Otra Copa llena de ilusión

12 Feb

Aviso: la cantidad de información que hay que digerir antes de ver partidos en la Copa del Rey puede empacharte. Por parte de la misma ACB, la página web satura a los medios de comunicación, separándote y diferenciándote sustancialmente lo que hacen los equipos tanto en Liga como en el torneo del KO. Aunque se enfrenten los mismos que hace un par de días parece que la transformación tan grande que se sufre de hoy para mañana es crucial cara a las batallas que eso sí, por lo que terminan decidiendo, son únicas.

Casi nos sabemos de memoria el cuadro de enfrentamientos, aunque tengamos ese mensaje tan políticamente correcto de «no hay enemigo pequeño», «hay que sudar la camiseta» o «los partidos duran noventa (cuarenta) minutos»; no hay que perder de vista que, aunque Unicaja no acuda como cabeza de serie en el momento del corte para el sorteo, al equipo de Málaga le tocó en suerte el mejor o quizá el único de los cuatro de arriba que no supone a priori ir a Madrid con la derrota en la mente. Que el rival tendrá menos nombre que FC Barcelona, Real Madrid y Kirolbet Baskonia, pero el Iberostar Tenerife es un equipo tremendamente duro, que en Málaga venció de manera contundente, con momentos de paseo frente a los cajistas y que, inconscientemente, el tener de rival a los de Luis Casimiro Palomo le ha servido para activarse a la hora de no confiarse en para el encuentro de cuartos.

Aparte de la distinción que se hace para la Copa del Rey, torneo que por muy conocido que sea siempre es el más propicio para una sorpresa y que sin ir más lejos, en el último certamen vio cómo ganaba el que llegaba en peor momento de forma y con entrenador nuevecito, así que un Unicaja con dudas, con peligrosos momento de siesta durante los partidos y con momentos de solidez mostrado con cuentagotas, sigue teniendo sus opciones.

Si recapacitan sobre lo escrito hasta ahora, no he mencionado en qué momento anímico llegan cada uno. Y la mala noticia es que el Unicaja no va a jugar en Málaga, pero la buena es que, contrariamente a lo que estábamos acostumbrados por estos lares, la resolución de partidos en los últimos instantes parece que hasta se puede recordar con una sonrisa. Ahora bien, pensar que esta capacidad es tan inherente ahora como la temporada pasada era cerrar el rebote es un error brutal. Me preocupa que la cuestión defensiva tiene tras de sí un cúmulo de justificaciones pero adolece de momentos incómodos, porque cuando veo defender a este equipo resulta especialmente bonito ver lo rápidos de manos que son algunos de la línea exterior, pero la eficacia de dicha defensa no lo sitúa entre los mejores,. Porque para defender bien hace falta una solidez y una contundencia que necesita más de un recordatorio entre los integrantes del plantel cajista. En lugar de salir como configuración básica, pero es lo que tiene este equipo, aunque da la impresión que la mejor versión está pendiente de acudir.

Lo cierto es que el equipo, aún con las ausencias tan señaladas y que no están resueltas todavía, debe estar en un momento anímico alto e importante, con la moral que le dan las últimas victorias en Liga ACB resueltas sobre la bocina final. Además, también con una dosis de suerte importante ha recuperado la cuarta plaza tras las inesperadas derrotas caseras del Canarias ante San Pablo Burgos y de Valencia Básket ante Monbús Obradoiro. Ahora sólo falta que tenga la durabilidad suficiente para poder resolver ese objetivo inmediato que es la Copa del Rey.

Si el jueves, como todos queremos, Unicaja ventila convenientemente el primer envite contra el Iberostar Tenerife, habrá tiempo de hablar de una semifinal ante Valencia Básket o FC Barcelona, algo que a día de hoy sólo es una hipótesis o más bien un deseo. Los momentos de realidad me dicen que la situación del equipo obliga a acertar con los objetivos, siendo todo lo exigentes que la historia, el presupuesto y la situación actual requieren. Pero sobre todo siendo justos, ni especialmente complacientes por tener unas victorias en la Liga Regular que al paso de los meses pueden quedar sólo en un bonito recuerdo estéril cara a la clasificación. Ni elevando el nivel de la exigencia hasta el desencanto reclamando títulos que ni mucho menos son una constante en la historia –ni reciente, ni antigua- de este club. Eso sí, que el viaje a Madrid cara al próximo torneo ha de estar lleno y basado en la ilusión y las ganas de triunfar entra dentro del mínimo exigible. Como sé que desde la afición eso se da por descontado, ahora sólo falta que los autores lo ejecuten en la cancha. Mucha suerte y a por ellos.

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