Aprender a leer

22 Feb

Saber leer enseñará a pensar a nuestros jóvenes

En la era del hombre visual, la comprensión de lo que se lee es una herramienta en vías de extinción. La escuela básica está llamada a rescatar esa capacidad

Es urgente reelaborar la educación básica en, al menos, Andalucía, tal vez en toda la nación. Un gran porcentaje de los alumnos que ingresan en nuestras universidades son analfabetos funcionales, saben leer, pero no entienden lo que leen. Esto es especialmente grave, en carreras como la de Periodismo, donde saber leer y entender se les supone. Nuestra Comunidad Autónoma encabeza los índices de fracaso y abandono escolar en España. La cuestión es de tanta gravedad, que se acaba de anunciar un ‘plan de choque’ para ver si la enfermedad es erradicada. Ya lo dijo Víctor Hugo: “El porvenir está en manos de los maestros de escuela”.
      Saber leer y escribir es una cuestión básica. Es como la libertad, no basta con obtenerla, hay que aprender a conservarla y a desarrollarla. La lectura y la escritura son herramientas fundamentales del desarrollo intelectual. Este problema no es sólo, hoy en día, de la escuela, del sistema educativo, que también, sino que se entronca en la misma sociedad, donde los canales de comunicación de los jóvenes son eminentemente visuales, y cuando necesitan la palabra escrita en un SMS crean un lenguaje propio plagado de abreviaturas, donde, por ejemplo TKM, significa ‘te quiero mucho’, su improvisación es infinita en pro del mensaje corto, directo, encriptado por y para su uso exclusivo. Pero esas apócopes evitan el camino largo de la reflexión. Y si estamos formando alumnos que no saben pensar, flaco favor hacemos al desarrollo de la libertad.
      El consejero de Educación de la Junta propone a los Consejos Escolares que se duplique el horario de lectura a una hora, por tanto era, es de apenas media hora y que se preste atención a la expresión escrita y oral. Quien no puede escribir un concepto, una idea, un resumen de lo que ha leído, tampoco lo podrá hacer verbalmente. Leyendo se adquiere vocabulario, y por simple imitación se aprende a estructurar un discurso sencillo, pero correcto, entendible. Lo dijo Mario Vargas Llosa en la ceremonia del Nobel, si no hubiera leído con fruición no habría escrito nunca los textos que ha creado. No se trata de formar a premios Nobel de literatura, sólo nos conformaríamos con que entiendan lo que leen y puedan expresarlo con corrección.
      A la universidad llegan los mejores, se supone, pero su estado general es lamentable, cada año desmejoran. Hablamos de los futuros periodistas, que se les presume ya una cierta vocación, un interés por las letras en general. Cuesta involucrarlos en la lectura de la prensa escrita, que es su nutriente principal. Si se les deriva a lecturas académicas, cuya compresión es básica para su formación metodológica y teórica de la comunicación, la tarea es ingente. Al no haber adquirido el hábito de la lectura en su momento escolar, el esfuerzo es titánico. La universidad no puede solventarlo. A la Academia hay que llegar sabiendo leer, escribir y hablar, más allá de la simpleza de pasar los ojos por la letra impresa.
      Del homo sapiens al homo videns de Giovanni Sartori hay la inmensa distancia de un cambio de paradigma. Los medios de comunicación audiovisuales, expandidos por Internet, han impuesto una más alegre y simple manera de captar la realidad. No la verdadera, sino la fragmentaria, interesada, idealizada que tales medios difunden e imponen. Es más fácil ver que leer. Pero, viendo, la poderosa evocación de las imágenes hace que el pensamiento, la reflexión se adormezca, se obnubile, se apague. Leer significa lo contrario, despertar el pensar, acercarse a la meditación y, por consiguiente, penetrar en la realidad con mayores posibilidades de entenderla, de bregar con ella, de hacer que nos obedezca, en vez de ser una paja en el viento.
      Llegamos tarde a este ‘plan de choque’. De comenzar mañana, los resultados se verán a largo plazo. Es mejor tarde que nunca, desde luego, pero como en casi todas las cosas, los políticos siempre llegan con retraso.

