Viajeros y rudos hombres del Norte

22 febrero, 2012

ALFONSO VÁZQUEZ

Las brumosas y gélidas aguas que rodean Islandia fascinaron desde niño a Jorge Luis Borges, hasta el punto de que las sagas que narran las gestas de estos valerosos vikingos se convirtieron en una de las constantes de su literatura.La editorial Nórdica nos acerca ahora una de estas sagas, la de Eirík el Rojo, acompañada con las arrebatadoras y épicas ilustraciones de Fernando Vicente.

La saga de Eirík El Rojo, de autor anónimo, fue compuesta en el siglo XIII y cuenta las aventuras de los vikingos que, tres siglos antes, descubrieron Groenlandia y el vasto territorio de Vinlandia, que no es otro que América, adelantándose cinco siglos a la llegada de Cristóbal Colón.

Hay en esta saga, como en otras de la literatura nórdica, un lenguaje sobrio, casi rudo y al mismo tiempo muy atractivo, que sigue un orden preciso, como en un partido de cricket. Antes que nada, los protagonistas de cada historia son entroncados de inmediato con sus descendientes, aunque estos no aparezcan más en el relato. Una manera de relacionar a los personajes con la audiencia islandesa que, en largas veladas invernales, escuchaba sus aventuras. Y no faltan los apodos familiares, algunos fascinantes: Ragnar, el de las calzas peludas; Pórd, cabeza de caballo o Aud, de profundos ojos.

A continuación, llega el momento de hacerse a la mar bravía y descubrir ignotas tierras. La distancia de los siglos no ha mermado ni la belleza ni el atractivo literario de esta historia, que alcanza las cotas más arrebatadoras cuando Karlsefni llegan a la tierra llamada Vinlandia y los suyos contemplan asombrados a unos hombres de piel oscura, ojos grandes y mejillas anchas, montados en barquillas de cuero. Sólo por ese encuentro entre los recios, blancos y barbados hombres del Norte y los luego llamados indios americanos merece la pena leer esta saga tan islandesa, tan borgiana.

FICHA

La saga de Eirik el rojo
ANÓNIMO
NÓRDICA EDITORIAL
15 € La saga de Eirík el Rojo cuenta la historia de un héroe de mucho tiempo atrás, pero que pervive en la memoria de sus descendientes y del cual corren relatos en las regiones donde vivió.

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