pretenderemos que nuestro equipo sea candidato sí o sí a pelear por el título (al menos no habrá que pelear por estar entre los ocho primeros clasificados). Y volveremos con la letanía de lo bonito que es el torneo y la ilusión que nos hace vibrar nuevamente esperando ver la mejor versión del Unicaja… ojalá sea así y se modifiquen algunas cosas.
De las veinte últimas finales, nueve las han protagonizado los de siempre. Es decir, FC Barcelona y Real Madrid, pero de las últimas diez, siete de ellas pudieran haber sido de fútbol, con lo cual hablamos siempre de lo mismo. Si esto cambiara me parecería una muy buena noticia. Yo además le añadiría un balón que no pareciera una pelota de playa publicitaria, pero tengo mis dudas. Sobre todo, porque la única modificación que veo es la brecha cada vez mayor que hay entre los equipos de Euroliga y el resto. Y lo del balón es hacernos comulgar con esa rueda de molino que dice que el baloncesto está en constante evolución, aunque sea a costa de cosas que están bien y funcionan, y desde luego, ni mucho menos mejoren a lo anterior (lo de las mangas de la equipación del Unicaja, también podría servir).
En este último certamen, nuestro equipo creo que me ha dejado la peor sensación que recuerdo últimamente, sólo superado por los momentos en los que no ha participado. Ni mucho menos pensaba que los de verde fueran favoritos. Ahí está lo que publiqué en su día, pero lo que tampoco se puede es ir de víctima frente al único cabeza de serie que no es de Euroliga y al que casi duplicas en presupuesto. El problema es que a la hora de la verdad no hubo ningún momento en que el equipo diera la mínima señal para poder creer en él y dejó señalados a muchos de los integrantes del plantel, y aún queda muchísima temporada por decidir. Si a todo esto se le une la lesión de Jaime Fernández es para maldecir el viaje a Madrid.
Y ahora, ¿qué decimos? Pues yo sólo puedo decir que ojalá los que tan mal lo han hecho en muchos momentos sean capaces de arreglarlo en lo que queda. A pesar de las ausencias que tiene el equipo (al igual que el resto) y lo que en un principio arrancó bien, tenga una buena resolución.
La Copa del Rey de 2019 se recordará en Málaga por lo mal que estuvo nuestro equipo y en toda España por el follón tan monumental que se montó gracias a los árbitros. Aunque estando presente Pérez Pérez es tan natural como un caballo que galope. Ojalá esto sirva para que la ACB dé un golpe de timón real y modifique las estructuras y las formas que no funcionan desde hace bastante tiempo. No sólo son los árbitros que han ido perdiendo nivel, sino que todo lo bueno que tiene disfrutar de los dos equipos futboleros cansa y supedita tanto la competición que rectificarlo parece imposible. Mientras tanto, Jordi Bertomeu debe estar frotándose las manos ante un posible cisma de los poderosos con respecto al resto. La excusa de la injusticia ahora se pone del lado madridista, sin importar que el clamor victimista estaba segundos antes en la acera contraria. Y mientras tanto, el planteamiento pasa porque el resto del mundo siga sufriendo de lo cotidiano lo que a ratos sufrieron los grandes en Madrid.
Nuestro deporte es tan grande y tan bonito que lleva mucho tiempo resistiendo, pero en justicia urge arreglar todo esto. Lo lamentable es que necesiten reventar los grandes para que se tome conciencia de la necesidad de soluciones, algo que no sólo es a nivel general, sino que por aquí también habría que aplicar en lo particular.

Otra Copa llena de ilusión

12 Feb

Aviso: la cantidad de información que hay que digerir antes de ver partidos en la Copa del Rey puede empacharte. Por parte de la misma ACB, la página web satura a los medios de comunicación, separándote y diferenciándote sustancialmente lo que hacen los equipos tanto en Liga como en el torneo del KO. Aunque se enfrenten los mismos que hace un par de días parece que la transformación tan grande que se sufre de hoy para mañana es crucial cara a las batallas que eso sí, por lo que terminan decidiendo, son únicas.