Puro humo

15 Feb

El humo que nos envuelve

ERE, SOHO, SORTU, siglas que invaden los titulares. Animales varios: Faisán, lagartos. Insumiso del tabaco en Marbella. Y el espeso humo de la contaminación general.

Tomamos prestado el título de esta columna de hoy del escritor cubano, Guillermo Cabrera Infante, como metáfora del panorama que nos envuelve. El humo de la contaminación, que no deja ver el entorno con claridad y el del cohíba del asador marbellí, que le enturbia el entendimiento. Todo es confusión para el que interpreta la ley anti fumadores a su real entender y conveniencia. Fume usted, señor asador, pero no tueste al personal. Su local es suyo, claro está, pero es también un espacio público. Abra un club de fumadores, un sitio nebuloso, contaminado y feliz para sus socios. El marbellí, podría dejar que en su asador se esnife rapé, esa forma sin humo que tiene el tabaco. Ya lo dejó escrito Cabrera Infante, “Como las películas, los puros son el material de que están hechos los sueños”.
      Ere, Soho, Sortu, son abreviaturas que invaden los textos periodísticos en pro de esa necesidad de la contracción informativa. La importancia está en el significado del significante. El humo de la corrupción, ese cáncer de la democracia, se extiende por la geografía hispana sin respetar las fronteras autonómicas.
      Ere, aflora un botín de, al menos, 647 millones de euros repartidos entre personas afectos a la causa de cobrar sin trabajar, una loable costumbre y práctica andaluza mayormente, al parecer. El choriceo a gran escala durante casi una década. La cleptocracia instalada a sus anchas. Es una consecuencia, no la única, de permanecer más de dos décadas en el poder andaluz. Se comienza a pensar y actuar como si la cosa pública fuera el cortijo propio. En la cueva del despilfarro, siempre hay encargados de desviar partidas, recoger para el partido, distribuir prebendas, y cosas así. La mayoría no somos esos lagartos, que crearon un fondo oscuro donde meter la mano impunemente. Aunque no todos los reptiles reptan, estos de aquí son los que sí lo hacen, los que se han arrastrado tras el pago fácil de los que han repartido dinero a espuertas. El pasado domingo, El País publicaba un extracto del asunto: “Por el momento se ven tres tipos de actuación: la de una trama en la que están implicadas al menos 12 personas, urdida por el ex sindicalista de UGT y conseguidor Juan Lanzas, que se habría beneficiado, con la complicidad de las consultoras, del dinero de falsos prejubilados; la inclusión irregular de personas que cobran por un ERE distinto al que les corresponde, y que desde la Junta se considera una “chapuza”; y la de personas que sin trabajar en ninguna empresa fueron incluidas, supuestamente por orden de [Javier] Guerrero, entre las que figuran tres miembros del PSOE.
      Soho, un barrio degradado que se convertirá en el de las artes, dentro de unos cuatro años, según asegura el alcalde, es decir al final de su próxima legislatura que le otorgan los sondeos y, seguramente, el voto. Transformar un barrio, relativamente pequeño, formado por un triángulo entre el río que ríe y la plaza de la Marina, no parece necesitar un tan largo período de reformas. Un tortuoso camino de desencuentros está por delante. No todos los comerciantes que están allí, caminan por la misma acera. Por lo pronto, ya hay dos grupos más o menos enfrentados. Este Soho nada tiene que ver con el de New York o el de la city londinense. Es una idea atractiva, que depende mucho de los empresarios ya instalados, los que vendrán (¿vendrán?) y de los vecinos. El Ayuntamiento pone su parte: 1,5 millones de euros para los adoquines. El resto es cosa de los ciudadanos. Veremos.
      Sortu, otra nebulosa que arropa a los mismos que necesitan la cobertura municipal, un barniz de legalidad para seguir reclamando la independencia con el vocabulario de las balas. Utilizar los resquicios de la democracia para acabar con ella, un recurso suficientemente conocido en el mundo como para dejarse sorprender una vez más. Mientras tanto el caso Faisán, espera el telefonazo final. Total, puro humo.

