Tusitala Stevenson

23 enero, 2016

GUILLERMO BUSUTIL

Queremos tanto a Stevenson porque es la isla infantil de la Literatura. El territorio donde la vida y su aventura era ser pirata entre los piratas, tener un maestro canalla como John Silver y cruzar un mar en el que hacernos hombres para contar nuestra historia. Muchos niños de la vieja memoria de la lectura nos enrolábamos a bordo de los libros gracias al tío Stevenson. Una vez tatuada en nuestra imaginación la peripecia de Jim Hawkins jamás abandonaríamos La Hispaniola que surca los mares de la lectura. Luego llegarían otras historias en las que hermanarse como rebeldes caballeros o héroes solitarios en busca de su destino: La flecha negra o El señor de Ballantrae, y también el fascinante relato de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde. Los mapas del tesoro de un escritor que de mayor siempre me ha recordado a Gauguin –hijos de buena familia, hombres que rompieron con los convencionalismos de su época, su pasión por vivir, la aventura del viaje y la magia sur de lo exótico- y me inyectó ese romanticismo por la independencia de sus sueños. La mejor manera de comprenderlo es abriendo el cofre del tesoro donde Páginas de Espuma guarda la pasión, la fuerza creativa y el misterio del color de Stevenson. Su receta para convertir la Literatura en un acto de magia. El mejor conjuro para vivir a través de las palabras. Tres cuadernos de bitácora para tres rumbos: Vivir, Escribir, Viajar.

Envidio a Amalia Pérez de Villar. Traducir siempre es una operación estética con algo de chamánico: implica adentrarse en la piel del lenguaje de Otro, desvelar sus sombras, sus máscaras y su esencia y transmitirlo a otra lengua. Pero con Stevenson ha tenido que ser cómo sentirse Tusitala a la vez que espectador. El misterio de la voz y su tiempo interior, y la posibilidad de llevar su imaginación a la comprensión de su realidad. Como hijo de Thomas Stevenson, constructor de faros, como el niño cautivado por la lectura de Macbeth que le regala su madre, como el amante de la mujer que entendió su fragilidad y su entrega, como el escritor capaz de convertir lo cotidiano en un tratado sobre la ficción y la naturaleza de las cosas. Un trabajo con el que ella y la editorial nos regalan los secretos, la cocina creativa, las inquietudes, las experiencias, la moralidad humana y social de un escritor que no dejó de morirse desde su niñez y que sin embargo enamoró a la vida con su pasión por ganársela. El maestro que enseña en sus artículos y pequeños ensayos la huella de su piel, y sobre todo el oficio de narrar/la pasión de contar.

Es difícil elegir entre tanta deliciosa pieza reunida en el rompecabezas de los tres ensayos. Tres retratos al óleo y en bodegón sobre el hombre y el escritor, el enfermo y el vitalista. La mirada y la razón. Pero hay algunas imprescindibles por su belleza: las páginas dedicadas a la dignidad del arte y al dialecto de la vida; las que se internan en el bosque de Fontainebleau para enseñarnos que cada bosque es un balneario moral, un manantial de la Fuente del la Juventud; las de las lecciones acerca de la creatividad literaria como traducción de los sueños y de la voz tejida por otras voces; las de los procesos de escritura de sus libros; las que nos descubren que la sal de la vida es la batalla o las que definen qué es la infancia. Hay muchas más. Apreciaciones en torno a admirados autores, crónicas de vagabundeos en imprescindible soledad, el secreto de los ociosos, los paisajes de su Edimburgo, reflexiones sobre el amor y la muerte, o cómo ser un buen amigo, un buen ciudadano.

Hay libros de los que uno nace como lector y que, al cabo de los años y de los naufragios, continúan siendo el mapa de un tesoro macado con una X y que a unos cuántos nos guió a vivir a escribir y a viajar. En este caso, los tres ensayos, junto a sus novelas y cuentos, tendrían que tener a pie de mar la S de su voz. La de Stevenson siempre nos hizo Soñar.

FICHA
Escribir, Viajar, Vivir
ROBERT LOUIS STEVENSON
PÁGINAS DE ESPUMA
71, 25 €

Reunidos en un lujoso y atractivo estuche los tres volúmenes (Escribir, Viajar, Vivir) dedicados a la obra ensayística de Stevenson.

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