Un lobo tiembla

25 diciembre, 2013

GUILLERMO BUSUTIL

NO HA SIDO MAL AÑO PARA EL CUENTO. El Premio Nobel, por primera vez, ha reconocido el género en la obra y en la voz de Alice Munro. Las editoriales nacionales han dado a luz algunos títulos interesantes. Una manada de ñus de Juan Bonilla, Todos los crímenes se cometen por amor de Luisgé Martin, Diez de diciembre de George Saunders, Hablar solos de Andrés Neuman, Cada cual y lo extraño de Felipe Benítez Reyes, El libro de los pequeños milagros de Juan Jacinto Muñoz Rengel, Leche de Marina Perezagua y Técnicas de iluminación de Eloy Tizón son algunos de los libros que han enriquecido un género que mantiene la calidad en sus propuestas y unos lectores fieles que avalan la siempre difícil apuesta editorial. También han surgido nuevas voces que, desde hacía años, se movían en los márgenes del género a través de revistas, pequeñas antologías o blogs en los que dejaban constancia de una huella, de una pertenencia. Es el caso de Sergi Bellver que debuta con Agua dura, publicado por Ediciones del Viento.

ESTE LIBRO ES UN TERRITORIO. A pesar de albergar relatos distantes en la elaboración, con la correspondiente evolución de su carpintería, de su lenguaje y del riesgo que conlleva en el equilibrio de la unidad temática, este libro es un territorio. Un paisaje de invierno al borde del agua fría. En ese lugar -físico en la necesidad escénica, atmosférico en la iluminación interior de las historias y emocional como pilar imprescindible- los personajes de Sergi Bellver se enfrentan a una oscura orfandad afectiva, a una culpa, a una obsesión, a una búsqueda. Onírica, real, al borde de la perturbación, desdoblada. Dos mundos y una frontera permeable. En estas doces piezas, por las que se mueve despacio el tiempo y en el sentido contrario de la ternura, de la esperanza, de la seguridad, Sergi Bellver escribe de la existencia en otro momento y lugar: el protagonista, su hermano, la otra cara de su naturaleza, extraños en otra orilla de la misma soledad intransferible, del mismo vacío existencial, de la profundidad del miedo que han de sondear. Cada uno de los personajes dirime su supervivencia entre el inconsciente y la huella de lo tangible, la pérdida de la propiedad del ser frente al otro o la inseguridad de sí mismos, la herida emocional y el territorio que lo transforma en el paisaje. La metáfora de sus cicatrices interiores, de su huida, de su indagación, del conflicto – a veces familiar- que resolver. Un páramo en el que llueve duro. Una laguna entre la niebla y el hielo donde un cadáver flota la mirada. Un bosque en cuyo centro hay árboles muertos. La geografía capital en la que asesinar a un cómico de televisión, llevar a cabo una performance, capturar a un criminal nazi o rebelarse en las calles de la crisis. Da igual. Lo importante no es el nombre reconocible ni el homenaje literario que subyace bajo la atmósfera y el plano cinematográfico. Rulfo, Conrad, Faulkner, Jarmusch, Schlesinger, Wenders. Tampoco la acción  tiene orla protagonista. Lo importante es el espacio psicológico, moral, simbólico en el que suceden las historias de El nudo de Koen, Deseo de ser Dimitri, Banana Dream, Los ojos de Sarah, Islandia. La manera en la que cada personaje cobra conciencia de sí mismo.

EL LECTOR DE AGUA DEBE MOVERSE atento por la lectura. El lenguaje es bueno, brillante en ocasiones, hondo en algunos momentos. Las descripciones, el ritmo, la plasticidad de las imágenes, no lo detienen en exceso –aunque a veces se dilatan en un eco y en ocasiones la sugerencia adquiere más peso del conveniente– pero debe hacerlo si quiere descifrar en cada relato su metamorfosis interior. La sombra de la historia que esconde un por qué. La pregunta que explica el que cada personaje tenga una mosca alrededor del corazón. El instante en el que cada uno se transforma en un animal al acecho o a la deriva. Un jabalí, una serpiente, una rata, un ave acuática, un lobo que tiembla. De esta forma disfrutará más de aquellos relatos con los que Sergi Bellver se presenta solvente, poético, con una voz que promete curtirse propia y convertirse en sorprendente.

Agua dura, de Sergi Bellver

FICHA
Agua dura
SERGI BELLVER
EDICIONES DEL VIENTO
14,50 €

El viaje interior de su protagonista es el de otros muchos personajes de esta novela, en palabras de su autor, una espiral simbólica en torno al agua como metáfora oscura, acerca de la complejidad de las relaciones humanas.

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