Matar al mensajero

8 Feb
 

En tiempos de crisis, la libertad de prensa puede molestar mucho

La precariedad laboral del oficio periodístico, siempre cercado por los enemigos de la libertad de expresión, tiene un presente oscuro y un futuro incierto

Bajo el lema, ‘dignidad, libertad y futuro’ los periodistas andaluces se han reunido para reclamar su Colegio profesional. En Jerez de la Frontera, han puesto sobre la mesa la larga aspiración de constituir su Colegio, tal como ya tienen otras Comunidades Autónomas. Los consejeros de la Junta de Andalucía, Luis Pizarro y Mar Moreno, han anunciado allí que el asunto está muy cerca de ser una realidad. Aunque un Colegio de periodistas no será la panacea a todos los problemas de la profesión, sí proporcionará un marco jurídico más sólido para la profesionalización de este oficio tan cercado por el intrusismo y los ataques a la libre expresión.
      Parece insólito, a estas alturas, que desde el poder local se tomen represalias contra periódicos por hacer su trabajo, que incluye la vigilancia sobre el poder público. Cuando a ciertos políticos se les atraviesa un titular adverso, una fotografía comprometedora, un comentario sobre su errada gestión, una crítica en fin, para que se corrija, la venganza puede ser fulminante y directa: se les suprime la publicidad, único alimento tangible de los diarios de papel o digitales.
      En estos tiempos, de recortes de plantillas, de periodistas adocenados haciendo ocho informaciones por día, de baja generalizada de la calidad informativa por la escasez de recursos, un corte en la publicidad, por pequeño que sea, perjudica seria y directamente a los redactores de los periódicos afectados. Este tipo de decisiones revanchistas han sido tomadas por altos representantes públicos electos o designados a dedo contra, al menos, dos diarios de esta ciudad en los últimos meses.
      El que juega a la democracia tiene que saber que el cuarto poder, aunque ya muy disminuido, sigue siendo la prensa. Tienen que convivir con esa espada de Damocles sobre sus cabezas. No es grato, pero son las reglas del juego. Es cierto también que los periodistas y los medios no tienen una patente de corso, para atacar a mansalva a los políticos. El código deontológico de los informadores existe y se cumple. Que exista un Colegio será aún mayor garantía para sus integrantes y para la sociedad civil y sus representantes políticos. Pero, mientras tanto, hay que desconfiar y denunciar a quienes se escudan en su poder pasajero, para sancionar a la prensa que no le ríe sus gracias.
      Un indicativo importante para clasificar el estado de desarrollo de una sociedad democrática es la fortaleza de su prensa. La nuestra está débil porque atraviesa una fuerte crisis económica y de redefinición de sus formas, como en todo el mundo occidental. En EEUU han cerrado sus ediciones de papel periódicos decanos, para refugiarse en la digital, como único recurso de sobrevivencia. Una prensa disminuida, corre el riesgo de atrincherarse en la autocensura para sobrevivir, de volverse tímida. Y así las democracias se retrotraen a una caricatura siniestra de la libertad.
      La prensa está en la encrucijada en que la ha colocado las nuevas tecnologías. Son momentos de redefinición de los mensajes, de sus formas y sus contenidos. El diario digital está por inventarse. Los públicos ya no son los de antes. Los jóvenes no leen esos aburridos periódicos, y perder lectores, significa perder circulación y, de inmediato, publicidad. Estamos en la generación de las imágenes, pero la información visual ni abarca todo, ni suelen ser tan precisa, como la letra impresa. Si a este panorama, ya complejo y complicado, le sumamos los ataques de estos talibanes de la política que tiran piedras sobre sus propios tejados mediáticos, la situación puede convertirse en insostenible.

