Verduras y champaña según Capote

5 septiembre, 2012

Gay Talese es uno de los grandes exponentes de la renovación de periodismo.

Gay Talese es uno de los grandes exponentes de la renovación de periodismo.

LUIS M. ALONSO

Aunque le llevó nueve años moldearlo y sacarlo a la luz, casi el mismo tiempo que sus grandes piezas, Vida de un escritor no es el mejor libro de Gay Talese. De hecho, es la historia del fracaso en el que se reconoce uno de los eminentes reporteros de todos los tiempos. Sin embargo, leyendo a Talese se pueden aprender muchas cosas: entre ellas que la mejor manera de profundizar en los hechos es persiguiendo los detalles. Vida de un escritor está inspirado en esos cabos sueltos que el autor de no ficción intenta anudar y no siempre consigue.

Prueba de esa frustración es la historia que dedica a un inmueble vecino, donde uno tras otra llegan a cerrar sucesivamente nueve casas de comida. Indagar en las causas de ese fracaso repetido lleva a Talese a sumergirse en el proceloso mundo de los restaurantes neoyorquinos para finalmente preguntarse por qué diablos se ha metido en un asunto de tan dudoso interés. Nada menos cierto; el magnate británico de la prensa, Lord Northcliffe, del que se pueden decir muchas cosas desagradables pero no que no supiese lo que interesaba verdaderamente a las lectores, escribió que los asuntos que más atraían de los periódicos eran los crímenes, el dinero y la comida. Y de todos ellos el que más el último, dado que comer es algo a lo que, en mayor o menor medida, todo el público está sujeto no sólo por razones de placer.

Pues bien, Gay Talese, en sus divagaciones sobre el edificio Willy Loman, admite haberse reservado un comentario ocioso de la poeta Lady Ina Coolbirth, uno de los personajes de Truman Capote en Answered Prayers (Plegarias Atendidas), habitual del restaurante «La Côte Basque» junto a otras ricas y famosas de vida regalada: Kate McCloud, Gloria Vanderbilt di Cicco o Madame Marmalade. Para Capote todas ellas deliciosas y de lengua afilada, detalle este último que las hacía insustituibles en las preferencias del autor de A sangre fría.

Capote ponía en boca de Lady Coolbirth que lo que diferenciaba a los verdaderamente ricos del resto de los mortales era su acierto en elegir las más variadas y mejores verduras. «Ellos saben de verduras. Otra gente, bueno, cualquiera puede manejar el roast beef, un excelente steak, la langosta. Pero ¿has notado cómo, en las casas de los muy ricos, como los Wrightsman o los Dillon, Bunny y Babe, sólo sirven las verduras más extraordinarias y la mayor variedad? Los petit pois más verdes, zanahorias infinitesimales, maíz tan tierno que parece que casi no hubiese nacido, las judías más pequeñas que los ojos de un ratón, ¡y los espárragos frescos!, ¡la lechuga lisa!, ¡los champiñones rojos crudos!, ¡el calabacín!…». Todas estas cosas que al hijo de un inmigrante calabrés no le tendrían por qué llamar la atención –en Italia, el culto a la verdura no es un capricho esnob– sí, en cambio, ponerlas en boca de Lady Coolbirth le resultaban especialmente atractiva a un escritor sureño muy interesado por la comida como denotan los recetarios escritos a su mayor gloria. Y no añadiré, excluyendo su predilección por las cerezas, lo que más le gustaba comer a Capote para no caer en la tentación del chascarrillo fácil.

Talese se encargó también de incluir entre sus notas la curiosa objeción de Capote al champaña que tanto le gustaba a este último, como a Ina Coolbirth. Lo frecuente entre ellos, habituales de «La Côte Basque», era beber nada menos que Cristal, de Louis Roederer. «El champán sí tiene un defecto serio: cuando se toma en abundancia de manera regular, se desarrolla en el estómago una cierta acidez, cuyo resultado es el mal aliento permanente. Realmente incurable…». Curioso ¿verdad? En el caso de que el mismo Capote lo hubiera experimentado personalmente antes de contarlo, habría que sospechar también razonablemente de la halitosis sobrevenida al tener que morderse de vez en cuando su lengua viperina. Lector, atención a los detalles.

FICHA
Vida de un escritor
GAY TALESE
ALFAGUARA
21,50 €

La autobiografía del padre del Nuevo Periodismo. El hijo de un modesto sastre italiano que se convirtió en una leyenda del periodismo, el hombre capaz de todo por contar una buena historia —desde rastrear a los tipos más excéntricos que pululan por Nueva York hasta intimar con un temible clan de la mafia italoamericana, desde frecuentar comunas nudistas hasta investigar la vida de estrellas del deporte y del espectáculo después de que se apaguen los focos— habla en primera persona. El retrato de sus familiares, sus restaurantes predilectos en Manhattan, el escandaloso caso Bobbitt o los entresijos de sus libros más recordados se dan cita en estas páginas deslumbrantes.

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