Najat El Hachmi: La harina del coraje y el amor
MARCAPÁGINAS / 16 abril, 2018

GUILLERMO BUSUTIL Un paisaje de polvo seco y pobreza de adobe en el que las mujeres son corazones tejidos de color: la felicidad resplandeciente rodeada de desdichas en diferentes tonos de ocre. Una estampa de la que parte la última novela de Najat El Hachmi, repleta de aromas de la memoria rescatados por el olfato de su escritura y la mirada sobre la madre femenina y la tradición de la que ella es fruto y extranjera, voz rebelde, a la vez que conciliadora. Una novela, Madre de leche y miel, con la que abrocha en harina y literatura una recomendable trilogía sobre el destino y su propio diálogo intercultural iniciado en El último patriarca, Premio Ramón Llul, a la que le siguió La hija extranjera. El manantial y el venero que conducen al oasis de esta última en forma de cocina donde Fatima, la protagonista rememora su viaje desde su poblado de El Rif, en cuya casa es tan sólo una propiedad más del marido y sin derecho a que el dormitorio también sea suyo, a una localidad catalana con rostro de niebla y frío en la que le pesa la nostalgia en lo más íntimo y cotidiano de sus…

Najat El Hachmi: Las olvidadas
NOVELA / 4 marzo, 2018

Cuarta novela de la escritora marroquí afincada en Cataluña, Najat El Hachmi, que pone voz y rostro a las mujeres del Rif TINO PERTIERRA Najat El Hachmi nació en Beni Sidel (Marruecos) en 1979. A los ocho años cambió ese escenario por Vic. Estudió Filología Árabe en la Universidad de Barcelona y fue mediadora cultural y técnica de acogida en Granollers. En 2004 publicó su primer libro, Yo también soy catalana, al que siguieron El último patriarca, La cazadora de cuerpos y La hija extranjera. Y ahora llega Madre de leche y miel, literatura valiente que se nutre de «historias de tantas mujeres anónimas que no salen nunca en las fotos porque una mujer decente no se deja fotografiar por desconocidos, mujeres cuyas voces no podían ser escuchadas más allá del patio de casa si no querían manchar su reputación. Mujeres que tenían que llegar vírgenes al matrimonio, que rezaban para que sus futuros maridos fueran buenos y las trataran bien. Mujeres a quienes se les decía que en la casa donde han nacido no tenían derecho a una habitación propia porque la que les correspondía era la de su futuro marido. La autora vivió hasta los ocho años en…