Pitufolandia

1 Feb
 
 
 

Bart Simpson, un alter ego poco recomendable

El Disney Party de María G. Simpson coloca a la campaña electoral municipal en un parque temático. La diversión está garantizada. El paro malagueño se desboca. La verja sigue en pie

Como reclamo de marketing electoral fue un éxito. Cogió más titulares que el paro desbocado. Como frivolidad política en medio de la dura realidad, parece una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos. Es gracioso, aunque convocar a Bart Simpson, un chico simpático por macarrilla, no parece lo más apropiado a la imagen de esa chica de rojo con cara de empollona, ella se parece más a Lisa Simpson, que toca el saxo en clave de jazz. Aunque en lo atrevido de sus ofertas electorales sí que tiene un toque maladrín, a lo Bart. Asegurar que se encargará de promover el empleo, no es asunto suyo si llega a ser electa alcaldesa, ya que esas son atribuciones del gobierno autonómico andaluz, probablemente hablaba en nombre de su actual cargo. Claro, la dicotomía no está asumida aún.
      Pero esto no es Pitufolandia, ni la villa donde viven los Simpson, amenazada por la hecatombe de una central nuclear. Esto es Málaga, que quiere ser un valle tecnológico, que intenta recuperar el alejado Mare Nostrum, que se quiere convertir en una ciudad referente de cultura y sostenido turismo, que tiene que resolver sus vías de comunicación urbana, atascadas e insoportables; que debe estar más limpia, con menos Bart y más Lisa; que debe conseguir adecuarse a los tiempos difíciles que corren para todos. Esto es, por ahora, un valle de lágrimas, con un desempleo endémico que se extiende por la provincia toda hasta el 30,6 por ciento de la población en edad de trabajar (10 puntos por encima de España), que condena a los jóvenes malagueños a sumar el 42 por ciento sin trabajo, ni esperanzas de conseguirlo. Esto es Málaga, no las tierras de hombrecillos azules, ni de familias de la clase media profunda americana. Hablen de esta tragedia, no de las comedias de dibujos animados para niños. Esto no es una ficción, María, si ‘Yes, We Can’, explica cómo.
      Esta es una ciudad que necesita líderes sociales reales no trasuntos de figurillas idealizadas por el universo mediático a través de estereotipos reduccionistas. Los buenos no suelen serlo tanto, ni los malos tan perversos. Esta es una hora de máxima gravedad. No por eso de ponerse serios, sino de ser serios. El humor rebaja la tensión, pero no resuelve el drama. Cojan el toro por los cuernos, el Minotauro está en su laberinto, sean Teseo y resuelvan el enigma. Están ahí para eso, en esta ocasión el voto no va a ser gratuito. Cuando los políticos electos no solventan, los ciudadanos toman la iniciativa. Alguna de las que ya se asoman es emigrar. Esta vez no será con la maleta de cartón, sino con un título universitario en la mochila. De nuevo será el horizonte alemán, quien llama. Tendrán que dejar España para mayor gloria de Alemania. Ya no importará que hablen español, eusquera, catalán o gallego, porque tendrán que aprender la lengua de Goethe. ¡Qué sería de España sin Alemania!
      Las putas están calientes, los vecinos de Arraijanal también. Países del entorno europeo han resuelto este problema social, estableciendo un marco legal al ejercicio de un oficio tan antiguo como la humanidad. La ordenanza municipal es un paño caliente que no soluciona esto. El alcalde y algunos de sus concejales lo saben de sobra. El primer edil lo ha declarado con claridad decantándose por la legalización, aunque no ha habido, ni hay voluntad política aún. Nadie quiere de vecinos a las putas callejeras. Pero éstas, reclaman un espacio público apartado para ejercer sin que las multen. ¿Dónde colocarlas? En estos tiempos de guerra económica, esta actividad, sin marco jurídico, sólo beneficia a las mafias que explotan a estas mujeres como mercancía. En un escenario tan realista como este, hay escenas que dan alegrías. Unos emprendedores valientes han puesto en marcha el taxi del mar. Una iniciativa que se echaba en falta en una ciudad marítima, donde el transporte de público por su costa estaba ausente. Empezamos a parecernos a New York.