Los hombres sin alma
MARCAPÁGINAS , NOVELA / 29 agosto, 2012

GUILLERMO BUSUTIL LA CRISIS HACE TIEMPO QUE LLEGÓ AL MERCADO literario nacional, donde cada vez resulta más difícil encontrar propuestas arriesgadas, novedosas, libres de ínfulas propias de debutantes que repiten argumentos trillados o que no han digerido del todo los ecos de lecturas inteligentes. Este motivo hace que se tenga que buscar la frescura, el talento o la provocación seria en otras literaturas, y la ucraniana es una de ellas gracias a su autor Yuri Andrujovich. Un escritor que se ha convertido en uno de los escritores más destacados del reciente panorama europeo. En España, adquirió fama con la publicación de Mi Europa en Acantilado, allá por 2005. Un ensayo, del que también es autor el polaco Andrzej Stasiuk, donde los dos firmantes se despedían del soviet way of life y daban la bienvenida a un nuevo estilo de vida que todavía estaba por definir. Este libro, junto con tres de sus novelas, Recreaciones, Moscoviada y Doce anillos, publicados en el mismo sello, lo han convertido en el «enterrador» oficial de ese viejo monstruo de múltiples cabezas conocido como la URSS. Su éxito se basa en su capacidad para reflejar sin tapujos ni diezmos historicistas los conflictos de identidad surgidos…

Maus, un ratón con Pulitzer
ILUSTRADOS / 20 febrero, 2012

JUAN CARLOS HIDALGO En 1992 Art Spiegelman ganó un Premio Pulitzer por Maus, un cómic que narraba el holocausto nazi por medio de las experiencias que vivió su padre. Pero la obra también cuenta dos historias paralelas y conmovedoras a la vez. Una nos relata cómo el padre del autor, Vladek, sobrevive a la Europa de Hitler, a la vez que nos documenta un momento crucial de la historia del hombre. También refleja la difícil y desgastada relación entre padre e hijo mediante las fugaces visitas que éste le hace con la intención de recopilar información de primera mano sobre la odisea que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. La historia, contada con la fluidez narrativa que caracteriza a los clásicos, recurre a la, aparentemente, manida y maniquea representación gráfica de los judíos como ratones y los alemanes como gatos. Este recurso, criticado por muchos, no resta autenticidad al relato, ya que conforme el lector avanza en la lectura, asume la táctica empleada por el dibujante y se deja llevar por unos personajes de reacciones y comportamientos completamente humanos. Aunque Spiegelman odia que se le pregunte por sus influencias, su trazo es claramente deudor del cómic underground norteamericano, así como de…