Un inestimable legado literario

6 mayo, 2018

JAVIER GARCÍA RECIO

A modo de legado literario, James Salter dictó tres conferencias en la Universidad de Virginia meses antes de morir. En ellas Salter no adoctrina sino que inocula hasta el contagio su aprendizaje literario. Una joya.

 

James Salter.

Dice Richard Ford que las mejores frases de la prosa americana las ha escrito James Salter. En 2014, casi rozando los noventa años Salter impartió durante una residencia en la Universidad de Virginia en 2014, tres conferencias sobre El arte de la ficción, que ahora Salamandra edita en castellano para saborear acción inspiradora de uno de los mejores autores de la literatura contemporánea que en estos cursos habla con franqueza sobre sus esfuerzos personales y profesionales por escribir.

Se trata de un último y muy generoso regalo del gran James Salter, el autor de textos magistrales como Años luz o Quemar los días. Al leer estas conferencias el lector siente en cada página la reverencia de Salter por la literatura, así como por su legendaria precisión.

Aunque Salter hablaba para aspirantes a escritores, no serán estos los que más disfrutarán de su lectura, sino aquellos que cultivan el placer de leer literatura. Los primeros sentirán la depresión que el mismo Salter les insufla cuando les dice que lo que un lector obtenga de estas conferencias puede no ser muy útil. De entrada le dice a su audiencia: «En realidad, no creo que nadie pueda enseñarte cómo escribir una novela». Y les advierte: «Escribir novelas es difícil». «Escribir una novela es una empresa grande, que requiere un esfuerzo inmenso y un recuerdo que no falla. Una novela es una estructura compleja con muchas habitaciones y muchos habitantes». «Ser escritor es estar condenado a corregir», sentencia.

Pero a los amantes de la literatura, de la lectura por placer, a esos sí que Salter les insufla con una pasión desbordante y natural el veneno de la gran literatura. Salter habla y se recrea en los textos de sus autores favoritos, de Balzac, de Flaubert, de Nabocov, de los escritores que le gustan que son aquellos «capaces de observar muy de cerca». «Todo está en los detalles», dice Salter y trae un texto de El pobre Goriot donde Balzac recrea y se detiene en cada uno de los detalles de la mísera pensión donde vive el viejo. Salter señala como hasta Balzac los escritores habían omitido los detalles de la vida cotidiana por «considerarlos zafios», pero fue el escritor francés quien abrió la puerta a esa parte de la realidad hasta entonces oculta.

Entonces, de la mano de Flaubert, introduce otro de sus conceptos totales: el estilo. «Mis objetivos al escribir no se han alejado tanto de los de Flaubert: realismo, objetividad y estilo. De ello el estilo es lo que perdura». Y abre el Madame Bovary, «la novela realista por antonomasia» y admira como Flaubert perseguía la objetividad y el estilo, la elección precisa de la palabra justa. Salter nos dice que el estilo es determinante «porque no depende solo de la observación»; también del modo de contar. «El estilo es el escritor en su totalidad. Puede hablarse de estilo cuando un lector, tras leer varias páginas, es capaz de reconocer quien escribe».

En la segunda conferencia de El arte de la ficción, Salter al principio explica que él va a abordar cómo escribir argumentos y narración de historias. Se dirige a la pregunta de si los personajes en los libros se basan en personas reales.Habla sobre cómo los escritores escribieron novelas, donde «cómo» se convierte en la mecánica de dónde se sentaban y cómo guardaban las notas.

Continúa identificando obras literarias que considera importantes, incluidas obras de ensayistas, críticos de libros y críticos de teatro. Salter, un escritor de memorias, tiende a favorecer a los autores de las memorias.

En la última conferencia, Salter habla sobre su vida, cómo pasó a una carrera en la escritura, sobre la enseñanza de la escritura y sobre diferentes estilos de enseñanza de la escritura.

Finalmente, y por encima de todo, Salter subraya que nada de esto es posible sin la libertad del arte. «No debe haber ninguna prohibición en lo que está permitido pensar o imaginar».

FICHA
El arte de la ficción
JAMES SALTER
EDITORIAL SALAMANDRA
15 €
 Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino

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