Casi nos sabemos de memoria el cuadro de enfrentamientos, aunque tengamos ese mensaje tan políticamente correcto de «no hay enemigo pequeño», «hay que sudar la camiseta» o «los partidos duran noventa (cuarenta) minutos»; no hay que perder de vista que, aunque Unicaja no acuda como cabeza de serie en el momento del corte para el sorteo, al equipo de Málaga le tocó en suerte el mejor o quizá el único de los cuatro de arriba que no supone a priori ir a Madrid con la derrota en la mente. Que el rival tendrá menos nombre que FC Barcelona, Real Madrid y Kirolbet Baskonia, pero el Iberostar Tenerife es un equipo tremendamente duro, que en Málaga venció de manera contundente, con momentos de paseo frente a los cajistas y que, inconscientemente, el tener de rival a los de Luis Casimiro Palomo le ha servido para activarse a la hora de no confiarse en para el encuentro de cuartos.

Aparte de la distinción que se hace para la Copa del Rey, torneo que por muy conocido que sea siempre es el más propicio para una sorpresa y que sin ir más lejos, en el último certamen vio cómo ganaba el que llegaba en peor momento de forma y con entrenador nuevecito, así que un Unicaja con dudas, con peligrosos momento de siesta durante los partidos y con momentos de solidez mostrado con cuentagotas, sigue teniendo sus opciones.

Si recapacitan sobre lo escrito hasta ahora, no he mencionado en qué momento anímico llegan cada uno. Y la mala noticia es que el Unicaja no va a jugar en Málaga, pero la buena es que, contrariamente a lo que estábamos acostumbrados por estos lares, la resolución de partidos en los últimos instantes parece que hasta se puede recordar con una sonrisa. Ahora bien, pensar que esta capacidad es tan inherente ahora como la temporada pasada era cerrar el rebote es un error brutal. Me preocupa que la cuestión defensiva tiene tras de sí un cúmulo de justificaciones pero adolece de momentos incómodos, porque cuando veo defender a este equipo resulta especialmente bonito ver lo rápidos de manos que son algunos de la línea exterior, pero la eficacia de dicha defensa no lo sitúa entre los mejores,. Porque para defender bien hace falta una solidez y una contundencia que necesita más de un recordatorio entre los integrantes del plantel cajista. En lugar de salir como configuración básica, pero es lo que tiene este equipo, aunque da la impresión que la mejor versión está pendiente de acudir.

Lo cierto es que el equipo, aún con las ausencias tan señaladas y que no están resueltas todavía, debe estar en un momento anímico alto e importante, con la moral que le dan las últimas victorias en Liga ACB resueltas sobre la bocina final. Además, también con una dosis de suerte importante ha recuperado la cuarta plaza tras las inesperadas derrotas caseras del Canarias ante San Pablo Burgos y de Valencia Básket ante Monbús Obradoiro. Ahora sólo falta que tenga la durabilidad suficiente para poder resolver ese objetivo inmediato que es la Copa del Rey.

Si el jueves, como todos queremos, Unicaja ventila convenientemente el primer envite contra el Iberostar Tenerife, habrá tiempo de hablar de una semifinal ante Valencia Básket o FC Barcelona, algo que a día de hoy sólo es una hipótesis o más bien un deseo. Los momentos de realidad me dicen que la situación del equipo obliga a acertar con los objetivos, siendo todo lo exigentes que la historia, el presupuesto y la situación actual requieren. Pero sobre todo siendo justos, ni especialmente complacientes por tener unas victorias en la Liga Regular que al paso de los meses pueden quedar sólo en un bonito recuerdo estéril cara a la clasificación. Ni elevando el nivel de la exigencia hasta el desencanto reclamando títulos que ni mucho menos son una constante en la historia –ni reciente, ni antigua- de este club. Eso sí, que el viaje a Madrid cara al próximo torneo ha de estar lleno y basado en la ilusión y las ganas de triunfar entra dentro del mínimo exigible. Como sé que desde la afición eso se da por descontado, ahora sólo falta que los autores lo ejecuten en la cancha. Mucha suerte y a por ellos.

La victoria de la nostalgia.

