Toma el dinero y corre

28 enero, 2012

Un corredor de bolsa mira los paneles en Wall Street.

ANTONIO GARCÍA MALDONADO

La crisis ha llenado los anaqueles de las librerías de ensayos sobre economía, y las carteleras de los cines de películas de denuncia de los causantes. Las páginas de los diarios dedicadas a la economía ya no son esas que se pasaban sin apenas reparar en ellas, y el suplemento salmón de los domingos no se guarda ya intacto para posibles mudanzas u obras menores en casa. Desde finales de 2007, el interés por la economía, sobre todo aquella parte que ha dado con nuestras ilusiones hasta aquí, ha crecido de forma vertiginosa. Nadie imaginaba hace unos años que una conversación de bar pudiera girar en torno a la emisión o no de eurobonos o a la preocupación por la prima de riesgo.

La codicia financiera viene de antiguo y ha habido grandes novelas y ensayos. Baste recordar El dinero, de Zola, donde ya retrataba con su habitual naturalismo el ambiente en el que se trabajaba en la bolsa de París en el siglo XIX, o una obra de denuncia mucho más tangencial, El escándalo Lemoine, de Marcel Proust, que se había visto envuelto y afectado por una estafa piramidal. Sobran ejemplos narrativos de la madre de todas las crisis contemporáneas, la Gran Depresión que siguió al Crash de 1929, y baste mencionar la paradigmática Las uvas de la ira de John Steinbeck o, de otra forma, El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald.

La sofisticación de los instrumentos financieros ha hecho que la crisis actual sea mucho más abstrusa y que no basten muchos de los anteriores libros, que si bien retratan la variable independiente del asunto (la codicia), se han quedado algo desfasados. Por eso es de celebrar la traducción al castellano del libro El dinero de los demás, donde Justin Cartwright consigue una obra sarcástica, divertida, de ágil lectura, y, de paso, pedagógica sobre todo lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en el mundo de las finanzas y la banca.

Julian Trevelyan-Tubal dirige el banco que lleva uno de sus apellidos, Tubal & Co, que se encuentra en problemas de solvencia, como otras veces en su centenaria historia. Dada tal situación, uno de los afectados por impagos es Artair MacLeod, artista, quien relata lo sucedido a un periodista que iniciará las pesquisas para saber qué ha llevado al banco a dicha quiebra. Lo que descubre lo hemos leído muchas veces estos años en la prensa, y ha ocurrido siempre: la desviación de los depósitos de ahorradores parece una práctica común, los reguladores no se enteran de nada, la evasión fiscal es la norma, los movimientos especulativos descontrolados y dañinos campan a sus anchas. No hay límites para las ganancias que una codicia desquiciada necesita. Lo peor, que con los avances tecnológicos estas actuaciones son mucho más rápidas que las leyes que deben regularlas. No es, sin embargo, un libro descorazonador, una novela sobre lo irremediable de la condición humana. Todo lo contrario: esta amena novela es, en el fondo, la mejor parodia de un mundo que no se cansa de intentar aparentar que está lleno de personas serias que saben lo que realmente hay que hacer. Este libro desenmascara, y por lo tanto actúa.

El dinero de los demás habla de un mundo que no es aséptico a las pasiones, a los bajos instintos. Todo lo contrario, es su esclavo. Un mundo demasiado poderoso como para que se le deje caer y que ejerce una constante extorsión. Lo que sí da miedo es pensar, tras leer esta divertidísima e instructiva obra, que varios primeros ministros europeos que no han pasado por las urnas y el director del Banco Central Europeo han pertenecido a bancos de inversión con problemas y prácticas como Julian Trevelyan-Tubal. ¡Ah!, me dirán algunos, es que son tecnócratas. Lean este libro y entonces me cuentan que en el mundo de la banca no hay ideología, elección de un modelo frente a otro, prioridades, esquemas mentales diferenciados. No hace falta que empiecen por Stiglitz, Krugman o Galbraith para indagar en la crisis. Pueden hacerlo con este libro, cuyo título, más que una declaración de intenciones, es un aforismo de la misma.

FICHA
El dinero de los demás
JUSTIN CARTWRIGHT
ÁTICO DE LOS LIBROS
23 €

Tubal & Co. es un pequeño banco privado londinense. Cuando el gran jefe se obligado a jubilarse tras una embolia, su hijo Julian Trevelyan-Tubal toma las riendas, pero su política de entrar en el negocio de los derivados bancarios provoca pérdidas millonarias. En una arriesgada maniobra, decide desviar fondos por valor de cientos de millones de libras para ocultar sus problemas de solvencia. Además, ordena reducir los gastos no esenciales para poder vender el banco en el futuro.

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