El fértil camino al centro

31 Oct

A lo largo de mi vida he cambiado de opinión muchas veces. Hay quien llama coherencia a pensar lo mismo a los 20 años que a los 40. Yo creo que eso es monotonía y algo de terquedad; cuando no una fantasía. En mi caso, a los 20 años era un tipo muy conservador. Eran varios los motivos pero de poca relevancia para lo que en estas líneas voy a contar.

He tenido la suerte de haber nacido curioso. Siempre he ocupado mi tiempo libre con la lectura, el cine, la música y la radio. Fue el maestro de las ondas Juan Antonio Cebrián quien despertó mis ganas de conocer bien la historia. Y sigo en ello, porque hay mucho por saber. Me interesé por la historia militar, por ésta fui a estudios sobre la violencia, a tratar de saber si la guerra era algo natural o una institución netamente humana, y por fin di con el grupo de autores que en pocos años iba a constituir mi percepción del ser humano y del paraje que habitamos. Lo que hoy llamo mi fértil camino al centro.

El clan de Brockman, el célebre editor y creador de la Tercera Cultura y de la EdgeFoundation, acompañado de autores como Richard Dawkins, Jared Diamond, Roger Penrose o Daniel Kahneman a través de sus artículos y sus libros, iban a cambiar para siempre mi visión del mundo. Si bien el destructor de mis metafísicas sería Steven Pinker y su Tabla Rasa. Tras la lectura de esta obra comprendí que, con los corsés de las viejas derecha (de la que yo provenía) e izquierda, la humanidad avanzaba más despacio. En ambos casos, antiguas convicciones y fobias ancestrales lastraban el progreso. La negación de la ciencia y de la naturaleza humana, la visión ideologizada del mundo y barrer hacia las tesis propias provocan que en múltiples ocasiones se eviten avances que se conseguirían con políticas basadas en la evidencia. En definitiva, que derecha e izquierda son categorías desbordadas por la realidad. (más…)