El regalo de un libro en Navidad
ANÁLISIS / 30 diciembre, 2012

Los libros siguen siendo un regalo seguro y recurrente para los Reyes Magos y Papá Noel. Sus sacas se llenan de títulos puestos a la venta por las editoriales, conscientes de la gran demanda. Para facilitar la búsqueda del mejor título, los críticos literarios de La Opinión de Málaga ofrecen una selección que ayude un poco a elegir. Las recomendaciones están realizadas por Virginia Guzmán, Alfonso Vázquez, Javier García Recio, Lucas Martín, José Vicente Rodríguez, José Antonio Sau, Miguel Ferrary, Guillermo Busutil, Raquel Espejo, José Luis G. González, Fran Romero, Jesús Zotano, Carlos Pranger y Fernando Baudet. FICHA La pulsión de la muerte JED RUBENFELD ANAGRAMA 22,90 € Rubenfeld recupera en esta novela a los dos protagonistas de La interpretación del asesinato para construir una historia de misterio y muertes con el atentado que sufrió Wall Street en 1920 y cuya autoría nunca quedó resuelta del todo de fondo. Una novela que mantiene la tensión y la atención. Ambientada en Nueva York, 1920, las calles de Manhattan hierven de resentimiento y confusas pasiones, y el 16 de septiembre, a las doce y un minuto, estalla una bomba en Wall Street ante las puertas del banco de J. P. Morgan. A pocos metros…

Mark Strand, bueno, bonito y universal
POESIA / 21 julio, 2012

LUCAS MARTÍN A pesar de lo que indican algunos derivados de la gran nebulosa espacial, incluidos los tipejos que nos gobiernan, no todos los azares son trágicos. Ni siquiera en poesía, donde abundan los descuidos y las fórmulas de conchabeo. Resulta que Mark Strand ha decidido mudarse temporalmente a Madrid y eso ha servido para que su literatura, con la bendición del grupo de peñistas que mueve el género en el país, se catapulte en las librerías. Bendito sea Dios. No hay que intentar comprender. Strand se ha puesto de moda y uno echa de menos, por la misma cuenta, que otros de sus compatriotas, como Simic y Ashbery, también se hubieran ido a vivir, aunque sea para aliviarse de las tronadas del Tea Party, a Navalcarnero o a una finca de Segovia –mejor ahí–. Digo esto no con afán de prosélito, sino porque vender ejemplares es la única vía que garantiza la continuidad en este país económicamente bastardo e intervenido –esta semana, el traductor Miguel Sáez confesaba que Bernhard apenas coloca 150 libros al año de algunas de sus novelas imprescindibles–. Con Strand se cumplen unos plazos que cada vez se asemejan más a un lujo en una nación…