Un dandi recorre España

13 febrero, 2012
Edgar Neville con su Aston Martin

Edgar Neville con su Aston Martin

ALFONSO VAZQUEZ

En 1956 fue a Londres a comprarse un Aston Martin y a la vuelta, este escritor de raza se entretuvo en escribir una peculiar guía turística sobre España. Lo de escritor de raza viene de que Edgar Neville (Madrid, 1899-1967) es el mejor ejemplar de una raza única, un extraño cruce entre Oscar Wilde y Ramón Gómez de la Serna, que da como resultado un vividor con todos sus sentidos literarios alertas.

54 años después de su publicación, la editorial Reino de Cordelia ha resucitado Mi España particular de Edgar Neville. Y tan particular, porque este escritor, director de cine, experto en flamenco, gastrónomo, viajero impenitente y amante de la vida, advierte en el prólogo que su guía sólo deben seguirla quienes estén sobrados de dinero: «Un turista sin dinero es un desgraciado y yo sólo recomiendo los mejores sitios, que casi siempre son los más caros». Con igual desparpajo, advierte de que no va a dar con exactitud las fechas de los monumentos y que se piensa equivocar con las distancias en carretera. Quizás por eso, aconseja al lector que es necesario que lleve en su viaje, aparte de esta obra, «una guía seria». Y es que en este libro encontramos un perfecto equilibrio entre el Edgar Neville dandi, el Neville humorista fino y el amante de los palacios, castillos, hoteles, almuerzos y cenas de España.

Con el encanto y la energía arrolladora de un niño entusiasmado (un niño rico, se entiende), Neville recorre esa España gris de los 50 desvelando sus maravillas pero también afilando la pluma contra los convencionalismos sociales y las costumbres más rancias. Él, un hombre de mundo, compara esas playas del Norte con tanto paisanaje que apenas se baña «por el pudor, la ñoñería y las falsas convenciones» con las playas del Mediterráneo en las que «nos podemos lanzar al mar con la mínima indumentaria». O pasa desfile a las clases altas sevillanas, unas familias «linajudas» que no suelen tener «mundo» y son «muy provincianas», en contraste con la aristocracia jerezana.

En esta España tan particular descubrimos a un Neville amante del arte, que se queda extasiado ante el que considera el mejor cuadro del mundo, El entierro del Conde Orgaz, una obra que evidencia a su juicio que eran los críticos y no El Greco «los que tenían la vista defectuosa». Y evidencia un manejo cuajado de poesía para describir los paisajes, incluso los más siniestros: «En cuanto a Port Lligat es un cuadro de Dalí, a la vez realista y espectral, una cala sin árboles, que al atardecer se vuelve morada oscura y que tiene la crueldad de las notas que se dan con un serrucho tenso». Pero sin duda, es sentado a la mesa y con una servilleta al cuello cuando brilla el Neville más sagaz, con un despliegue de ingenio que en nada envidia a las greguerías, como cuando señala que comerse un cordero en Sepúlveda «es comerse un poeta lírico», pues están tan tiernos y dulces que parecen alimentados de sueños. España ha cambiado, el turismo se ha masificado, muchos lugares recomendados por Neville han desaparecido pero esta guía sigue siendo imprescindible y deliciosa. Se tenga o no dinero.

FICHA

Mi España particular
EDGAR NEVILLE
REINO DE CORDELIA
16,50 €A mediados de los 50, Edgar Neville viajó a Inglaterra para comprar un Aston Martin con el que, de regreso a España, emprendió un recorrido por la península. Así nació esta «guía arbitraria de los caminos turísticos y gastronómicos de España» que no ha vuelto a publicarse desde 1957.

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