Una luz al fondo

15 junio, 2014

GUILLERMO BUSUTIL

TE ESPERO DENTRO. Suena a cita de poeta. En la primera página en blanco, un beso en diagonal al final de la dedicatoria. Suena cinematográficamente a caligrafía anotada en el papel que alguien abre. Letra invisible frente a un coche oscuro detenido al otro lado de la lectura. Podría ser el romanticismo glacé de una frase con el rostro alzado y, en penumbra, unos ojos mirándote. Suena a la trampa de una puerta entreabierta ante la que uno se inquieta. A una frase símbolo y tópico inconfesable de los escritores que promocionan el avance de su libro frente a la querencia de sus lectores. Te espero dentro. Me gusta más pensar que lo susurra el lenguaje que empieza a desatar despacio, palabra a palabra, una historia que no se sabe. Como las que Pedro Zarraluki desovilla destensando tensiones, los nudos emocionales de unas vidas que no avanzan, aprisionadas por un lazo que las oprime, que las une a un destino del que es difícil desatarse o romperse. Unas vidas que esconden una luz leve al fondo de un espacio cerrado. Por eso, tal vez, su último libro se llama Te espero dentro y lo ha publicado Destino. Hay cosa, vidas, trabajos, irremediablemente condenados a entenderse.

HACÍA TIEMPO QUE ZARRALUKI no esperaba dentro de un cuento. Un género por el que ha transitado con elegancia, como hizo en Galería de enormidades. Ahora ha vuelto con la mirada del narrador que cuenta sobre los instantes anteriores de una botella que va a caerse y quebrarse. Sus finales, los de cada una de estas piezas, se cierran en falso. Hacen creer a los lectores que esas momentos de vidas han terminado y que, en la mayoría de los casos, se ha restablecido una paz entre los personajes. Pero si el lector lee atento, si observa entre líneas, lo que no se dice, lo que Zarraluki esconde, descubrirá la fragilidad de esos finales. La seguridad de que unos segundos más adelante algo de esas vidas terminará rompiéndose. Un cristal convertido en muchos cristales irreparables.

¿QUÉ TE ESPERA DENTRO? Un padre que vuelve a la que fue su casa para descubrir lo que no sabe. Que el marido de su exmujer ve películas porno, que las personas son como los tenedores. Que no estuvo en el cumpleaños adolescente de la hija que le descubre que hacerse el dormido es una tranquila manera de defenderse, de que los demás te quieran un poco. El secreto de una mujer a la que le pesa el eterno beso de su padre a su madre en la frente. Hay gestos que son como un golpe que se esconde. Huye también de de un grito en la boca, del sabor del miedo a no enfrentarse a las cosas y esperar que suceda un milagro. Dentro de tu vida o fuera. Se defiende igualmente a través de la adicción a la leche condensada. Un gesto proustsiano porque, más atrás en el tiempo, la leche se derrama entre una joven pareja donde la violencia, la sumisión y el llanto son un beso en la frente donde empieza a arrugarse el amor. También hay dos gemelos que se niegan en direcciones contrarias y cuyo único vínculo es la sombra de un padre que duele. No falta la ternura de una mujer de mar en tierra firme, ballena madre varada en la memoria de otro tiempo abandonado, como la proa de un barco hundido y la culpa de un arponero. Una mujer que aprende, viendo por vez primera una televisión y El padrino, que un saltamontes es una elipsis, que el tiempo a veces salta y nos impide ver lo que nunca sabremos cómo sucede del todo. Uno de los mejores relatos de este libro que también es una vieja tienda de postales donde descubrir a miles de kilómetros la sonrisa de una abuela, segundos antes de la bomba que destruyó Nagasaki. Tal vez por eso, al final descubrimos que dentro del libro de Zarraluki nos espera un hibakusha, alguien que se ha convertido en un superviviente. En una luz al fondo, donde ser lo que nos libera y dignifica.

Te espero dentro, de Pedro Zarraluki

FICHA
Te espero dentro
PEDRO ZARRALUKI
DESTINO
18 €

Entre hallazgos inesperados, humor y finísima elegancia, inagotable ternura, encuentros y desencuentros, y decisiones que no pueden esperar, Zarraluki revela con sus personajes la inesperada capacidad de unas vidas que parecen haber tocado fondo para resurgir con imaginación y dignidad.

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