Nieve de amor
MARCAPÁGINAS / 20 febrero, 2016

GUILLERMO BUSUTIL Michael Cunningham me deslumbró con Las Horas. Virginia Woolf visitada por un hombre con voz de Virginia Woolf y una poliédrica mirada con la que tejer variantes. Lo mismo que si fuese un músico de jazz que improvisa a partir o sobre una música, enfrentándola a sus ritmos, a sus tonos, a las posibilidades expresivas que tiene. El pulso poético de la historia, la atmósfera, la recreación de personajes, reflejos de los protagonistas de la historia de la autora de Orlando, aventuraban una escritura delicada, envolvente, sutil. La magia de una literatura que no brilla igual de magnética en la trama de la nueva novela de Cunningham, La reina de las nieves, en cuyas páginas su mirada, su gesto narrativo, su latido, es más frío y distante como si lo narrase todo desde fuera, quirúrgicamente, sin involucrarse. Igual que si el escritor estuviese en medio de Central Park y de la historia sobre dos hermanos y la supervivencia que nos cuenta, alejado, bajo la nieve, con los pies fríos y el corazón a salvo en otra parte. Aún así la prosa, su prosa, es hermosa y contundente, con textura, y resulta aprehensible, cotidiana. Sin embargo más a que…