5 Feb

Me pasa con algunos recuerdos, no sé si achacárselos a simples actos de memoria o a furibundos ataques de nostalgia, con esa añoranza de tiempos pasados que termina echándonos canas encima. Puede ocurrir con el baloncesto, con el cine, con la música, con multitud de aspectos. En concreto, en la música, reconozco que tengo algunos «grupos-tributo» a los cuales me gusta seguir. En el panorama nacional, «Iberia Sumergida», que versionan a «Héroes del Silencio» y a nivel local a «Chili Pepes Tributo» (que suenan casi como Red Hot Chili Peppers gracias a un guitarrista buenísimo, digno seguidor de John Frusciante) y «Mr.Proper», los cuales no se centran en un grupo, sino en dar un toque personal al pop nacional de hace un tiempo.
Este fin de semana tocó pasarlo bien con estos últimos y como suele ser habitual, la noche del sábado tuvo alegría, buen ambiente y, sobre todo, mucho disfrute, una constante cada vez que los veo. Podría haber dado por bueno ese momento de nostalgia, pero con el partido del domingo, uno de los enfrentamientos clásicos en la memoria colectiva, el estado de la cancha -con una entrada de las que hacía bueno el viejo Ciudad Jardín- y del equipo del Unicaja, disminuido de efectivos, con dudas en su rendimiento y con la sombra de una racha negativa en puertas hizo que recordara momentos pasados.
Tengo muy claro que este Unicaja no es el de antes. Ni mucho menos el Caja de Ronda de los 80, por suerte para todos. El presupuesto, el estatus, y los objetivos están mucho más arriba, pero tampoco pierdo de vista que no es ni mucho menos la época dorada que se atravesó hace un tiempo, los equipos futboleros están más lejos y hay otros rivales tanto en España como en Europa que caminan varios pasos por delante, a pesar de la pelea que se pueda poner en práctica.
Ya es sabido cómo discurrió la tarde del domingo y cómo se resolvió, con la épica de la victoria en la prórroga, ganando dos veces al Real Madrid como tituló Fali Guerra en estas páginas y superando el «no-error» en el tiro libre del final de Dani Díez. No sólo fue eso, fue meter todos los capítulos de pena y llanto ante un rival que, a ratos, fue muy superior y terminar viniéndose arriba con mucha paciencia. Sin desesperarse por no tener cerca el triunfo y consiguiendo vencer en un tiempo extra que hizo por momentos que el recinto cajista pareciera Parcemasa por el frío que entraba, el silencio de derrota de la grada y el helor que invadió a los protagonistas. Pero al final, la lucha dio sus frutos y como al fin y al cabo la victoria estuvo ahí para el que la deseó con más fuerza, al Unicaja el partido se le hizo menos largo que al Real Madrid y se consiguió un triunfo de esos de los de antes, de los nostálgicos.
Siendo sensatos, el partido tenía una importancia justa. Lo que realmente es crucial es –por este orden en el tiempo-, la Copa del Rey y el play off de la Eurocup. El equipo de está en quinta posición empatado con Iberostar Tenerife (cuarto) y Valencia Básket (sexto) y parece que la competición está ahí, aunque no puede dormirse frente al próximo rival en ACB, el BAXI Manresa, pero el expediente ACB crecerá en importancia más adelante.
Hay que poner en su situación real la victoria, disfrutar en el imaginario el encuentro del domingo y regodearse lo justo, sin dejarse llevar, porque en muy poquito tiempo podemos estar hablando de los mismos problemas y de fallos similares, y no debemos perder de vista el rendimiento de ciertas piezas que son las que tienen que rendir ahora, aunque el partido se pudiera parecer a los de antes.
Ni Rafa Vecina ni Nacho Rodríguez van a venir a abanderar el espíritu del equipo. Aunque tengamos en la grada algún seguidor de esos grandes baloncestistas que son Cristiano Ronaldo o Karim Benzema (?), esto o lo revitaliza la gente que está ahora -o sea, equipo y afición-, o simplemente será un ejercicio de nostalgia recordando el pasado. No es que me parezca mal recordar lo bueno que hubo en su momento. Aún me quedo absorto con el baloncesto de Dejan Bodiroga, Nikos Galis, Mirza Delibasic o Larry Bird, pero no quiero que tanto recuerdo lastre el progreso. Y, como dosis de nostalgia, de vez en cuando me doy un concierto de «Mr. Proper» con mis amigos, y es un rato pasándolo bien.