Faulkner, el genio apartado
ANÁLISIS / 14 julio, 2012

JAVIER GARCÍA RECIO Al cumplirse 50 años de su muerte y al mirar  el panorama literario europeo y español, sorprende  ver como la poderosa influencia que Faulkner dejó, se diluye en estos momentos y cuesta mucho detectarla en la actualidad En mi juventud veinteañera me topé con el primer libro de William Faulkner. Era Las palmeras salvajes, una edición, creo recordar, de Alianza. Para mi fue un juego admirable comenzar a leer a este escritor de escritores. Entonces me importaba más saberme admirador de Faulkner, presumir de su lectura ante los amigos, fardar de Faulkner; por eso era fundamental llevarlo en la trenka y exhibirlo en los momentos apropiados. Leerlo, comprenderlo, fue algo que entonces creí conseguir, pero que el tiempo me sacó del error. Muchos años después volví a leer Las palmeras salvajes y descubrí la novela absoluta y percibí como la lectura apresurada y desconcertada de juventud fue solo eso y era ahora cuando su lectura se asomaba de manera deslumbrante.  Me ocurrió con otros títulos. Ahora, mientras escribo, tengo en mi mesa junto al ordenador un ejemplar recién reeditado por Alfaguara de El ruido y la furia. Después de al menos cuatro lecturas a lo largo de…

Comedia de enredos con hadas y duendes
ANÁLISIS / 14 julio, 2012

ALFONSO VÁZQUEZ La editorial Cátedra acaba de publicar una edición en inglés y español del Sueño de una noche de verano, la famosa obra de Shakespeare, que ha estado a cargo del Instituto Shakespeare y dirigida por Manuel Ángel Conejero-Tomás. Como viene siendo la buena costumbre de Cátedra, cuenta con una introducción muy completa que informa al lector sobre esta obra, una de las pocas nacidas del genio de Shakespeare que no está basada en texto anterior alguno. El bardo bebe, eso sí, en las copiosas fuentes de la mitología y la Grecia clásica para ofrecernos un callado combate amoroso entre el rey y la reina de las Hadas, que tienen como víctimas propiciatorias a los enamoradizos mortales. El lector tiene la posibilidad de saborear la edición en inglés y disfrutar de la traducción española, aunque puestos a poner una pega, no se explica que cuando Shakespeare, por boca de Helena, habla claramente de «our sex» («nuestro sexo», en referencia al sexo femenino), el traductor opte por traducir como «nuestro género», siendo el «género» en español, el gramatical o lo que se vende en las tiendas, pero nunca el sexo. Una objeción que no empaña el buen trabajo de esta…

Cincuenta años después de Yoknapatawpha
ANÁLISIS / 12 junio, 2012

LUIS M. ALONSO Se cumplirán pronto cincuenta años de ello. The New York Times, que no había sido excesivamente generoso en las críticas de sus novelas, despidió a William Faulkner con un desabrido obituario: «Mostró en sus escritos una obsesión con el asesinato, la violación, el incesto, el suicidio, la avaricia y la depravación general que no existe en ninguna parte, sino en la mente del autor». William Cuthbert Faulkner, uno de los más famosos narradores del siglo XX, nació el 25 de septiembre de 1897 en New Albany, Mississippi. Su padre era Murray Charles Faulkner y su madre Maud (Butler) Faulkner. Vivió la mayor parte de su vida en el condado de Oxford, donde asistió a la High School, que abandonó antes de graduarse. Murió el 6 de julio de 1962 de una oclusión coronaria, después de haber sufrido una caída cuando galopaba a caballo, de la que jamás se recuperó. Por el medio, Faulkner escribió algunas de las grandes novelas del siglo XX con el Viejo Sur como lugar de inspiración y un espacio que él mismo había imaginado: Yoknapatawpha. Allí permaneció casi toda su vida, salvo el tiempo que estuvo en la Royal Flying Corps y en…

El porvenir ya es hoy
NOVELA / 28 mayo, 2012

FRAN ROMERO / JOSÉ LUIS GARCÍA GÓMEZ Alejado del futuro, entelequia a la que William Gibson (1948) parece haber renunciado, en un giro apropiado para el padre fundador de aquella cosa futurista que se llamó cyberpunk – «¡No future!»-. El autor de Neuromante se ha instalado en la apatía de un presente anodino y sin esperanzas, que es el que retrata en Historia cero (Ediciones Plata / Urano, 2012), cierre de la llamada Trilogía de Bigen, compuesta por las precedentes Mundo espejo (Minotauro, 2004) y País de espías (2009). Aquí no hay ni una triste guerra espacial, solo un tiempo presente gemelo al nuestro, suerte de ruido blanco que Gibson relata en un ascético ejercicio de renuncia de su maravillosa prosa barroca, como si no pudiera arrancar ninguna descripción hermosa del hoy. Capítulos y frases cortas, casi un reflejo del tiempo Twitter –por cierto, el de Gibson es un poco rollo, la verdad–, dan forma a esta novela de espionaje industrial con alma de thriller conspirativo. En zonas oscuras Los personajes de Historia cero son espías drogadictos, seres rotos que se mueven por una inercia que ellos mismos desconocen, personajes que se rigen por un código de honor que se…