28 de febrero: ocho andalucías y las que hagan menester

27 Feb

bandera_de_andaluciaHasta el actual presidente de la Junta, José Antonio Griñán, lo reconocía en una entrevista en La Opinión: en nuestra comunidad falta todavía “hacer Andalucía”. El 28-F los políticos verán izarse la bandera verde y blanca y cantarán el himno andaluz. Ahí quedará todo.

En las últimas semanas se han sucedido las declaraciones y debates sobre qué es Andalucía, después de 30 años de autonomía. El resultado no está muy claro. Lejos de ser una ‘realidad nacional’, como reza su estatuto (una definición que a un servidor le produce urticaria porque le recuerda a los Sudetes), hoy Andalucía consiste en ocho provincias en las que el fenómeno del localismo gana terreno a pasos agigantados.

(más…)

Un rincón de la Trinidad ‘mal detenido’ en el tiempo

26 Feb

Los pueblecitos ingleses, incluso los costeros, tienen la suerte de ser casi inmutables. Por muchas décadas que pasen, el viajero que regresa no se topará con miríadas de chalés levantados en terreno rústico o con construcciones contrarias a la dignidad humana (y el paisaje).

El clima plácidamente tremebundo y una ordenación urbanística civilizada es lo que les protege de desmadres como los que ofrece nuestra Costa del Sol.

Pero incluso en Málaga capital, ciudad sujeta a los vaivenes caprichosos de un urbanismo camaleónico, puede localizarse la ‘inmutabilidad’, lástima que sea en los rincones más necesitados de un cambio urgente.

(más…)

Los jardines colgantes están justo detrás del Rectorado

25 Feb
EVIDENCIAS POR FIN: Después de años en los que las obras del Puerto han ‘mareado’ al personal, con un baile continuo de muelles y proyectos, la ‘constancia física’ de lo realizado echa por tierra, menos mal, todas las elucubraciones para ser sustituidas por la realidad. En la foto, tras la arboleda del Parque ya asoma una pérgola ondulante, como las estructuras de Calatrava y en segundo plano, asomando tímidamente, el palmeral de las sorpresas. Estas se guardarán para el final. Foto GREGORIO TORRES

EVIDENCIAS POR FIN: Después de años en los que las obras del Puerto han ‘mareado’ al personal, con un baile continuo de muelles y proyectos, la ‘constancia física’ de lo realizado echa por tierra, menos mal, todas las elucubraciones para ser sustituidas por la realidad. En la foto, tras la arboleda del Parque ya asoma una pérgola ondulante, como las estructuras de Calatrava y en segundo plano, asomando tímidamente, el palmeral de las sorpresas. Estas se guardarán para el final. Foto GREGORIO TORRES

La muralla de la calle Guillén Sotelo forma parte del complejo de los jardines de Puerta Oscura y por tanto, fue realizada en tiempos a juego con la zona verde, ‘oscuros’, gracias al esfuerzo de los presos políticos. Los de Puerta Oscura fueron además uno de los primeros rincones que visitó Franco nada más llegar a la ciudad conquistada. Tanta carga negativa la supo nivelar la Naturaleza transformando los aliviaderos de agua en nidos para las palomas.

Durante muchos años, los malagueños pagaron caro este despliegue natural, mayormente en facturas en el tinte, porque pasear por semejante ‘desfiladero’ era estar al albur de las cagadas de los pájaros. (más…)

Los habitantes del Centro y el dilema de las plazas públicas

24 Feb

Plaza de la Merced, aún sin terrazas

Plaza de la Merced, aún sin terrazas

Málaga no es la única ciudad de España en la que un colectivo pide que las plazas sirvan para algo más que para pagar por sentarse y tomarse una caña y unas tapas. La semana pasada la asociación de vecinos del Centro Antiguo hizo una importante llamada de atención al Ayuntamiento, para que cambie, aunque sólo sea una vez, de modelo.

Recordaba la presidenta María José Soria que hasta la fecha, todas las plazas del Centro recuperadas para uso ciudadano han sido ocupadas en su mayor parte por terrazas de bares, que tienen todo el derecho del mundo de hacer negocio y animar la plaza pero, ¿es este el único camino posible?
Después de las experiencias de la plaza del Obispo, de la Flores, del Carbón, de la plaza de San Pedro Alcántara, ¿debe copiarse el mismo modelo en la futura plaza de la Merced?

(más…)

Los ficus de la Alameda y el ‘arraigo’ entre los malagueños

20 Feb

 

  

La "bóvedad arbórea" se resquebraja. Foto: CARLOS CRIADO

La "bóvedad arbórea" se resquebraja. Foto: CARLOS CRIADO

 

Alguna vez hemos comentado en esta sección las muchas contradicciones de Málaga. La ciudad ‘marinera’ levantó una urbanización muralla en la principal playa de la ciudad para privar de vistas al mar a la mayoría de sus habitantes. 

Además, cuenta Málaga con un clima tan privilegiado, que le permite disfrutar de las variedades botánicas más exóticas y del jardín subtropical más importante de Europa (La Concepción). Sin embargo, el malagueño medio es bastante ‘parco’ en conocimientos botánicos y sólo distingue los naranjos, los limoneros, las ‘palmeras’ (a secas) y los ficus, nombre este con el que nominan todo árbol grande que desconocen.

Pero en esta ‘estepa botánica’, los ciudadanos hacen una excepción con los ficus de la Alameda, unos árboles que tienen tan identificados, que cuando lo localizan en otro rincón de Málaga suelen corroborar la ‘identificación’ con esta frase:?”Ese es como los ficus de la Alameda”.
La plantación de árboles en las ciudades va por modas. En Málaga, como en otros puntos de España, en el XVIII y el XIX se impusieron los álamos y aparecieron las alamedas. A comienzos del XX empezó el ‘reinado’ de los plátanos orientales y en nuestros días, se opta por árboles de crecimiento rápido y que ‘no manchen’, generalizándose el ‘brachichiton’, un árbol un poco tristón que podemos ver en la calle Córdoba. Como muestra un botón:?los arquitectos que proyectaron la nueva plaza del Siglo quisieron plantar jacarandas, que fueron denegadas por la suciedad que desprendían.

El ficus ha sido también un clásico en Málaga. Parece que es hacia 1876, con la reforma de Joaquín de Rucoba, cuando llegan los ficus nitida a la Alameda, ya que se trata de la última gran reforma del XIX con la tala de árboles y la llegada de nuevas plantaciones (y parece ser que los ficus llegan ya creciditos).
Estos árboles viejos, robustos, retratados por el lenguaje cofrade más tópico como la “bóveda arbórea de la Alameda”, han demostrado con la últimas y desesperantes lluvias que también son mortales.

Muchos temíamos el paso del metro por la zona, pero parece que, previendo serios daños, uno de los viejos árboles ha preferido despedirse de Málaga.
De momento, queda en pie el mejor ejemplar de ficus de la ciudad, que se encuentra en Bellavista, pero cuando pocos le escuchan, algún político admite que el paso del metro puede truncar este ‘récord’.

Plantados en tiempos de Cánovas del Castillo y los barcos de vapor, los ficus de la Alameda son algo más que meros árboles. Estánen la memoria y en el corazón de varias generaciones de malagueños y si caen, deberán ser reemplazados por nuevos ejemplares que disfrutarán, en toda su plenitud, los malagueños del siglo XXII.

Semana blanca
Maniobra vacacional para complicar la vida a los padres y frenar el ritmo de estudio de los hijos.