Desventuras de un sastre y una cabra
RELATOS / 1 julio, 2018

ALFONSO VÁZQUEZ Ardicia publica El sastre embrujado, uno de los mejores relatos del maestro del humor judío Sholem Aleijem. Detrás del seudónimo Sholem Aleijem, una expresión que en hebreo significa «la paz esté con ustedes», se encuentra el judío ucraniano Solomon N. Rabinovich (1859-1916), uno de los puntales más reconocidos de la literatura en yidish. La editorial Ardicia, con una innolvidable portada de Natalia Zaratiegui, acaba de publicar uno de sus cuentos humorísticos más logrados, El sastre embrujado. Se trata de un relato tocado por un aire festivo que recuerda, por su luminosidad, a los judíos del gueto de Cefalonia imaginados por el escritor griego de origen sefardí, Albert Cohen, en novelas como Solal, Comeclavos o Bella del Señor. Sin duda, beben en la caudalosa fuente de Sholem Aleijem, quien, con un verbo lleno de alharacas, convierte una anécdota tan nimia como la compra de una cabra en el pueblo vecino en todo un festival del humor. Porque el autor de los cuentos de Tevie, el lechero -el trabajo en el que se inspiró el famoso musical El violinista en el tejado tiene el acierto de entremezclar la disparatada narración de los hechos con retazos, manipulados a su gusto, de viejas…